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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2019

Guerras verbales sobre el terrorismo

James Snell
Al-Jumhuriya English

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



La Comisin contra la Financiacin del Terrorismo del rgimen de Asad acus recientemente al presidente de Turqua, al primer ministro del Lbano y a una serie de polticos, jueces, acadmicos y ciudadanos de a pie de apoyar el yihadismo. Las ridculas acusaciones describen ms bien el propio historial de Assad, escribe James Snell .

Incluso en tiempos de guerra, las burocracias continan produciendo kilos de papel. Las burocracias baazistas no son una excepcin. A lo largo de la guerra de Siria, la medida en que los peores excesos del rgimen de Bashar al-Asad han podido encontrar la manera de llegar hasta los documentos oficiales ha sorprendido a los observadores. Camuflada entre los certificados de defuncin emitidos por las prisiones estatales hay una documentacin, firmada oficialmente y atestiguada legalmente, que describe una campaa de asesinatos en masa. Es puntillosa y est a plena vista.

A nivel oficial, los burcratas siguen trabajando con una capacidad menos asesina. Los encargados de hacer listas siguen hacindolas. El Estado funciona de forma automtica, como en un reproche consciente a sus crticos. Hay normalidad y debe mantenerse, sin importar cun falsamente se defienda esa apariencia.

La falsedad se convierte fcilmente en farsa. Uno de los organismos asociados con el intento del rgimen de proyectar normalidad es su Comisin de Lucha contra el Lavado de Dinero y la Financiacin del Terrorismo. La Comisin se nombra con consciente monotona, y los informes de sus actividades aparecen, con consistencia mundana, en medios estatales como SANA. Pero, en ocasiones, los mismos rganos pueden producir algo ms artificioso y ms cmico. A menudo, estos productos dicen bastante a los observadores sobre las intenciones de las burocracias y de cmo pretenden satisfacer sus ambiciones.

A finales de diciembre, la Comisin public una lista de nombres; los mencionados estaban acusados ​​ formalmente de financiar el terrorismo en Siria y ms all. Debo sealar que la lista era un apndice con aadidos y modificaciones, supuestamente el producto de alguna reflexin.

Que la lista incluyera un gran nmero de personajes afiliados a la oposicin poltica de Siria no es sorprendente. La retrica del rgimen es consistente en este aspecto: los opositores son, en su opinin y ante sus ojos, yihadistas y terroristas como un solo hombre. Sera extrao que la Comisin no se hubiera ajustado a ese juego.

Otros nombres en la lista tienen an menos sentido, pero pueden entenderse como un intento de mantener la coherencia en la nomenclatura que el Estado reserva para sus enemigos.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan est incluido, al igual que su ex primer ministro Ahmet Davutoglu. El asediado primer ministro del Lbano, Saad al-Hariri, figura en la lista, junto con el lder de la comunidad drusa del Lbano, Walid Jumblatt. El jefe del partido de las Fuerzas Libanesas, Samir Geagea, tambin est incluido, a pesar de ser cristiano. Masrour Barzani, hijo de Masoud Barzani, expresidente del Gobierno Regional Kurdo de Iraq, tambin aparece en la lista. Del mismo modo, segn el peridico prorgimen Al-Akhbar, tambin se incluyen muchas otras figuras polticas, militares, religiosas, sociales y de negocios, profesores universitarios, jueces y ciudadanos normales de todo el mundo rabe y de Asia, frica y Europa.

Un conjunto impresionantemente variado. Sigue sin explicarse cmo se supone que los lderes de las comunidades libaneses han financiado, presuntamente, el terrorismo islamista. Han circulado rumores e insinuaciones que acusan a este o aquel miembro de la lista de tratar de alguna manera con el Estado Islmico u otros grupos yihadistas. Pero, consideradas en bloque, estas acusaciones resultan ridculas por su endeblez.

