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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2019

Cuba (y Espaa y Venezuela), sin esperar a abril

Luis Toledo Sande
Cubarte


Aunque les duela a los enemigos de las revoluciones verdaderas en las que se triunfa o se muere, como afirm Ernesto Che Guevara, el prximo 24 de febrero la inmensa mayora del pueblo cubano dar un S consciente y rotundo en el referendo sobre la segunda Constitucin socialista que tendr la Repblica de Cuba, y que ya fue perfeccionada y fortalecida en un ejemplar proceso de consulta legtimamente democrtico. Mucho ha aprendido esa mayora en sesenta aos de Revolucin para que algo por muy poderoso y manipulador que sea, y nada lo es ms que el imperio venga a sacarla del camino labrado desde el 1 de enero de 1959, el cual le asegur a Cuba la soberana que el imperialismo estadounidense le arrebat en 1898 y le secuestr durante seis dcadas, y la equidad social coherente con la mdula del independentismo encauzado por patriotas que echaron su suerte con los pobres de la tierra.

El espritu de lucha afianzado en esa tradicin, y erguido contra la realidad negativa que precedi a la victoria de aquel enero, abon la marcha sembradora que condujo a la victoria en Playa Girn en 1961 sobre la invasin mercenaria que los gobernantes de los Estados Unidos prohijaron con el fin de restaurar la dominacin imperialista. Ninguna fecha mejor para proclamar la nueva Constitucin que el prximo 19 de abril, aniversario 58 casi tambin seis dcadas de una victoria que sigue dando frutos.

Ella, adems, fue un logro no solamente del pueblo cubano, sino tambin de otros. Fidel Castro, gua de la Revolucin Cubana, y en particular de la hazaa con que esta alcanz el triunfo en Girn, dijo fundadamente que despus de ese hito todos los pueblos de Amrica fueron cuando menos un poco ms libres. Pero la victoria desbord esos lindes, porque la derrota del imperio estimul los afanes justicieros en todo el orbe.

En La consagracin de la primavera, novela de Alejo Carpentier, en las arenas de Girn un combatiente cubano recuerda su participacin en la defensa de la Segunda Repblica Espaola un mrito que comparti con ms de mil compatriotas y afirma: sta nos desquita de otras que hemos perdido all [] En la guerra revolucionaria, que es una sola en el mundo, lo importante est en ganar batallas en alguna parte.

Y quiso la casualidad histrica que la victoria mencionada se alcanzara un da del mismo mes con que est vinculada seeramente, en sus luces y en sus tragedias, la Repblica espaola asesinada, a la que alude aquel personaje literario con mdula de realidad histrica.

En el prximo abril el significado de aquel sembrador afn, que oficialmente no se recuerda en Espaa, y acaso se silencia, se honrar de modo especial en la Universidad Autnoma de Madrid, con jornadas de reflexin que empezaron en similares fechas de 2003, gracias al afn sostenido por el catedrtico y ensayista Julio Rodrguez Purtolas apoyado por colaboradores y colaboradoras republicanos como l, y a menudo con participantes de otros pases. Tras la muerte del eminente profesor el 19 de septiembre de 2017, aquellas jornadas seguirn cumpliendo el cometido con que nacieron y, por tanto, sern tambin un justo homenaje a la memoria de quien las anim sin denuedo durante casi quince aos.

La recordacin de la Repblica asesinada es un acto de dignidad y justicia, y condena la hipocresa de la democracia monrquica oxmoron si los hay fabricada por el mximo responsable del criminal derrocamiento de la Repblica, el dictador Francisco Franco. l dise esa transicin, o transaccin, para frenar las ideas y la accin revolucionarias, y frente a esa maniobra inmoral la Repblica contra cuya continuidad posible se urdi la transaccin debe ser rememorada y honrada cada da. No se ha de hacer solo ni fundamentalmente con fines acadmicos, sino, sobre todo, en busca de lecciones vlidas para la transformacin que Espaa necesita, y abril aporta un especial valor simblico para concentrar y renutrir los ideales republicanos.

