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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-02-2019

No hay solucin, solo la salida de pactar el desacuerdo

Joan Coscubiela
eldiario.es


Hay que evitar la cada descontrolada por el tobogn de la degradacin y ganar tiempo, de manera que si la solucin no es viable ahora no se cierre para siempre la puerta del dilogo.

Continuamos empantanados, atrapados en un inmenso cenagal poltico del que no somos capaces de salir.

Cuanto antes asumamos que a medio plazo no hay solucin al conflicto y nos pongamos a buscar una salida -que no es lo mismo- antes comenzaremos a emerger del lodazal.

No hay solucin por la va del acuerdo. A la propuesta de referndum consultivo pactado, en los trminos defendidos por Rubio Llorente, se le ha pasado el arroz. Por mucho que ahora, demasiado tarde, el independentismo que la despreci como pantalla pasada intente resucitarla. Lo mismo le sucede a la reforma federal de la Constitucin, una propuesta que nunca sali de los cenculos federalistas. Hoy estamos mucho ms lejos de una solucin que en setiembre del 2017.

Durante aos han sido muchos los que han menospreciado la profundidad del conflicto y la gravedad de sus consecuencias, ninguneado al adversario, creyndose sus propios engaos e ignorando la realidad.

El independentismo, emborrachado por el xito de sus movilizaciones, se lleg a creer la ficcin con la que alimentaron la ilusin de su gente y la mantuvieron contra todas las evidencias. Menospreciaron a la mitad de la ciudadana de Catalunya, ignoraron la fuerza del Estado y generaron la ficcin de una DUI exprs y low cost con reconocimiento internacional. Ledo ahora suena a broma de mal gusto, pero en los momentos de xtasis recordar estas evidencias comportaba ser lapidado en el foro pblico de las redes sociales.

El PP aliment y vivi polticamente del conflicto con el independentismo, neg reiteradamente su fuerza apostndolo todo a la inminente bajada del soufle. Y cuando se vio desbordado deleg sus responsabilidades polticas en los Tribunales de Justicia.

Si lo recuerdo no es para echar la vista atrs, sino porque estos comportamientos pesan como una losa y an hoy condicionan la actuacin de sus protagonistas.

El independentismo, que an no ha sido capaz de asumir pblicamente la inviabilidad de su proyecto ni sus graves errores, est desnortado, solo cohesionado y a medias por la solidaridad con los presos. Continan instalados en el mandato del 1 de octubre, ignorando que no existe tal mandato democrtico ya que se sustenta en unas leyes, las del 6 y 7 de setiembre, claramente inconstitucionales e ilegtimas al haberse aprobado pisoteando los derechos de la mitad de la ciudadana de Catalunya. Quizs por eso en su relato pasan de puntitas sobre esos das, como si nunca hubieran existido.

Adems, sectores importantes del movimiento independentista mantienen la llama del unilateralismo que, en su nuevo relato ficcin, espera el momentum para prender de nuevo.

Enfrente, la santsima trinidad de las derechas que, para derrotar al independentismo, apuesta por una sentencia ejemplar que en ocasiones aparece, en sus palabras, ms venganza que Justicia. Al mismo tiempo que contina sin presentar ninguna propuesta poltica y boicotea todas las que presentan otros actores.

En este escenario, en el que no hay solucin, urge encontrar una salida, sino queremos que el conflicto se cronifique y aumente la degradacin social y poltica.

No es fcil, estamos inmersos en una tormenta perfecta, en la que se juntan el juicio a los dirigentes independentistas y las elecciones de mayo. Pero no por ello debemos tirar la toalla.

Para encontrar una salida lo primero es invertir la tendencia, pasar de la escalada a la desescalada del conflicto, un proceso que aunque no lo parezca ya ha comenzado. En el mundo independentista continan las declaraciones grandilocuentes, pero en el terreno de los hechos los actos de desobediencia son cosa del pasado y en su lugar hay asuncin del marco constitucional.

Al otro lado, tenemos un Gobierno de Pedro Snchez que, con el apoyo de Unidos Podemos y el PNV, ha generado una fuerte discontinuidad en relacin al ejecutivo de Rajoy y ha asumido el riesgo poltico de buscar una salida.

