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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2019

Entrevista a Juan Branco, escritor y jurista
La revolucin de los chalecos amarillos es mucho ms importante que Mayo del 68

Mara Luisa Gaspar
CTXT


Jueves, 14 de febrero, siete de la tarde. Termina la entrevista con Juan Branco, rara avis intelectual de izquierdas entusiasmado con los chalecos amarillos, y hace fro en Pars. Han sido dos horas de charla con el autor de Contre Macron (2019), asesor jurdico de Assange y WikiLeaks, y abogado de uno de los ms reputados chalecos amarillos del momento, Maxime Nicolle, alias Fly Rider. Pese a su juventud naci en 1989, en Estepona (Mlaga) este activista independiente ha tenido tiempo de defender al lder insumiso, Jean Luc Mlenchon, y de radicalizar sus ideas trabajando, brevemente, en la Corte Penal Internacional, en un par de ministerios franceses y para la ONU en la Corte Penal Especial (CPS) centroafricana.

En el Caf de Flore, el gueridn donde nos sentamos clava como nosotros los pies sobre la acera, en plena calle. No la del bulevar Saint Germain, sino la mucho ms estrecha y austera calle adyacente. Todo en orden, pues, para un radical gilet jaune a dos das del Acto XIV. El lugar no es anodino aunque el barrio latino perdi ya buena parte de su esencia en beneficio del turismo y la especulacin: la fidelidad de Branco a esta legendaria brasserie del barrio donde se cri ocupa un buen puesto en la lista de reproches vertidos en su contra.

Enemigos no le faltan al precoz y controvertido abogado de la Escuela Normal Superior (ENS), escritor, filsofo, profesor y periodista hispano-francs que parece decir y hacer lo que piensa con inusitada audacia, aunque el precio sea elevado. Tanto como para abandonar (o hacerse expulsar de) puestos prometedores, en busca de una coherencia sin la que a todas luces no puede vivir, y que en estos momentos le mantiene en una situacin personal y financiera bastante incmoda.

Hijo de una pionera psicoanalista malaguea, Dolores Lpez, y del productor de cine portugus Paulo Branco, con quien comparte pasin por el cine y los caballos, el jurista tiene un envidiable CV que incluye masters e investigaciones en SciencesPo, Yale, la Sorbona, la Sapienza y la Sociedad Max Planck. Resplandor que le ha ocasionado ms de un disgusto, como alguno de sus mltiples viajes, escritos y dichos, abruptos a voluntad. El arte oratorio tampoco le es ajeno a este autor de innumerables artculos, por supuesto muy activo en las redes sociales, acostumbrado a moverse entre celebridades y que publicar en marzo su quinto libro y el sexto en septiembre

Juan Branco. M. L. G.

 

En 2018, la misin de seguridad de la ONU le despidi del CPS por denunciar las masacres de los Cascos Azules ruandeses en Bangui; en 2013, dej el Quai dOrsay del socialista Laurent Fabius por estar en desacuerdo con la poltica de Franois Hollande en Siria, y antes se fue del ministerio de Cultura de Aurlie Filippetti, cuando esta traicion su promesa electoral de retirar la ley Hadopi contra la piratera en internet. Por qu, cuando poda haber disfrutado de tan cmodos puestos y ascensores sociales?

No s, por integridad, creo. Porque la integridad me impide conformarme con un sistema injusto del tipo que sea. Hubiera podido dejarme integrar en mil aparatos de poder desde hace diez aos, y quiz en cierta manera lo he intentado, pero no lo soporto, llega un momento en el que no puedo.

O el sistema le expulsa, como apuntan algunos detractores?

Las dos cosas, pero me expulsa porque no lo soporto, funciona en ambos sentidos, no somos compatibles.

En libros como Contra Macron y Crpuscule, en entrevistas e intervenciones pblicas, denuncia los mecanismos ocultos del poder y molesta a gente muy poderosa. Por qu arriesga tanto?

