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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2019

Deliberar es participar? A propsito de la consulta constitucional

Julio Csar Guanche
OnCuba

La campaa estatal por el s ha gozado de un despliegue descomunal, con uso de todos los recursos estatales. Mientras, la opcin por el no ha sido condenada oficialmente como un acto contrario a votar por la patria.


Unas 9 millones de personas, casi un milln ms que el padrn electoral nacional, asistieron a los debates del Anteproyecto de Constitucin cubana.

Es una cifra muy alta, que habla de la respuesta social que gener el proceso y de su consideracin oficial como mecanismo de legitimacin del nuevo texto. Su recorrido mostr niveles de articulacin social por ejemplo, en torno al antiguo artculo 68 y de reflexin intelectual sobre contenidos constitucionales que resultan, ambos, inditos en el pas.

El ejercicio ha sido calificado por la prensa estatal como nico en el mundo. Las palabras consulta y deliberacin se han empleado para celebrar la experiencia. Estos conceptos sirven, en efecto, para apreciar las ventajas y los problemas del proceso de consulta.

La deliberacin: provechos y contrariedades

La deliberacin posee valores propios, no dependientes de la mejor o peor cualidad de las decisiones tomadas en su nombre. Puede contribuir al respeto del pluralismo moral, fomentar responsabilidad cvica, crear vnculos entre la consulta y la decisin, procesar diferencias de modo informado, transformar el consenso en acuerdo o desacuerdo razonable, y subrayar la igual capacidad de los ciudadanos para juzgar sobre sus propios problemas.

No obstante, los modelos deliberativos de democracia tambin suscitan crticas. Es imposible un dilogo entre iguales cuando los participantes son estructuralmente desiguales. El foco de la deliberacin en el bien comn puede tender a una idea homognea de armona y reducir la poltica a una conversacin orientada a la gobernabilidad, pero no a la libertad poltica ni a la transformacin social. Puede esconder el conflicto dentro de la conversacin y camuflar la lucha por conservar poder.

Este problema aparece en el criterio de la Comisin Redactora constitucional, que hizo 760 cambios al Anteproyecto tras el debate popular. Representantes de ese rgano aseguraron: Todo lo que contribuyera a mejorar el texto lo asumimos. La cuestin pareciera radicar en la calidad de las propuestas, cuando tambin se trata de disputa, de posiciones encontradas, inconciliables desde una nica posicin poltica.

Homero Acosta, secretario del Consejo de Estado, seal que el 50,1 por ciento (4 mil 809) de las llamadas propuestas tipo fueron aceptadas y el 49,9 se consideraron improcedentes desde el punto de vista jurdico, porque no son contenidos constitucionales, detalles que no tienen sentido en la lgica constitucional, como dudas y preguntas.

El diputado e integrante de la Comisin Redactora anunci que las actas de las reuniones podran ser corroboradas, para poder cotejar tal argumento por parte del pblico. Lamentablemente, ese compromiso no ha sido honrado hasta el momento.

Acosta reconoci asimismo que un nmero, significativamente menor de las propuestas fue directamente excluido, por ser incompatibles con nuestros principios, al tiempo que de las opiniones formuladas por cubanos residentes en el exterior fueron aceptadas el 40 por ciento.

No es posible excluir temas de calidad y cualidad de las propuestas como criterio de su seleccin para el nuevo texto, pero el proceso muestra un hecho: la consulta y la deliberacin tuvieron importancia, a la vez que el poder de decisin qued siempre en manos de la Comisin Redactora y de la Asamblea Nacional.

As, la asimetra entre la posibilidad de consulta y el poder de decisin desvincula la deliberacin con la participacin efectiva.

Las asambleas de debate: consulta y decisin

Las asambleas de consulta del Anteproyecto no tenan contenido vinculante. Cada participante poda intervenir cuantas veces estimara, sus criterios se recogieron literalmente en acta y no se sometieron a votacin las propuestas individuales. No fue dictada una ley de referendo que estableciera garantas al debate, ni se asignaron criterios de valoracin del nmero de propuestas que guiara cundo estas seran, al menos, atendibles.

Por ese camino, tras el debate popular se reincorpor al nuevo texto la mencin al internacionalismo proletario, se especific que Cuba no volver jams al capitalismo y se retom la expresin comunismo, que tuvieron 54, 34 y 575 planteamientos, respectivamente. En contraste, la demanda de eleccin directa del Presidente de la Repblica, que gener ms de 11 mil propuestas a favor, fue desestimada por la Comisin.

La consulta fortalece el perfil pblico del poder, lo hace ms permeable a la voluntad ciudadana y multiplica espacios para la reflexin colectiva. Sin embargo, no se constituye en espacio de poder: la base aporta las propuestas y el nivel superior controla las decisiones.

Existen otras maneras de proceder. Entre ellas, votar, tras reflexin, una decisin. De hecho, puede ser deseable en tanto reconoce los lmites de la deliberacin, que no elimina el conflicto ni cancela las diferencias. El consenso no siempre es posible, pero la decisin es imprescindible. El disenso, tras deliberacin, no es una derrota.

Al mismo tiempo, experiencias internacionales han vinculado productivamente formas de consulta, deliberacin y decisin.

