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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2019

La marcha de la nacin Qhara Qhara y de los 11 pueblos indgenas

Arturo D. Villanueva Imaa
Rebelin


Esta marcha que parti de Sucre rumbo a la sede de gobierno reclamando por sus derechos territoriales, polticos y culturales; vuelve a la memoria aquella histrica Primera Marcha Nacional por el Territorio y la Dignidad, en agosto de 1990, hace casi tres dcadas.

Muy lejos de representar una movilizacin sectorial y puntual que solo tiene que ver con algn territorio, como por ejemplo fue la VIII marcha en defensa del TIPNIS; en este caso se trata de una movilizacin nacional que involucra a diversos pueblos indgenas de las tierras altas y bajas del pas, que convocan la atencin nacional

Como se recordar, aquella marcha histrica marc un hito interpelatorio a las bases estructurales de la institucionalidad colonial representado por el Estado monocultural, discriminatorio y excluyente, de carcter neoliberal y republicano que se encontraba gobernando.

En aquella ocasin, ms all de los logros formales que se alcanzaron (como el reconocimiento a la identidad cultural y los derechos colectivos a la tierra y el territorio de los pueblos indgenas); lo que en verdad se iniciaba era un proceso de transformaciones estructurales que significaron una profunda remocin de los cimientos nacionales. La incorporacin de los derechos colectivos, el pluralismo, la interculturalidad y la inclusin de diversas identidades culturales en el Estado monocultural que en ese momento persista, no significaban otra cosa que el reconocimiento de un nuevo concepto y un nuevo imaginario sobre la sociedad y el Estado. Como todos sabemos, tal fue el impacto de semejante proceso de interpelacin que cuestionaba las bases mismas de la sociedad y el Estado, que ste deriv posteriormente en la convocatoria a la Asamblea Constituyente que termin refundando dichas bases.

Qu ha pasado entonces para que despus de casi tres dcadas y un largo proceso de cambios y transformaciones, los pueblos indgenas vuelvan a kilmetro cero (simblica y literalmente), y repitan prcticamente el mismo tipo de demandas y exigencias que en ese tiempo?

La pregunta marca la gravedad y profundidad del significado de semejantes demandas, porque da cuenta al mismo tiempo de la persistencia y resurgimiento de los mismos problemas de conculcacin y desconocimiento de los derechos que ya haban sido reconocidos hace varias dcadas, as como de un inocultable proceso regresivo y retrgrado que ha permitido el restablecimiento de aquellas condiciones abusivas, excluyentes y atentatorias que, como en el pasado, ponen en riesgo y desconocen los derechos territoriales, polticos y de autogobierno que son reconocidos constitucionalmente.

Es decir, se ha producido un retroceso tal en el cumplimiento y aplicacin de la Constitucin y de los derechos colectivos, que a tiempo de volver a movilizarlos, retorna nuevamente a los pueblos indgenas al punto de origen de sus luchas histricas. Y no es para menos, porque a pesar de los muchsimos aos transcurridos, no solo continan pendientes de reconocimiento algunos derechos territoriales (principalmente en las tierras altas del pas), sino que estn soportando una muy agresiva arremetida de avasallamiento y destruccin de sus territorios, que no solo implica un permanente asedio y asentamiento ilegal de terceros que pretenden apropiarse fraudulentamente de sus tierras (muchas veces con el aval de autoridades que quieren favorecer otros intereses sectoriales a cambio de respaldo electoral o econmico), sino que ponen en riesgo de extincin su propia cultura y su forma de vida. Sucede este extremo, porque se est procediendo a la destruccin de la naturaleza, los territorios y el propio entorno, con tal de explotar e imponer un extractivismo salvaje de los recursos naturales disponibles en dichas reas. Ms an si colateralmente se han puesto en vigencia normas que desvirtuando el mandato constitucional, no solo afectan la autonoma indgena, sino que supeditan tambin la justicia indgena originario campesina a la jurisdiccin ordinaria, impidiendo un ejercicio y aplicacin plenos de su autonoma, su derecho a la autodetermienacin y sus competencias en la administracin de justicia.

En el caso de los pueblos indgenas de las tierras bajas el drama no es menor, porque se trata de pueblos que viven en reas como el Tipnis, Bala Chepete, Rositas, Tariqua, Parque Carrasco, etc., que desde hace varios aos sufren la embestida desarrollista y extractivista que, al margen de atentar y destruir la naturaleza, quemar bosques y biodiversidad, imponer megaproyectos que destruirn comunidades y desplazarn a la poblacin, etc., los pone en riesgo de desaparicin y extincin.

Por esta situacin de elevada gravedad que sin duda alguna no se limita a la conculcacin de los derechos de los pueblos indgenas que se encuentran en marcha, sino que tambin tienen una enorme afectacin a la naturaleza y los medios de vida de los que dispone todo el pas; es claro que nuevamente estn luchando y defendiendo los ltimos espacios territoriales, naturales y de vida que le quedan al pas. Se trata de una oportunidad final para preservar la esperanza y hacer prevalecer una relacin armoniosa con la naturaleza, en vez de que la misma termine desapareciendo bajo los impulsos salvajemente destructivos del desarrollismo y el extractivismo imperantes, que tienden a destruirlo todo.

Arturo D. Villanueva Imaa es socilogo, Cochabamba

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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