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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2019

Marruecos
La pesadilla de las familias de las personas presas polticas del Hirak

Lina Rhrissi
Viento Sur


Un mircoles de cada dos, las madres, las mujeres y las hermanas de los 39 ltimos manifestantes del Hirak (movimiento) del Rif encarcelados en Casablanca hacen 1.200 km de autobs para ver a sus familiares. Con la ayuda del Comit de apoyo a las familias de detenidos del Hirak, luchan por mejorar sus condiciones de detencin y para hacer frente a una vida cotidiana difcil.

El sol se levanta por encima de los alambres de espino, la garita ocre y las barreras azules de la prisin de Ain Sebaa 1, situada en la zona industrial de Ukacha, a veinte minutos del centro de Casablanca, cuando un minibs negro aparca no lejos de la entrada. Este mircoles por la maana, una quincena de mujeres, algunos nios y nias y un puado de hombres se apresuran a bajar del vehculo para ir a ver a sus allegados. Como ocurre dos veces al mes desde ahora ya hace ms de dos aos. Han salido hacia las 20h de Alhucemas y han hecho diez duras horas de carretera, sin pausa, para llegar a la hora de la visita.

Entre mayo y julio de 2017, el Estado detuvo a centenares de manifestantes del Hirak, un movimiento popular que comenz en octubre de 2016 1/ como consecuencia de la muerte trgica de Mohssin Fikri en Alhucemas, capital del Rif. El vendedor de pescado haba sido triturado por un camin de basura cuando intentaba recuperar sus mercancas confiscadas por las autoridades. Las manifestaciones que siguieron denunciaban, entre otras cosas, la corrupcin, la marginacin de la regin del noreste y la falta de hospitales y universidades. Hoy, 39 de los hombres detenidos siguen encerrados lejos de su casa, en Casablanca, donde son histricamente encarcelados los presos polticos en Marruecos. Su juicio de apelacin comenz hace cerca de tres meses, el 14 de noviembre de 2018, y ya se han desarrollado tres audiencias.

Mi hijo merece una medalla

A su salida de la prisin, hacia las 13 h, las rifeas, que acaban de pasar dos horas en el locutorio, estn ms dispuestas a hablarnos, a pesar de la mirada inquisitorial de los policas que nos siguen discretamente. Est bien, dice Ulaya, vestida de negro, la madre de Nabil Hamjike, condenado a 20 aos de prisin, Pero no tiene que estar ah, no ha robado dinero, han reclamado sus derechos. Mi hijo merece una medalla, no la crcel! clama la mujer de 61 aos que llama a todos los presos mis hijos. En las mesas del caf frente a la crcel, se piden patatas fritas y bocatas. Hanan, 31 aos, la hermana de Mohamed Harki, que corre el riesgo de pasar 15 aos en la crcel, est ms inquieta. Su hermano ha estado en huelga de hambre para reclamar su inscripcin en un mster, que luego ha obtenido. Est tambin Suad, la mujer de Karim Amghar, condenado a 10 aos, con su hijo de un ao en las rodillas. El nio, nacido dos meses despus de la detencin de su padre, solo le ha visto desde detrs de los barrotes. Es duro para l, no hace ms que llorar en el autobs. Pero la joven madre quiere que pueda venir de vez en cuando.

Desde la transferencia de los detenidos a Ukacha, rpidamente tras su detencin, el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH), una instancia relativamente independiente del Estado ha obtenido que sean proporcionados de forma gratuita tres minibuses, un mircoles de cada dos, por el consejo regional de la ciudad de Casablanca. Al comienzo, algunas familias podan permitirse venir todos los mircoles, siendo las visitas semanales, pero con un coste de 300 DH (27,5 euros) por pasajero por ida y vuelta, eran poco numerosas. Todas cuentan el agotamiento, las piernas hinchadas, el fro en invierno y los mareos. Pero si para algunas los viajes se hacen menos frecuentes, ninguna se plantea dejarlos.

