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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2019

Cuarenta aos de la Revolucin Islmica de Irn
Una perspectiva rabe

Dr. Mustafa Fetouri
Middle East Monitor

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



Revolucin iran en 1979

Lo que se inici en Irn como una serie de manifestaciones pblicas y huelgas casi dos aos antes, lleg a su punto lgido el 11 de febrero de 1979, fecha en que la Revolucin Islmica de Irn puso fin a dcadas de monarqua opresiva bajo el mando del Shah Mohammad Reza Pahlavi. La Repblica Islmica de Irn naci sacudiendo la regin y humillando a Estados Unidos e Israel.

Este cambio ssmico en la poltica regional cogi por sorpresa a los vecinos rabes de Irn. Muchos Estados rabes, especialmente los del Golfo, vieron la revolucin como una amenaza solo porque Estados Unidos as la consider. Lamentablemente, con la excepcin de Siria, Libia y la Organizacin para la Liberacin de Palestina (OLP), la mayora de los gobernantes rabes comenzaron a ver en Irn a un enemigo potencial, por razones equivocadas, en lugar de un aliado.

Mientras Irn celebra los cuarenta aos de la revolucin, merece la pena preguntarse si los rabes hicieron del Irn revolucionario un enemigo innecesario en lugar de un aliado necesario y por qu. Adems, qu cambi realmente en el Irn posrevolucionario que hizo que muchos rabes empezaran a considerarlo como un enemigo ms peligroso que su enemigo histrico, Israel?

Antes de 1979, el Irn bajo el Shah era un pas musulmn de mayora chi y un aliado muy cercano de Estados Unidos e Israel. Al Shah se le llamaba el polica del Golfo. Irn era visto estratgicamente como un puesto de avanzada de la poltica de Estados Unidos en Oriente Medio con objeto de contrarrestar la influencia sovitica, as como un importante aliado de Israel.

En aquel entonces, Irn abasteca el 60% de las necesidades de petrleo de Israel a cambio de conocimientos tcnicos y de seguridad. Israel, por ejemplo, ayud a crear el monstruoso aparato de seguridad interna del Shah conocido como SAVAK, que llev al difunto ayatol Ruhollah Jomeini al exilio. Ni el Shah ni sus amigos israeles pensaron nunca que el clrigo exiliado regresara para dirigir a las masas y poner fin a su rgimen.

Durante el reinado del Shah, muchos pases rabes, incluidos los Estados del Golfo, mantuvieron buenas relaciones con Irn. Incluso Iraq firm los Acuerdos de Argel y resolvi sus disputas territoriales con Irn en 1975. Solo Libia, Siria y la OLP apoyaron al exiliado Jomeini en sus esfuerzos por derrocar al Shah debido al apoyo de este gobernante a los Estados Unidos e Israel. Muammar Gaddafi de Libia acogi la Revolucin Islmica como otro golpe a la hegemona regional de EE. UU., y en 1979 envi a su nmero dos a felicitar al nuevo liderazgo en Tehern.

En aquel tiempo Irn era, al igual que hoy, una gran potencia regional. Durante la poca del Shah y durante la primera dcada despus de la revolucin, el chismo no fue un factor importante en la poltica regional de Irn.

A partir de febrero de 1979, Irn se convirti en un firme partidario de la causa ms importante en los corazones de los rabes: Palestina. Menos de un mes despus del derrocamiento del Shah, el fallecido Yasser Arafat, el presidente de la OLP, fue el primer lder extranjero en ser recibido en Tehern por el liderazgo revolucionario. Durante su visita recibi las llaves de la cerrada Embajada de Israel y, en una semana, el mismo edificio se convirti en la oficina de la OLP en la capital iran. Un jubiloso Arafat dijo de la ocasin que la revolucin islmica significaba un nuevo amanecer y una nueva era en la regin. Podra haber sido un desarrollo positivo para rabes e iranes por igual, pero muchos de los colegas rabes de Arafat cometieron un error de juicio estratgico al retratar a Irn como un enemigo y acusarlo de propagar su doctrina chi.

La primera manifestacin de animosidad rabe se produjo en septiembre de 1980, cuando Iraq intent capitalizar el caos posterior a la revolucin abandonando los Acuerdos de Argel e invadiendo Irn con la intencin de conseguir la mayor cantidad de territorio posible. La mayora de los rabes, en particular los pases del Golfo, apoyaron al Iraq de Saddam Hussain (por cierto, al igual que Estados Unidos y sus aliados) en lugar de mediar para poner fin al conflicto. La guerra termin despus de ocho aos sangrientos y casi dos millones de bajas, as como un enorme coste econmico para ambos pases.