A menudo, en lo referente a Turqua, esas cosas solo pueden afirmarse en el ms enrevesado de los lenguajes, en relatos que sostienen que el presidente turco, a fuerza de permitir que la frontera siria de su pas permaneciera porosa mientras los combatientes de ISIS se movan dentro y fuera de Siria, estaba prestando ayuda de facto al grupo terrorista.

Como siempre, las acusaciones ms locas estn previsiblemente presentes online y en los medios hostiles. Pero esto es apenas sorprendente, y no debera constituirse en el forraje de un organismo oficial del Estado encargado de la grave tarea de sealar a los amigos del terror.

La forma en la que el comit lanza la red invalida la integridad de su captura. A menos que uno defina el apoyo al terrorismo como hacer algo que socave al Estado sirio de manera prctica o retrica, no puede decirse que la lista tenga el valor de la coherencia, y mucho menos de la credibilidad.

Pero, por supuesto, as es como el rgimen de Asad lo explica. Desde que se inici la Guerra contra el Terror, a principios de la dcada de 2000, cada tirano medio capaz del Medio Oriente ha incorporado su retrica para sus propios fines. En la guerra de Siria y los frutos de la burocracia estatal, la apropiacin de la terminologa de la Guerra contra el Terror ha alcanzado su apogeo.

Desde los comienzos de los medios de comunicacin, las dictaduras han obtenido amplias ventajas polticas de atacar a los enemigos internos con un lenguaje deshumanizador. Desde el Iraq de Saddam hasta la Libia de Gaddafi y, de hecho, la Siria de Asad, aquellos que se niegan a aceptar los excesos de la autoridad no pueden ser ms que parsitos: ratas y cucarachas. En el mundo posterior al 11-S, especialmente desde el advenimiento del ISIS, el trmino terrorista se ha aadido como sinnimo a ese lxico.

Esta usurpacin de la retrica de la Guerra contra el Terror es doblemente irnica: no solo porque emplea el lenguaje de manera divorciada de la intencin original, sino tambin porque la definicin de terrorismo de la administracin de George W. Bush inclua el amparo a grupos yihadistas y la prctica del terrorismo de Estado. Ambos han sido empleados por Estados mujabarat [*] pasados y presentes, incluso (o especialmente) aquellos que intentan volver a apropiarse de este lenguaje para combatir a sus propios enemigos y guerras.

Es ya una cuestin de registro histrico claro que puede encontrarse el origen de algunos de los cuadros del Estado Islmico en los restos del baazismo iraqu y en una insurgencia iraqu asistida materialmente por el entonces nuevo presidente de Siria, Bashar, incluyendo el hecho de facilitar viajes a travs de Siria de un modo que podra evocar las acusaciones ms dramticas dirigidas a Turqua con respecto al ISIS. Hace poco, en 2009, se supo que las agencias de inteligencia de Asad se reunan fuera de Damasco con altos agentes de Al Qaida.

Pero, para los asadistas y sus amigos, todo esto no importa. Tampoco el hecho de que supone una gran irona que un rgimen que se ha asociado sin reparos con Hizbol y otros grupos islamistas patrocinados por Irn, con historias documentadas de terrorismo en el Iraq posterior a la invasin, declare que son otros quienes estn detrs del terrorismo global.

El enfoque adoptado por la Comisin de Lucha contra el Lavado de Dinero y la Financiacin Terrorismo de Siria suscita una merecida burla. Pero es el producto de un rgimen para el cual la produccin de propaganda es tan natural como el papeleo. El escrutinio de los productos de este esfuerzo es tan necesario como entretenido, para que un rgimen que ha sobrevivido a una guerra que provoc no pueda ya definir las palabras relativas al terrorismo ni a sus guerras.


N. de la T.:

[*] Trmino rabe para espas o informantes/Servicios de seguridad e inteligencia.

James Snell es un escritor britnico. Ha colaborado con The Telegraph, National Review, Prospect, History Today, The New Arab y NOW Lebanon, entre otras publicaciones. Twitter: @James_P_Snell.

Fuente: https://www.aljumhuriya.net/en/content/terror%E2%80%99s-wars-words

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.  

 

 

 

 



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