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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2019

Los trabajadores del clic, nuevos proletarios digitales

Joseph Confavreux
Viento Sur


La perspectiva de la sustitucin general del trabajo humano por las tecnologas de la inteligencia artificial es solo un gran bluf destinado a impedir la organizacin de los nuevos proletarios del sector digital? Analizando los perfiles del digital labor [trabajo digital], el socilogo Antonio Casilli ha elaborado una gran encuesta sobre el trabajo en el siglo XXI.

Seres humanos que roban el trabajo de los robots, inteligencia artificial que es realmente artificial, un gran engao tecnolgico que es un gigantesco truco de magia ideolgico, un trabajo hasta tal punto fragmentado que apenas se ve, granjeros del clic, los parias digitales, produsagers o proletarios del teclado

Bienvenida al mundo del digital labor, que el socilogo Antonio Casilli renombra como trabajo del clic en una obra tan amplia como rigurosa, construida como una encuesta basada tanto en las metamorfosis del trabajo en este tiempo digital, como del mismo trabajo digital.

Un trmino que el libro de este investigador permite por otra parte utilizar sin que se le pueda acusar de anglicismo ya que se trata, para l, de estudiar el trabajo del dedo, sobre la pantalla o el ratn, comparable con el trabajo manual, mientras que el digital labor es a menudo confundido con el trabajo inmaterial. De ese modo se pone el acento en el elemento fsico, el movimiento activo del digitus, el dedo que sirve para contar, pero tambin que apunta, clica, apoya sobre el botn, por contraste con la inmovilidad abstracta del numerus, el nmero en tanto que concepto matemtico, lo que para el investigador es una forma de liberarnos de una visin de lo numrico entendida exclusivamente como un trabajo de expertos y de sabios.

Al equiparar el ttulo de su nuevo libro, En attendant les robots (Esperando a los robots, ndt), con la clebre obra de Samuel Beckett, Antonio Casilli nos sumerge en un mundo absurdo, en el que el saqueo del trabajo y la inanidad de la condicin humana estn organizados por los grandes grupos de la economa digital, que permiten multiplicar las actividades creadoras de riquezas pero no de ingresos.

Ahora bien, el investigador aporta una tesis especialmente sugerente, que va contra las decenas de artculos que nos describen la inteligencia artificial (IA) como el porvenir de humanidad en general y del trabajo en particular. En efecto, segn l, la mayor parte de las inteligencias artificiales se asemeja mucho al Turco mecnico descrito por Walter Benjamin en sus Tesis sobre el concepto de historia, en la que un enano, jorobado y jugador de ajedrez, manipulaba las piezas, dando la ilusin de que se trataba de una mquina mediante un juego de cuerdas y un espejo [foto del artclo].

En materia de IA, los fallos de la innovacin son en realidad numerosos y deben ser constantemente paliados mediante un recurso intensivo al trabajo humano para, a su vez, entrenar, enmarcar y suministrar a las mquinas datos fiables y utilizables. Lo que conduce a una situacin en la que frecuentemente la IA muestra que no es otra cosa que una mezcla de becarios franceses y precarios malgaches; justo lo contrario a la extendida imagen tecnolgica y futurista.

El investigador nos obliga as a entender la automatizacin bajo otro ngulo: Esta no supone la sustitucin de trabajadores humanos por inteligencias artificiales eficaces y precisas, sino por otros trabajadores humanos: -ocultados, precarios y mal pagados. En efecto, para Casillo no son las mquinas quienes hacen el trabajo de las personas humanas, sino los humanos quienes se ven obligados a realizar un digital labor para las mquinas. Esto es particularmente cierto para los vehculos autnomos cuya autonoma es en realidad muy relativa.

