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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2019

Abismos entre el S y el NO

Luis Toledo Sande
Rebelin


Con las primeras ilusiones del amor aprendimos que entre el S y el NO median diferencias abismales, y que estas pueden oscilar entre la felicidad y la tragedia. Luego los estudios fueron confirmndonos que esos monoslabos, que tan rotundos pueden ser en su aparente levedad, no tienen entre s ms parecido que el de ser breves recursos del idioma vistos ambos aqu como adverbios, y que, salvo en disquisiciones filosficas y en ciertos absurdos, son irreconciliables.

Pero ahora, precisamente ahora, aparece una curiosa tendencia a sostener que el S y el NO pueden hasta intercambiarse. Y ocurre que tan peregrino criterio no se lanza en un sentido general ms o menos abstracto, sino con respecto al referendo que para el pueblo cubano ser otra manera digna de honrar el significado histrico y moral del 24 de febrero.

Ese da de 1895 empez la guerra necesaria que Jos Mart ni tan en silencio ni tan indirectamente, despus de todo concibi y organiz, y desat, y permaneci en ella hasta caer en combate, para impedir que se consumaran los planes que la emergente potencia imperialista estadounidense urda contra Cuba, y que, ya muerto l, se consumaron en 1898. En el centenario de aquella tragedia el autor de la presente nota escribi un artculo titulado escuetamente 95 vs. 98, hitos cuyo significado contina vigente, y se escriben con la misma cantidad de signos que S y NO, adems de ser tan irreconciliables como esos adverbios.

Al avalar con su voto la nueva Constitucin socialista, el pueblo de Mart expresar su apoyo a la Revolucin que, cumpliendo en nuevas circunstancias el legado de quien ech su suerte con los pobres de la tierra no solo de la suya, vino a garantizar que en Cuba, donde ya nada ni nadie impedira el paso de sus mambises, se hiciera realidad la repblica moral y justiciera por la que su Apstol muri combatiendo.

Ser mera ingenuidad el planteamiento segn el cual da lo mismo votar S que votar NO en ese referendo? La flamante tesis se basa en que, con el S, entrara en vigor una nueva Constitucin socialista y, con el NO, continuara vigente la anterior Constitucin, tambin socialista, aprobada en 1976 mediante otro referendo popular, democrtico.

Concedindoles a los escasos gestores/promotores de esa idea el beneficio de la duda, y sin igualarlos a todos, supongamos que albergan buenas intenciones. En ese caso puesto que con el enemigo declarado no funcionan los dilogos tambin se puede tratar de concederles el auxilio de algunas reflexiones, aunque la solidez patritica y revolucionaria de la inmensa mayora del pueblo autorice a saber que la posibilidad de un NO relevante es descartable.

Si por desidia sucediera lo que es frecuente en tantas proclamadas y falsas democracias de este mundo, que gran parte de la poblacin renuncia a ejercer su derecho al voto, los enemigos de la Revolucin armaran el jolgorio que evitan cuando el presidente de un pas capitalista, como los Estados Unidos, es electo con un pattico bajo nivel de participacin por parte de un electorado que navega en el abstencionismo, o cuando el cambio de presidente en Espaa se debe a la galopante corrupcin interna, no a elecciones.

Y si, eventualidad descartable, prosperase el NO contra la nueva Constitucin cubana, la fiesta enemiga se desbordara con el argumento de que en Cuba no se vot por mantener la Constitucin socialista que la rige desde 1976, sino por echar abajo el socialismo. Con ello se fabricaran razones para justificar cualquier tipo de accin contra Cuba.

Tales explicaciones deberan salir sobrando, pero acaso no estn de ms en un planeta donde la euforia procapitalista alimentada por medios poderosos, y las confusiones creadas contra los pueblos, dan los frutos que han dado en Argentina y en Brasil, por ejemplo, y crecen las amenazas que acechan a la Venezuela que bolivarianamente defiende su soberana, su dignidad y sus recursos naturales.

Cuba no vive en una urna asptica, ni est libre de peligros. Alguien ha olvidado que el imperio sigue empeado en aplastarla, en someterla a un rgimen como el que logr imponerle desde 1898 hasta el alba de 1959, cuando triunf la Revolucin? Conviene saber que, dentro de Cuba, no han faltado quienes revelen su nima diablica y enarbolen carteles con la afirmacin de que el tornado que el 27 de enero azot La Habana fue un castigo divino contra el pas que se afana en salvar y perfeccionar sus afanes socialistas.

Para ese perfeccionamiento Cuba fortalece, entre otras cosas, el carcter laico de su estado y el debido respeto a toda la ciudadana, tenga o no tenga creencias religiosas, que tampoco puede permitirse que se esgriman contra la nacin que dignamente defienden patriotas religiosos y no religiosos.

Nadie debera confundirse, no. Pero en el mundo, y Cuba vive en l, prosperan campaas supuestamente democrticas fabricadas, propaladas y financiadas por el mismo imperio que ha saqueado y masacrado pueblos en una prctica agresiva que no se detiene y an hoy enluta a Siria, y cuyas secuelas sufren ante los ojos de Dios pases como Afganistn, Irak y Libia, por no mencionar ms.

Se puede creer en la voluntad democrtica y de ayuda humanitaria a pueblos por parte del mismo poder imperialista que en nuestra Amrica, para no ir ms lejos, ha intervenido para derrocar a gobiernos democrticos y progresistas, ha patrocinado sanguinarias dictaduras militares como la de Fulgencio Batista en Cuba, y ms ac en el tiempo las del Cono Sur y un pavoroso Plan Cndor, y contina generando golpes de estado, como en Honduras, y guerras como la que se anuncia contra Venezuela?

Esa es la potencia que acude al auxilio de tteres y mercenarios, y, en vez de denunciar los crmenes que diariamente se cometen en una Colombia donde las fuerzas uribistas, santonas y duquesas afligen al pueblo y manipulan los aires de la guerra, apoya esas fuerzas y la usa en los planes contra el gobierno legtimo, constitucional y democrtico de Venezuela.

No estamos para jueguitos verbales, ni para desconocer el contenido que puede traer consigo una palabra, aunque sean monoslabos como un S y un NO, o cifras como 95 y 98. La inmensa mayora del pueblo cubano sabe por qu le dar el S a la nueva Constitucin socialista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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