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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2019

Esclavos o trabajadores?

Juan J. Paz-y-Mio Cepeda
Rebelin


Hasta bien entrado el siglo XX Ecuador fue un pas agrario y rural. Predominaron los campesinos, montubios e indgenas como fuerza de trabajo sujeta a diversas formas de servidumbre. Por eso, varios decretos de Eloy Alfaro, caudillo de la Revolucin Liberal (1895), intentaron convertir a los indios, la clase con menos ingresos, al menos entre los trabajadores asalariados. Nunca lo logr.

Con el inicio del siglo XX, al ritmo del lento nacimiento de algunas manufacturas e industrias, apareci la clase obrera. En sus filas igualmente despegaron reivindicaciones inditas para un pas pre-capitalista. En 1916 se decret la jornada de 8 horas diarias, que continu incumplida. La lucha por su aplicacin, as como por otras mejoras laborales explican la matanza obrera del 15 de noviembre de 1922 en Guayaquil.

Con la Revolucin Juliana (1925-1931) comenz el largo proceso para superar el rgimen oligrquico anterior y, en tales condiciones, se dictaron las primeras leyes laborales, consagradas por la Constitucin de 1929 y luego ampliadas por el Cdigo del Trabajo expedido en 1938. Entre otros derechos, bajo el principio pro-operario, se establecieron: salario mnimo, sindicalizacin, contrato individual, jornada mxima y descanso semanal, trabajo de mujeres y menores, proteccin a la maternidad, desahucio, prevencin de accidentes del trabajo y responsabilidades derivadas de ellos, jubilacin, reparto de utilidades, indemnizaciones por despidos.

Pero, tanto en las ciudades como en el campo, todos los trabajadores continuaron en situaciones precarias y pobres (los indgenas bajo condiciones miserables), en manos de la incipiente burguesa nacional, los comerciantes, banqueros y, sobre todo, terratenientes, y, adems, con derechos laborales sistemticamente burlados. Desde su nacimiento, el Cdigo del Trabajo fue atacado de comunista, mientras una reducida elite acumul riqueza econmica y poder poltico, sobre la base de la explotacin laboral.

An as, los principios y derechos bsicos de los trabajadores se conservaron y hasta se incrementaron con el paso de las dcadas. Los obreros lograron potenciarlos con sus luchas y por el apoyo que recibieron de los partidos marxistas, de los reformistas y de profesionales sensibles a sus intereses.

Desde 1984, con el despegue del modelo empresarial, en medio del auge mundial del neoliberalismo, el derrumbe del socialismo y el triunfo de la globalizacin transnacional, los derechos laborales histricos experimentaron una arremetida que pareca imparable. Las cmaras de la produccin ecuatorianas se unificaron en una sola visin: flexibilizar y precarizar las relaciones laborales, bajo el supuesto de que los inflexibles derechos de los trabajadores estrangulan y hasta matan las inversiones productivas, algo que est negado por toda la historia econmica mundial (y desde luego nacional), aunque en Ecuador se repite una y otra vez como si fuera una tesis cierta.

Ese protagonismo empresarial, acumulado con el paso de los aos, logr del presidente Gustavo Noboa (2000-2003) la Ley para la transformacin econmica (Trole 1), que introdujo el trabajo por horas, la unificacin salarial, suprimi las bonificaciones y prohibi la indexacin (salarios de acuerdo con la inflacin). Otra Ley para la Promocin de la Inversin y Participacin Ciudadana, intent cambiar el concepto de remuneracin, fijar topes al reparto de utilidades, limitar indemnizaciones, afectar contratos colectivos, regular huelgas, facilitar despidos y hasta introducir el concepto de trabajador plurifuncional o polivalente (diferentes tareas por el mismo salario). Felizmente para el pas y para los trabajadores, el Tribunal Constitucional declar la inconstitucionalidad de la referida ley.

Eso no impidi la persistente posicin de las elites empresariales por recobrar la flexibilidad laboral. Se toparon con un corte: el gobierno de Rafael Correa (2007-2017) y la Constitucin de 2008, que acabaron con la subordinacin del Estado a las cmaras de la produccin, a pesar de que en los dos ltimos aos de ese gobierno se dictaron varias leyes flexibilizadoras de derechos laborales, aunque sin llegar a los reaccionarios planteamientos neoliberales que seguan aorando los tradicionales sectores dominantes del pas.

Con el presidente Lenn Moreno, las elites empresariales han vuelto a la carga, han revivido sus intereses en el Estado y saludan el nuevo clima impuesto por la descorreizacin del pas. El pretexto es la crisis econmica y ahora abogan porque todos hagan sacrificios.

Nuevamente los derechos laborales, conquistados histricamente, estn en la mira de los ataques. Se ha comenzado por los trabajadores del Estado. No importa que se trate de seres humanos. Por razones contables (liquidez estatal) hay que reducir el 10% del personal de las empresas pblicas. Pocos das atrs uno de los dirigentes del gremio de los comerciantes sostuvo en Radio Sonorama que estaba bien que se separe a 3.500 personas para reducir el tamao del Estado; y otro dirigente de los bancos, en la misma radio, sostuvo que se debe congelar los sueldos y salarios por cinco aos porque tenemos mano de obra muy cara. En otra emisora local, cuatro economistas, a quienes su gerente calific como los mejores del pas, repitieron sus conocidas consignas y, naturalmente, sostuvieron como irremediable y necesaria la flexibilizacin de las normas laborales.

Las consignas de esas elites empresariales y de aquellos economistas que defienden sus intereses carecen de fundamentos tericos e histricos, pero hegemonizan en los medios de comunicacin y en diversos ambientes sociales del pas. Demuestran absoluta irresponsabilidad social. Solo interesan los buenos negocios y las rentabilidades, sin tener idea de las investigaciones que sustentan el desarrollo, el progreso y el buen vivir en los buenos salarios, capaces de generar altos niveles de demanda agregada.

Tampoco cuentan las experiencias histricas sobre la paz, la tranquilidad institucional y el reforzamiento de la democracia que provienen de la educacin, la salud, la medicina, la seguridad social universal, los derechos de los trabajadores, los derechos comunitarios y sociales, as como de los altos y fuertes impuestos directos y progresivos sobre rentas, patrimonios, herencias o ganancias, para lograr la redistribucin de la riqueza. Las elites econmicas siguen dando muestras de su retraso conceptual e ideolgico, a tal punto que parecen preferir esclavos, pero no trabajadores con derechos y una sociedad con buen vivir.

Artculos, libros y archivos de Historia y Presente , aqu www.historiaypresente.com // www.juanpazymino.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
 

 


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