Para describir esta situacin, Antonio Casillo llega hasta a hablar de gran bluf tecnolgico, de estrategia de camelo, incluso de IA Washing [lavado, ndt], tomando en especial el ejemplo de Google. En efecto, mientras que se pueden leer decenas de artculos sobre las teoras desarrolladas por Ray Kurzweil, escritor transhumanista y empleado en Google, en los que propone trazar el camino de una IA fuerte que obtenga resultados superiores a los sistemas biolgicos, su patrn se ha lanzado a una produccin de masa de IA dbil y estrecha que utilizan ampliamente el digital labor de los parias digitales.

A pesar del hecho de que a instancias de Godot, la IA que reemplazar al trabajo humano tiene el riesgo de no llegar nunca, sin embargo, se sigue considerando el digital labortransitorio, en la idea de que actualmente las mquinas tendrn necesidad de l para aprender a prescindir del mismo maana.

Pues si en la actualidad est de moda esta tesis del gran reemplazamiento tecnolgico, el investigador demuestra que es menos en razn de los avances de la tecnologa que de los usos que permite. En efecto, la automatizacin, fantasma constantemente agitado por los industriales, produce efectos desde el momento en que simplemente es considerada: ejerce una constriccin sobre los trabajadores e introduce una verdadera disciplina en el trabajo. El trabajo se ve amenazado y mal pagado y cada trabajador es potencialmente supernumerario.

Sin embargo, un estudio de la OCDE basado en 21 pases en 2016 mostr la sobreestimacin de la posibilidad de automatizar las actuales profesiones. Estimaba ciertamente que aproximadamente el 50% de las tareas son susceptibles de verse considerablemente modificadas por la automatizacin. No obstante, subrayaba que solo el 9% de los empleos seran realmente susceptibles de ser eliminados por la introduccin de inteligencias artificiales y procesos automticos.

Para Casilli, el capitalismo de las plataformas actuales recurre abundantemente al mismo truco que utilizaban los propietarios manufactureros del pasado siglo: evacuar las variables sociales de un proceso de innovacin tecnolgica para hacerle aparecer como una fase necesaria de un progreso indefinido. Y los robots solo son en esta operacin los avatares cmodos de la voluntad de los propietarios de las plataformas de obstaculizar la constitucin de un movimiento de oposicin.

En consecuencia, estima el investigador, la automatizacin es ante todo un espectculo, una estrategia de distraccin de la atencin, destinada a ocultar las decisiones empresariales que pretenden reducir la parte relativa de los salarios (y ms generalmente de la remuneracin de los factores productivos humanos) en relacin con la remuneracin de los inversores.

Como el horizonte de la completa automatizacin aparece inalcanzable, es legtimo interrogarse sobre la funcin ideolgica de ese escenario, concluye el investigador, estimando que se construye una visin del mundo y del trabajo en la que el proletariado digital no tendra necesidad de pensarse, de organizarse, ni de imaginar un proyecto colectivo ya que no sera ms que la porcin residual de un mundo del trabajo humano destinado a la desaparicin.

Sin duda, si el gran reemplazo tecnolgico del trabajo no tendra lugar, est claramente en marcha su gigantesco desplazamiento, a la vez geogrfico y numrico. En efecto La inquietud contempornea sobre la desaparicin del trabajo es un verdadero sntoma de la verdadera transformacin en marcha: su digitalizacin, estima el socilogo.

Esta digitalizacin de las tareas humanas empuja al extremo dos tendencias profundas, la estandarizacin y la externalizacin de las tareas. En efecto, la especificidad de las tecnologas informacionales actuales en relacin con sus antecedentes industriales consiste en la relacin que mantienen con el espacio. Como la produccin se puede organizar en cualquier lugar, el lugar fsico en el que se despliega la automatizacin no es fijo, ni limitado al permetro de la empresa.

Este desplazamiento delega en realidad un cierto nmero de tareas productivas a no-trabajadores (o a trabajadores no remunerados y reconocidos como tales. Y las plataformas adoptan entonces un estilo particular de gestin de las actividades productivas, que consiste en poner a trabajar a un nmero creciente de personas, pero situndolas fuera del trabajo, ya que su figura se sita fuera de las modalidades clsicas de la relacin de empleo.

