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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2019

El conflicto venezolano y su dimensin internacional

Lenin Bandres
Rebelin


Durante las ltimas semanas Venezuela ha vuelto a ser el centro de atencin de la prensa internacional, luego de que el pasado 23 de enero (fecha histrica que marca el fin de la ltima dictadura militar en 1958) el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaid, se auto juramentara como nuevo presidente interino de Venezuela frente a una multitudinaria masa de seguidores. Este hecho ha precipitado la crsis poltica e institucional de un pas altamente polarizado y sumido desde hace ms de cinco aos en una estrepitosa crisis econmica y social jams vista en la historia de este pas desde la guerra federal.

Pero este acto poltico no hubiera tenido el impacto internacional que ha suscitado hasta ahora, si no fuera por el inmediato e irrestricto reconocimiento que tuvo la auto proclamacin de Juan Guaid como Presidente interino, por parte de los Estados Unidos y de otros pases del hemisferio como Canad, Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Per (integrantes del Grupo de Lima) y recientemente 19 pases de la Unin Europa. Un acto adems de sorprendente, extremamente peligroso, dada las consecuencias polticas que ha suscitado tal proclamacin a nivel nacional e internacional, el cual desconoce de facto la legitimidad democrtica, la primaca de la soberana nacional y la autodeterminacin de los pueblos contenidos en la Carta de las Naciones Unidas.

Las consecuencias han sido inmediatas. A nivel domstico se ha reavivado la fractura social e ideolgica que polariza al pas desde hace veinte aos, rememorando el fantasma de la ola de manifestaciones organizada por la oposicion entre abril y julio de 2017, la cual dej como saldo ms de cien fallecidos, adems de numerosos heridos, presos polticos e invalorables prdidas materiales que repercutieron gravemente en la ya deprimida economa nacional. Por ahora y en tan solo una semana, se han contabilizado ms de cuarenta personas fallecidas en enfrentamientos contra las fuerzas del orden, adems de ochocientas detenciones .

A nivel internacional las consecuencias de la autoproclamacin de Guaid han ido ms lejos de lo que se esperaba, ya que el asunto ha escalado hasta el Consejo de Seguridad de la ONU -el cual se reuni de emergencia a peticin de los Estados Unidos, el sbado 26 de enero- para tratar el caso Venezuela.

Este encuentro, a pesar de no haber logrado el consenso necesario para aprobar la propuesta de Estados Unidos y sus aliados; s sirvi para revelar el lugar que ocupa Venezuela en la geopoltica mundial: un territorio en torno al cual gravitan intereses economicos y estratgicos de pases como Rusia, China, India, Estados Unidos, Francia y Espaa, entre otros. De aqu que el destino poltico de este pas se juegue, hoy ms que nunca, en el plano internacional.

Venezuela en el ajedrez internacional

Desde la era Chvez (1998-2013), Venezuela ha trazado una alianza estratgica con Rusia en sectores claves como energa, defensa, minas y alimentacin. Durante los ltimos cinco aos, esta alianza se ha solidificado gracias al importante soporte financiero (calculado en ms de 25 millardos de dlares) que el Kremlin le ha ofrecido al gobierno de Maduro, ayudando con ello a atenuar la aguda falta de liquidez por la que atraviesa el Estado venezolano. A cambio, el gobierno de Maduro le ha otorgado a la petrolera rusa Rosneft, una participacin privilegiada en la explotacin de campos de la Faja Petrolfera del Orinoco, as como el 49,9% de las acciones del complejo de refinacin y de distribucion de combustible de CITGO - el activo ms importante de PDVSA en los Estados Unidos. A esto se aade importantes concesiones otorgadas en el sector minero (principalmente oro y bauxita), as como importantes contratos en el sector de seguridad y defensa.

La alianza con China no es menos importante, ya que los sectores de cooperacin van desde la energa hasta la salud, pasando por las reas de infraestructura, alimentacin y cooperacin cientfico-tecnolgica. El nivel de inversiones del gigante asitico sobrepasa los 100 millardos de dlares y Venezuela posee una deuda con China de aproximadamente 65 millardos de dlares, los cuales reembolsa casi exclusivamente con produccin de petrleo crudo1.

