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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2019

Qu son y a qu nivel estn los chalecos amarillos?

Guillermo Almeyra
Rebelin


Las grandes crisis del capitalismo no son slo econmicas sino tambin sociales, polticas, culturales y mueven a los sectores ms pasivos y conservadores de la sociedad cuando cuestionan la hegemona de los sectores dominantes. Pero, incluso cuando comienzan a aparecer y difundirse grmenes de autoorganizacin y hasta de autogestin y surge una situacin potencialmente revolucionaria, si la protesta de clase no tiene conciencia y objetivos clasistas anticapitalistas el tambaleante grupo capitalista dominante podr restablecer su dominacin tras un perodo de empate de las fuerzas en lucha eliminando todos los derechos democrticos que le sean posible e instaurar un rgimen basado en la violencia. El ejemplo clsico es la instauracin del nazismo en Alemania con el apoyo fundamental de la socialdemocracia.

Desde la mundializacin del capitalismo, que hoy subsume todos los rincones de la sociedad y determina la vida hasta de los habitantes de las selvas ms recnditas, y desde el derrumbe inglorioso de la Unin Sovitica y el desarrollo impetuoso del capitalismo en China, los grandes movimientos sociales son expresin aguda de la lucha de clases, pero slo una expresin elemental y primitiva de ella.

Los movimientos sociales del siglo XXI, en efecto, se parecen mucho ms a los de siglo XIX que a los del siglo XX. Cuando no son defensivos o corporativos son grandes pobladas, estallidos de odio, rebeliones plebeyas masivas sin una comprensin del sistema de explotacin capitalista ni una ideologa opuesta al mismo y sin una utopa, esperanzas ni proyecto alternativo de sociedad. La conciencia retrasa enormemente con relacin a la existencia entre los oprimidos de este comienzo de siglo que desgraciadamente crecieron en medio de la podredumbre del stalinismo ruso y chino y de la socialdemocracia europea y de la prdida de las ilusiones sobre Cuba, Nicaragua y Venezuela, que decan ser socialistas.

La Unin Europea es una unin de grandes capitales. De Gaulle luch para que fuera una unin de Estados montndose en el viejo caballo de batalla chauvinista de un imperialismo en decadencia e impotente. Confusamente, las masas de trabajadores que rechazan las polticas del gran capital quieren en cambio una Unin de los pueblos que no tiene eje terico ni social. La crisis actual de la U.E. proviene del hecho que ninguno de los tres proyectos consigue imponerse a causa, en el caso del capital financiero, de la situacin econmica mundial y del conflicto euro-sino-estadounidense, en el caso gaullista, por la crisis de los Estados debido a su prdida de facultades resultante de la internacionalizacin y, en el caso de los pueblos en lucha, por la inmadurez poltica de la protesta social creciente que hace que, al mismo tiempo que rechazan los principales valores y polticas del capital financiero, los explotados pidan que el olmo capitalista les d jugosas peras pues no centran su combate contra los patrones ni el financiero o industrial y creen an en la posibilidad de la unidad nacional si el gobierno, milagrosamente, corrigiese las desigualdades sociales, redujese la pobreza y fuera justo.

Por eso, aunque las instituciones estatales, los partidos y las ideologas viven una profunda crisis, no han sido reemplazados an a pesar de los intentos de democracia directa, las luchas solidarias y el odio elemental a los ricos y a la injusticia que, sin duda, son la condicin bsica para la rebelin social pero no bastan para elaborar un proyecto alternativo de sociedad y para organizar las fuerzas que podran imponerlo.

Son una expresin clasista de la protesta social de los explotados por el capital, renen trabajadores precarios, asalariados, artesanos, pequeos comerciantes, jubilados, sectores pobres de las clases medias urbanas y rurales, pero desconfan de los sindicatos obreros aunque comienzan a confraternizar con ellos. Por eso no han logrado todava un apoyo solidario organizado en las fbricas ni entre los estudiantes y ni siquiera paros solidarios. Los Chalecos Amarillos (Ch.A.) comparten sus objetivos sociales con los pocos revolucionarios existentes pero todava no un proyecto anticapitalista, que podran llegar a elaborar. Por eso provocan el odio de quienes, como los capitalistas, tienen clara conciencia de clase y ven en ellos un peligro potencial. Como las clases son una relacin social interactiva, ese odio clasista podra ayudar a que lo muy diversos tipos de explotados que protestan puedan adquirir su propia conciencia de clase cerrando as el paso a la infiltracin de la derecha.

El gobierno del gran capital intenta hoy demonizarlos y desprestigiarlos y los reprime con leyes liberticidas. Pero ellos son slo un sntoma de la rabia social que se seguir expresando en otras formas ante el ataque capitalista. Por lo pronto, en las elecciones europeas de fines de mayo las abstenciones y los votos en blanco sern probablemente mayoritarios y evidenciarn el aislamiento de Macron y de todo el establishment. Estamos en el inicio del comienzo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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