El proceso constituyente celebrado en 2010 en Islandia ha sido reconocido como uno de los procesos ms innovadores y participativos a nivel mundial. Combin mecanismos de consulta popular, eleccin popular de los constituyentistas (por sorteo del registro electoral, atendiendo a razones de gnero, territorio, etctera), consulta a expertos, presencia abierta de pblico en los organismos creados al efecto, participacin electrnica a travs de sitios web, Facebook y Twitter, adems de referendo vinculante.(1) Al unsono, someti a consulta cinco preguntas especficas junto a la ratificacin del proyecto constitucional.

Las Asambleas Constituyentes de Ecuador y Bolivia, en 2008, tambin recabaron amplia participacin popular individual y de colectivos y habilitaron mltiples medios para presentar propuestas. En Colombia un movimiento popular moviliz en 1991 dos millones de votos a travs de una consulta alternativa, que llev a un referendo vinculante.

Ciudadana e intereses particulares

El diseo de la consulta sobre el Anteproyecto cumpli ms con la idea de agregacin de demandas que con la nocin de deliberacin.

La deliberacin es defendible en tanto promueve el comportamiento ciudadano : la transformacin razonada de las preferencias previas en aras de esta mxima: lo que defiendo para m puede ser deseable para otros.

En contraste, la agregacin fija las demandas en el mbito del inters privado, defendidas con la intencin estratgica de hacer ganar la posicin propia. Pero no es lo mismo la creencia individual que la razn obligada a justificarse en pblico. La deliberacin conserva el pluralismo moral, pero no lo entiende como un monopolio para blindar las creencias personales contra el resto de la sociedad.

El debate sobre la posibilidad del matrimonio igualitario expres este punto. Buena parte de los intervinientes apel a creencias lo mismo religiosas que marxista-leninistas, pero no a razones pblicas, segn las cuales un derecho disponible para unos no puede excluir a otros de su ejercicio.

Otra vez: los individuos tienen derecho a sus creencias, pero no a legislar desde ellas sobre el resto de los ciudadanos. La solucin oficial tom partido por las  

La deliberacin: un diseo para todos los das

El nuevo texto constitucional confronta otros problemas: debilita o abandona diseos institucionales deliberativos presentes en la historia cubana posterior a 1959.

Contra la tradicin colegiada de los rganos mximos de poder (Asamblea Nacional, Consejo de Estado y Consejo de Ministros), el nuevo texto instituye una funcin ejecutiva Presidente de la Repblica, Gobernadores provinciales e Intendentes municipales, que en el caso del Presidente de la Repblica cuenta con poder de veto (de refrendar) sobre las leyes emitidas por la Asamblea y puede aprobar decretos presidenciales.

Frente a la historia de los tribunales populares colegiados para la imparticin de justicia (un diseo favorable a la deliberacin), el nuevo texto abre la posibilidad de tribunales unipersonales (art. 147).

El nuevo artculo 20 establece que los trabajadores participan de las decisiones sobre sus procesos productivos. Sin embargo, omite los convenios colectivos de trabajo. Con ello, pierde la posibilidad de impulsar espacios institucionalizados de deliberacin entre los trabajadores entre s y de estos frente a la Administracin.

El glosario del Anteproyecto borr la jerarqua entre leyes, decretos leyes, decretos y otros actos normativos. De ese modo, difumina el diseo institucional que busca asegurar mayores cotas de deliberacin y representacin para las leyes, reservando materias especficas para ellas, frente a la posibilidad de legislar por parte de rganos ejecutivos, cuyo mbito debe ser ms acotado debido a su composicin y funciones.

En el nuevo texto el parlamento recibe facultades de interpretar la Constitucin, establecer o extinguir tributos y aprobar regmenes territoriales de subordinacin administrativa, pero no se le otorga ms tiempo de funcionamiento, que seguir siendo bsicamente de dos sesiones ordinarias con un total de cuatro das al ao. Luego, la nueva regulacin no potencia la deliberacin del pleno de la Asamblea Nacional.

La pregunta que aparecer en el referendo del prximo 24 de febrero ser: Ratifica usted la nueva Constitucin de la Repblica? Responder s o no son derechos de idntico valor legal, moral e institucional dentro de la legislacin hoy vigente en Cuba.

Sin embargo, la campaa estatal por el s ha gozado de un despliegue descomunal, con uso de todos los recursos estatales. Mientras, la opcin por el no ha sido condenada oficialmente como un acto contrario a votar por la patria. Con ello, la prctica en torno al referendo desva la posibilidad de acceder al espacio pblico como espacio de deliberacin, reconocida en constituciones tratadas como referentes del nuevo texto cubano.

No son problemas menores: no contribuyen a hacer de la deliberacin una prctica institucionalizada de promocin de la razn poltica y del dilogo social, que no tema al conflicto y busque canalizar el pluralismo realmente existente hoy en Cuba. Si se va a celebrar la deliberacin, puede hacerse, ciertamente, con mayor profundidad.

Nota:

(1) En Cuba, experiencias similares surgieron de la sociedad civil, a travs de sitios como Postdata, Inventario y El Toque, pero su trabajo nunca fue siquiera referenciado por la Comisin Redactora.

Julio Csar Guanche es profesor e investigador. Ha escrito varios libros y un nmero largo de ensayos y artculos.

Fuente: http://oncubanews.com/cuba/deliberar-es-participar-a-proposito-de-la-consulta-constitucional/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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