El 14 de ese mes de 1931 fue proclamada la Repblica que puso fin a la monarqua, pero solo le fue dado transcurrir en paz hasta 1936, cuando estall la Guerra Civil impuesta por el mal llamado Bando Nacional, condensacin del fascismo vernculo. Reforzado con la alianza de sus iguales de otras latitudes, atac con las armas a la Repblica democrtica y constitucional, y la derroc en 1939. Aunque en las montaas permanecieron guerrilleros republicanos que sera indigno olvidar, en ese ao comenz un perodo de encarcelamientos, persecuciones y linchamientos que, en la senda de luto abierta desde la contienda, caracteriz al rgimen franquista, que formalmente finaliz con la muerte del caudillo asesino y dej secuelas que siguen hacindose sentir, a pesar de las maniobras propagandsticas desplegadas para dar la imagen de democracia.

La historia de la Repblica confirm que la ingenuidad poltica, a la cual parecen inmunes las derechas, no las izquierdas, se paga muy caro. En defensa de la causa republicana brill uno de los mayores exponentes del pensamiento y el quehacer revolucionarios del siglo: las Brigadas Internacionales, formadas por miles de combatientes de numerosos pases. Pero el gobierno de la Repblica estim que su desmovilizacin estara en concordancia con los Trece puntos propuestos para lograr la paz, y eso lo aprovech arteramente la arremetida fascista, que cont con el apoyo de la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler, y la complicidad de otros gobiernos.

El abril que se avecina volver a ser ocasin especial para conmemorar la proclamacin de dicha Repblica y se repasar las lecciones de su derrota golpe de estado mediante al servicio de la sedicin fascista y las consecuencias que tuvo para el movimiento revolucionario no solo en Espaa. Y mientras Cuba celebrar otro aniversario de su victoria en Girn y lo har proclamando su nueva Constitucin socialista, es difcil prever en detalles qu estar ocurriendo en la Venezuela bolivariana amenazada por el imperialismo estadounidense y sus secuaces de distintas latitudes.

La actual administracin espaola socialista y obrera solo de nombre, con el cual da pbulo a una socialdemocracia que sirve a las fuerzas del imperio y usurpa el rtulo de socialismo se ha plegado tambin desvergonzadamente al amo yanqui. Promueve sanciones desmesuradas para los independentistas catalanes, y avala al autoproclamado presidente de Venezuela, un ser abyecto emporcado en la traicin a su patria y a su pueblo, y que ser borrado por la historia como ya lo fue quien, con el intento de ocupar la presidencia de aquel pas en 2002, se gan el ttulo de Pedro el Breve. l habra facilitado, como, de lograrse la farsa, hara el nuevo ttere en juego, los pretextos para la injerencia del imperio, que procur hacer algo similar en Cuba con la invasin mercenaria de 1961, entre cuyos planes figur instaurar una cabeza de playa, con un gobierno ilegal como el encargado al aptrida venezolano, presidente para lelos.

En la Espaa republicana no se pudo cumplir el grito de No pasarn!, y el rgimen fascista entr y se entroniz por las puertas de los errores y las debilidades de la Repblica, contrarias a tanta heroicidad prodigada. En Venezuela la direccin revolucionaria persistir en su resistencia, pero urge que la solidaridad internacional contribuya a que no pasen los fascistas de hoy: si lo consiguieran, las consecuencias seran letales no solo para la patria cuna de Simn Bolvar.

La victoria cubana en Girn compens, ms all de lo simblico incluso, derrotas como la sufrida por la Segunda Repblica Espaola. Pero el derrocamiento del gobierno legtimo y democrticamente electo de la Quinta Repblica Venezolana sera un duro revs para la brega emancipadora en el mundo, especialmente en nuestra Amrica, donde el reflujo de la reaccin est revirtiendo varios de los intentos significativos que en esta parte del mundo se han hecho por abrir para los pueblos vas a la justicia social y afianzar gobiernos garantes de la soberana nacional de sus pases.