Por sinceridad, porque son gente privilegiada. No pienso en mi posicin social en ese juego, pienso en lo que est bien y en lo que no, no en el efecto que va a tener sobre m lo que digo. Dependo de la sociedad para sobrevivir, de una sociedad que funcione bien. En el momento en que no funciona estoy jodido. Mi relacin personal con la poltica viene de ah. Y siendo un privilegiado, no es cuestin de decir que soy un proletario, pero s de supervivencia personal. El no poder entrar sin comprometerte en periodismo, en ciertos sectores, me afecta directamente, porque son espacios sociales que se me cierran para vivir, para tener un salario. Cuando no puedes hacer poltica sin contribuir a algo negativo, te encuentras en tensin

De ah su empata con los chalecos amarillos?

El saber siempre es importante, pero la intuicin poltica del pueblo no necesita historia. Yo con mis armas he conseguido, creo, anticipar lo que est pasando, la deriva autoritaria en curso, y que Macron se iba a confrontar a una ausencia de interlocutores que provocara esta violencia represiva. Y eso me ha servido para estar completamente aislado, para darme cuenta de que mis conocimientos no me aportaban nada. Hasta que llegaron los gilets jaunes iba gritando como un pollo sin cabeza, dando vueltas sin ir a ningn lado. Quiero decir que tena menos rumbo que ellos, que intuitivamente han sabido drselo. En qu pas del mundo los proletarios, la gente ms desfavorecida de la sociedad, deciden que es legtimo movilizase y expresarse polticamente? Es magnfico. Los chalecos amarillos reivindican los fundamentos del sistema: Libert, galit, Fraternit. Son los ms republicanos. Y la fuerza del movimiento son los elementos ms marginales, ellos son el zcalo que permite al movimiento mantenerse cuando la gente un poco ms favorecida, precaria pero con empleo, se cansa porque no puede trabajar toda la semana y adems movilizarse todos los sbados.

Hay quienes hablan de agresiones antisemitas y tachan a los chalecos amarillos de xenfobos, ultraderechistas, ultraizquierdistas

Intentan hacerlo creer, pero no ha habido ninguna agresin grave de ese tipo. Hay tentativas de grupsculos de utilizar el movimiento para intervenir en el espacio pblico, pero estn en los mrgenes. El ncleo duro de los gilets jaunes lucha contra ello sin ambigedad y con vehemencia. Sigue habiendo conflicto en su seno con el tema del antisemitismo, pero han hecho una completa purga de los discursos islamfobos y contra los migrantes. Si miras objetivamente a los gilets jaunes, estas son cuestiones casi inexistentes, mucho menos presentes que en el espacio meditico y poltico tradicional.

LOS CHALECOS AMARILLOS HAN HECHO UNA COMPLETA PURGA DE LOS DISCURSOS ISLAMFOBOS Y CONTRA LOS MIGRANTES

[Branco confirmar ms tarde, por telfono, que su pensamiento no ha cambiado tras las violentas injurias antisemitas proferidas por un pequeo grupo portador de chalecos amarillos contra el filsofo de origen judo Alain Finkielkraut, quien desde el 16 de febrero vuelve a acaparar la atencin meditica y poltica. El ensayista conservador que en 2016 protagoniz un incidente similar al presentarse en la Nuit Debout fue maltratado verbalmente durante el Acto XV. Este ataque, explica Branco, revela las violencias identitarias que existen en el pas].

Con manifestaciones pacficas, los chalecos amarillos habran logrado la pronta anulacin de la tasa del carburante que lanz el movimiento?

La violencia ha sido muy til, muy inteligente polticamente, porque nunca se ha aplicado sobre un individuo, siempre han atacado smbolos, lugares, o fuerzas policiales que impedan manifestarse. No ha habido linchamientos, ataques gratuitos, ni voluntad de herir.

Por decir algo as es por lo que la diputada de La Repblica en Marcha (LREM) Aurore Berg le ha acusado de armar los espritus?

S, y por decir que es bueno asustar a los polticos para que dejen de considerar la poltica como una carrera profesional, para que se den cuenta de que sus actos tienen consecuencias sobre millones de personas y sientan ese temblor cada vez que toman una decisin.

Hice mi doctorado sobre la violencia de masas con una obsesin, comprender por qu se llega a la violencia poltica y cmo evitarla. Por eso estoy tan sereno en mi discurso sobre el tema, porque s bien lo que est pasando. La violencia es omnipresente en la sociedad, hasta una palabra puede ser violenta. Con los chalecos amarillos no hay una violencia desmedida. Que haya habido algunos desbordamientos, tal vez, pero que sean tan nfimos, en comparacin con lo que, normalmente, hubiera debido pasar con masas tan importantes movilizadas, es la prueba, justamente, de que es una forma de expresin poltica superinteligente y supercontrolada.

