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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2019

Venezuela, el pretexto democrtico, la libertad "made in USA" y la unidad latinoamericana

Eduardo Camin
CLAE / Rebelin


Con una frase lacnica, Simn Bolvar defina cul era su visin sobre el papel que los Estados Unidos jugaran en el posterior desarrollo de las relaciones interregionales: () parecen destinados por la providencia para plagar la Amrica de miserias a nombre de la libertad.

Un pretexto es un argumento o una razn que se esgrime para justificar una accin o para explicar por qu no se ha realizado algo. En ocasiones, el pretexto es aquello que se anuncia como motivo pero que, en realidad, oculta otra motivacin que no se difunde. Muchas veces hemos sido testigos de que con el pretexto de defender la democracia se han cometido crmenes terribles. Llamativamente el uso ms habitual del concepto asocia al pretexto generalmente con la excusa.

Estamos muy acostumbrados tal vez demasiado a situaciones en la cual las autoridades un pas pueden espiar las comunicaciones de sus ciudadanos afirmando que dichas acciones se llevan a cabo para mejorar la seguridad nacional y para evitar posibles atentados terroristas. Sin embargo, tambin se ha demostrado que dicho argumento muchas veces no ha sido ms es un pretexto para controlar a la gente y perseguir a quienes no estn de acuerdo con el gobierno.

El sistema de contradicciones que hoy convulsiona a la regin vuelve a girar sobre los ejes de la misma dialctica histrica, es decir la contradiccin principal entre los pueblos y el imperialismo estadounidense, la contradiccin entre dependencia o independencia. Aunque hoy muchos protagonistas sufren de una patologa de moda: la amnesia.

Pero la solucin a la difcil situacin que padecen nuestros pueblos sigue siendo determinada por el chantaje ejercido por el ncleo central del capitalismo mundial, en la solucin de la contradiccin a travs del modo de produccin capitalista. Es necesaria la derrota del neoliberalismo, que es adems, sinnimo de lucha por la independencia , la soberana y la autodeterminacin de los pueblos, del rescate de las economas y recursos naturales , del desarrollo y la integracin internacional, de la democracia y la justicia social, porque si no derrotamos el neoliberalismo, desaparecemos.

La historia no ensea que es en esta dimensin que se desarrollan las relaciones de los nuevos Estados con las potencias coloniales existentes en el siglo XIX, lo que, por otra parte, determina la decisin de luchar contra cualquier tipo de injerencia extranjera que traiga consigo una limitacin de soberana. Es en este enfrentamiento con las apetencias neocolonialistas de donde nace la conciencia de un nacionalismo antiimperialista. Son las primeras manifestaciones de ideales de integracin geopoltica que se reflejan en los apelativos de Patria Grande, Nuestra Amrica, Estados Unidos de la Amrica del Sur Nacin Latinoamericana.

Todos son apelativos que dan idea de un proyecto que buscaba definir una identidad comn sobre la legtima defensa territorial y poltica, frente a los deseos de anexin de Francia, Estados Unidos, Espaa, Gran Bretaa, Holanda, etctera. Deseos que llegaron a plasmarse tempranamente en doctrinas oficiales como la Doctrina Monroe o la Enmienda Platt que, en su interpretacin actual, expresa el derecho a la intervencin de EEUU contra el principio de las nacionalidades latinoamericanas. Los hechos lo prueban.

No impusieron acaso los estadounidenses la doctrina Monroe, en 1833, cuando Inglaterra ocup las Islas Malvinas? No la impusieron en 1838, cuando la escuadra francesa bombarde el castillo de San Juan de Ula? No la impusieron en los aos siguientes, cuando el almirante Leblanca bloque los puertos del Ro de la Plata? Y en 1864, cuando Napolen III fund en Mxico el Imperio de Maximiliano de Austria? Y en 1866 cuando Espaa bloque los puertos del Pacfico? Y cien veces ms, con el pretexto de cobrar deudas o proteger sbditos. Esos son los deseos imperialistas: esquilmar las riquezas naturales en su voraz apetito de transformarse en grandes terratenientes, propietarios de fincas y minas; y sus ansias de control el comercio de importacin y exportacin, lo que delata sus intenciones.

Frente a esta realidad que hace su aparicin en nuestro continente, nace la idea de una nacin latinoamericana contrapuesta a los intereses imperialistas y las clases dominantes cipayos. Un primer momento en la articulacin de esta propuesta de unidad antiimperialista lo constituye el proyecto impulsado por Simn Bolvar, convocando a una celebracin continental en Panam: era el Congreso Anfictinico de 1826, destinado en gran medida a buscar acuerdos que impidiesen una dispersin del continente en pequeos Estados.