Iraq no consigui nada. De hecho, lo perdi casi todo, mientras que Irn, a pesar de sus prdidas, puede decirse que gan la guerra. Despus de la vergonzosa invasin de Estados Unidos a Iraq en 2003, cortesa de George W. Bush, Irn se convirti en un actor importante con una enorme influencia en su vecino tras el derrocamiento de Saddam. La mayora de la poblacin chi de Iraq asumi un papel repentinamente dominante en la poltica de su pas.

El Irn revolucionario cumpli la mayora de las promesas que hizo con respecto a los asuntos regionales. Ayud a los palestinos, particularmente a Hamas; nunca ha reconocido a Israel; e inici el Da Internacional de Al-Quds (Jerusaln) como un evento pblico anual para denunciar al Estado sionista. Ese da todava se observa el ltimo viernes de Ramadn en muchos pases rabes y musulmanes

El apoyo iran ayud al gobierno de Beirut a liberar el sur del Lbano de la ocupacin israel. Fue la primera vez desde la guerra rabe-israel de 1973 que Israel se vio obligado a abandonar las tierras rabes sin ningn acuerdo de paz.

El apoyo de Tehern a Hamas fue una refutacin prctica de la afirmacin de que Irn solo apoya los movimientos chies en la regin y ms all. El conflicto entre los musulmanes chies y sunes, que coloca a Tehern y Riad en lados opuestos, no responde a una de las ambiciones regionales del Irn revolucionario. En realidad, tal conflicto es una poltica alentada por Washington y adoptada por Riad y otros rabes para desviar la atencin de la amenaza estratgica a la regin representada por Israel. Ahora, Arabia Saud lo est utilizando indirectamente para forjar ms vnculos con el Estado sionista a expensas de los palestinos y el resto del mundo rabe.

Hacer de Irn un enemigo no beneficia a ningn pas rabe, y mucho menos a sus vecinos inmediatos. Irn ser siempre un vecino fsico de los rabes, pero cuando los vecinos son rechazados y vilipendiados, tienden a desarrollar el potencial para convertirse en una amenaza en el futuro. El boicot de Qatar liderado por los saudes y la guerra en Yemen han conseguido que el gobierno de Doha disfrute del apoyo de Tehern, lo que podra tener efectos perjudiciales a nivel regional, mientras que la guerra en Yemen afianza an ms la posicin de Irn en la Pennsula Arbiga.

Irn inspira a los musulmanes chies en los Estados vecinos a rebelarse contra sus gobiernos simplemente porque suelen estar oprimidos y marginados en sus propios pases. Los chies en Arabia Saudita, por ejemplo, no deben ms lealtad a Irn que a su propio pas. Lo mismo ocurre en Iraq y Bahrin. Por lo general, las comunidades oprimidas y desatendidas agradecen el apoyo venga de donde venga. Tal problema puede resolverse fcilmente con Irn como amigo, y no con Irn como enemigo.

Incluso el apoyo de Irn al presidente sirio Bashar Al-Assad est impulsado por objetivos estratgicos ms que por sectarismo. Al-Assad puede ser l mismo chi, pero la guerra en Siria no tiene nada que ver con la religin. Irn con acceso directo al Mediterrneo es mucho ms fuerte que sin l, y el apoyo a Al-Assad le proporciona dicho acceso. El gobierno de Tehern hoy, al igual que su predecesor antes de 1979, est construyendo una red de aliados, a veces con actores no estatales si sucede que otros gobiernos le dan la espalda. Ms aliados implican menos enemigos, lo cual es un objetivo poltico legtimo.

Los rabes deberan reconsiderar su poltica hacia Irn haciendo un simple anlisis de costes-beneficios, y la cumbre rabe que se celebrar en Tnez el prximo mes es una oportunidad perfecta para hacerlo. Debera convocarse a Irn a participar como invitado en dicha cumbre, y proceder a entablar un dilogo rabe-iran para resolver las quejas de ambas partes. Juntos, es una situacin de ganar-ganar; divididos, tanto rabes como iranes sern los perdedores, a pesar de los beneficios a corto plazo de contar con aliados de ms lejos.


Mustafa Fetouri es un acadmico y periodista independiente libio. Ha recibido el Premio a la Libertad de Prensa de la Unin Europea.

Fuente: https://www.middleeastmonitor.com/20190214-an-arab-perspective-on-irans-islamic-revolution-at-40/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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