Para Rusia y China la importancia de las relaciones comerciales y de la posicin geogrfica de Venezuela -la cual la hace tributaria de las reservas de petrleo ms importantes del mundo (386 millardos de barriles)- revisten de un significativo inters estratgico. Algo que los Estados Unidos han visto con recelo hasta el punto de declarar a Venezuela como una amenaza inusual para su seguridad nacional2. De aqu que la administracin de Donald Trump haya reconocido con tanta prisa la autoproclamacin de Juan Guaid.

Esta no es, sin embargo, la primera vez que este pas intenta derrocar por la fuerza al gobierno venezolano. Ya en 2002 el presidente Hugo Chvez haba sido vctima de una tentativa de golpe de Estado promovida y reconocida abiertamente por la administracin de George Bush. A esta le sucedieron mltiples intentos de desestabilizacin ocurridos a partir del paro petrolero que tuvo lugar entre 2002 y 2003. El propsito actual de crear un Estado paralelo con la autoproclamacin de Juan Guaid como presidente interino, se inscribe pues directamente en esta narrativa de amenaza permanente e inusual, segn la cual es percibido el gobierno actual de Venezuela por parte de las autoridades polticas y militares de los Estados Unidos.

La minora de edad latinoamericana

De esta manera, con el reconocimiento de Guaid por parte del Grupo de Lima y de los Estados Unidos , nosotros asistimos a una nueva era de rehabilitacin de la doctrina del garrote de Roosevelt (corolario de la doctrina Monroe), la cual justific durante todo el siglo XX, el uso de la fuerza por parte de los EEUU contra los pases latinoamericanos en nombre de su seguridad nacional. Este hecho no es solamente regresivo desde un punto de vista histrico, sino que tambin revela penosamente el sntoma de una impenitente minora de edad de la clase poltica latinoamericana.

La incapacidad de alcanzar un acuerdo regional sobre la situacin poltica venezolana es muestra del franco deterioro que atraviesa el multilateralismo y de la diplomacia suramericana desde 2014. La paralasis y la esterilidad de instancias multilaterales como la UNASUR, la CELAC e incluso la OEA, han allanado el camino para la actuacin unilateral y autoritaria de los EEUU como gendarme necesario en la regin. La iniciativa del Grupo de Lima, reunido el 4 de febrero en Ottawa bajo la egida de Canad, insiste en la salida incondicional de Maduro y en la celebracin de elecciones inmediatas. Todo lo cual desconoce los principios que rigen tanto la Carta Democrtica Interamericana, como la Carta de las Naciones Unidas en cuanto a la no injerencia en los asuntos internos de las naciones. Pero aqu se hace evidente tambin la impotencia y la incapacidad por parte de los pases latinoamericanos de promover una solucin poltica negociada al conflicto venezolano, sin intervencin de actores forneos. En otras palabras y para decirlo sin disimulo, uno de los aspectos que revela la crisis actual es que todava en Amrica Latina somos incapaces de resolver nuestros propios problemas sin contar con la intervencin del to Sam.

Con la actuacin del Grupo de Lima hoy asistimos a un contexto en el cual un grupo de pases no se ofrece como mediador entre las partes en conflicto; sino como un grupo de presin internacional abiertamente beligerante y parcializado por uno de los bandos.

Desde este punto de vista es interesante ver como esta nueva diplomacia dista mucho de iniciativas como las del Grupo de Contadora de los aos 1980 o del Grupo de Rio de la dcada de los 90, las cuales contribuyeron activamente a la consolidacin de la paz tanto en Centroamrica, como en Suramrica.

Finalmente todo parece indicar que con el caso Venezuela se abre un nuevo episodio en la historia de las relaciones internacionales hemisfricas, en la que la participacin directa de pases pertenecientes a regiones distintas (Norte Amrica, Europa, Rusia, China, Irn ) inaugura el policentrismo global de los asuntos regionales. Aunque las consecuencias de esta nueva realidad son an imprevisibles, nada impide pensar que la diversidad de intereses que actualmente gravitan en torno a la regin pueda definir en un futuro no muy lejano, el destino poltico de las naciones latinoamericanas.

