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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2019

Sobre las extraas formas que puede asumir la ayuda humanitaria

Carlos Po
Rebelin


A poco de autoproclamarse presidente encargado de un gobierno imaginario que nadie vot, el diputado venezolano en desacato Juan Guaid, dio luz verde al intento de golpe de estado que dirige el gobierno yanqui de Mr. Donald Trump y su banda de halcones de la Casa Blanca encabezados por el Consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, y el Secretario de Estado, Mike Pompeo contra la Repblica Bolivariana de Venezuela.

Entre los rimbombantes y estridentes anuncios que realiz el diputado en desacato, devenido por voluntad y frondosa imaginacin imperial en autoproclamado presidente, estuvo el de una supuesta ayuda humanitaria que el concierto de gobiernos satlites del injerencismo estadounidense desinteresadamente estaran dispuestos a enviar a Venezuela. Y no era de esperar otra cosa, ya que para muchos de los gobiernos satlites que orbitan y operan bajo la influencia de la fuerza de gravedad golpista del imperialismo, Venezuela afronta una sensible situacin de emergencia humanitaria. Y no importa que la misma haya sido desmentida terminante y categricamente por el gobierno legtimo y real que ejerce un no menos tangible Nicols Maduro al declarar que Venezuela no va a permitir ninguna ayuda humanitaria falsa, nosotros tenemos capacidad para darle comida, empleo y seguridad social a los trabajadores venezolanos.

All por agosto de 1976 en la provincia de Ro Negro, cuando ya se haba instalado en Argentina la larga y oscura noche de la dictadura militar, en un paraje denominado Trapalco viva una indgena mapuche llamada Gernima con sus cuatro hijos: Paulino, Floriano, Eliseo y Emiliana. Sus condiciones de vida eran por dems extremas. A duras penas coman aquello que lograban cazar, dorman sobre un piso de tierra y el abrigo era escaso. Para colmo de males el agua y la nieve eran difciles de contener para el modesto ranchito que habitaban los cinco. Y como si esto fuera poco, no reciban ninguna atencin mdica. A pesar de todo se contexto de penurias, Gernima y sus cuatro hijos afrontaban la vida y sus circunstancias. Hasta que un da una patrulla policial, a lo mejor motivada por el altruismo de las nobles causas oficiales, se llev a Gernima y sus hijos al hospital de Gral. Roca.

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El imperialismo no ayuda a nadie en el mundo. Dime en qu lugar del mundo han llevado ayuda humanitaria. Lo que han llevado es bombas para destruir Afganistn, Iraq, Libia, Siria. Para provocar muertes. Es un show, as de sencillo. Venezuela no se va a convertir en un pas dependiente, ni mendigo del mundo. Venezuela tiene la capacidad para producir lo que necesita, para importar lo que necesitamos () Nosotros vamos a seguir garantizando que nuestro pueblo tenga educacin, salud, alimento, acceso al trabajo como hoy por hoy lo tiene. Todo lo dems es un show barato que pretende justificar una intervencin y no voy a aceptar ningn tipo de intervencionismo afirmo el presidente de la Repblica Bolivariana de Venezuela, Nicols Maduro ante un periodista que le realiz una entrevista.

Y Maduro acierta, ya que si bien la intencin de la comunidad internacional aparenta ser buena, en esencia la opinin generalizada que los grandes medios de comunicacin han construido e inoculado por doquier es que los venezolanos no pueden ni deben continuar viviendo as, como han decidido vivir. Con esa idea quimrica, por no decir loca, del socialismo del siglo XXI. Y por eso Mr. Trump, Mr. Bolton, Mr. Pompeo, el barrilete sin cola de la Unin Europea y los tristes gobiernos satlites del Grupo Lima han decretado que los venezolanos necesitan ayuda, buena alimentacin y cuidados mdicos. Para lo cual han resuelto enviar la tan mentada ayuda humanitaria ofrecida por la generosa y desinteresada mano del statu quo imperial. Casi como lo hicieron hace ms de cuarenta aos atrs, salvando las distancias, aquellos policas con Gernima y sus hijos en la Patagonia.

Al igual que en aquella oportunidad nadie le pregunt a Gernima si ella haba pedido o si deseaba irse de Trapalco, en esta ocasin los amos del mundo tampoco tienen en cuenta lo que la soberana Repblica Bolivariana de Venezuela necesita, solicita o quiere. Ms all de las opiniones que se tengan sobre la Revolucin Bolivariana o del socialismo del siglo XXI que nos empeamos en construir, hay un derecho internacional, una justicia internacional que deja desnuda la intencin de esa lite imperial dominante de la Casa Blanca de apoderarse de Venezuela por los recursos petroleros y grandes riquezas denunci por ensima vez el presidente Nicols Maduro.