El fenmeno que se describe con los trminos de digital labor se hace posible por dos dinmicas histricamente manifestadas: la externalizacin del trabajo y su fragmentacin. Estas dos tendencias han conocido puntos de partida y ritmos diferentes, pero las tecnologas de la informacin y de la comunicacin las reconcilian. De forma que el trabajador de las plataformas se encuentra aplastado entre las proclamaciones de independencia y las condiciones materiales que le exponen a bajas o inexistentes remuneraciones, a ritmos y a finalidades heterodeterminadas, a una separacin entre su gesto productivo y el fruto de ste.

Y es justamente porque est fragmentado, parcelado y externalizado, que este trabajo escapa a la categoras utilizas clsicamente para analizarlo y que ya no reconocemos el trabajo que tenemos delante de los ojos,

Inflexible flexibilidad del trabajo a la carta

Para aprender a reconocer el trabajo en la poca del capitalismo de las plataformas y en la era de lo digital, Antonio Casillo propone estudiar el digital labor como un movimiento de organizacin en tareas (tcheronnisation) [no existe trmino equivalente en castellano; podra traducirse por tareanizacin, ndt] y de organizacin en datos (datafication) [no existe trmino equivalente en castellano, ndt] de las actividades productivas humanas en la hora de la aplicacin de las soluciones de inteligencia artificial.

A la vez que permanece lcido sobre el hecho de que este tipo de trabajo amalgama fenmenos diferenciados y se sita en el cruce complejo de formas de empleo no estndar, del freelancing, del trabajo a destajo micro-remunerado, del amateurismo profesionalizado, de ocios monetizados y de la produccin ms o menos visible de datos. No se trata pues, o no solamente, de un trabajo gratuito, sino de un continuum entre actividades no remuneradas, actividades mal pagadas y actividades remuneradas de forma flexible.

Para clarificar las cosas, el investigador propone distinguir tres tipos de actividades que se subsumen corrientemente bajo los trminos de digital labor. En primer lugar, el digital labor por pedido, que reagrupa las actividades creadas por las aplicaciones de tipo Uber o Deliveroo, cuyas prestaciones suministran no solo tareas manuales sino que pasan tambin mucho tiempo produciendo datos.

Para Casilli, aunque en su origen la economa por pedido fue asimilada a fenmenos diferentes, tales como la economa colaborativa, la economa de reparto o la economa circular, en realidad se trata de una actividad de otra naturaleza, marcada por la inflexible flexibilidad del trabajo por pedido, que generaliza el trabajo atpico ms que abrir una nueva era a la autonoma humana.

A continuacin el micro-trabajo, utilizado prioritariamente por las pseudo-inteligencias artificiales que confan a micro-sirvientes lo que era realizado por trabajadores regulares. El investigador utiliza el ejemplo de un trabajo que ocupara 20 aos a un asalariado equipado de un ordenador, un ao entero a 20 asalariados en CDD [contrato de duracin determinada, ndt] o seis meses a 40 becarios y puede ser realizado todava de forma ms rpida y barata gracias a la fragmentacin de las tareas.

La encarnacin de este nuevo tipo de trabajo es el servicio de Amazon, bautizado Turco Mecnico, gracias al cual la empresa puede, por ejemplo, publicar un anuncio pidiendo a 500.000 personas que transcriban dos lneas cada una. Tal servicio permite reclutar a centenares de miles de micro-sirvientes situados en todos los lugares del mundo para filtrar vdeos, etiquetar fotos y transcribir documentos que las mquinas no son capaces de realizar.

Contrariamente a las plataformas de trabajo por pedido, en las que los recientes conflictos sociales han permitido, puntualmente, hacer reconocer la relacin de sujecin entre el prestatario y las empresas que organizan el trabajo en el siglo XXI, las reglas de gestin algortmica del trabajo y las condiciones de contractualizacin del micro-trabajo oscurecen todava aqu las pistas.