Cul escenario para cual salida?

Sea como sea, la gravedad de la crisis venezolana demanda un tratamiento inclusivo e incondicional de dialogo. La iniciativa de mediacin diplomtica liderada por Uruguay y Mxico y auspiciada por la ONU y la Unin Europea representa, sin duda, una alternativa ciertamente la ms prometedora - de alcanzar una solucin pacfica y negociada al diferendo venezolano. Pero este dialogo va depender en buena medida de la voluntad poltica que tengan la oposicin y el gobierno de Maduro, para alcanzar un acuerdo mnimo en torno a la grave e incontrolable crisis que atraviesa el pas.

Por un lado, la intransigencia que ha caracterizado hasta ahora al gobierno de Maduro, su nuclearizacin en torno a las fuerzas armadas y su evidente y notoria incapacidad de responder a los desafos econmicos que desbastan al pas, no proporcionan ninguna solucin ni a corto ni a mediano plazo que nos permita salir de la crisis. Por el contrario, la intensificacin de las sanciones financieras impuestas por los Estados Unidos y la Unin Europea, no han hecho mas que endurecer y legitimar la narrativa antiimperialista y soberana del oficialismo. Esto ha permitido justificar y legitimar no solamente el fracaso de los mltiples planes econmicos puestos en marcha durante los ltimos aos (incluyendo el Petro y la reconversin monetaria), sino tambin el estado de excepcin permanente en el cual se encuentra la sociedad venezolana desde hace ms de cinco aos.

Gracias a la intervencin directa de los Estados Unidos a favor de la oposicin venezolana, la dirigencia del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) -para la cual la era poltica inaugurada por Hugo Chvez y su socialismo del siglo XXI es irreversible - ha conseguido legitimar el sndrome de Masada que domina en el campo de sus simpatizantes, sin que por lo pronto se pueda atisbar la emergencia de una postura moderada y conciliadora.

Sin embargo, si una solucin pacifica y negociada es todava posible, esta depender en buena medida de la capacidad que tenga el oficialismo de hacer importantes concesiones. Entre las cuales figura la conciliacin de una agenda electoral que incluya la celebracin de un referndum consultivo, como paso previo a la celebracin de elecciones generales3. Todo lo cual permitira la renovacin de todos los poderes pblicos bajo el fundamento de la voluntad general.

Si por el contrario, el sndrome de Masada termina por imponerse en el tejido poltico del oficialismo, la severidad de las sanciones financieras acelerarn el deterioro econmico del pas, trayendo consigo una intensificacin de la escasez y el colapso total de la infraestructura de servicios. Todo lo cual incidir en un incremento sin precedentes de la pobreza y del xodo migratorio.

En tales circunstancias por cuanto tiempo podr sobrevivir el gobierno, sin que su base poltico-militar se descomponga por completo?

Del otro lado, se encuentra la tambin inflexible postura de la oposicin venezolana liderada por Guaid, la cual exige el reconocimiento por parte de Maduro de un proceso de transicin que conlleve a elecciones presidenciales inmediatas y sin condiciones, ni garantas para el campo del oficialismo. Esto implica no solamente el desconocimiento arbitrario e inconstitucional del ejecutivo, sino tambin el desconocimiento del resto de los poderes pblicos por parte del legislativo.

No obstante y mientras las fuerzas armadas continen del lado del oficialismo, la oposicin venezolana no posee ninguna forma de presin en contra del gobierno de Maduro, excepto la provista por las sanciones internacionales y la activa y permanente movilizacin de sus seguidores.

Desde esta perspectiva la aventura encabezada por Guaido se evidencia extremadamente precaria, pues las experiencias de insurreccin lideradas por la oposicin en 2014 y 2017 fueron no solamente infructferas, sino que trajeron consigo consecuencias nefastas tanto a nivel poltico como a nivel econmico para el campo opositor. La mayora de las victimas de la violencia poltica fueron cobradas del lado opositor, mientras que los barrios de clase media y media alta donde tuvieron lugar los focos de violencia, terminaron totalmente destruidos sin ni siquiera haber logrado los resultados esperados. Finalmente, el fracaso de estas tentativas insurreccionales contribuyeron a fragmentar aun ms al campo opositor, creando desconfianza, desarticulacin y dispersin en el seno de sus fuerzas.

