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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2019

Can de Nuestramrica

Alberto Pinzn Snchez
Rebelin


El Bloque de Poder Contrainsurgente que domina el Estado colombiano, con la batalla (dentro de la guerra de 4 generacin) que acaba de ocurrir este 23 de febrero de 2019, ha superado su propia impronta sionista: De Israel de Amrica Latina, como fue denominado hace una dcada cuando el 10 de octubre de 2009, Uribe Vlez y su ntimo de armas encubiertas Valencia Cosso, dentro del plan para cercar al gobierno Bolivariano de Hugo Chvez firmaron el tratado con el gobierno de EEUU para la instalacin de 7 grandes bases militares en territorio colombiano.

Hoy, se ha ganado el honroso nombre de Can de Nuestramrica, despus de haber servido de tosco instrumento del gobierno de los EEUU y de la ya dudosa omnipotencia del US State Departament y del Comando Sur, para armar una hiper reaccionaria pero miserable coalicin internacional que finalmente logr congregar en Ccuta al desagradable Almagro, al bocn Piera de Chile, al light de Paraguay, a chuqui-chuqui-porky (como lo llam Maduro antes de romper todas las relaciones diplomticas y polticas con Colombia) a la brujilda Martaluca; junto con algunos personajes del corrompido PP espaol quienes al lado del doble de Obama el autoproclamado Guaid, parapetados en unos destartalados camiones colombianos con una supuesta ayuda humanitaria con comida chatarra enviada por la US Aid como bandera falsa para iniciar la ofensiva militar contra Caracas, aseguraron y declararon solemnemente ante los micrfonos globales que el fin del gobierno bolivariano era YA.

Se ganaron el nombre de Canes de Nuestramrica, el desprestigio mundial, la ruptura total de relaciones diplomticas y no lograron nada. Ante el formidable despliegue de masas por todo el pas (unin cvico-militar llaman los bolivarianos) y la serenidad del gobierno de Maduro para enfrentar semejante agresin imperialista; que no cay del cielo como un relmpago o un rayo, sino que se ha venido incubando incluso desde antes de que los bolivarianos encabezados por Hugo Chvez llegaran al poder en Venezuela.

Ya en 1980, en el primer documento Santaf, Lewis Tambs uno de los grandes impulsores de estos documentos como gran conocedor del sector petrolero venezolano, pues estuvo trabajando en Caracas y Maracaibo desde 1954 hasta 1959, puso el nfasis en las amenazas que el pensamiento y la accin de Simn Bolivar pudiera representar para los intereses de los EEUU. Pero es en el documento Santaf IV (con sus famosas 9 D) aparecido en el 2000 como documento sustentador del famoso Plan Colombia de 1997 de los gobiernos Clinton-Pastrana, donde abiertamente plantea su total hostilidad contra el Bolivarismo como ideologa latinoamericanista aliada del marxismo, y opuesta a los intereses estadounidenses. (Ver la denuncia que, en su momento, 06. Mayo. 2003, hice de todo este entramado en http://www.rebelion.org/hemeroteca/internacional/030526pinzon.htm)

Ya se sabe la manida sentencia: cuando se desconoce la Historia, esta suele darse unas veces como tragedia y, otras veces repetirse como farsa. Pero tambin no debemos olvidar que hay farsas trgicas y sangrientas.

Hoy el Estado colombiano dominado por el Bloque de Poder Contrainsurgente, puede de manera impune, servir de ariete (en el sentido lato de esta palabra) para asediar y atacar con todas las formas de lucha posibles al pueblo y gobierno bolivariano del Estado venezolano.

Por qu es posible esto? Por varias y complejas razones. Pero la ms importante es que despus del triunfo del Plan Colombia y la liquidacin de las Farc-EP en 2016 con el pacto de paz de la perfidia; el Marxismo declarado por esta fuerza insurgente, qued reducido por norma estatutaria a un eclctico pensamiento crtico simbolizado en una rosa deshojada en 4 ptalos, y, el otrora masivo Movimiento Bolivariano por una Nueva Colombia, fundado y sustentado por Alfonso Cano, se evapor con su ejecucin por parte de JM Santos (precisamente esta fue la razn de su ejecucin) y en el trapicheo del desarme fsico y mental de esta organizacin.

Hoy, el Bloque de Poder Contrainsurgente dominante en el Estado colombiano, sin un riesgoso enemigo interno, puede correr sus fronteras, su espacio geogrfico como Estado-Nacin, para declarar desde Ccuta que el temido enemigo interno de antao ahora es externo y est en Caracas, adonde hay que llegar por tierra, mar y aire a tomar posesin de sus riquezas naturales. Claro, adems de darle salida a su propia crisis de legitimidad que lo est desbordando con una Movilizacin Social ahta de tanta sangre que le han hecho verter.

Las intersecciones entre las dos contradicciones que han enmarcado el accionar del Bloque de Poder Contrainsurgente y su Estado: Legalidad/Ilegalidad, y, Hegemona/ Coercin (que en ningn caso se puede confundir con el garrote y la zanahoria imperialistas). Violando todas las normas del derecho nacional e internacional; permitiendo el establecimiento de soldados extranjeros dentro de sus fronteras, exportando narco-paramilitares, mercenarios, contrabandistas y lava-dlares al vecindario; retirando la fuerza pblica de la frontera en Ccuta para que los camiones chatarra pudieran pasar con su comida chatarra y desprotegiendo a la poblacin civil como qued demostrado; amenazando con la fuerza, con una invasin, y una agresin preventiva a un pas vecino soberano, etc. No son hechos que simplemente se puedan someter a un lloroso y santanderista debate parlamentario, donde, sin ninguna duda, el cretinismo parlamentario hegemnico saldr victorioso. No es lo que el momento histrico que Nuestramrica, y en especial la patria y el bravo y combativo pueblo de Bolivar movilizado masivamente, est demandando a los internacionalistas colombianos:

Se debe volver a reconstruir, a refundar, a rehacer, a restablecer la idea fija de Alfonso Cano del Movimiento Bolivariano por una Nueva Colombia vinculado estrechamente con el marxismo emancipador, sin importar la propaganda negra y santanderista que el Bloque de Poder Contrainsurgente haga, o haya hecho, o vaya a hacer; sin importar que los antiguos jefes de dicho movimiento estn hartos o ahtos de comer lentejas. Es el momento de los hornos y el pueblo trabajador colombiano, estoy seguro, sabr responder a tamao desafo. Vamos pues! Qu si el Imperialismo y sus Cipayos han sufrido este 23 de febrero 2019 un revs significativo, no van a ceder en sus pretensiones de raposas, ni en su rapia hasta no ser definitivamente derrotados. Lo demanda la Historia: la nuestra y la comn grancolombiana. Vamos pues!



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