En efecto, en los en los ecosistemas de micro-trabajo -escribe Casilli-, la actividad de produccin de valor se hace discreta y, debido al estallido geogrfico, los trabajadores no encuentran interlocutores patronales frente a ellos, como en el caso de Uber y otros Deliveroo. Amazon encarna perfectamente el papel de plataforma neutra, de til tcnico de puesta en contacto que desintermedia el trabajo y desaparece en tela de fondo, como si fuera un tercer beneficiario.

En fin, el socilogo distingue el trabajo social en red realizado por cualquiera que alimenta en datos, por el uso que hace de internet, los gigantes de la economa numrica. Antono Casilli da cuenta del debate que opone, sobre el tema, a dos perspectivas representadas por los laboristas y los hedonistas.

La primera entiende la participacin sobre los medios sociales como una relacin social relacionada con el trabajo y caracteriza la apropiacin por las grandes plataformas del valor que resulta como una relacin de explotacin. La otra interpreta el produsage como la expresin de una bsqueda de placer y una participacin libremente consentida en una nueva cultura del amateurismo y, a por ello, niega la pertinencia misma de la nocin de digital labor.

Para Casilli, esta diferenciacin se presenta, de forma demasiado tajante, como un conflicto de obediencias, en la que los dos campos se acusan recprocamente de ser, cada uno, una cbala de universitarios marxistas o una emanacin de la investigacin industrial del sector de lo numrico. En una perspectiva prxima al marxismo, en el sentido en que este ltimo define como trabajo todo lo que fecunda al capital, el investigador considera que encerrando a sus usuarios en el papel de amateurs felices y desinteresados, los medios sociales buscan tambin mantener aparte uno de los elementos constitutivos de la dialctica entre trabajo y capital: la conflictualidad.

Una posicin que permanece discutida, incluso cuestionada, por otros investigadores que trabajan sobre la economa numrica, especialmente los que prefieren hablar de extraccin de valor que de trabajo, en la medida en que sigue siendo difcil medir el valor de un like o considerar sus fotos de vacaciones en Facebook como trabajo, incluso aunque ello contribuya a valorizar la empresa de Mark Zuckerberg.

El digital labor juega un papel perverso facilitando la explotacin a distancia

Cualquiera que sea la extensin que se prefiera dar al permetro del digital labor, Antoine Casilli pone el dedo sobre varios efectos importantes de la recomposicin del trabajo en la era digital. El primero consiste en el hecho de que el recurso a la deslocalizacin con el objetivo de una compresin de costes o de una racionalizacin de la cartera de las sedes de una empresa no solo afecta exclusivamente a las multinacionales. En lo sucesivo, el offshoring [externalizacin, deslocalizacin, ndt] es un proceso en cascada.

Se produce as una nueva divisin internacional del trabajo ya que las tareas menos nobles son habitualmente delegadas en los pases asiticos o africanos, contribuyendo a que el digital labor sea muy frecuentemente invisible para los ojos europeos. Esta situacin de hecho obliga a reactualizar el debate sobre las desigualdades Norte/Sur, an cuando Casilli no endosa los trminos de neocolonialismo numrico que circulan a veces para describir la actividad de los gigantes del sector, aunque solo sea porque los pases del Norte no son los nicos motores de la economa numrica y que China, especialmente, forma parte de los que explotan los nuevos servidores de lo numrico.

El segundo es la nivelacin por abajo de las condiciones de trabajo y de remuneracin a escala mundial que el investigador muestra que coincide con una recomposicin importante del capitalismo globalizado en este ltimo decenio. En efecto, escribe, el desarrollo de las plataformas numricas ha coincidido con la crisis de la deuda y la crisis financiera de finales de los aos 2000, marcada por un elevado desempleo, una congelacin de los salarios, un declive de las protecciones sociales y una profundizacin de las desigualdades.

