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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2019

Me llaman comunista y no me arrugo

Rafael Silva
Rebelin


Un tal Ortega Smith, por lo visto nmero 2 de ese partido con nombre en latn (que por cierto no le cuadra nada porque todos sus lderes son ignorantes), afirmaba sin despeinarse en una entrevista reciente en televisin, refirindose a PP y Ciudadanos: Es que en cuanto les llaman fachas, se arrugan, poniendo de manifiesto la supuesta cobarda de estas formaciones polticas, y la supuesta valenta de la suya. Vamos, que esta gente de Vox est envalentonada, y sin complejos de que los llamen fachas. Bien, elogio la valenta, claridad y sinceridad de este personaje, y como parece que en el bando de la izquierda no hay an quien le haya contestado, voy a darme el gusto de contestarle yo mismo. Y lo voy a hacer, de entrada, con la misma sinceridad que Ortega Smith ha puesto sobre el tapete: No s cunta gente en la llamada izquierda de hoy da podr decirlo, pero en mi caso lo tengo clarsimo: A mi me llaman comunista y no me arrugo. Porque si el bando de la ultraderecha se jacta de dicha valentaes que vamos a ser nosotros, el bando de la izquierda, menos que ellos? Tenemos incluso muchas ms razones que ellos, pues representamos la dignidad de un pueblo, mientras ellos representan la barbarie.

En efecto, la izquierda comunista, marxista, republicana, federal, socialista, laica, participativa, solidaria, pacifista, feminista, ecologistaen fin, la izquierda verdaderamente transformadora donde presumo estar, representamos la dignidad de un pueblo cuya democracia republicana fue arrebatada por la fuerza por un General feln, desleal, traidor y golpista (an no he escuchado a esta derecha llamar as a Franco, aunque se lo han llamado muchas veces a Pedro Snchez), para entregar el pas a las hordas fascistas que l representaba, y despus de dejar destruido al pas en una cruenta guerra que dur tres aos, pas a gobernarlo con mano de hierro durante casi 40 ms de dictadura horrorosa (por cierto, esa s era una dictadura, y no la de Nicols Maduro). As que no me arrugo al afirmar que no slo la momia del dictador debiera salir de Cuelgamuros, sino que todo ese horrible Valle de los Cados debiera ser destruido en demolicin controlada, comenzando por la inmensa cruz, para que as dejramos de ser esa reserva espiritual de Occidente, y pasramos a ser la reserva comunista de Occidente.

Soy comunista a mucha honra, y no me arrugo si me lo llaman. Como tampoco me arrugo si me llaman anticapitalista, antiimperialista, soador, idealista o utpico, porque de todas esas cosas me enorgullezco. El problema est en que cierta parte de la izquierda, como parece ser que tambin ocurre en la derecha, se arruga si se le llama estas cosas, o si se les identifica por estos ideales. La izquierda extrema y transformadora, la que no se arruga, defiende con valenta por ejemplo que Nicols Maduro es el Presidente legtimo de Venezuela, y que adoramos la Revolucin Bolivariana, y que aqu no hemos tenido la suerte de tener jams un lder poltico como Hugo Chvez o Fidel Castro. Amo la Revolucin Bolivariana, y tambin la Revolucin Cubana, y no me arrugo al proclamarlo.

Como tambin admiro a esa parte de Catalua que est intentando derribar, con sus estrechas posibilidades, al Rgimen del 78, porque conseguir la independencia de Catalua ser como arrancar un pedazo de l, y por tanto, debilitarlo. As que no me arrugo y grito Viva el Procs! y Visca Catalunya lliure! Porque los comunistas y la izquierda transformadora, estamos por el derecho de autodeterminacin de los pueblos, en vez de por el poder y la opresin de los Estados-nacin. As que sera la primera gran piedra para, a continuacin, proceder a la demolicin incontrolada del Rgimen del 78, que culminara con una nueva Constitucin surgida de un Proceso Constituyente que diera de nuevo la voz al pueblo para decidirlo todo. Mientras, deberamos acabar con los privilegios de la Iglesia Catlica, esa perversa organizacin que siempre est al lado de gente como la de Vox (el Prior del Valle de los Cados ha declarado sin despeinarse: No se llevarn a Franco), y que no permite que el pueblo avance en cualquier aspecto del progreso social. As de esta forma, deberamos potenciar la educacin pblica universal, en todos los ciclos de enseanza, desde la infantil hasta la universitaria, y eliminar todos los centros de educacin concertada, que pasaran al mbito pblico. De esta forma, podramos volver a ensear a los alumnos las mismas cosas que ya les enseaban los profesores republicanos antes de 1936, que fue uno de los perodos ms ricos en cuanto a enseanza libre se refiere. Fuera el adoctrinamiento religioso de las aulas, as como la implicacin de la Iglesia en los asuntos pblicos.

Precisamente soy comunista porque me inspiran los valores del republicanismo democrtico, tales como la libertad material, la enseanza libre, la laicidad, el feminismo, la tica y la dignidad pblicas. Y no me arrugo tampoco (ojal toda la gente que se proclama de izquierdas no lo hiciera) al declarar que persigo un modelo social que se rija por la defensa y potenciacin del sector pblico, por la nacionalizacin de todas las grandes empresas de los sectores estratgicos de la economa (energa, agua, transportes, banca), as como un modelo econmico que erradique las profundas desigualdades sociales que padecemos, con medidas como el control sobre la riqueza de las personas y corporaciones, la persecucin de los parasos fiscales, un modelo fiscal progresivo y justo, el repudio a la deuda pblica que se declarara ilegtima, odiosa o insostenible, la implantacin de una renta bsica universal, incondicional e individual, la erradicacin de todos los tipos de pobreza, y la globalizacin del trabajo decente, pblico, til, sostenible, suficiente, repartido y necesario desde el punto de vista comunitario y social. Soy comunista, y no me arrugo al decirlo, porque persigo una sociedad ms justa e igualitaria, y en este sentido, ms social, ms tica, ms comunitaria y ms avanzada. Soy comunista porque persigo un modelo de sociedad donde la dignidad y la tica, la valenta y la integridad presidan en todo momento los valores de la poblacin, as como de nuestros polticos, pues es la nica manera, y no me arrugo al decirlo, de acabar con la corrupcin en los asuntos pblicos.