El imperio y las oligarquas locales se proponen impedir que el ejemplo de la Revolucin Cubana siga cundiendo, dando frutos vlidos para hacer ms libres a otros pueblos, y la mantienen en su mira sauda. No abandonan el afn de derrocarla, aunque prfidamente lo disfracen con otro lenguaje, como hizo Barack Obama. Sera iluso suponer que renunciarn a la aspiracin que no pudieron consumar ni siquiera cuando lograron aislar a la Revolucin Cubana en el mbito gubernamental, nunca en el de los pueblos: aplastarla valindose del agotamiento que han pretendido imponerle al pueblo por medio del inmoral e ilegal bloqueo que ya para sesenta aos. Los imperialistas estadounidenses buscan lograr a toda costa que se materialice la teora de la fruta madura, por cuyo cumplimiento esperan desde que ella enunciado de ambiciones que venan desde que la voraz potencia se fund como nacin se hizo explcita en 1823.

El presente artculo se escribe cuando crece en grados cada vez ms alarmantes la desfachatada ofensiva imperialista contra los afanes de soberana nacional que han venido dndose en la regin, sealadamente en Venezuela. Ello habla de la calidad del proyecto bolivariano, y del respaldo que ha concitado en su pueblo y en la alianza cvico militar que ha sido uno de los pilares de su permanencia. Se haba conformado ya cuando, acto de coincidencia histrica, en otro abril, el de 2002, se frustr el golpe de estado contra el presidente Hugo Chvez, quien emergi victorioso y ms fortalecido.

Ahora el presidente Nicols Maduro, en quien no por gusto el comandante Chvez su confianza, y que ha ganado las elecciones correspondientes, tiene la misin, que va cumpliendo tesoneramente, de mantener la firmeza que lo ha caracterizado, junto con toda la cautela necesaria. No puede darse el lujo de cometer la menor ingenuidad ante fuerzas reaccionarias domsticas que acuden a todo, por muy sucio que sea, y que tan visceralmente domesticadas se muestran al servicio del imperio.

Demasiadas elecciones comprobadamente limpias ha ganado el proyecto bolivariano para que vengan a exigirle elecciones gratas a dicha reaccin, que tiene de su lado el poder desinformativo y manipulador del imperialismo, encarnacin mayor del fascismo actual. Las implicaciones de la realidad desbordan al propio gobierno venezolano y a su pueblo: el reclamo que brota de ellas convoca a todas las personas de buena voluntad del mundo incluidas las estadounidenses, a bogar para conseguir que en Venezuela se cumpla un desidertum vital para la soberana de los pueblos de nuestra Amrica, no solo el venezolano, y en general para la humanidad que sufre las consecuencias de la hegemona que el imperialismo se empea criminalmente en conservar: No pasarn!

Abril de 2019 debe seguir siendo un mes de victorias revolucionarias, como la proclamacin no su derrocamiento de la Segunda Repblica Espaola, y la que doblemente celebrar Cuba: lo har honrando el triunfo logrado en Girn, y proclamando una carta magna llamada a garantizar, con el apoyo de la gran mayora del pueblo, la marcha hacia el socialismo, etapa de transicin hacia conquistas superiores de equidad y funcionamiento ciudadano.

Mientras tanto, las izquierdas verdaderas no las que usurpan el rtulo de tales y se pliegan con subterfugios y cobardas, o desembozadamente, a los designios imperiales deben estar alertas y no confundir el desidertum de hacer de nuestra Amrica un territorio de paz con renunciar, como en nombre de un dogma divino, a la lucha armada que pueda ser necesaria, y mucho menos con su demonizacin. El mismo imperio que no ha aceptado ni aceptar resignadamente que los pueblos encuentren caminos de justicia por la va pacfica, no solo no sataniza la violencia armada, sino que la emplea diariamente en el planeta, sin detenerse ante consideracin tica de ninguna especie, porque si de algo carece en absoluto es precisamente de fuerza moral.

Nunca haba sido ms pertinente y vital que ahora el reclamo de que los pueblos de nuestra Amrica no se dejen confundir por macrohipcritas y falsos iluminados y, en vez de eso, marchen en cuadro apretado, como la plata en las races de los Andes.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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