El intento de hacer bajar todava ms el precio del trabajo mediante las deslocalizaciones ha podido enfrentarse a polticas disuasivas de fiscalidad y a los costes de las inversiones necesarias para la apertura de instalaciones fsicas en terceros pases. Y las soluciones, masivamente utilizadas durante los Treinta Gloriosos [se entiende con este trmino al perodo de mayor desarrollo del capitalismo en los pases desarrollados, comprendido entre el final de la II Guerra Mundial, 1945, y la crisis petrolera de 1973, ndt], de introduccin de la mano de obra extranjera, han cado bajo el golpe de polticas migratorias cada vez ms draconianas.

La plataformizacin ha supuesto pues una salida a esta doble constriccin, al instaurar una libertad de circulacin virtual de la mano de obra planetaria y permitiendo transferencias no presenciales de poblaciones. De hecho, lejos de suavizar la dureza de las polticas migratorias de los pases americanos y europeos respecto a la mano de obra inmigrada, el digital labor desempea un papel perverso de facilitador de una explotacin a distancia.

El investigador estima pues que para los capitalistas de las plataformas, que hacen creer a los jvenes occidentales que no tienen ms que practicar un ocio productor de valor y condenan a la precariedad toda una parte de la fuerza de trabajo global, se trata de fragilizar el trabajo para mejor evacuarlo, a la vez como categora conceptual y como factor productivo a remunerar.

Se puede, entonces, escapar de esta constatacin tan desesperante como inquietante? Casilli describe algunas iniciativas y luchas para el reconocimiento de las yt los trabajadores de las plataformas, que se anudan esencialmente alrededor de dos estrategias. Una se esfuerza de ensanchar al digital labor las conquistas sociales que precedentemente haban estado ligadas con el empleo, como han hecho algunos repartidores de Deliveroo o chferes de Uber, pero exige, estima, tomar en consideracin la dimensin planetaria del digital labor.

La otra, todava emergente, se basa en repensar la relacin entre usuarios-trabajadores e infraestructuras de colecta y tratamiento de datos al criterio de la gobernanza de los comunes para concebir modalidades nuevas de distribucin de los recursos. En el marco de esta estrategia, sera posible otra plataformizacin, a la manera de Coopify, cooperativa de trabajadores al pedido alternativo en TaskRabbit, de AllBnB sustituto de AirBnB, o tambin de CoopCyicle que los repartidores prefieren a Foodora.

Sin embargo, para Casilli, ni el arsenal sindical ni la respuesta liberal aportan solucin satisfactoria al problema de la remuneracin del digital labor. El investigador propone pues no escoger entre una y otra estrategia sino, de forma ms real, establecer un ingreso social numrico que estara basado en el impuesto y tambin sobre la restitucin a los comunes de lo que se produce socialmente.

Forzando a las plataformas actuales a renunciar a su opacidad y a su voracidad, e inspirndose en la tradicin mutualista, sera posible pasar a modelos no depredadores de plataformas que entonces no tendran ninguna razn para agitar el espectro de la automatizacin para disciplinar la fuerza de trabajo.

Para Casilli, estas plataformas renovadas cumpliran as su funcin original: La sustitucin de la propiedad privada por la propiedad social, sobrepasar el trabajo forzado por un trabajo sin coercin y reemplazar los enclaustramientos por infraestructuras verdaderamente comunes.

Esperando la realizacin de este amplio programa es tiempo ya de plantearse sobre la forma como firmamos ciegamente las famosas CGU, o Condiciones Generales de Utilizacin, que muestran ser, en realidad, contratos leoninos que fijan los marcos de nuestra alienacin.

Como recuerda Antonio Casilli, la plataforma de jobbing [trabajador a destajo, ndt] de estudiante americano Sweeping o las de tareas domsticas a pedido TaskRabbit llegan hasta a amenazar a sus usuarios con la reclamacin de indemnizaciones si presentan denuncias para exigir la reclasificacin de sus actividades o solicitar las cotizaciones sociales no pagadas

Texto original en francs: https://www.mediapart.fr/journal/culture-idees/100119/les-travailleurs-du-clic-nouveaux-proletaires-du-numerique

Traduccin: viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14594

 



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