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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2019

Rquiem por las FARC-EP

Isauro Yosa
Rebelin


El partido FARC observa pasivamente, desde la oscura zanja del incumplimiento estatal, cmo Rodrigo Londoo y su crculo: Lozada y Alape entre otros, entierran en una tumba sin nombre 50 aos de lucha del pueblo colombiano y el legado de Jacobo, Manuel, Alfonso y miles ms que entregaron su vida en la lucha contra la ms brbara oligarqua de Latinoamrica.

La constitucin y la ley colombianas, es decir, la voluntad escrita de sa oligarqua nacional, los manuales de buenos modales y de diplomacia, la correccin poltica y doctrinas del capitalismo con rostro humano son ahora las fuentes de pensamiento de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Comn. No ya el marxismo-leninismo, no el pensamiento bolivariano, ahora rige en este partido la biblia de la fraternidad y de la obediencia, el Acuerdo Final para Terminacin del Conflicto y la Construccin de una Paz Estable y Duradera.

Del principio de crtica y autocrtica nada queda, no hay crtica contra el Estado y la oligarqua, como tampoco hay autocrtica respecto a lo que ya se sabe: el proceso de paz ha fracasado y fue un error entregar las armas sin que hubiese dado cumplimiento alguno del Acuerdo Final: 18% de implementacin, falseamiento total a lo acordado en La Habana por la contraparte, 0.0 metros cuadrados de tierra para el campesinado y los exguerrilleros, ms de 88 exrebeldes y sus familiares asesinados. Qu pasar cuando a estos les deje de llegar el subsidio (menos de un mnimo) que solo cubre dos aos del cual ya pas uno?

El discurso de la reconciliacin ha llegado a su lmite, ha hastiando al movimiento social porque la reconciliacin equivale a la conciliacin. Slo se puede construir un sujeto para la revolucin creando antagonismos, no suavizndolos. La oligarqua con su Estado ha dejado claro que no tiene voluntad de ceder en nada y cuenta con plena determinacin de revertir lo que est escrito. Duque no ha mostrado la ms mnima intencin de poner a andar la implementacin y no tiene por qu hacerlo, pues no hay contraparte que lo obligue. Ha sido un proceso de paz mezquino, uno que consiste solo en la desmovilizacin de la guerrilla y ningn cambio real para los miserables de Colombia.

Resulta que el partido FARC es el NICO partido de Colombia que se acoge plenamente a la ley de la burguesa nacional, no slo de palabra sino tambin de hecho, ley que ni esa burguesa cumple! Ello equivale al sometimiento absoluto de la organizacin a la voluntad de las clases dominantes en poder del Estado, a la sumisin del pensamiento. El partido no se piensa ms all de los lmites institucionales. Cumple bien su mandato la lnea hegemnica de la direccin del partido.

Cual seores feudales, rodeados del aura de la burocracia neoliberal, abrazados con la ONU, con exparamilitares y funcionarios del Estado, dirigentes del partido hicieron cumplir la voluntad de su majestad Juan Manuel Santos (ahora lo harn con Uribe 3): prohben la protesta y la lucha de clases a sus propias bases bajo amenaza de represin estatal, censuran paros campesinos mientras hacen negocios con multinacionales en el sur del pas, negocios que van en contra de los intereses de las poblaciones que durante dcadas acogieron y protegieron a las FARC-EP. Recientemente hacen acuerdos electorales con el fascismo para tener un candidato nico.

La fraccin reformista de la dirigencia nacional del partido FARC, encabezada por sujetos que cada vez pierden mayor legitimidad interna y ganan ms poder mediante su intermediacin en los recursos para la reincorporacin, recorre el pas de foro en foro, legitimando unos acuerdos cuyo primer beneficiario de facto es el Estado y la burguesa internacional. Los excombatientes se mantienen en el partido no porque crean en l, sino porque los recursos de su reincorporacin estn atados a esa organizacin poltica y es ella la que nombra gente en el Consejo Nacional de Reincorporacin (CNR). Cualquier opinin no autorizada puede significar quedar por fuera de la reincorporacin.