Cul fue entonces la leccin aprendida? Estn dispuestos los sectores mas radicales de la oposicin venezolana a volver a calentar la calle teniendo como precedente los intentos fallidos de 2014 y 2017?

Visto desde este punto de vista, para el lado opositor todo parece reposar en el xito de la presin internacional. Pero si la oposicin y sus aliados internacionales no logran concretar las promesas de cambio inmediato que han vendido a una parte de la sociedad venezolana, el riesgo de desprestigio y de deslegitimacin ser entonces muy alto. Esto terminara de sepultarla como opcin poltica, arrojando en el mar de la impotencia y de la frustracin la esperanza despertada en el seno de sus seguidores. Llegado a este punto, la posibilidad de una intervencin militar como ltima opcin, pareciese ser la alternativa mas viable del lado opositor. Pero esta alternativa sumira definitivamente en el caos a la sociedad venezolana, trayendo adems consecuencias inimaginables para la regin.

Hasta que punto la guerra representa verdaderamente una salida a la crisis?

Las experiencias de Ucrania, Irak, Libia y Siria han demostrado que lejos de ser una solucin, las intervenciones militares no garantizan ni un cambio irreversible de rgimen, ni la estabilidad poltica y la prosperidad econmica prometidas.

Por el contrario, la experiencia de estos pases muestra que sus sociedades siguen padeciendo las consecuencias de la violencia poltica, de la inestabilidad econmica y de la fragilidad institucional que los cambios bruscos suponan desvanecer de una vez por todas. La opinin de aquellos que del lado opositor piensan que una intervencin militar en Venezuela sera rpida y con un mnimo de daos colaterales, es una ilusin que olvida la cruel realidad que caracteriza los conflictos blicos del siglo XXI: genocidio, pillaje, violencia, desplazados de guerra y caos generalizado.

As, de existir una solucin a la larga crisis venezolana, esta debe ser poltica.

El Grupo de Contacto Internacional representa, por ahora, la nica alternativa de intermediacin diplomtica creble para alcanzar una solucin pacifica y pactada. Ya el campo del oficialismo acept los buenos oficios de esta iniciativa, incluso si en este Grupo participan pases que como los europeos, no lo reconocen como Presidente legitimo de Venezuela y que por el contrario, sostienen a Guaid. Paradjicamente, este ltimo rechaza la intermediacin del Grupo de Contacto Internacional e insiste en la va unilateral e incondicional impuesta por los Estados Unidos y el Grupo de Lima.

Pero si tarde o temprano y mas all de los insultos y las descalificaciones impenitentes, se impone la racionalidad y el deseo de una solucin pacifica y negociada al conflicto, este debera contar con el concurso de todos los interesados. En este sentido, no es imposible que el Grupo de Contacto Internacional en su oficio de verdadero mediador, incluya en la mesa de negociacin a los Estados Unidos, a Rusia y a China como miembros negociadores. Esto nos llevara, sin duda, a una negociacin mucho mas complicada y de largo aliento. Pero esta sera tal vez la nica va que pueda ahorrarnos la fatdica e indeseable opcin de un conflicto armado.

Notas:

1 Para una visin mas completa de la relacin comercial Venezuela-China, ver: http://www.ecopoliticavenezuela.org/2018/10/08/china-tambien-responsable-la-crisis-venezolana-actual/

2 En marzo de 2015, el presidente Obama emiti un decreto en el cual se declaro a Venezuela como una amenaza inusual par la seguridad nacional de los EEUU. En marzo de 2018 el presidente Trump prorrog dicho decreto.

3 Esta es la propuesta de un grupo de intelectuales y personalidades politicas a la crisis venezolana. Ver: https://www.cetri.be/Por-una-solucion-democratica-desde?lang=fr

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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