Una novedad para muchas mujeres

Algunos das antes, en el gran apartamento en Casablanca de Amina Khalid, miembro del Comit de apoyo a las familias de las y los detenidos del Hirak, nos encontrbamos con Rhimu Saidi, la madre de Mohamed Jellul, el primero que fue detenido en el marco de las manifestaciones del Rif. La viuda de 68 aos originaria de Beni Bouayach, al lado de Alhucemas, se ha convertido en una figura del movimiento. Sonrisa cautivadora y mirada determinada, no se pierde jams un viaje en autobs. La que no hablaba mas que el terifit (el dialecto rifeo) hace algunos meses se expresa ya en darija, el rabe dialectal marroqu, y se ha acostumbrado a dar entrevistas. Su hijo haba sido detenido ya en 2012 y pas cinco aos en la crcel por haber participado en el Movimiento 20 febrero. A su salida, solo le pude ver apenas un mes antes de que fuera de nuevo detenido. Era la oscuridad absoluta, recuerda. Ni siquiera haba participado en aquellas manifestaciones!. Luego, Rhimu Saidi asegura haber tomado conciencia de la injusticia y comprendido que todo lo que le deca su hijo era cierto. Antes de la muerte de Mohssine Fikri, no haba salido nunca a la calle. Una novedad para numerosas mujeres rifeas, ms bien conservadoras y habituadas a permanecer entre cuatro paredes.

Casablanca es como Nueva York

Para la mayora de las y los allegados a los detenidos, la llegada a la megalpolis de Casablanca tambin ha sido una gran novedad. Para ellas, es como Nueva York, comenta Amina Khalid que ha hecho lo posible para guiarlas y acogerlas como mejor ha podido. Creado en mayo de 2017, el Comit de apoyo ha organizado manifestaciones y sentadas. Se quera a la vez sacar a la luz la suerte de las familias de las personas presas del Hirak y apoyarles moral y materialmente, precisa Amina Bukhakhal, igualmente miembro de la organizacin. Las y los militantes les han transmitido los contactos de abogados, han organizado una colecta de ropa de invierno y, en cada proceso, han abierto las puertas de sus casas para albergarlas. Pero la relacin no se ha hecho de la noche a la maana. Ha sido preciso crear confianza, contar lo que nosotras mismas hemos vivido, explica Amina Khalid, porque la gente del Rif est encerrada en si misma y no ha comprendido por qu les ayudbamos.

Hay que decir que desde hace decenios el Estado intenta marginar a esta regin de pasado rebelde. De 1921 a 1926, antes de la reconquista franco-espaola, bajo el gobierno de Abdelkrim Al-Khattabi, la Repblica del Rif fue uno de los pocos Estados independientes del continente. Una insumisin que permanece anclada en la memoria de sus habitantes, pero tambin del Estado. En 1959, como reaccin a una intifada, el reino bombarde la regin con napalm, matando a 10.000 personas. Y en 1984, en la televisin, el rey Hassan II insult a manifestantes rifeos tratndoles de awbash, lo que significa salvajes. Nos ha humillado, zanja la madre de Jellul.

Militantes de los aos de plomo

Las familias tienen relacin tambin con mdicos del Comit Mdico para la rehabilitacin de las vctimas de la violencia. Una ayuda preciosa cuando la regin conoce, sin duda debido a la utilizacin de gas mostaza por Espaa en 1926, las tasas de cncer ms elevadas de Marruecos 2/ .

Pero, que lleva a las dos militantes a ser tan entregadas? Es seguro que lo que viven no nos es extrao, revela Amina Khalid. Durante los aos de plomo 3/ , su marido fue encarcelado en Casablanca por sus ideas polticas. Igual que el de Amina Bukhalkhal, Mustafa Brahma, secretario general del partido marxista Annahj Addimocrati (La Va Democrtica). Fue detenido en 1985 y encarcelado durante diez antes antes de ser indultado. Era profesora de matemticas en aquel entonces, era muy duro, recuerda la activista. Su hija de 26 aos, Tahani Brahma, hoy miembro de Annahj y de la Asociacin marroqu de derechos humanos (AMDH), naci durante esos aos. No queramos que el Majzn ganara y nos privara de una familia, entonces nos aprovechamos de un momento que nos dejaron solos durante su hospitalizacin. Es la hija de la crcel, cuenta, no sin orgullo. Ya en los aos 1970 y 1980, las mujeres tuvieron un gran papel en la lucha por los derechos humanos. Como hoy, transmitan las reivindicaciones de los detenidos al exterior. En 1979 fue creada la AMDH, en particular por miembros de familias de personas detenidas. Otro guio cruel de la historia, los dos antiguos militantes de extrema izquierda y los actuales detenidos del Hirak comparten el mismo juez, Lahcen Tolfi, temido por su dureza.