Parece evidente que ello no es posible antes del verano. Sern determinantes los resultados de las urnas que, a estas alturas an no sabemos si incluirn o no las de las elecciones generales. Y ser tambin muy importante la sentencia que dicte el Tribunal Supremo que, entre la absolucin y el delito de rebelin, tiene mucho margen jurdico.

Ahora no es posible, pero cmo lleguemos a las elecciones y cmo salgamos de las urnas, resultar decisivo para dar continuidad a estos esfuerzos o para abortarlos por mucho tiempo. Por eso era y es tan importante la batalla de los Presupuestos del 2019 y explica la reaccin ultramontana de la derecha espaola, ms carpetovetnica que nunca.

Ante la imposibilidad de una solucin acordada, ha llegado el momento de buscar una salida, pactando el desacuerdo.

Qu es eso de pactar el desacuerdo? Es lo que hacemos todos los das, aunque no seamos conscientes de ello, en nuestras relaciones personales y profesionales. Es muy habitual en poltica y un ejemplo son esas farragosas declaraciones de las cumbres europeas, cuando no son capaces de alcanzar un acuerdo. En la negociacin colectiva es frecuente cerrar un conflicto en el que es imposible el acuerdo, pactando el desacuerdo para dejar abierta la va al dilogo.

Sin duda el llamado conflicto cataln es un terreno mucho ms complicado porque hunde sus races en el pantanoso territorio de las identidades y se alimenta de emociones, ms cercanas a la ira y el odio que a la indignacin. En este escenario, en el que prolifera la agresividad, la intolerancia y el fundamentalismo no es fcil movilizar a los moderados y sensatos de cada bloque, ni a los apestados equidistantes.

Pactar el desacuerdo pasa por enfriar el clima, orillando el conflicto de fondo, acotando y no exagerando el campo de las desavenencias, buscando un espacio compartido en las reglas de juego democrtico que nos hemos dado entre todos. Se trata de evitar la cada descontrolada por el tobogn de la degradacin, de ganar tiempo, de manera que si la solucin no es viable ahora no se cierre para siempre la puerta del dialogo.

Les advierto a los puristas, entre otros a los que alzaron su voz contra la figura del relator, que pactar el desacuerdo tiene un problema. Sus resultados son siempre tcnicamente imperfectos y polticamente feos, pero tienen la belleza de los retos imposibles y las apuestas tiles.

Pactar el desacuerdo no es una tarea que pueda recaer solo sobre las espaldas de polticos osados, salvo que queramos llenar el cementerio de la poltica de polticos valientes.

Es imprescindible la implicacin de la mayora. De la ciudadana que, con su voto, decidir el camino a seguir en las prximas elecciones, sea cuando sea que se celebren. Y de los medios de comunicacin, profesionales, analistas y tertulianos varios. Si continuamos alimentando lo que Jordi vole, en una brillante definicin, llam el fast food de las polmicas, pactar el desacuerdo para buscar una salida ser misin imposible.

En las prximas horas sabremos hacia donde nos decantamos. La derecha reaccionaria movi su ficha este fin de semana y aunque ha pinchado en la movilizacin ha conseguido bloquear de momento el camino hacia la salida. Ahora, con la votacin de las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos, le toca jugar sus cartas a los partidos independentistas que tienen la oportunidad de mantener viva la esperanza de una salida.

Reconozco que no lo tienen fcil, su margen es muy estrecho, ya que debern tomar una decisin complicada y arriesgada en la misma semana que se inicia el juicio a sus dirigentes con peticiones de graves penas de prisin.

No me atrevo a pedirles la valenta que ellos exigen a los otros, solo que calibren bien las fuerzas y las consecuencias de todos sus actos, si puede ser aprendiendo de las lecciones del otoo del 2017. Lo tendran menos difcil si decidieran socializar los costes polticos de sus decisiones, justo lo contrario de lo que siempre han hecho, pleitear entre ellos para ver a quien le colgaban el sambenito de traidor y el estigma de Judas.

Los dirigentes independentistas afrontan el complejo reto de encontrar el equilibrio entre la tica de sus convicciones y la tica de sus responsabilidades. Las dos legtimas, por supuesto, pero de la dosis que de cada una utilicen en su decisin se desprendern consecuencias muy importantes, entre ellas mantener la puerta abierta para buscar una salida o que sta se cierre por mucho tiempo.

Fuente: https://www.eldiario.es/zonacritica/solucion-solo-salida-pactar-desacuerdo_6_866923325.html



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