Una mentira mil veces repetida se hace verdad, el credo del uribismo, hoy es usado por dirigencia hegemnica del partido FARC para engaar a su militancia. Se repite cual cntico en iglesia evanglica que las cifras de muertos y de violencia propia del conflicto armado se han reducido, de all se deriva maliciosamente que el Acuerdo Final y su implementacin es un xito. Este argumento es falso, la nica cifra de muertos que ha bajado significativamente es la de los militares estatales, considerando que van ms de 88 ex guerrilleros asesinados. Es falsa, adems, porque no reconoce distinciones en el ejercicio de la violencia, asemeja la lucha popular al terrorismo de Estado y al paramilitarismo, con ello se oculta la naturaleza social y poltica del conflicto armado, su historia, desconociendo que hay dos grandes bloques o clases en confrontacin que no son evidentemente iguales, por eso su ejercicio de la violencia tampoco es equiparable. La reduccin de muertes producto del conflicto se muestra como distractor, su precio no se muestra, como no se muestra que esa violencia simplemente toma otra forma mucho ms degradada, se oculta la entrega de las comunidades al terror paramilitar, la impunidad de los criminales de Estado, la aceptacin de la versin oficial de la historia, los incumplimientos del Estado, etc.

El Dr. Londoo llama hoy arrepentidos a quienes mantenemos una postura crtica frente al acuerdo, habra que pedirle que cuide sus propias redes, pues en el canal de YouTube del partido de la rosa consta una conferencia de Jacobo Arenas en 1990, en que dice esto exactamente:

Hay gente que viene al movimiento revolucionario y al ao est cansada o considera que se equivoc de vehculo y entonces pide que lo releven de esa tarea, pide que le cambien de frente de trabajo o simplemente plantea que l quiere irse para su casa, donde su mam y su pap, cosas de esas, y otros a los 5 aos, y otros a los 10 y otros a los 20, y otros a los 25 aun cuando se percaten de que ese es un grave error, pero su condicin de clase no les permite que prolonguen su vida en un proceso revolucionario que puede que asuma muchos aos, porque ellos no se casan con el proceso revolucionario, no hacen el compromiso con el proceso, sino como que hacen el compromiso de llegar al poder y cuanto antes mejor. Los verdaderos revolucionarios no hacemos ese tipo de compromiso, los verdaderos revolucionarios hacemos el compromiso de vanguardiar las luchas de nuestra clase y las luchas de nuestro pueblo Por eso los otros se cansan de la lucha y con relativa facilidad caen envueltos en la promesas del gobierno, que puede que los vuelvan gobierno y despus los sacan a patadas cuando la oligarqua considere que ya no les son tiles Si asume el gobierno un compromiso para cambiar el medio ambiente de la vida econmica, de la vida social, de las expresiones culturales de la nacin colombiana, y en ese entorno nuevo, en ese medio ambiente distinto, entonces encaramos el problema del movimiento armado Cuando hay plenas libertades democrticas, si para todo el mundo hay trabajo en Colombia y no hay hambre, miseria, desocupacin, violencia, terror, hay educacin para los hijos de todo el mundo por qu no desmovilizamos la guerrilla Porque se ha cumplido la esencia del planteamiento que hicimos nosotros desde un principio Ese planteamiento no lo entendieron los que estn hoy negociando con el gobierno y les dieron ddivas y adems se cansaron de la lucha revolucionaria porque no tenan en su consciencia una elaboracin ideolgica de lo que significa el compromiso del revolucionario.

Son los arrepentidos a que se refera Jacobo Arenas, los que nunca construyeron una verdadera conciencia, los que hoy agachan la cabeza ante los medios, a los que les da penita lo que hicieron por 50 aos. Nada le molesta hoy ms a la dirigencia de la FARC que los llamen por su nombre de guerra, les molesta porque se avergenzan de su historia. Qu pensara Jacobo Arenas al ver que se desmoviliz una guerrilla a cambio de nada, de unos puestos en el Gobierno?

Jess Santrich ha mantenido una posicin limpia, honesta frente a lo que hoy son unos acuerdos fallidos, tuvo el carcter para denunciar el incumplimiento deliberado y prevenir al ELN, fue el nico capaz de observar con verdadero criterio objetivo los errores del proceso de paz y por eso est preso. A los hoy todopoderosos integrantes de la direccin nacional del partido FARC les incomodaba mucho una voz que hiciera ver lo evidente, por eso se hizo necesario deshacerse de l inmediatamente (til sera la DEA), curiosamente fue el ciego el que ms vio.

A Ivn Mrquez le espera el mismo destino, hoy lo pretenden reducido, segn Sandra Ramrez sus opiniones son personales y no expresan el sentir de la mayora de exguerrilleros, algo improbable para quien conoce el estado del partido. Lo que se sabe con certeza es que las posturas polticas de la direccin dominante del partido encarnan bien las preocupaciones de la oligarqua y el Estado colombiano. Algn da sabremos por qu Juan Manuel y Enrique Santos se sintieron ms cmodos llevando a Timochenko a La Habana para agilizar el dilogo, al parecer con Ivn Mrquez como jefe negociador no les resultaba posible alcanzar sus fines.

