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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-02-2019

La dignidad de Fraguas sigue en pie
Efecto llamada

Gustavo Duch
El Peridico de Catalunya


Y si no hubiramos sentido el impulso de querer cambiar el mundo? Y si nuestra enrgica juventud hubiera estado domesticada? Y si los vecinos y vecinas -de hecho los antiguos habitantes- no nos hubieran apoyado como nos ha apoyado toda la sociedad? Y si no hubiramos ledo textos sobre la importancia de revalorizar lo rural, la agricultura y la soberana alimentaria? Y si no nos hubiramos emocionado en el acto respetuoso de enterrar un semilla? Y si la vida en comunidad no hubiera despertado en nosotros ansias y deseos? Qu habra pasado si no hubiramos credo en la solidaridad, la autogestin, la autonoma y la autosuficiencia?

Si esas seis personas hubieran hecho caso omiso a sus valores y sentimientos, a puros instintos recubiertos de lgica y de razn, el pequeo pueblo de Fraguas, enclavado en el centro del abandono rural de Guadalajara, no hubiera visto el pausado renacer manual de algunas de todas aquellas casas que la autoridad franquista competente mand destruir para reconvertir en zonas de entrenamiento militar. Si esas seis personas hubieran amputado el coraje de sus brazos, las huertas de Fraguas seguiran infrtiles sin producir alimentos sanos. Si esas seis personas no hubieran dedicado por entero sus vidas desde el 2013 a la reconstruccin de un pueblo expropiado y abandonado, Fraguas no sera como es ahora un espacio que, inspirado en el pasado, es garanta de sostenibilidad y futuro. No hubiera sido un proyecto viable y real.

Y eso es lo que a las administraciones les ha generado miedo, como reconoce la sentencia, miedo al efecto llamada. Miedo a que la juventud quiera volver a los pequeos pueblos a organizar su vida al margen del consumismo que tantos impuestos genera; miedo a perder territorio que en sus manos es caldo de especulacin, miedo a perder tajada cuando cualquiera de todos estos espacios vaciados del mundo rural se rellene con una macrogranja de cerdos, con una pista de rallies o un vertedero para los residuos urbanos.

Por ello, si estas seis personas no hubieran obrado tan maravillosamente, recreando un punto de esperanza, no hubieran sido condenadas, cada una de ellas a un ao y nueve meses de prisin por delitos contra la ordenacin del territorio, ni a pagar una multa colectiva de 16.000 euros para hacer frente a las obras de derribo de las casas y almacenes que con su esfuerzo han reconstruido. Porque para la Administracin y la clase poltica que nos gobierna, lo lgico es volver a dejar el paisaje con casas pudrindose como cadveres, con runas bloqueando los caminos, con pueblos sin almas, con campos yermos.

Y an ms, estoy seguro que Aurora, Jaime, Lalo, y compaa se preguntan: Qu hubiera ocurrido si hubiramos aceptado pagar la multa? Y saben muy bien lo que hubiera ocurrido: que el impago de la multa no se hubiera convertido en das de prisin que sumados a los de la sentencia no hubieran alcanzado la cifra de dos aos y tres meses para entrar en la crcel que, ahora, les espera.

Pero todo esto ha sucedido. Y la dignidad de Fraguas sigue en pie.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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