Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2019

Para leer a Spinoza

Francisco Fernndez Buey
El viejo topo


Nota de edicin: Tal da como hoy [21.02] en 1677 mora en La Haya Baruch Spinoza. Su obra fue uno de los ms polmicos e influyentes proyectos de rebelda, rechazo de todas las formas de trascendencia, confesional o metafsica, y reivindicacin absoluta de la inmanencia.

 

Baruch Spinoza naci en msterdam el 24 de noviembre de 1632 y muri en La Haya el 21 de febrero de 1677. Proceda de una familia de judos sefardes inmigrantes de la pennsula ibrica y fue educado en la comunidad juda de la ciudad holandesa en una poca de considerable influencia del calvinismo. En su juventud ley a algunos de los escolsticos espaoles y las obras de la filosofa juda medieval. Pero en su formacin entran tambin la lectura de Descartes y de Hobbes, cuya influencia se percibe respectivamente en lo que seran su ontologa, su teora del conocimiento y su teora poltica. Tambin se relacion con algunos representantes de las heterodoxias judas espaolas. Debido a esto ltimo, en 1656, Spinoza fue expulsado de la comunidad juda ortodoxa y desterrado de la ciudad. Se tiene noticia de una Apologa para justificarse de su abdicacin de la sinagoga, escrita en espaol ese mismo ao, que se ha perdido.

Despus de la expulsin de la sinagoga Spinoza vivi primero en las afueras de msterdam. All, para ganarse la vida, trabaj en el pulido de lentes para observaciones astronmicas y entr en relacin con cristianos liberales tambin considerados heterodoxos. Para ellos o por la solicitud de estos librepensadores cristianos, entre los que tuvo varios discpulos, escribi Spinoza, hacia 1660, su primera obra conocida: una Tratado corto sobre Dios, el hombre y la salvacin de su alma. Este Tratado corto avanzaba, aunque con una forma distinta (en parte dialogada), algunas de las ideas centrales de lo que sera su tica. Al parecer, se lo dict a algn alumno discpulo y el Tratado corto qued inconcluso. No se public en vida de Spinoza, aunque circularon copias entre los prximos.

Al ao siguiente, en 1661, Spinoza escribi otro tratado sobre la Reforma del entendimiento, que tambin dej inacabado. En Reforma del entendimiento expone Spinoza su teora del conocimiento y aborda la cuestin del mtodo y sus reglas con una orientacin deductivista y especulativa parecida a la de Descartes. Pero se ha dicho con razn que, a diferencia de Descartes, Spinoza era un moralista y estaba ms interesado en las cuestiones de la moral o tico-polticas que en las cuestiones de la fsica y de las ciencias particulares a sta conectadas en la poca (fisiologa, anatoma, etc.).

De hecho la Reforma del entendimiento arranca con una consideracin sobre la necesidad de una vida nueva, en la que Spinoza, despus de denunciar la bsqueda de riquezas, honores y placeres como fines en s, defiende que si stos son buscados slo como medios y no rebasan cierta medida, riquezas, honores y placeres contribuyen a alcanzar el fin que uno se propone, a saber: el bien y la verdad acordes con esta vida nueva. Reforma del entendimiento significa para Spinoza curarlo y purificarlo para la bsqueda de la perfeccin humana. Todas las ciencias particulares (desde la filosofa moral a la medicina, y desde la mecnica a ciencia de la educacin) deben estar, pues, orientadas a la consecucin de este nico fin. De modo que de los placeres de la vida, slo hay que tomar lo justo para conservar la salud; y en la bsqueda del dinero o de cualquier bien material, limitarse a lo estrictamente necesario para la conservacin de la vida y la salud y para adaptarnos a los usos de la ciudad en todo aquello que no se oponga a nuestro fin.

En 1663, en Rijnsburg, Spinoza acept dar clases de filosofa a un joven estudiante de veinte aos, pero al no considerarle suficientemente maduro para la comprensin de su propio sistema, se dedic a exponerle el sistema de Descartes. De ah surgi la redaccin de sus dos obras siguientes Los principios de la filosofa de Descartes y los Pensamientos metafsicos, dictadas al joven alumno con intereses teolgicos y que fueron publicadas juntas, despus de que el propio Spinoza corrigiera los apuntes del alumno, ese mismo ao.

Aunque los Principios y los Pensamientos son formalmente una exposicin, more geomtrico, de las ideas principales de la metafsica y de la teora del conocimiento de Descartes, en estas obras Spinoza aborda ya algunas debilidades de la filosofa cartesiana y adelanta su propio punto de vista al respecto. No lo hace de una forma declaradamente crtica sino al hilo de la exposicin y discusin filosfica de objeciones que se le haban hecho a Descartes. La ms importante de estas objeciones se refiere al carcter circular de la argumentacin de Descartes sobre la certeza fundada en la existencia de Dios. Spinoza sugiere en Los principios que no tenemos necesidad de buscar una garanta externa (transcendente) de la verdad de nuestros pensamientos, de manera que el fundamento de la ciencia no es la existencia de un Dios distinto de m sino la presencia en m de una idea del ser absoluto que yo no tendra si no fuera en cierto modo este mismo ser. Spinoza modifica la teora cartesiana, cierto que para hacerla inatacable a las objeciones, pero al mismo tiempo est fundando as la teora de la inmanencia.

Por entonces, y desde 1661, Spinoza tena ya in mente la idea de exponer su doctrina sobre Dios segn el mtodo geomtrico, que sera la primera parte de su tica. Pero en 1663 se traslad a Voorburg, muy cerca de la Haya, donde iba a vivir hasta 1670. En este perodo entr en contacto con varias personalidades influyentes de la poca, como Christian Huygens o Jan de Witt y termin la tica. Tambin tuvo una intensa actividad poltica en defensa de la repblica y se puso a escribir el Tratado teolgico-poltico, cuya redaccin simultane con la tica. Esta obra, en la que Spinoza expuso lo esencial de su pensamiento ontolgico, gnoseolgico, antropolgico y moral estaba ya muy avanzada hacia 1665-1666, pero el filsofo iba a seguir retocndola durante aos y no se publicara hasta 1677, poco despus de su muerte. En cambio, el Tratado teolgico-poltico se public en 1670. Parece probado que Spinoza retras la conclusin de la tica y luego su publicacin debido a los ataques de que fue vctima cuando apareci el Tratado teolgico-poltico, a partir del cual el spinozismo empez a ser (y no slo en los Pases Bajos) sinnimo de materialismo ateo. Sin embargo, copias fragmentarias de la tica circularon entre los amigos y discpulos en vida de Spinoza.

El Tratado teolgico-poltico [1] fue la obra ms importante de Spinoza que ste pudo publicar en vida. Pero apareci de forma annima y con nombre de editor falso. Est considerada como una defensa de la libertad de pensamiento y de la tolerancia y algunos intrpretes la consideran tambin una apologa de la democracia. En su trasfondo se ha querido ver la influencia de Maquiavelo y de Hobbes.

En el Tratado teolgico-poltico Spinoza critica a la teologa cuando esta trata de extender su poder fuera del mbito que le es propio; se permite una lectura histrico-crtica de la Biblia para desde ah elaborar una nueva teora de lo poltico. La Biblia es parte de la Naturaleza y los hechos que narra desde la cada de Adn tambin, de manera que lo que hay que hacer es una lectura racional de la misma en la que se prescinde de lo sobrenatural [2]. A partir de ah se puede fundar una separacin clara entre el mbito de la fe (que es el dominio de la teologa) y el de la razn poltica, que ser propio de la filosofa poltica. A la separacin de teologa y poltica en trminos racionalistas corresponde tambin la separacin entre piedad (correlato de la fe) y verdad (correlato de la razn).

La adhesin a lo que dice la Biblia es asunto de la fe en la revelacin y esto aporta indudablemente enseanzas como el amor al prjimo y el amor a Dios. Al negar la transcendencia y el carcter personal de Dios, la revelacin tiene en Spinoza un papel fundamental. Pero la extensin de lo que se sabe a partir de ah al mbito de la poltica conduce a la intolerancia de los telogos y al dogmatismo: lo que fue saber se convierte en mero poder con las iglesias institucionalizadas (catlica, juda y protestante). Spinoza mantiene que las iglesias deben renunciar a su pretensin de ejercer autoridad fuera de su dominio y someterse al poder civil, que es el nico soberano. En ese caso la autoridad teolgica se hace complementaria de la autoridad poltica y el Estado que es fuente de toda ley y de todo derecho, se hace realmente soberano.

Para mantener el Estado y para que los individuos obedezcan sus leyes es necesario que ste conceda a los individuos total libertad de pensamiento y expresin. Pues esta es la nica forma en que el cuerpo poltico que los individuos se han dado a s mismos, a travs de un pacto o tratado para salir del estado primitivo, puede perdurar. Mediante ese pacto, y para su seguridad, los individuos han renunciado al derecho de actuar, legislar, ejercer la violencia, etc., pero no al derecho de pensar. Si el estado suprime toda libertad entonces la obediencia de los individuos pierde su justificacin y esto provocar una reaccin violenta que destruir al propio Estado. En esas condiciones, por tanto, el rgimen ms cercano a lo natural, y al mismo tiempo fundado en la razn, es la democracia, en la que el individuo dispone de libertad de pensamiento.

Las tres cosas juntas, o sea, la lectura racional de la Biblia a travs de un anlisis histrico-critico (que mina el poder de los telogos), la afirmacin de la libertad de pensamiento (fuera del mbito de las iglesias institucionalizadas y como garanta frente a la tirana estatal) y la defensa de la democracia (en la situacin histrica de Europa, en 1670) motivaron gran escndalo, lo cual oblig a Spinoza a aumentar las cautelas en lo que hace a la difusin de la tica. De todas formas, al dar la primaca a la libertad de pensar Spinoza poda argumentar, y as lo hace realmente, que cualquier gobierno de rgimen colectivo es aceptable si respeta la libertad de pensamiento y se mantiene en los lmites de la razn. Esto ltimo introduce cierta indefinicin en el pensamiento poltico de Spinoza, particularmente a la hora de dilucidar qu sistema de gobierno aconsejaba. Este punto tampoco queda resuelto en Tratado poltico, su ltima obra, que estaba redactando meses antes de su muerte y qued truncada justo cuando empezaba a tratar de la democracia.

En el Tratado poltico [3] Spinoza aborda un tema clsico. Dice nada ms empezar el libro que se propone demostrar de qu modo hay que construir una monarqua y una aristocracia para que no degeneren en tirana y para que la paz y la libertad de los sbditos permanezcan intactas. Y confiesa a continuacin, despus de criticar a filsofos y polticos y de subrayar que no hay asunto en el que la teora discrepe tanto de la prctica, que no pretende descubrir nada nuevo o indito. De hecho el Tratado poltico se puede leer ahora como una continuacin de la tica, no publicada todava pero a cuyas conclusiones (y a las del Tratado teolgico-poltico) hace Spinoza numerosas referencias. Por otra parte, sus primeros captulos traen a la memoria afirmaciones de Maquiavelo y de Hobbes, en particular sobre: 1) la dificultad de vivir lo poltico segn la disciplina exclusiva de la razn; 2) la ilusin que supone tratar de fundar la seguridad del Estado en la buena fe; 3) la distincin entre virtudes privadas (fortaleza de nimo) y virtudes pblicas (la principal de las cuales es la seguridad del estado); 4) la importancia del pacto o contrato, en connivencia con la razn, para que pueda hablarse propiamente de esfera poltica o de res publica.

En la parte dedicada a la monarqua Spinoza critica abiertamente la monarqua absoluta y en ese contexto alaba de forma explcita a Maquiavelo, del que dice que fue agudsimo, sagaz y gran amante de la libertad. Interpreta la obra de Maquiavelo (contra otras opiniones muy extendidas en la poca) en el sentido de que ha querido demostrar que un pueblo libre sabe guardarse de confiar su salvacin a un solo hombre. En el captulo VI establece inequvocamente la separacin entre iglesia y estado: En lo que a la religin atae, ninguna iglesia, en ningn caso, se construir a expensas de las ciudades y no se promulgar ley alguna respecto de una creencia religiosa, a menos que sta sea sediciosa y mine los fundamentos del Estado. Los fieles autorizados a practicar pblicamente su culto edificarn, si quieren iglesias a sus expensas. Luego, en el captulo VII, reflexiona sobre en qu puede consistir una legalidad tan firme que ni siquiera el rey pueda abolirla; y establece un primer principio: que toda ley sea voluntad explcita del rey, pero no que toda voluntad del rey sea ley.

A la voluntad del rey opone Spinoza la voluntad de la multitud y mantiene que sta, la multitud, no transfiere su derecho a una minora o a un solo hombre. Y, desde luego, no transfiere libremente al rey ms que aquel poder del que no se siente absolutamente duea. No es el caso, por ejemplo del suelo y todo cuanto se vincula a l, que, segn Spinoza, pertenece al conjunto de los ciudadanos. Por otra parte, para que la monarqua cuyo poder queda limitado por las asambleas, pueda garantizar la paz y la libertad de los ciudadanos Spinoza defiende la mayor igualdad posible, la limitacin de los mandatos de los jueces, un ejrcito compuesto solamente de ciudadanos y por soldados sin soldada (o sea, no mercenario), la abolicin del secreto por razn de Estado y la abolicin del carcter hereditario de la Corona: A la muerte del rey, en cierto modo el Estado muere y se vuelve del estado poltico al estado de naturaleza y, en consecuencia, el poder soberano recae de modo natural en el pueblo que, desde ese momento, tiene el derecho de dictar nuevas leyes y derogar las antiguas.

As pues, la monarqua que Spinoza concibe alternativamente a la monarqua absoluta est instituida por una multitud en plena libertad, lo que se basa en la idea de que los hombres dotados de razn no pueden renunciar jams a su derecho hasta el punto de dejar de ser hombres y dejarse tratar como ganado

Al terminar este captulo Spinoza pone como ejemplo digno de ser recordado el rgimen de los aragoneses, que fueron excepcionalmente fieles a sus reyes y conservaron con igual constancia las instituciones de su reino. Concluye el captulo VII del Tratado poltico diciendo que un pueblo puede, bajo el mando de un rey, gozar de una libertad bastante grande con la condicin de que el poder del rey quede determinado exclusivamente por el pueblo. A partir de ah, y desde los mismos principios, analiza en los captulos siguientes, el rgimen aristocrtico para abordar finalmente la forma de gobierno denominada democrtica, a la que slo pudo dedicar ya tres pginas del captulo XI.

En esas pocas pginas Spinoza se limita a caracterizar la democracia como una forma de gobierno en la que rige el derecho al voto para la eleccin libre de una asamblea suprema. Luego establece algunas restricciones a ese derecho y afirma (como tambin haba hecho Aristteles en La poltica) que es posible concebir diferentes clases de democracia, pero se limita a analizar una de esas formas: aquella en la que todos los habitantes sin excepcin gozan del derecho de votar en una asamblea supremay de ostentar cargos pblicos. La restriccin que aqu establece es que los ciudadanos: a) no obedezcan otras leyes ms que las de la patria (lo que excluye a los extranjeros); b) sean independientes; y c) sean honrados.

La implicacin de la condicin ser honrado para gozar del derecho a sufragio es que, con ella, se excluye a los criminales o a quienes han llevado una conducta vergonzosa. La principal implicacin del otro criterio, el de ser independientes, es que se excluye a las mujeres y a los esclavos, en el primer caso porque dependen de sus maridos y en el segundo de sus dueos. No entra Spinoza a discutir la situacin de los esclavos seguramente porque consideraba que eso estaba fuera de discusin. Pero todava se detuvo a discutir, en un par de prrafos, una cuestin muy de la poca, a saber: si las mujeres estn bajo el poder de sus maridos por naturaleza o por convencin, pues si lo estuvieran por convencin entonces no habra razn para excluirlas del derecho a voto y del gobierno democrtico. Mantiene Spinoza, aludiendo paradjicamente a la experiencia en este caso, que la condicin de las mujeres procede de su debilidad natural, que son, naturalmente, inferiores y que, por tanto, no gozan de un derecho igual al de los hombres.

La tica [4] de Spinoza est dividida en cinco libros: I] De Dios; II] De la naturaleza y origen del alma; III] Del origen y naturaleza de los afectos; IV] De la servidumbre humana o de la fuerza de los afectos, y V] De poder del entendimiento o de la libertad humana. Esa estructura y los rtulos de los varios libros pueden desconcertar al lector actual, que acostumbra a entender por tica la reflexin filosfica sobre hbitos o costumbres morales y no ve ah ni siquiera mencionada la palabra moral. Los rtulos de los cinco libros aluden, en efecto, a cuestiones habitualmente abordadas en tratados de teologa, metafsica, teora del conocimiento o gnoseologa y antropologa filosfica. El desconcierto aumenta cuando se lee el subttulo de la obra: more geometrico demonstrata; o sea, al percibir que estamos ante una tica que trata mayormente de Dios, del alma, de los afectos y del entendimiento humano y que, adems, aborda tales asuntos con intencin demostrativa, a la manera de los gemetras, o sea, mediante definiciones, axiomas y proposiciones demostrativas que traen a la memoria la geometra de Euclides. Formalmente la tica de Spinoza enlaza con el modelo cartesiano pero acenta su forma de argumentar. Que Spinoza era consciente del desconcierto que esto poda producir en sus lectores lo prueban las palabras con que introduce el libro III, dedicado al origen y naturaleza de los efectos:

Parecer ciertamente sorprendente que me proponga tratar de los vicios de los hombres y de sus enfermedades a la manera de los gemetras y que quiera demostrar por medio de un razonamiento riguroso lo que no cesan de proclamar contrario a la razn, vano, absurdo y digno de horror. Pero he aqu la razn en que me fondo: nada sucede en la Naturaleza que pueda atribuirse a un vicio existente en ella. La Naturaleza es siempre la misma Por consiguiente, los afectos llamados odio, clera, envidia, etc., considerados en s mismos, se siguen de la misma necesidad y de la misma virtud de la Naturaleza como las dems cosas singulares Por eso considerar las acciones y deseos humanos como si se tratase de lneas, superficies y cuerpos slidos.

El pensamiento de Spinoza se separa del de Descartes en varios puntos importantes. El Dios de Spinoza no es el creador transcendente, sino la naturaleza misma. De ah la frmula: Dios sive natura. Dios y naturaleza son la misma sustancia, la cual puede ser aprehendida por la inteligencia humana bajo dos modos o aspectos. Esta idea rompe, adems, con las representaciones habituales de la divinidad de carcter antropomrfico, o sea, basadas en la atribucin a la divinidad de rasgos que en principio son propios del ser humano. Dios no es la providencia organizadora, ni el padre amantsimo, ni el monarca severo, ni el juez justiciero, ni siquiera el relojero perfecto. Spinoza desmonta estas representaciones como ficciones interesadas de los humanos. Y funda as una ontologa, una filosofa del ser, que se suele denominar monista (una nica sustancia con dos modos o aspectos esenciales), naturalista (por la reduccin de dios a la naturaleza) e inmanentista (porque no recurre a un ser transcendente para entender, explicar o comprender la naturaleza).

A continuacin, y entrando en el mbito de la teora del conocer, Spinoza mantiene que el orden y conexin de las ideas son los mismos que el orden y conexin de las cosas, proposicin en la que funda el principio de una inteligibilidad universal del ser. Pues el alma no es otra sustancia, una sustancia diferente del cuerpo, sino precisamente la idea del cuerpo. Siguiendo la misma lgica deductiva, o sea, analizando las pasiones del hombre more geometrico, Spinoza propone, con su teora de los afectos, una antropologa positiva que ser el ncleo central de la tica (parte tercera de la obra). Esta antropologa positiva prescinde de consideraciones moralistas o moralizantes sobre las pasiones del ser humano; parte de la consideracin de que ante los asuntos humanos no hay que rer ni llorar ni indignarse, sino simplemente comprender o entender.

El deseo de los humanos es para Spinoza conatus, lo que quiere decir: esfuerzo por perseverar en su ser. No es que deseemos una cosa porque ella sea buena, es que la llamamos buena porque la deseamos. Y la deseamos porque el deseo es potencia del ser humano, potenciacin del ser, cuyo desarrollo da alegra. De donde se sigue que obrar bien no es orientarse hacia un cierto ideal (ms o menos irrealizable), sino realizarse a uno mismo, mientras que obrar mal tampoco es transgredir mandamientos o normas transcendentes sino perder potencia, convertirse en esclavo.

Lo primero conduce a la sabidura, que Spinoza identifica con la beatitud; lo segundo conduce a la servidumbre. La libertad del hombre no es libre albedro, a la manera de Descartes, pues eso sera establecer una excepcin a la ley universal de la necesidad que reina en la naturaleza; libertad es conciencia de la necesidad. Y esto porque libertad y necesidad no se oponen, sino que lo que se opone es libertad y coaccin. Beatitud equivale en Spinoza a amor intelectual de Dios, pero aclara que la beatitud no se tiene que entender como premio a la virtud, como premio por haber reducido o reprimido los apetitos sensuales, sino que la beatitud es la virtud misma, que hace posible la reduccin de los apetitos, y proporciona el contento o alegra interior. La beatitud queda as vinculada al entendimiento, a la consciencia, a la razn, y lograrla supone una tarea ardua. Es una flor rara, obviamente, cosa que no debe extraar, porque, como concluye Spinoza en la tica, todo lo que es hermoso es tan difcil como raro.

Notas:

1. Traduccin castellana (seleccin) e introduccin de E. Tierno Galvn, Tecnos, Madrid, 1966.

2. Un ejemplo de cmo lee Spinoza la Biblia, y en particular el episodio de la actuacin de Adn, se puede ver en la carta de XIX, escrita en 1665, a Willen van Blyenbergh, quien le haba consultado sobre el problema del mal (incluida en el dossier).

3. Est traducido tambin en el volumen indicado en la nota 1.

4. Traduccin castellana de Vidal Pea, Editora Nacional, Madrid, 1980.

 

Fuente: Biblioteca Virtual Francisco Fernndez Buey ( https://www.bibliotecabuey.com/2012/08/29/para-leer-a-spinoza/index.html )

 

Nuestra fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/para-leer-a-spinoza/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter