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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2019

Chalecos amarillos y sindicatos en Francia: Hacia una huelga general?

Arthur Brault-Moreau
Sin permiso


Ante la movilizacin espontnea de los chalecos amarillos, los sindicatos han pasado de su desconfianza inicial a intentos de acercamiento incompletos.

El martes 5 de febrero lanzaron una huelga general que junt a ms de 300.000 personas en las calles del pas. Esa movilizacin demostr la voluntad de unirse de la base de ambos. Ahora se habla de otra gran movilizacin en marzo, cuando acabe el Gran Debate Nacional del presidente Macron. Esa convergencia se construye discretamente al nivel local despus de un invierno 2018 marcado por relaciones bastante fras entre los chalecos amarillos y los sindicatos.

El surgimiento de los chalecos amarillos ha cogido por sorpresa tanto al gobierno y sus aliados como al conjunto del bando progresista. Por el lado de los sindicatos, la reaccin inicial ha sido de desconfianza. De hecho, el contexto no pareca propicio a la accin sindical. Aunque tanto las demandas de justicia social y fiscal como el perfil mayoritariamente popular de este movimiento recuerdan la base histrica del campo sindical, la movilizacin se ha desarrollado fuera del mundo empresarial y ha sido testimonio de pequeos empleadores y sus trabajadores colaborando codo con codo, junto con una infiltracin relativa pero segura de la extrema derecha. En cualquier caso, este movimiento plantea a los sindicatos el papel que deben jugar mientras que la construccin de la huelga general hubiera sin duda permitido una unin de estos actores, dando un fuerte impulso al movimiento.

Un encuentro de un nuevo tipo

Hombres y mujeres de amarillo fluorescente invaden las rotondas del pas. No presentan un color poltico claro, pero traen con ellos reivindicaciones defendidas desde hace tiempo por los sindicatos. Estos ltimos, desorientados, han respondido con desconfianza antes que probar paso a paso un acercamiento. A finales de octubre, ciudadanos, a veces cercanos de la extrema derecha, llamaron a manifestarse el 17 de noviembre de 2018. La unin sindical Solidaires (Solidarios) publica un comunicado denunciando una manipulacin de la extrema derecha mientras que Philippe Martinez interviene en France Inter para resolver que: Es imposible imaginar a la CGT desfilando al lado del Frente Nacional.

Con ms de 280.000 personas en 2000 bloqueos y una movilizacin muy fuerte en Reunin, la primera jornada de los chalecos amarillos acaba convenciendo los polticos de izquierdas. La amplitud del fenmeno consigue en este momento modificar tmidamente! las directrices de las organizaciones sindicales. En efecto, la CGT y Solidarios acaban por llamar a la movilizacin, pero sin enfocar a los chalecos amarillos. Reconocen la legitimidad de las reivindicaciones sociales y progresistas, mientras que se limitan a invitar al movimiento a venir a su encuentro en lugar de intentar ir a su encuentro. Finalmente, no son los chalecos amarillos que los que van a ver a los sindicatos, sino al revs. La CGT Qumica, Sur Industria y FO Transporte deciden respaldar oficialmente el movimiento. Es el segundo acto, el sbado 24 de noviembre, que resonar para los sindicatos como la confirmacin de una compatibilidad con sus reivindicaciones y modos de accin. A nivel local, los sindicalistas aportan a veces soporte material y logstico. En una tribuna de sindicalistas contra la vida cara publicada en Mediapart unos sesenta de ellos afirma que es posible involucrarse colectivamente en esta batalla, pero recordando que ninguna agresin, ninguna violencia racista, sexista u homfoba es tolerable, sea la que sea o venga de donde venga.

Las organizaciones sienten la transformacin y se muestran ms abiertas al movimiento. El uno de diciembre, da tradicional de movilizacin de los desempleados, orquestra el acercamiento de estas dos facciones de la movilizacin. En su comunicado del 27 de noviembre, Solidarios invita a dedicar este da al encuentro entre diferentes movimientos y modos de accin: el Colectivo Rosa Parks, parados y paradas, huelgas en los puestos de trabajo y movilizacin de los chalecos amarillos para los camaradas y ciertos sindicatos de Solidarios. Adems, la CGT aprovecha esta fecha habitual para fortalecer la llamada a los chalecos amarillos, sin nombrarlos, concluyendo que todos los ciudadanos, asalariados activos y jubilados, se unan a las manifestaciones del uno de diciembre. Junto con la jornada del 8 de diciembre, estos dos actos de los chalecos amarillos conforman el apogeo de la movilizacin tanto en Pars como fuera.