Pocos artistas, periodistas e intelectuales han tomado partido por los chalecos amarillos desde que el pasado 17 de noviembre salieron por primera vez a la calle. Bueno, la actriz Juliette Binoche dice comprender su protesta.

Eso ha dicho! Pero movilizarse, ir ah? Correr el riesgo de ir a manifestarse? Uma Thurman se ha sacado una foto con ellos Qu actor francs ha hecho eso? Y los sindicatos, dnde estaban? Los artistas, dnde estaban? Esa gente pseudoizquierdista dnde estaba? Se nota mucho la ausencia del espacio intelectual.

Hay tambin miedo a resultar herido o detenido sin ms, vctima de una represin que hasta la ONU y el Parlamento Europeo han condenado

La poltica es gestin de la conflictividad, gestin de la violencia y tentativa de evitar que la haya. Si hay violencia es que hay una deficiencia del aparato poltico. La violencia policial es fruto de una crisis poltica, simplemente de una crisis de legitimidad. Cuando ests frente a un movimiento social y no quieres asumir sus demandas, envas a la polica para no ceder. Y esta mantiene el orden cueste lo que cueste.

Funciona la estrategia de concesiones relativas, represin y gran debate que aplica el presidente Macron para afrontar la crisis?

Cuando una mquina de propaganda se pone en marcha claro que produce efecto. La popularidad de Macron estaba entre el 20% y el 30% y ahora est entre el 25% y el 35%. El gran debate, que supuestamente es un avance democrtico, es en realidad una campaa electoral, un mitin cotidiano costeado por el Estado, lo que crea problemas muy importantes hasta en trminos de financiacin.

Alguien lo ha denunciado?

S, pero volvamos al origen de los chalecos amarillos : sucede que la sociedad francesa, y en particular los instrumentos de mediacin que tericamente deben hacer presin sobre el poder y evitar que derive ya no son funcionales, porque hemos entrado en un sistema oligrquico, en el que el 90% de la prensa est en manos de diez multimillonarios, que viven en Pars, se conocen, cenan juntos, comen juntos: Xavier Niel, Bernard Arnault, Arnaud Lagardre, Patrick Drahi Sus fortunas dependen del Estado, y en 20 aos se han hecho poco a poco con el control de la mayora de los medios del pas, del 90% en la prensa escrita y algo equivalente en radio y televisin.

EL 90% DE LA PRENSA EST EN MANOS DE DIEZ MULTIMILLONARIOS, QUE VIVEN EN PARS, SE CONOCEN, CENAN JUNTOS...

Es una situacin delirante, en la que su poder no es solamente directo y de censura que utilizan todos menos Niel, aparentemente, sino indirecto tambin, para controlar promociones, nombramientos, despidos y puestos de decisin en las redacciones, donde incluyen a directores generales a los que permiten intervenir en la fabricacin de la informacin. Sin que necesariamente los periodistas se den cuenta de que son sus instrumentos. Son mecanismos muy sutiles.

A este espacio muy restringido se aade algo todava ms perverso, que es la precarizacin. Esa gente tiene cientos de millones de euros en sus cuentas bancarias, no pierden dinero, aparte de Bernard Arnault que pierde mucho con Le Parisien ; pero, por ejemplo, Niel presiona en Le Monde, Tlrama o Nouvel Observateur para ganar ms dinero con menos periodistas, lo que degrada la calidad informativa, y adems termina con unos cuantos periodistas en la calle, lo que constituye una seal para sus colegas, que piensan que les puede pasar lo mismo en cualquier momento, y para los de afuera, que temen no entrar nunca en esas redacciones si investigan sus abusos. As, te aseguras un control social muy fuerte sobre la manera en la que se produce la informacin.

Cmo condujo la poltica macroniana el estallido de los chalecos amarillos?

Las mediaciones democrticas no funcionaron, el Gobierno recurra a los decretos y el Parlamento votaba sin discusin las leyes. Cuando se instaur la tasa a los carburantes, en medio de una atona meditica completa, la sociedad civil no tena capacidad de accin frente a ese escndalo: era una transferencia de recursos de la poblacin entera hacia unos pocos. Los MacronLeaks confirmaban que ese impuesto no iba a financiar transicin ecolgica alguna, a diferencia de lo que deca el Gobierno, sino medidas como el CICE, un dispositivo que reduce las cotizaciones principalmente a los grandes grupos y que se calcula que desde 2013 ha hecho perder unos 80.000 millones de euros a la sociedad.

Si aades a eso la retirada del impuesto de la fortuna (ISF), la flat tax, la exit tax, estaba claro que haba una evidente voluntad de sacar dinero de la mayora de la poblacin, en particular de los ms frgiles, para drselo a los ms favorecidos. Algo posible porque ya no haba prensa que denunciara, ni partidos polticos suficientemente estructurados para decir no...

La gente se dijo entonces que iban a movilizarse y a tomar la palabra directamente y sus primeras reivindicaciones se trasladaron pronto a cuestiones de representatividad y democracia, porque justamente se haban dado cuenta de que la causa de esa tasa a los carburantes y de esa injusticia fiscal vena de la ausencia de representatividad.

Obtuvieron casi de inmediato grandes cosas, como la anulacin de la tasa, ms de 10.000 millones en ayudas y una revalorizacin de las prestaciones sociales mnimas. Aunque fue poca cosa en relacin con lo que Macron haba ofrecido a las grandes empresas y a la gente ms privilegiada; por ejemplo, solo la anulacin del ISF cuesta, como mnimo, 8.000 millones de euros al ao.

Existe alguna relacin entre los chalecos amarillos, Mayo del 68 y la Revolucin Francesa?

Esta revolucin es mucho ms digna y mucho ms importante que la de mayo del 68, cuyo valor principal fue la movilizacin obrera, la huelga general, que fue algo increble. Pero esta vez los sindicatos han cometido traicin. No han querido participar y la gente se ha encontrado sola para defender sus derechos. Cuando entraron con la elevadora en el Ministerio del Portavoz (el de Relaciones con el Parlamento, donde tiene su despacho Benjamin Grivaux) no tuvo el mismo impacto, desde luego, pero fue una mini Bastilla. Entraron en un lugar de poder, un poco sin saber por qu, ni cmo, y luego se fueron tranquilamente. Su objetivo no era dar un golpe ni ocupar el lugar. Su gesto recordaba que Grivaux era ah un inquilino y que esos palacios de la Repblica se haban construido con el dinero del pueblo para ser defendido, no denigrado.

Habra habido chalecos amarillos sin Benalla supuesto guardaespaldas de Macron que fue filmado disfrazado de polica mientras golpeaba a manifestantes el 1 de mayo y sin que el presidente se declarase en julio nico responsable e invitase a los descontentos a ir a buscarle?

El caso Benalla tiene simblicamente una fuerza inmensa. Son cuestiones muy evidentes de desequilibrios de poder y de injusticia que crean un resentimiento muy fuerte, pero habra habido algo. Ese mismo Primero de mayo hubo 15.000 personas movilizadas fuera de los sindicatos y, entre ellas, 4.000 vestidas de negro para desafiar a la autoridad del Estado. Entonces ya exista esa fuerza social enfrentada con el aparato de poder.

CUANDO MACRON DICE QUE LOS POBRES MERECEN SERLO PORQUE NO HAN HECHO ESFUERZOS, LO CREE SINCERAMENTE

Ha podido sorprender el estallido de la crisis a Macron? Pese ser considerado como el presidente de los ricos y haber tachado a una parte de la poblacin de znganos y cnicos, esos que no son nada, pobres que cuestan un dineral en ayudas sociales para nada, galos refractarios al cambio, que no tienen ms que cruzar la calle para encontrar trabajo de camarero sea cual sea su oficio

l est convencido de tener razn y cree que lo que hace beneficia a todos. Cuando dice que los pobres merecen serlo porque no han hecho esfuerzos, lo cree sinceramente. Es alguien que funciona con la seduccin individual, que se adapta al registro de su interlocutor para absorberlo. Tiene esa finura en el trabajo retrico y esa intelectualidad muy de la ENA (Escuela Nacional de Administracin), del que lo sabe todo, pero eso no crea un discurso poltico...

Antes de hacer campaa con la promesa de gobernar por decreto y ganar las elecciones con un mnimo apoyo, gracias al miedo que inspira Le Pen, cmo entr en poltica este banquero de negocios de Rothschild, millonario desde 2012 gracias a la venta de una filial de la primera farmacutica estadounidense, Pfizer, a la multinacional europea Nestl?

l era ya un privilegiado desde la cuna, hijo de un gran profesor de medicina y jefe del servicio de un hospital que ganaba un sueldo que le situaba entre el 0,5 % que ms ganaba en Francia. Pero se integr en la lite nacional por concurso, esa ideologa de la meritocracia que te hace creer que llegaste a la cima por tu valor, y no por mecanismos de reproduccin social, cuando, en realidad, en la ENA y la ENS hay solo un 1% de hijos de obreros y empleados. Es decir que son escuelas de reproduccin de la lite y sus privilegios. Su proceso fue muy laborioso, pues tuvo que dedicar cinco aos para lograr entrar en la ENA, al segundo intento, tras tres tentativas fallidas en la ENS. Ha gastado tanta energa para ser adoptado por ese rgimen que ha terminado por creerse un genio.

PASE LO QUE PASE, VA A HABER RUPTURAS FUERTES EN FRANCIA, PORQUE EL NIVEL DE AUSENCIA DE DEMOCRACIA HA LLEGADO A NIVELES EXAGERADOS

Superada esta primera fase de cooptacin, fue propulsado al espacio poltico y nombrado ministro sin haber tenido un recorrido consistente. Los oligarcas le ayudaron con el apoyo de la prensa y la financiacin de su campaa presidencial, que gan a contracorriente, como no habra podido hacer si estuviramos en un Estado realmente democrtico.

Que fuese elegido por una minora de la poblacin es una violacin democrtica, pero lo interesante es comprender por qu ha pasado. l dice yo no soy legitimo pero Le Pen, que ha perdido, lo es menos, y entonces la nica alternativa surge naturalmente fuera del sistema: los chalecos amarillos nacen ah, en la ausencia de representatividad de este sistema y de una fuerza poltica capaz de ser alternativa a Macron. De milagro son ellos, una estructura popular, muy fuerte, y no la extrema derecha.

Macron es tambin Macron porque ha sabido rodearse de esa especie de clones que pueblan su partido, La Repblica en Marcha, y sus escaos parlamentarios?

En cierto sentido, la macrona es la prueba de la inexistencia de Macron. Se considera a los chalecos amarillos como gente oscura, porque se han confundido los conceptos oscuridad y profundidad. Eso ha provocado miedo: donde crean que haba algo oscuro, haba, al contrario, algo profundo. Macron es lo contrario, es el luminoso, en el sentido de que slo hay reflejo, slo hay superficie. Es una persona carente de fundamento, que evidentemente, puede reproducir clones sin ninguna particularidad, porque son gente sin ideologa, que solo estn ah para defender sus intereses personales y los intereses de su clase, que es lo que da una posicin en el sistema.

La lista de reivindicaciones es larga y va de la dimisin de Macron al restablecimiento del ISF y el cero sin techo, pero la participacin ha pasado de casi 290.000 chalecos amarillos el 17N, a cerca de 50.000 en febrero, segn el Ministerio del Interior. Ms de 100.000, segn los organizadores Qu futuro tienen?

Por el momento no se conoce un movimiento social que haya durado a escala nacional tanto tiempo, y su popularidad, que empez en el 85%, ha bajado, evidentemente, porque siempre hay un cansancio de la sociedad, pero ronda ahora el 50%.

La crisis del sistema es tal que el poder actual no podr sobrevivir sin cambios institucionales maysculos. Da igual que sean los chalecos amarillos quienes lo obtengan u otro movimiento social que aparezca en un futuro. Pase lo que pase, va a haber rupturas fuertes en Francia, porque el nivel de ausencia de democracia ha llegado a niveles exagerados.

Mara Luisa Gaspar es periodista e historiadora del arte. @MLUISAGASPAR

Fuente: https://ctxt.es/es/20190220/Politica/24551/chalecos-amarillos-macron-francia-juan-branco-gaspar.htm



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