Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2019

El problema de la objetividad del valor

Francisco Umpirrez Snchez
Rebelin


El mundo mercantil capitalista es muy complejo: no cesan de producirse nuevas formas del valor y, por consiguiente, nuevas formas de enriquecimiento. Cuando hablamos de complejidad no solo hablamos de que un sistema tiene muchas partes con variadas funciones, sino tambin que las relaciones entre las distintas partes se multiplican y se producen muchos fenmenos de inversin y de ocultacin. Tambin hay que tener en cuenta que la relacin de una parte con otra hace que una de ellas sufra modificaciones: esto lo veremos despus en la relacin del valor con el valor de uso. En ese momento hablaremos del valor de uso como forma fenomnica del valor. Pero la complejidad terica, donde el pensamiento de Hegel y el de Marx son ejemplos de ellas, no debe entenderse en ningn caso como oscuridad sino como la dificultad a la que se enfrenta el lector en el desempeo de las tareas epistemolgicas. Un buen filsofo es quien nos proporciona claridad y pone al descubierto los aparentes enigmas y no quien vuelve todo ms confuso y enredado.

El valor en su forma objetiva

Que algo es objetivo implica que ese algo es objeto de la percepcin sensible. La pregunta sera ahora: conocemos una forma del valor de manera que podamos tener de ella una percepcin sensible? Respuesta: Pues s: el dinero. Pensemos en los euros, en los dlares, en las libras y en cualquier otra divisa: son objetos de la percepcin sensible. El dinero es la forma objetiva del valor. Pero actualmente el dinero no tiene un valor en s o su valor nominal nada tiene que ver con su valor real. Un billete de 50 euros tiene un valor nominal de 50 euros, pero su valor real, lo que cuesta producir ese billete de 50 euros es muy posible que no llegue a los dos cntimos de euros. Pues bien: cuando el valor nominal de un billete o de una moneda no coincide con su valor real, no nos encontramos con valores en s, sino con signos del valor. Pero aunque sea un signo del valor no pierde su condicin de objeto de la percepcin sensible. Por lo tanto, los signos del valor sigue conservando la condicin de ser forma objetiva del valor. Podemos aadir, siguiendo a Marx, que los signos del valor tienen valor porque circulan. De ah que cuando sobrevienen las guerras ya nadie confa en esos papeles o monedas y quieren dinero que sea valor en s: piedras preciosas, joyas de oro, etc.

El valor de uso como forma fenomnica del valor

Vaymonos hacia atrs en el tiempo histrico y situmonos en la poca donde el dinero era dinero oro. Siguiendo la expresin de Marx el dinero oro circulaba porque tena valor. Ahora el dinero tiene un valor en s y en tal condicin tiene las misma determinaciones que las mercancas con las que se intercambia. Supongamos un dinero cuyo nombre monetario es el mismo que el peso del oro. Supongamos monedas de 20 gramos de oro y el nombre monetario de la moneda sea 20 gramos. Supongamos igualmente una relacin de intercambio entre una mesa y una moneda de 20 gramos. Cada extremo de la relacin es una unidad de valor de uso y de valor. En este sentido nada ha cambiado en relacin con la forma simple o fortuita del valor o poca del trueque. La nica cuestin es que la mesa est en forma relativa de valor porque es la mercanca que expresa su valor, mientras que la moneda de 20 gramos de oro est en forma de equivalente porque es la mercanca que funciona como material de expresin del valor de la mesa. En la seccin dedicada al anlisis de la forma de equivalente en El Capital, Marx se expresa en los siguientes trminos: La primera particularidad que resalta en la observacin de la forma de equivalente es sta: el valor de uso se convierte en forma fenomnica de su opuesto, del valor. Es decir, el valor de uso tiene dos formas del ser: por un lado, es una cosa que por sus propiedades puede ser til en diversos sentidos, y por otro lado, es la forma fenomnica del valor, o dicho de forma ms asequible: el valor de uso es la forma de existencia objetiva del valor. De manera que cuando en los inicios de El Capital nos preguntamos cmo adquiere el valor forma de existencia objetiva, la respuesta es clara: como valor de uso. El enigma queda resuelto. Otra cosa es que Michael Heinrich convierte este problema en un problema ininteligible.