Algunos acercamientos y un inicio de unin

La fractura del sindicalismo francs alrededor de los chalecos amarillos no ha tardado en aparecer. Los sindicatos reformistas han mantenido distancias claras desde el inicio del movimiento. El 13 de diciembre, despus de una reunin nacional de sus organizaciones, el comit nacional de Solidarios publicaba una declaracin llamando a una jornada de huelga interprofesional el 14 de diciembre y a participar en la manifestacin de los chalecos amarillos del 15 de diciembre. Esta llamada confirma la orientacin tomada por el sindicato y lo sita definitivamente del lado de los apoyos al movimiento. En este contexto, la CGT se mantiene indecisa. La firma por parte de la CGT de un comunicado agrupando a los principales sindicatos exceptuando Solidarios ilustra las dudas de la Confederacin. Mientras que internamente la CGT defenda el acercamiento con el movimiento, este comunicado del 6 de diciembre llama a entablar el dilogo y a la negociacin con el gobierno, condenando toda forma de violencia en la expresin de las reivindicaciones.

Las reacciones no se hacen esperar. La Federacin Qumica habla de una pualada por la espalda mientras que la CGT Haute-Garonne denuncia el comunicado como un repudio a las luchas en curso. Aunque el comit confederal intenta tranquilizar a su base publicando un comunicado unilateral algunas horas ms tarde para denunciar la violencia del gobierno y rehusar la invitacin del ministro Pnicaud, es demasiado tarde. El incidente ilustra las vacilaciones y la prdida de referencias de la CGT respecto al movimiento.

Localmente, los sindicatos van a las manifestaciones del sbado o a los bloqueos entre semana, no existe reciprocidad. La llamada sindical a manifestarse el 14 de diciembre no sobrepasar el entorno sindical, con algunos miles de manifestantes presentes en Pars. No ser hasta la llamada del 5 de febrero cuando se ver la primera manifestacin en la que se mezclen Chalecos Amarillos y Chalecos rojos como se llaman a s mismos ciertos sindicalistas.

Situacin de debilidad

2018 no habr conocido ninguna huelga general. Este hecho lleva a reflexionar sobre el rol y el poder de los sindicatos. Aunque la invocacin de la huelga general no sea suficiente, una llamada clara a una huelga interprofesional se ha echado mucho de menos. Con un 11% de afiliados, el sindicalismo francs se caracteriza por una tasa de afiliacin mucho ms baja que en otros pases europeos. Dejando de lado las diferentes herramientas de medida, los sindicatos no han obtenido ninguna victoria decisiva a nivel nacional o en sectores importantes desde la derrota ante la reforma de las pensiones en 2010. A esto se aaden las reformas del derecho laboral y de la representacin que vuelven an ms compleja la accin sindical.

Este contexto, ampliamente desfavorable al sindicalismo de lucha, parece suscitar una prdida de confianza en el seno de las organizaciones sindicales. Esta prdida de confianza podra explicar, en parte, sus dudas y su timidez. Jean-Louis Peyren, secretario general de la CGT de Sisteron Mourenx condena en una carta a la CGT estas dudas como un factor aislante ms de los sindicatos. En su respuesta al comunicado del 6 de diciembre, concluye: Hemos, de hecho, sorprendernos por haber sido superados por el inicio de la revuelta del 17 de noviembre, producida sin nosotros? Pues no. Hoy en da, la CGT paga por todos estos aos de reflexiones al estilo de Vamos o no?, Estamos listos?