Un factor que, no cabe duda, alentaba todo tipo de intentos de reconquista del territorio por parte del imperialismo, sobre todo de Espaa. Con este congreso se inaugur efectivamente la vocacin antiimperialista que se reconoce con la formulacin del proyecto latinoamericano. Sin embargo, todos los intentos de consolidar este proyecto de unidad geopoltica de orden continental se han visto obstaculizados por la alta capacidad del imperialismo mostrada a la hora de impedir su desarrollo. El control que ejerce sobre una gran parte de las clases dominantes, sin aspiraciones nacionales, es el punto sobre el cual se enquista el colonialismo cultural y poltico.

No hay duda de que Amrica Latina entr en la ltima dcada del siglo XX dividida y dbil, con un uso limitado de soberana y prdida profunda de identidad, originada por la fuerte ola de posmodernidad. Sin embargo, en la primera dcada del siglo XXI, Amrica Latina a instancias en gran parte al fervor combativo de Hugo Chvez mantuvo viva la posibilidad de construir un proyecto social y poltico de identidad propia.

Proyecto de los pueblos que nadan a contracorriente pero que concentran todo el acervo de la creacin del pensamiento crtico latinoamericano. Pensamiento que es la savia de la cual se ha nutrido el antiimperialismo militante y de donde han nacido las verdaderas luchas por la democracia y el desarrollo; fuerza renovada que, a pesar de los tiempos adversos, forma parte del futuro viable de Nuestra Amrica.

La diversidad de opciones polticas revolucionarias, el surgimiento de guerrillas e insurrecciones forman parte constituyente de estos dos siglos de vida independiente. Asimismo, las intervenciones militares extranjeras, los golpes de Estado, los asesinatos polticos y la represin social ejercida por los ejrcitos nacionales constituyen su contraparte.

En este sentido las burguesas han sido y son un obstculo en la formacin de la conciencia latinoamericana ya que han prestado un especial inters a la modernizacin de sus fuerzas armadas y stas han respondido generosamente desplegando los sentimientos patrios cada vez que se les ha demandado su intervencin para proteger fronteras, aumentar los territorios o frenar avances sociales considerados asuntos de guerra interna. Sus ejecutores son las burguesas locales y transnacionalizadas que no ven la hora de pasar a formar parte del imperio como socios menores del poder conquistador.

Amrica Latina no forma parte de los pases aliados, responde ms a la categora de pases subordinados sin voz autnoma y libre. Hoy nos enfrentamos a formas renovadas de control geopoltico desarrolladas por el colonialismo globalizado. La deuda externa termina por diluir la poca capacidad de enfrentamiento que podan poseer las burguesas gerenciales, hipotecando el futuro de Amrica Latina a las polticas impulsadas por los centros econmicos y financieros del poder transnacional.

Hipoteca que se hace extensiva al control de las fuerzas armadas con el pretexto de luchar contra el narcotrfico y garantizar la gobernabilidad y la paz regional. Por primera vez en su historia la presencia del ejrcito estadounidense se ha hecho generalizada, es permanente e interviene en el proceso de toma de decisiones de los ejrcitos nacionales ya intervenidos, como en Mxico, Per, Colombia.

La idea de una identidad cultural descansa en la capacidad que puedan mostrar los pueblos latinoamericanos para enfrentar el ataque de las burguesas gerenciales y los polticos transnacionalizador posmodernos. Esta es hoy la contradiccin a la que se enfrenta el pensamiento crtico latinoamericano, y de su capacidad de respuesta depende el futuro.
El problema de la integracin de nuestro continente, que ha trado y llevado a nuestra tecnocracia continental -tan propicia a los desbordes retricos y a los informes soporfero, otra forma de retrica es claro, un problema econmico; pero es, en primer trmino, un problema poltico. Amrica Latina no podr escapar del vasallaje, no podr ser lo que debe ser si no se rompe la balcanizacin en la cual se debate, y seguir siendo un resultado de la organizacin, primero colonial, luego industrial, mercantil y ahora globalizada.

Ese debe ser el objetivo estratgico. Los medios para lograrlo pueden variar de acuerdo con el espacio y el tiempo. Conscientes de esta realidad, cada pas tiene ya, por obra de la geografa, de la historia, de las estructuras econmicas, caractersticas diferenciales.

El tiempo est maduro para que la lucha de los contrastes no eclipse, la defensa de la autonoma y la necesidad de la integracin debe dar origen a una sntesis. La negacin dialctica no es una ruptura de la evolucin: expresa al contrario una continuidad.

La patria grande se har con las patrias chicas, pero se har en el crisol revolucionario y no dentro de los marcos trazados por el enemigo, conscientes que, entre el movimiento y el acto, se nos viene la noche. Hoy Venezuela, maana quin?... la enajenacin del coloso del norte se hace cada vez ms mentirosa, alarmante y peligrosa.
Eduardo Camin: Periodista uruguayo, corresponsal de prensa en la ONU. en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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