Y por supuesto, no me arrugo al proclamar que deseo y lucho por un pas donde no existan reyes ni vasallos, prncipes ni princesas, armas ni ejrcitos. Un pas donde las Fuerzas Armadas defiendan no a un trapo de colores que llaman bandera nacional (que adems puede ser cambiada por la fuerza, como ocurri tras la victoria franquista), no a una patria entendida como un territorio y unas fronteras, sino a la gente, a las personas, a la poblacin, a los pueblos, a las comunidades, a los vecinos. Unas Fuerzas Armadas que han de inocularse el germen de la democracia, para que lo vayan incubando durante algn tiempo, y entiendan de una vez por todas que a quien hay que defender es al pueblo, no a la nacin. Porque nacin, pas, Estado, incluso entidades supranacionales, son construcciones polticas de nuestro tiempo, recientes en la historia, pero ajenas absolutamente al verdadero valor del pueblo, contrarias a su esencia. Lo que hay que construir es pueblo, comunidad, comunismo, igualitarismo. Lo que hay que construir es sociedad, y no valores individuales. Lo que hay que construir es cooperacin y fraternidad, y no competitividad y enfrentamiento. Todos estos valores forman de verdad la patria, da igual el trapo de colores que lo identifique. Si no existen estos valores, aunque podamos tener la bandera ms bonita, no tendremos patria, no tendremos pueblo, no tendremos sociedad, slo tendremos la selva, la barbarie.

Y todo ello, bien mezclado y aderezado, para ser plasmado en una nueva Constitucin, que no se arrugue en su articulado, al llamar a las cosas por su nombre. Una Constitucin basada en dos enormes pilares, en dos losas inmensas que proyectan su fuerza a todo el contenido del texto constitucional:

1.- Los Derechos Humanos. Pero no slo el ser humano debe ser sujeto de derechos, sino tambin la propia Naturaleza que nos alberga en su seno, as como el resto de seres vivos que la habitan. Y como plasmacin de estos derechos humanos y del reconocimiento y escrupuloso respeto de los mismos, la Constitucin recoger la proyeccin y correspondencia de cada uno de ellos con un servicio pblico fundamental. As, estarn recogidos el derecho a la subsistencia (o si se quiere a la existencia material, lo que garantizar la libertad material del conjunto de la ciudadana), a la educacin, a la sanidad, al trabajo, a la vivienda, a la justicia, a la seguridad, a la igualdad, a la informacin, a la cultura, a la muerte digna, a la libertad de expresin en todas sus manifestaciones, ms todo el conjunto de derechos emergentes de nueva generacin que se han documentado en varias fuentes, tales como el derecho a la paz, el derecho a los cuidados, el derecho a un entorno limpio y sostenible, etc. La Constitucin recoger tambin los derechos de todos los animales, as como una amplia visin animalista.

2.- La Democracia Plena. Hay que volver a recuperar la soberana popular, que no la soberana nacional que declara la actual Constitucin. El valor supremo de la Democracia llevado a todos los rincones de la sociedad, a todos sus mbitos, a todas sus facetas, a todas sus manifestaciones, a todas sus instancias. La democracia plena en todas sus formas, en todas sus modalidades, en todas sus acepciones, en todas sus vertientes, en toda su extensin. Y para ello, lo primero que tiene que declarar la Constitucin es que se destierra el fascismo de nuestras mentes, pues no se puede ser demcrata si no somos antifascistas. El germen del fascismo, an muy vivo en nuestro pas (resultado de 40 aos de dictadura ms otros 40 de propina), debe ser eliminado. Cualquier actitud, pensamiento, juicio, comportamiento o manifestacin que huela a fascismo no puede tener cabida. La Constitucin debe declarar los valores supremos de la democracia socialista en su plenitud, y con todas sus formas, lo que incluye democracia representativa (elegir a los representantes de la ciudadana ante las instituciones, una persona un voto), democracia participativa (reforzar el tejido social y la organizacin civil, escaos ciudadanos, ms potencia a las ILP, eliminacin del Senado, un mejor reglamento de la Cmara, as como de las Comisiones de Investigacin), democracia decisoria (mejorar y potenciar la celebracin de referndums y consultas populares para cualquier asunto de inters general), democracia revocatoria (posibilidad de destituir de sus respectivos cargos pblicos ante situaciones de ilegitimidad, o incumplimiento del programa electoral) y democracia econmica (definiendo mecanismos de participacin de los/as trabajadores/as en las decisiones empresariales, as como la participacin pblica y democrtica del conjunto de la ciudadana en las grandes empresas pblicas).

Sucintamente, este es mi proyecto de pas, de sociedad, de comunidad. No me arrugo por ello, como no debiera arrugarse la que se llama izquierda de este pas, a la que parece que le tiemblan las piernas cada vez que le llaman comunistas. A mi me llaman comunista y no me arrugo.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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