Para empezar, la construccin de una movilizacin general necesita que se ponga en marcha el conjunto de la estructura de un sindicato. La CGT incluye ms de 130 organizaciones, mientras que Solidarios es una unin sindical que descansa sobre el consenso y el derecho a veto de cada uno de los sindicatos que la componen. Esta estructura vuelve a las estructuras nacionales dependientes de las tendencias de sus diferentes sindicatos. De este modo, el sindicato Solidarios Finanzas pblicas ha denunciado los ataques y bloqueos de delegaciones del Ministerio de Finanzas por parte de los chalecos amarillos. Segn este sindicato, 134 centros en 55 provincias han sido objetivo a finales de noviembre, lo cual explica la lentitud de esta Unin sindical en su unin al movimiento. El debate interno y la convergencia de los intereses de cada sector es un factor a tener en cuenta.

Una necesidad de impulso

Durante el movimiento, sindicalistas de diferentes sectores y regiones han intentado adecuar la mquina sindical a los chalecos amarillos a travs de plataformas reivindicativas, como en la Haute-Loire, o a travs de llamadas a la huelga, como en la CGT Servicios pblicos que llama a apoyar la lucha de los chalecos amarillos, chalecos rojos, sin chalecos. Sin embargo, estas iniciativas locales no pueden sustituir el trabajo de movilizacin en el interior de las empresas para construir la huelga. Este trabajo se puede hacer por iniciativa de la base, pero necesita de un impulso nacional.

El interruptor huelga general no existe, naturalmente. Pero una huelga interprofesional no puede venir slo de las llamadas de la base, y esto al mismo tiempo que el dirigente de la CGT declaraba, en la Midinale de Regards del 30 de noviembre: Nuestra responsabilidad es poner todo el mundo en huelga. Se instala entonces un juego de espejos en el cual la base y la esfera nacional esperan una seal del otro, un impulso. Las federaciones o los sindicatos han lanzado seales, pero eran suficientes? Al parecer no, si nos fiamos de las dudas de las estructuras nacionales. No obstante, un impulso nacional habra podido ayudar a extender la movilizacin a los sectores an dudosos.

En Solidarios el impulso se hizo con la declaracin del 13 de diciembre llamando a la huelga interprofesional para el da siguiente. Desde finales de noviembre, la Unin sindical invitaba a sus compaeros a una reunin intersindical con el objetivo de plantearse una movilizacin general. Sin embargo, Solidarios, un sindicato minoritario y presente sobre todo en el sector pblico, no puede convocar por s mismo a una huelga general. Por el lado de la CGT, las oscilaciones del comit confederal no han permitido dar un impulso suficientemente claro y fuerte para pasar de iniciativas locales a la movilizacin general. Esto es a lo que apuntan algunos integrantes de la CGT en su llamada del 13 de diciembre, que afirma que la CGT se encuentra en un cruce de caminos, o da la espalda a este movimiento y a la mayora de trabajadores que lo componen o intentamos converger, antes de concluir: Siguiendo el ejemplo de algunas de nuestras estructuras CGT, debemos participar en la movilizacin en curso y buscar convergencias, no solo discursivamente sino tambin organizndolo realmente. Las organizaciones como Solidarios y la CGT su secretario general llama a volver a empezar desde la vuelta al trabajo en 2019 no han dicho su ltima palabra. A pesar de su relativa ausencia en el movimiento en invierno de 2018, la llamada a la huelga del 5 de febrero puede suponer el inicio de una alianza entre estos dos actores de la lucha social del momento.

Sea cual sea la continuacin del movimiento amarillo fluorescente vuelta a las movilizaciones, participacin en las elecciones, etc. este ltimo ha recompuesto en parte el campo de batalla. Adems, ha mostrado las dificultades de larga duracin de las organizaciones sindicales. Para los sindicatos est en juego definir su rol ante movimientos sociales de un tipo nuevo, pero tambin y sobre todo llegar a contactar o hasta organizar estas categoras de trabajadores que han asaltado las rotondas, saliendo as del silencio, y, momentneamente por lo menos, de su aislamiento.

Arthur Brault-Moreau,licenciado en filosofa y sociologa, milita en el sindicato Solidaires y trabaja como asistente parlamentario en Francia Insumisa.

Artculo original en francs: http://www.regards.fr/politique/article/greve-generale-l-occasion-manquee

Traduccin: Alexi Quintana

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/chalecos-amarillos-y-sindicatos-en-francia-hacia-una-huelga-general



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