La objetividad espectral

Las metforas siempre se han utilizado en la literatura, tambin en la ciencia, para mejorar la representacin que tenemos de una cosa. Con la metfora se trata de expresar una realidad por medio de otra realidad o representacin entre las cuales hay ciertas semejanzas. En Sueos del Pabelln Rojo de Cao Xuequin, uno de los protagonistas dice: la sospecha es como la sombra de una serpiente. Sin duda que esta comparacin nos ayuda a representarnos mejor la naturaleza de la sospecha. Veamos ahora el extracto donde Marx emplea la expresin objetividad espectral. Despus de restarle el valor de uso al cuerpo de las mercancas, Marx dice lo siguiente: Consideremos ahora el residuo de los productos del trabajo. No ha quedado de ellos nada ms que la misma objetividad espectral, una simple gelatina de trabajo humano indiferenciado, es decir, gasto de fuerza de trabajo humana sin tener en cuenta la forma de su gasto. He puesto en negrita lo que debemos considerar expresin metafrica. Lo primero que debe quedar claro es que la realidad que expresamos de forma metafrica es la siguiente: gasto de fuerza de trabajo humana sin tener en cuenta la forma de su gasto. Y esta realidad es expresada por medio de una metfora: objetividad espectral. Lo que le sucede a Michael Heinrich es que se pierde en la metfora y no se centra en la realidad de la cual aquella es una metfora. No hay ninguna dificultad para captar la realidad que expresa la esencia del valor: gasto de fuerza de trabajo humana sin tener en cuenta la forma de su gasto.

Por qu Marx emplea la metfora objetividad espectral para expresar el gasto de la fuerza de trabajo humana sin tener en cuenta la forma de su gasto? Por el proceso de abstraccin que ha de realizarse para llegar a la conclusin que el valor es el gasto de fuerza de trabajo humana sin tener en cuenta la forma de su gasto. Cuando hablamos de la mercanca, debemos captarla en sus tres estadios: en la produccin, en el mercado o intercambio y en el consumo. Aunque el proceso de abstraccin lo realicemos por lo que sucede en el intercambio, no por ello debemos olvidarnos de las determinaciones que le corresponden a la mercanca en la seccin de la produccin y en la seccin del consumo. Pensemos en una mesa de madera. Marx nos dice que a la mesa le restemos el valor de uso, esto es, le debemos restar las propiedades y utilidades que tiene. Es decir, le tenemos que restar la madera, los clavos y la cola, adems de las utilidades: que sirve para comer, estudiar, etc. Es obvio que la mesa ha desaparecido delante de nuestros ojos. Pero Marx nos advierte: si le restamos el valor de uso al cuerpo de las mercancas solo nos resta una propiedad, la de ser productos del trabajo. Marx nos retrotrae del intercambio a la produccin. Ahora vemos al carpintero haciendo la mesa. Pero Marx no se queda ah en el proceso de abstraccin y nos advierte: como en la utilidad de la mesa est representado el trabajo til, al hacer abstraccin del valor de uso debemos hacer tambin hacer abstraccin del trabajo til. Menos vemos ahora. Marx nos disuelve an ms la mesa. No veamos la madera, ni los clavos, ni la cola de pegar, pero ahora tampoco vemos el serrucho, el martillo y el conjunto de movimientos que realiza el carpintero para transformar la mesa en madera. Qu nos queda entonces? Respuesta: el gasto de la fuerza de trabajo sin tener en cuenta la forma de su gasto. Es decir, nos queda algo que est presente en el carpintero, en su subjetividad corporal, en su fuerza de trabajo. Dado entonces que Marx nos va reduciendo el cuerpo de la mercanca casi hasta la nada, es fcil de entender porque Marx utiliza una metfora y lo llame objetividad espectral. No hay ms que ver. No hay enigma. No hay oscuridad. En tiempo de Marx por espectro se entenda la imagen de las personas muertas que se presentaban en sueo o en la percepcin perturbada por la representacin. Y cuando hablamos de la imagen de una persona, hablamos de su valor aparente cromtico al que se le ha restado su cuerpo.


Blog del autor: https://fcoumpierrezblogspotcom.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter