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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2019

Concentracin en Madrid (plaza Tirso de Molina) en apoyo al proyecto de Fraguas, 23 de febrero
Fraguas: a la crcel por revivir un pueblo dinamitado

Gabriela Vzquez
El Salto

Te imaginas pasar cinco aos construyendo tu casa con tus propias manos y que te condenen a ver su demolicin, y encima arruinarte para pagarla? Suena a una especie de retorcida tortura psicolgica, y sin embargo es la realidad a la que se enfrentan los repobladores de Fraguas, en la Sierra Norte de Guadalajara.


Cada vez somos ms conscientes de lo preocupante de la situacin ambiental en la que nos encontramos a nivel global, y de lo urgente de actuar para ponerle freno. Sin embargo, arrastramos una mentalidad, una burocracia y unos objetivos colectivos que son herederos de la poca del progreso a toda costa, y que nos llevan a situaciones tan absurdas como esta: cuando surge una minora de personas dispuestas a apostar su comodidad, su tiempo y su esfuerzo en iniciativas que avanzan en la direccin que necesitamos, en lugar de darles apoyo o, por lo menos, dejarles en paz y ver adnde llegan se les encierra, se les arruina y se les aplasta para que sirvan como ejemplo a los siguientes.

Fraguas era un pequeo pueblo como otros tantos, en la provincia de Guadalajara, cuyos habitantes fueron obligados a emigrar durante el franquismo: no fue uno de esos casos en los que la gente se iba marchando buscando otro tipo de vida en la ciudad, sino una expropiacin forzosa con el propsito de convertir toda la zona en una plantacin de pinos.

Plantar pinos poda parecer una prioridad nacional en los aos sesenta, pero muy dudosamente puede seguir sindolo con lo que se ha aprendido en estos aos: en primer lugar, por lo que ahora sabemos sobre ecologa y sobre el problema para la biodiversidad que supone el mantener monocultivos de este tipo; en segundo lugar, por los cambios que ha habido en nuestras circunstancias demogrficas, que hacen que ahora la repoblacin de nuestras zonas rurales suponga una necesidad mucho ms acuciante que la de producir an ms madera barata para seguir alimentando un modelo de consumo que no puede ni debe continuar.

En cualquier caso, en los aos noventa se le dio un nuevo uso a esta zona, la de destinarla a prcticas militares. Con estas prcticas se destruyeron todos los edificios que existan en el pueblo, que quedaron derruidos. Este uso es el que explica que, estando Fraguas dentro de un Parque Natural, se permita la utilizacin de explosivos en la zona pero no la reconstruccin. Avanzamos entonces hasta el ao 2013: un grupo de jvenes presenta a la Junta de Castilla La Mancha, propietaria legal de los terrenos, un anteproyecto para repoblar el enclave de Fraguas. La Junta rechaza el proyecto y les emplaza a la va legal, burocracia mediante y con un importante capital por adelantado. Ante la negativa de la Junta, estas personas decidieron igualmente trasladarse al pueblo y comenzar la reconstruccin, con el apoyo de sus antiguos habitantes y de colectivos del mundo de la educacin, el ecologismo y la autogestin.

Detengmonos a considerar la va que les ofrecan: es una alternativa que pretende mostrarse como neutral. Al fin y al cabo, es la ley. Si quisiesen, este grupo de jvenes podra reunir el capital y acceder a este enclave, como lo hacen las empresas. Es el equivalente al montad un partido y presentos a las elecciones. Sin embargo, estos requisitos tienen ya una serie de sesgos implcitos que favorecen unos usos y no otros para este territorio: por qu es ms importante la capacidad de aportar capital que la capacidad de demostrar un compromiso de vnculo con el territorio? Es el Estado el que tiene la capacidad de elegir favorecer un modelo u otro, y en este caso elige favorecer un tipo de acceso a la tierra que beneficia a una gran empresa que llega, extrae, agota y se va.

Un Estado diferente o un modelo diferente capaz de establecer prioridades para la propiedad colectiva podra plantear otros requisitos, otras prioridades. Unas prioridades que hiciesen, por ejemplo, que fuese impensable permitir a una empresa acceder a los recursos comunes si no puede garantizar el dejarlos mejor de lo que estaban, o si no est encabezada por personas que demuestren un vnculo con ese territorio, tengan el dinero que tengan.

Pero en fin, en este caso decidieron que lo que la Sierra Norte necesita son ms pinos, y que recuperar un pueblo va contra la Ordenacin del Territorio los planes para ese territorio que supuestamente ms nos benefician colectivamente- y que por tanto quienes reconstruan Fraguas estaban atentando contra lo pblico. Y los denunciaron y los condenaron.

La Junta, con una propiedad que era suya, los denunci por usurpacin en lugar de reconocer que estaban haciendo con esa propiedad algo mucho mejor que lo que podan hacer ellos, y facilitarles el acceso; con una planificacin que resulta obsoleta para las necesidades colectivas que tenemos en el siglo XXI, los denunci por delitos contra la Ordenacin del Territorio cuando podra integrar en su planificacin el que un proyecto de repoblacin que cumpla ciertos criterios de sostenibilidad, compromiso y fijacin de poblacin resulta en realidad beneficioso incluso para un enclave protegido (especialmente para un enclave protegido); tuvo hasta la desfachatez de denunciarlos por delitos contra el medio ambiente, aunque posteriormente retirasen este cargo, cuando incluso sin reconstruir nada solo el hecho de sacar a un par de docenas de personas del sumidero de recursos que es Madrid ya supone una pequea victoria ambiental.

No se puede permitir que cualquiera se establezca en cualquier sitio y haga lo que le d la gana, obviamente: un asentamiento en un Parque Natural podra resultar daino para el entorno, para las especies con las que convive, para las poblaciones vecinas. Pero tampoco se pueden grabar en piedra unos requisitos y prioridades que no reconozcan la singularidad de proyectos como este, y sus beneficios potenciales. Tampoco se pueden ahogar proyectos de este tipo porque sus promotores carezcan del capital necesario.

Los representantes de la Junta parecen estar diciendo Es que, y si otra gente hiciera lo mismo?. Pues, devolviendo la pregunta, y si otra gente hiciera lo mismo? y si tuviramos la oportunidad de promover y recuperar vidas dignas en zonas que ahora mismo son un desierto demogrfico regalado a la especulacin internacional?

Las seis personas denunciadas por repoblar Fraguas han sido condenadas a dos aos y tres meses de crcel para castigarlas y para proteger a la sociedad de actividades como las suyas, se entiende y a pagar un dinero que no tienen para ver destruir aquello que han construido con el esfuerzo de aos. Una persona presa le cuesta al Estado 1950 euros al mes, con lo que vamos a gastar colectivamente ms de 300.000 euros en destruir este proyecto y encerrar a sus artfices. Estamos en 2019. Nuestro planeta arde. Nuestros pueblos se mueren. Estas son nuestras prioridades?

El 23 de febrero, a las 12h, se ha convocado una concentracin en la plaza Tirso de Molina (Madrid) en apoyo al proyecto de Fraguas. Acude y difunde.

Gabriela Vzquez (@plansin_fisuras) rea de Agroecologa de Ecologistas en Accin

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/saltamontes/fraguas-a-la-carcel-por-revivir-un-pueblo-dinamitado


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