El argumento de moda en el partido FARC es que ahora tenemos ms aliados que los que tenamos en la guerra, vale la pena preguntarle doctor Londoo, qu entiende por aliados y a quin considera como tales, a la ONU acaso, o a los empresarios que algo dan para la reincorporacin? Pero ms importante es preguntarle: qu costo tienen esos aliados, acaso no es otro que el de renunciar a cualquier proyecto de cambio, renunciar a transformar el orden, seran igualmente aliados si la FARC hubiera tomado alguna accin poltica en se sentido?

Ha parado la oligarqua de usar todas las formas de lucha contra el pueblo, se ha roto con la estigmatizacin y los medios de guerra propagandstica para llegar a la batalla de ideas? Es una tesis cuestionable, cuando se siguen lanzando sobre la poblacin por la contraparte mentiras nuevas y viejas que profundizan representaciones sociales negativas sobre las FARC, por ejemplo, la supuesta acumulacin de tierras por la guerrilla, su condicin de guerrilla millonaria o las fantasas sobre las violaciones masivas. Esa guerra meditica se encuentra casi intacta, no es posible afirmar que los acuerdos de paz hayan contribuido a democratizar la sociedad en este sentido.

Para evidenciar lo anterior es bueno tomar un ejemplo. Muchos exguerrilleros se han quejado del monumento hecho con sus armas por la artista Doris Salcedo, el monumento es brillante porque refleja la realidad de lo que fue el acuerdo: pisotear a las FARC-EP. La obra sirve como un piso para que la oligarqua, el lumpen de las ciudades y funcionarios de organismos internacionales vayan a tomarse fotos, celebren su victoria y tal vez dejen algn centavo para la implementacin del proceso de paz. Y las palabras oficiales del partido al respecto? Seguramente las de felicitacin a la artista. Como prstino detalle, hubo un ritual de sanacin por el cual las vctimas martillaron las lminas de metal que salieron de las armas fundidas de las FARC-EP, creyeron que martillaban las armas de sus victimarios, pero fueron las armas de las FARC-EP las nicas que se fundieron, como consecuencia lgica, la guerrilla es la victimaria en el conflicto y el Estado y los paramilitares las vctimas. Primero se pisotea una historia y luego se implanta otra a martillazos.

Por otro lado, nos ensea con sus reproche y llamados de atencin el seor Londoo que de la noche a la maana los exguerrilleros han tomado la decisin individual, libre y autnoma de volverse delincuentes, as, introduce la tesis til a los intereses estatales de que el Acuerdo es excepcional en su letra e implementacin, que no existen incumplimientos, que lo que hubo fue un generoso regalo de la oligarqua a la guerrilla, de modo que cualquiera que disienta de la realidad objetiva del Acuerdo Final se convierte, necesariamente, en un disidente narcotizado. Como los exguerrilleros disfrutan hoy de las mejores condiciones de vida posible, no tienen ningn motivo vlido para retirarse del proceso en pro de sobrevivir a la pobreza. Todo esto equivale a reemplazar el pensamiento histrico de las FARC-EP con el idealismo, liberal burgus: si segn el mximo lder de la FARC, cada militante es responsable de su situacin, pues su realidad es producto de su voluntad y no de la historia y la sociedad colombiana qu diferencia hay entre esto y el pensamiento digno de cualquier centro de ideas neoliberales?

Se ha introducido la tesis de que existen trabas burocrticas a la implementacin, segn las cuales el partido de la rosa rosada se ha enredado ante su inexperiencia en los trmites estatales, de lo que se deduce que la implementacin de los acuerdos tiene problemas tcnicos, no polticos, haciendo creer que el Estado colombiano no tiene la capacidad de cumplir los acuerdos, pero que una vez se superen (por alguna razn mgica) las barreras administrativas, las mieles del acuerdo van a fluir a plenitud. Esta tesis sirve en esencia para ocultar una incmoda verdad: no existe tal cosa como una traba burocrtica, existe la voluntad y las acciones concretas dirigidas tanto a no cumplir el acuerdo como reversarlo por parte del Estado.

Irnicamente, despus de 50 aos, no fue la oligarqua colombiana ni fueron los gringos los que acabaron con las FARC-EP, sino gente de adentro. Pero las mareas cambian y no se echa por tierra la dignidad de un pueblo y su legado tan impunemente. El pueblo colombiano es contradictorio, ms sumiso que rebelde, pero como todos los pueblos tiene su punto de quiebre y all hay que ir.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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