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Gernima y sus hijos fueron inmediatamente separados ni bien ingresaron al hospital. Y es que hay veces que la ayuda humanitaria no entiende de razones humanitarias y acta con violencia. Las dos nias y los dos nios necesariamente para bien de la humanidad deban ser atendidos en otro pabelln. Para Gernima esto fue un golpe muy duro, pues ella nunca se haba separado de sus hijos. Pero el problema no era la ayuda humanitaria, el inconveniente era Gernima que no se dignaba a adaptarse a su nueva condicin de asistida. El tiempo de internacin transcurra y a pesar que le ofrecan una humanitaria y confortable cama Gernima dorma en el piso. No contenta con esto haca sus necesidades afuera del hospital aprovechando algn ocasional descuido humanitario del personal. Pero lo ms grave, comenz a apenarse porque no le permitan permanecer con sus hijos. Gernima se afligi tanto y a tal punto que de repente se vio inmersa en una profunda crisis depresiva y se neg a comer. Al poco tiempo, su hija Emiliana tambin comenz a rechazar la comida. Madre e hija se solidarizaban tanto en el sufrimiento como en una especie de protesta silenciosa.

Hay veces que la diplomacia se parece mucho a la medicina, tal como podemos apreciar en el caso de Venezuela, donde los Estados Unidos se han propuesto imponerle una cuarentena, un aislamiento humanitario. Diagnstico compartido por el barrilete sin cola de la Unin Europea. Y es que ambos comparten una cosmovisin etnocntrica, imperialista y colonialista respecto a Venezuela. Por eso han decidido -eso si, siempre humanitariamente hablando- bloquear acceso congelando cuentas y activos que son propiedad de la soberana Repblica Bolivariana de Venezuela como hicieron con las reservas de oro venezolanas que se encuentran depositadas en Inglaterra o con PDVSA y CITGO en Estados Unidos.

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Cargada de dignidad, Gernima enfrent prejuicios y etnocentrismo de policas y mdicos que haban decidido internarla junto a sus hijos. Medida que naturalmente no tuvo en cuenta la voluntad de Gernima ni de sus hijos. "No quiero que me den una mano, quiero que me saquen las manos de encima", la frase retumb por las paredes del hospital como un grito ancestral, surgido con la fuerza originaria de los retoos de estas tierras. Los mdicos ya no podan soslayar lo que estaba sucediendo y decidieron respetar la voluntad de Gernima, Paulino, Floriano, Eliseo y Emiliana otorgndoles el alta de la institucin mdica para que pudieran regresar a Trapalco. Dice el saber popular, parafraseando al poeta, que el camino al infierno se encuentra empedrado de buenas intenciones. Dos meses despus los cinco tuvieron que ser internados nuevamente. Sus estados eran delicados. Paulino, Emiliana y Floriano fallecieron tras haber contrado "coqueluche" durante la internacin anterior. Los mdicos lograron salvar la vida de Eliseo. Gernima, compungida y atormentada, enloqueci.

Hoy Venezuela afronta esa visin etnocntrica, cargada de prejuicios, que los grandes medios de comunicacin propalan impunemente montando la escena, contando con el vrtigo de la inmediatez como aliado, para pintar una situacin que bajo ningn punto de vista es real: la de una catstrofe o crisis humanitaria. Ya que de esa forma se justificara la intervencin en territorio soberano de la Repblica Bolivariana de Venezuela. Bajo la mascarada de la ayuda humanitaria el imperialismo pretende ingresar su caballo de Troya para sembrar el caos y de esa forma promover y darle fuerza al frustado intento de golpe de estado que llev a cabo la marioneta Gauid. Golpe que por otro lado, parece languidecer al no encontrar apoyo mucho ms all de las furiosas filas del antichavismo militante.

Y como para muestra slo hace falta un botn, podemos citar como claro ejemplo de la ayuda humanitaria la que intentaron introducir, proveniente de Miami, el domingo 3 de febrero. Digo intentaron porque el Ministerio del Interior de Venezuela incaut fusiles, cargadores, porta fusiles, miras, municin de alto calibre, antenas de radio y telfonos mviles provenientes de Miami en el Aeropuerto Internacional Arturo Michelena, ubicado en la ciudad de Valencia.

Las historias -tanto las personales como las colectivas- nos ensean que la ayuda humanitaria a veces no resulta, ni tal ayuda y mucho menos humanitaria. Porque con buenas intenciones, ya sabemos adonde arribaremos. Y hoy Venezuela no precisa una mano, necesita que el imperialismo saque sus sucias, mugrosas y sanguinolentas garras de encima.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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