Alhucemas, una ciudad vaca

Esperando un veredicto definitivo del clebre magistrado, en Alhucemas, donde ya no est autorizado ningn periodista extranjero, la vida est como suspendida. Las fiestas ya no son grandes. No tenemos moral para eso ni para nada, se lamenta Rhimu Saidi. Cuenta que los nios jugaban a las manifestaciones, Majzen contra Zefzafi, gritando Viva el Rif!. Lo que ya no tienen inters en seguir haciendo so pena de ser enviados directamente al reformatorio de menores de Nador. Est tambin el que, a mediados de noviembre, las y los estudiantes de secundaria quisieron manifestarse contra el cambio de hora, como el resto del alumnado del reino. Los militares les habran amenazado con enviarles a Casablanca si no se callaban. Suelo tener pesadillas en las que soy perseguida por policas, confiesa bajo su velo. Pero cmo no mantener en la memoria las patrullas, los puestos de control y los campos militares instalados en el bosque de los alrededores con todo el aparataje de represin completo dispuesto para ser desplegado?

De todas formas, Alhucemas est vaca. Cuando nuestros hijos no son encerrados, se ahogan en el Mediterrneo. Pues la desesperacin es tambin econmica. El marido o el hermano encarcelados eran a menudo los nicos que aportaban una renta en una regin en la que el 40% de la juventud est en el paro y en la que la economa se basa en parte en el cultivo ilegal del cannabis. Las familias de las personas detenidas deben gestionar una doble presin: hacer vivir a sus hijos e hijas con muchsimas dificultades y asegurarse cada quince das de que las condiciones de encarcelamiento de sus allegados no se degradan.

Condiciones que se han mejorado claramente desde el comienzo de su encarcelamiento, gracias a una lucha sin tregua y a la presin meditica. En las primeras visitas, a pesar de los kilmetros recorridos, las familias no tena derecho de ver a sus allegados ms que cinco muy cortos minutos. Los detenidos, que se conocen todos, estaban separados en cuatro grupos que no tenan derecho a comunicarse entre si. No tenan agua caliente y, fuera del tiempo de paseo, las puertas de las celdas permanecan cerradas. Ahora, los prisioneros estn reunidos, las puertas abiertas y los encuentros de dos horas se hacen en una sala comn, con sillas. Pero sigue habiendo arbitrariedad, seala Amina Bukhakhal. Por ejemplo, desde el Hirak (y esto se aplica a todos los detenidos de Marruecos), las y los visitantes ya no tienen derecho a llevar platos que hayan cocinado. Como consecuencia, los hombres deben comprar productos en la tienda de la prisin que es muy cara y de mala calidad. Un coste suplementario para las familias, que deben enviarles dinero. Y las conquistas pueden desaparecer sin ms ni ms, sin razn alguna. Lo que provoca a menudo huelgas de hambre, ltimo mtodo que tienen los acusados para protestar. Pero cada vez que uno de nuestros hijos emprende una, estamos aterrorizadas, tiembla Rhimu Saidi, cuyo hijo ha hecho una huelga de hambre de 47 das.

Si las condiciones de detencin han podido evolucionar en Casablanca, no ocurre lo mismo en el caso de los encerrados en otras prisiones como la de Alhucemas o los manifestantes de otros movimientos como el de Jerada que no gozan de la misma atencin por parte de las asociaciones y medios internacionales.

En el caf de Ukacha, veinte minutos despus de haber comido unas patatas fritas, es ya la hora de subir de nuevo al autobs. Las rifeas vuelven con la certeza de que seguirn en la lucha, pero con pocas esperanzas. En el primer juicio me esperaba una condena de algunas semanas, seis meses como mximo; cuando anunciaron diez aos, me qued estremecida, dice Suad. En un comunicado publicado el 17 de diciembre sobre el recurso interpuesto, Amnista Internacional ha denunciado un nuevo simulacro de justicia y confesiones sacadas bajo tortura. El 18 de enero, Nasser Zefzafi, lder del movimiento, confinado en aislamiento en Ukacha, as como otros detenidos decidieron boicotear la cuarta audiencia, pensando que las condiciones para un juicio imparcial no estaban reunidas.

Ruego a Dios, pero no espero nada en absoluto del Majzn, deja caer la madre de Jellul antes de abandonarnos. A su lado Ulaya aade, haciendo al V de victoria: Viva las mujeres rifeas!.

Notas:

1/ Ver https://vientosur.info/spip.php?article12602 ndt

2/ Leer por ejemplo: Mohammed Amin Harmach, Bombardements chimiques dans le Rif : le massacre oubli , h24info.ma, 18 juin 2017. ndlr orient xxi

3/ En Marruecos, los aos de plomo designan el perodo de los aos 1970 hasta 1999 bajo el reino de Hassan II, marcado por una violenta represin contra la oposicin ndlr orientxxi

Texto original en francs: https://orientxxi.info/magazine/maroc-la-galere-pour-les-familles-des-prisonniers-politiques-du-hirak,2890

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14601



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