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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2019

Las clases trabajadoras ante la migracin

Maximiliano Rodrguez
Rebelin


El INE acaba de dar a conocer cifras oficiales sobre el nmero de personas extranjeras residentes en Chile. Segn las estimaciones llevadas a cabo por el ente estadstico, al 31 de diciembre de 2018 residan en el pas 1,25 millones de extranjeros, representando el 6,6% de la poblacin total.

El estudio adems constata que el grupo ms numeroso dentro de los migrantes lo constituyen los venezolanos, representando casi un cuarto (23%) del total. Estos desplazaron a los peruanos (17,9%), que, por la vecindad de su pas de origen, histricamente constituan el principal grupo de extranjeros residentes en Chile. En tercer lugar, se situaron las personas de origen haitiano (14,3%). Mientras que en el cuarto lugar se situaron los colombianos (11,7%).

As, estos cuatro grupos representan en conjunto dos tercios (67%) de la poblacin extranjera residente en Chile.

El aflujo de importantes contingentes de poblacin migrante es un fenmeno que ha cobrado particular fuerza en Chile en los aos recientes. Son personas que, en general, salen de sus pases de origen en bsqueda de mejores condiciones para ganarse la vida, de ah que el perfil etario est fuertemente concentrado (60%) entre los 20 y 39 aos.

La fuerza del fenmeno ha comenzado a presionar sobre el marco legal, la institucionalidad y las polticas migratorias que rigen actualmente en Chile. As, por ejemplo, en el mbito de la legislacin laboral, el gobierno se ha propuesto elevar la cuota de trabajadores extranjeros que las empresas pueden contratar de 15 a 30% [1] .

Se trata de un fenmeno que hay que poner especial atencin, sobre todo por lo que para los intereses de las clases trabajadoras significa y por el desafo que presenta para un eventual proyecto de transformacin social basado en estas.

Derecho universal a la migracin

Una de las grandes conquistas progresistas que la burguesa leg a la humanidad fue la liberacin de las clases explotadas de la sujecin a la tierra al que se hallaban sometidas bajo el rgimen feudal. As, para el capital no hay ninguna contradiccin de principio para que cualquier ciudadano pueda circular libremente dentro de las fronteras del pas y fijar su residencia donde mejor le plazca. No hay coaccin extraeconmica que obligue al ciudadano comn a residir en la localidad en que vive, las nicas restricciones que enfrenta en este plano son de otro orden, especialmente econmicas: costo de la vivienda, tiempo y costo de desplazamiento hacia el lugar de trabajo, etc.

Sin embargo, aquel derecho que la burguesa puede asegurar dentro de las fronteras del Estado nacional no ha podido an garantizarlo del todo entre pases, incluso si entre estos rige el orden capitalista. Prueba de ello est la reciente negativa de una serie de pases (Chile entre uno de ellos) de reconocer en el derecho internacional a la migracin como un derecho humano.

Se llega as a la paradoja de que mientras dentro de los pases rige el derecho burgus de libre desplazamiento, a nivel internacional rige un derecho semi feudal que ata a las personas a determinados territorios que les impide su libre circulacin por el globo. Todo esto a contracorriente de todos los avances revolucionarios del mismo capitalismo en las comunicaciones y el transporte que han estrechado cada vez ms las distancias entre pases.

As, la primera bandera a levantar por las clases trabajadoras es el derecho al libre trnsito, y de forma segura, entre pases. Venezolanos, peruanos, haitianos, colombianos, o cualquier otro, tienen el pleno y legtimo derecho a establecerse en Chile y ganarse la vida como cualquier otro trabajador.

Igualacin de derechos

Otra reivindicacin, de alcance estratgico, dice relacin con una labor sistemtica de educacin poltico-ideolgica (propaganda) entre las clases trabajadoras que las vacune contra toda estrechez y prejuicio nacionalista.

El socialismo es un proyecto poltico cuyo eje programtico fundamental reside en la unidad de los trabajadores como clase por sobre cualquier diferencia de gnero, raza, credo, nacionalidad, etc. Estos no pueden siquiera plantearse la posibilidad de fundar un orden social emancipador si es que no cuentan con un grado de unidad suficiente que les permita tomar conciencia de su situacin.

En este sentido, lo que debera levantarse es la igualacin de derechos, especialmente en el mbito laboral, de la poblacin migrante con respecto a la chilena.

Sin embargo, es muy probable que las mismas organizaciones de lucha ms inmediatas (sindicatos, por ejemplo) y sus miembros se muestren en principio reluctantes, e incluso contrarios, a reivindicaciones en favor de los derechos de la poblacin migrante. El corporativismo centrado exclusivamente en la defensa del puesto de trabajo y del salario puede llevarlos a este tipo de posiciones. No sera extrao observar que la reaccin inmediata del trabajador chileno sea ver en el extranjero una potencial amenaza a su fuente laboral.

Esta actitud, sin embargo, es una psima defensa de los intereses de los trabajadores en su conjunto. Es una que cambia migajas para hoy por hambre y miseria para maana. Por ejemplo, la actual diferenciacin entre trabajadores nacionales y extranjeros consagrada en el Cdigo Laboral socava por todas partes la fuerza colectiva de la clase trabajadora.

Por una parte, tener un contingente migrante dentro de sus filas al que la patronal puede constantemente chantajear con despedir bajo el pretexto de tener copada su cuota de extranjeros solo puede ahuyentar a estos de las organizaciones de clase ms elementales. Bajo el miedo de perder su puesto de trabajo, que constituye su exigua fuente de sustento familiar al final del da, el trabajador migrante se desmoraliza y se abstiene de la organizacin y lucha clasista.

Por otra, tener una enorme fila trabajadores migrantes tocando la puerta de la fbrica, dispuesta a venderse por menos que un plato de lentejas y a renunciar voluntariamente a los menguados derechos laborales con tal de acceder a un puesto de trabajo, solo puede crear incentivos a aumentar la rotacin de los trabajadores migrantes ya empleados ante cualquier atisbo de protesta y, de rebote, a erosionar el poder de todo el contingente de trabajadores, sin distincin de nacionalidad.

Y finalmente, mantener distinciones segn nacionalidad en la legislacin laboral chilena solo puede contribuir a lumpenizar a la poblacin migrante, obligndola, en el mejor de los casos, a emplearse en negro al capital o, derechamente, a arrojarse a actividades ilcitas para ganarse la vida, potenciado una serie de flagelos sociales que ya aquejan a las clases trabajadoras en sus espacios de vida cotidianos.

Es probable que, fruto del subdesarrollo poltico y falta de un verdadero arraigo orgnico en las clases trabajadoras de los sectores de izquierda en Chile, este tipo de problemticas pasen completamente desapercibidas.

As, ya sea por el corporativismo de las organizaciones de lucha inmediata de los trabajadores, por el subdesarrollo de las expresiones polticas de izquierda o una mezcla de ambas, el resultado final es que amplios sectores de estos quedan a la deriva frente a un fenmeno que cada vez cobra mayor importancia, y necesariamente lo seguir haciendo. En el peor de los casos quedan expuestos a prestarle odos a las expresiones burguesas ms putrefactas que hoy pululan en el escenario poltico nacional, que, bajo el pretexto de la defensa del empleo, apelan al ms burdo chovinismo.

La conciencia de clase para los trabajadores significa que estos se acerquen a la comprensin racional de los mecanismos fundamentales de la explotacin capitalista, y que a su vez sean asimilados al momento de definir los cursos de accin de la poltica prctica. El internacionalismo, la solidaridad de clase por sobre cualquier distincin de origen nacional, es una de las expresiones ms avanzadas de esta comprensin.

www.puntofinalblog.cl



[1] Vase http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245704



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