Portada :: Espaa :: Crisis poltica en Catalua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2019

Circo o duelo?

Gregorio Morn
Vox Populi

Nadie que no sea un desalmado puede alegrarse de que doce payasos sufran prisin, aunque sus chistes hayan provocado una conmocin social y arrasado la convivencia


Los circos ya no son lo que eran; ahora parecen una mezcla de superproducciones cinematogrficas y representaciones teatrales. Tuve una ocasin de ver en Montreal el Cirque du Soleil y me dej tan fro como si se tratara de Ben-Hur, carrera de carros incluida. Todo se hace ahora tan bonito que resulta insulso. Baste decir que la ltima decisin de la Alcalda de Barcelona consiste en reducir el nmero de especies de su Zoo. De 300 pasarn a 11. Es decir que cerrarn el zoolgico por falta de animalario. Quin ir a contemplar animales infrecuentes cuando la ciudad aporta una rica variedad en fauna salvaje?

En otras palabras, que los circos se han transformado en vistosas vulgaridades. Acaso abrir expediente a un mosso dEsquadra por decirle a un manifestante la repblica no existe, idiota puede compararse a los viejos chistes de Tonetti? Aquellos eran para rer, estos son para llorar. Porque los circos ahora son tristes, como los zoolgicos que se avecinan.

El proceso a los doce independentistas es el penltimo nmero de un circo triste, donde los payasos entraron en la pista exultantes y a quienes la erosin va entristeciendo. Tanto nmero y tanta exaltacin del pblico ansioso, que pide ms espectculo, acaban agotando. No hay nada despectivo en llamar payasos a quienes haban asumido el papel de profetas libertadores. Tambin se podran denominar imanes o abades de convento, pero entraramos en delicadas intromisiones en los sentimientos religiosos.

No es lo mismo vivirlo a que te lo cuenten. Catalua ha superado una sublevacin que no fue pacfica, sin llegar a ser armada, tan ilegal que una parte mayoritaria de la poblacin la entendi como una amenaza a sus libertades. Se declar una repblica independiente que dur ocho segundos, el tiempo suficiente para que los payasos se dieran cuenta de que aquello, que a ellos les pareca una fiesta, era la consumacin de una rebelin, que se llevaba fraguando desde haca aos y que haba llegado al punto de ebullicin.

Me hace gracia escuchar a ilustres jurisconsultos que desde el silln de su casa califican lo sucedido en Catalua como una broma amparada en la libertad de expresin. Ni rebelin, ni sublevacin, ni golpe de estado, sencillamente una asonada, como las del siglo XIX pero sin otros batallones que la polica autonmica cmplice y aquel ejrcito desarmado que, en equvoca expresin de Manolo Vzquez Montalbn, estaba constituido por un equipo de ftbol -que por cierto opina ms e influye ms que el desahuciado Parlament de Catalua-.

La violencia es un instrumento poltico que se usa cuando se necesita, tanto para defender la democracia como para acabar con ella. Por fortuna no fue necesario llegar a tanto, pero quedaron las secuelas. No son precisamente las que exhibirn en el circo meditico en el que se ha convertido el juicio en el Tribunal Supremo, sino el enquistamiento de los rencores, la imposicin de la censura, nadie habla de la represin meditica que institucionaliz la Generalitat y los fondos para reptiles sin zoolgicos! , ni del destierro profesional. Todo eso que te puede convertir en un no ser social. Existes, pero en igual medida que el paisaje urbano. Somos, algunos, como esas especies que la alcaldesa de Barcelona ha ido retirando del zoolgico.

El desprecio que manifiesta la izquierda espaola -tanto la moderada como la que se disfraza, cuando toca, de radical- hacia la parte silenciada de Catalua tendr consecuencias. Me refiero a la que no sale con banderas ni tiene himnos y a la que los smbolos les importan lo mismo que esa nueva fe en el ftbol, que siempre cremos que era el sucedneo de disconformidad que conceda el franquismo. Hay una generacin espaola voluntariamente hurfana, por exclusin. La que est hasta los huevos del discurso castrador y de las revoluciones del lenguaje, porque cambiar las expresiones no significa cambiar las ideas sino ayudar a reprimirlas. Benditos idiotas que besan a los cerdos, una transformacin de los sentidos que me produce ms rechazo an que los chavales que en los pueblos de mi poca se follaban a las gallinas! Ahora los detendran por violadores.

El empacho de mala literatura es la que convierte los discursos en relatos, por eso los circos de profesionales de la cosa pblica abarrotan los espacios. Nadie que no sea un desalmado puede alegrarse de que doce payasos sufran prisin, ni largas penas, aunque sus chistes hayan provocado una conmocin social y tengan un costo en el que peligra la convivencia que ellos arrasaron. No salieron a la pista para proclamar ms democracia sino ms poder. Eran y son una minora que amenaz con suplantar un sistema corrupto por otro ms corrupto an. Se propusieron echarnos de nuestros trabajos, hacernos invisibles, como exiliados en tu propio pas. Y a fe que lo consiguieron.

Ahora llega la hora del dilogo, dicen. Hasta este momento era una palabra fuera de la esfera de la poltica catalana: o con ellos o contra ellos, no haba lugar para la disidencia. Con la mediocridad de los iguales llegamos a la repblica de los ocho segundos. La charlatanera de la superioridad, de la fantasmagrica democracia ms antigua de Europa, segn enunci Josep Fontana, nclito y cnico maestro de generaciones de historiadores, la que ahora se exhibe en la pista del Supremo. Va para diez aos que clam por que se fletaran barcos de psicoanalistas argentinos para que trataran a la sociedad catalana que demanda tratamiento. Ya llegan tarde.

Han jodido la convivencia urbana y hasta la ciudadana, cambiaron el metabolismo de los partidos como si se tratara de un fornculo en el culo, inocuo pero molesto. La izquierda institucional ha perdido los papeles y hasta hipotecado su patrimonio. La que fue ensoadora aspiracin de una repblica, siempre frustrada, ha sido hollada por unos pijos asentados, funcionarios pblicos en su mayora.

No resulta gratificante la sociedad que dejamos nosotros, junto al barrizal en el que la han metido quienes nos siguieron, pero nunca cremos que llegaramos tan lejos, o que caeramos tan bajo, segn se mire. Convertir en un circo lo que no es otra cosa que un duelo, -duelo de dolor, se entiende-, no es el mejor modo de afrontar lo que se nos viene encima.

Pasaremos de la payasada irresponsable y del fnebre duelo, largo de tres meses, a una nueva pantalla, que dicen los modernos. A partir de hoy toca prepararse para la feria de las vanidades y las mentiras. Elecciones inminentes, en la seguridad de que perdern todos, menos los abstencionistas, que ya salen derrotados.

Fuente: https://www.vozpopuli.com/opinion/circo-duelo_0_1218779328.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter