Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2019

Una militante comunista en Ravensbrck

ngel Vias
angelvinas.es


La literatura memorial sobre el universo concentracionario nazi es inmensa y se declina en numerosos idiomas. Tambin en los nuestros. Por desgracia, as como en Espaa se han traducido ejemplos, particularmente desde el francs, no me consta que muchos testimonios espaoles hayan sido vertidos a otros. Haberlos, haylos. He tenido el honor de prologar algunos rescatados de la oscuridad por la escritora catalana Montserrat Llor Serra y publicados en CRITICA. Abundan ms los de los hombres que los de las mujeres y entre estos ltimos menos todava los que combinan recuerdos de la resistencia en Francia con los de los campos nazis. De aqu que la editorial Renacimiento sevillana merezca un agradecimiento especial por haber dado a la luz, en castellano, hace aos las memorias de Mercedes Nez Targa. Una militante comunista que combati en la Rsistance francesa, que fue deportada al campo de mujeres de Ravensbrck y que regres para contarlo.

 

Mujeres prisioneras del campo de concentracin de Ravensbrc


Debo el conocimiento de esta versin al hijo de Mercedes, Pablo Iglesias Nez, que la tradujo con Ana Bonet Sol del original cataln, El carret dels gossos (La carretilla de los perros), aparecida en Edicions 62 y que la reedit en 2005. Su hijo le cambi el ttulo por uno ms expresivo: Destinada al crematorio con el subttulo De Argels a Ravensbrck: las vivencias de una resistente republicana espaola, aparecida en 2011. A esta edicin se le aadi un prlogo del conocido escritor y fillogo gallego Xess Alonso Montero, presidente de la Real Academia Galega hasta principios de 2017 y militante comunista en su poca. En l se resume la vida accidentada de la autora, que falleci en Vigo (donde tiene dedicada una calle) en 1986. Su primer relato, Crcel de Ventas, publicada en Pars en 1967, se tradujo al cataln y al gallego. Renacimiento la ha publicado en castellano en 2017. Confieso no haber ledo esta obra primera. La segunda parte de sus memorias muestra, en todo caso, a una escritora de estilo simple y efectivo. Con garra. Es un bonito recuerdo de la conferencia que el 18 de julio pasado di en el centro cultural de Goin, cerca de A Guarda. Hasta estas vacaciones de Navidad no haba tenido tiempo de leerlo.

En comparacin con los grandes campos de exterminio nazis, Ravensbrck fue simplemente de concentracin y se destin, principalmente, a albergar mujeres, procedentes de todos los pases sobre los cuales los nazis echaron sus miradas vidas. No debe creerse, sin embargo, que fuese un campo de secundaria importancia. Figura en lugar prominente en la mejor historia que conozco de los campos nazis (la de Nikolaus Wachsmann, publicada por CRITICA y ya en tercera edicin). En ella puede seguirse la infame trayectoria de Ravensbrck desde sus comienzos, en 1os primeros meses de 1939, hasta su final. Tras la ocupacin de Polonia en aquel ao ms del 70 por ciento de las internas eran polacas, lo que hizo que en el campo se extendiera la idea de si Hitler no habra decidido tambin exterminar, aparte de los judos, a los polacos. Realmente los trat como a perros inmundos, de aqu tal vez el ttulo original de estas memorias.

En su comienzo las condiciones de vida no eran mortales. Empeoraron despus hasta llegar a la apoteosis catastrofista. En el campo estuvo detenida la conocida comunista alemana Margarethe Buber-Neumann, que lleg en agosto de 1940. Era una militante del KPD de gran prestigio a la que Stalin no le permiti que participara en el canje de prisioneros que l y Hitler autorizaron. Como para entonces Buber-Neumann ya haba visto de cerca las condiciones del Gulag, en Karaganda, Ravensbrck le pareci mucho ms tolerable. Recordar que en 1980 fue condecorada con la Gran Cruz del Mrito de la Repblica Federal de Alemania, la ms alta distincin de su pas. Est por ver que algo similar se haya hecho en Espaa con algn deportado de despus de la guerra civil, pero nunca es tarde para perder la esperanza, aunque fuese a ttulo pstumo.

A medida que transcurri la guerra, en Ravensbrck fueron deteriorndose las condiciones de vida e incluso de muerte de los internados. Sobre todo, a partir de 1942. Las enseanzas de Auschwitz y campos similares en materia de asesinatos masivos y de selecciones para la muerte inmediata tras la llegada a ellos fueron expandindose por toda la red contaminndola adecuadamente. Mercedes Nez lleg en el verano de 1944 a Ravensbrck en un perodo en el que el campo era una sombra de lo que haba sido. Para peor.

La autora tena tras de s numerosas aventuras. Haba cado prisionera despus de la guerra al tratar de reconstituir el partido comunista en Galicia. Ingres en la crcel de Ventas, aunque sali de ella por un error administrativo, huy a Francia, se adhiri a la Rsistance, fue detenida por los franceses colaboracionistas y los alemanes cuando militaba en la 5 Agrupacin de Guerrilleros Espaolas. En vez de mandarla al pelotn de fusilamiento de inmediato, su interrogador, un alsaciano que trabajaba para los nazis, sorprendido de su gallarda, la puso en el camino que la condujo a Ravensbrck despus de pasar por dos campos en Francia y uno en Alemania. En su recorrido ya pudo observar que lo que se murmuraba de los nazis amenazaba con ser cierto. La realidad sobrepas todo lo imaginado e imaginable.

A lo largo de sus memorias, de no ms de 120 pginas, que se leen en poco ms de dos horas, Mercedes Nez traz con vigor y realismo una multitud de retratos de los co-protagonistas de su relato, en la Rsistance y en los campos, espaoles, franceses, polacos, rusos, yugoslavos, alemanes nazis y no nazis. Aadi la descripcin de los sistemas de degradacin y humillacin en el horror, la vida diaria, el temor a contraer algn tipo de enfermedad (casi inevitable) que condujera directamente al crematorio, las vejaciones diarias de las kapos, los esfuerzos para inutilizar obuses que en los talleres del campo las prisioneras ms fuertes se vean obligadas a montar (pequeas victorias en el balance general de la guerra pero cun satisfactorias para quienes podan topar con el crematorio al intentarlas).

En Ravensbrck se vieron, como en otros campos, entremezclados el horror, el honor, la dignidad y la cobarda. En todo caso, la abyeccin. No sin cierto orgullo Nez recuerda que las espaolas solan despertar sentimientos de admiracin en comparacin con otras internas. Incluso entre los obreros alemanes que trabajaban con ellas en los talleres. Ciertamente no hubo muchas en el perodo que la narradora pas en el campo. La mayor parte de los espaoles rojos (tal era su apelacin oficial) pasaron por decisin de Himmler a otros campos y, en especial, a Mauthausen. Pocos sobrevivieron.

Especialmente impresionantes son las descripciones que la autora hace de las kapos, es decir, de las vigilantes. Chocan un poco con la valoracin de Wachsmann, para quien las guardianas de Ravensbrck retrocedan en trminos de brutalidad con respecto a sus homnimos masculinos de las SS. Por lo que Nez Targa vivi se trataba de prisioneras que colaboraban con el fin de obtener algunas migajas de simpata por parte de los nazis y esto dependa de su disponibilidad para actuar con dureza, incluso extrema. Cierto es que Wachsmann hace su observacin al principio de la vida del campo.

Tras haberse empapado de millares de impactantes escenas de humillacin, miedo cerval y horror, destaca la significacin del regreso a Francia en las circunstancias un tanto caticas en que viva el pas vecino. Por suerte evit que la pusieran en un convoy que probablemente la hubiese llevado a Espaa. Se qued en Pars y tuvo el placer de no recargar las acusaciones que pendan sobre el abyecto colaboracionista que la haba puesto en la va que conduca a los campos alemanes. El tipo remilgado, fino, elegante, pero no exento de ataques de una brutalidad que recuerda a las descripciones que han salido a la luz en los ltimos aos sobre las vejaciones y torturas que solan aplicar algunos especmenes notables de la Poltico-Social franquista, se haba convertido en un autntico guiapo humano. Tampoco le sirvi de nada. Fue condenado en Carcassonne y fusilado en septiembre de 1945. Uno ms de los traidores a Francia que tuvieron que responder de sus actos ante los tribunales de justicia en una de las jurisdicciones de excepcin creadas el ao anterior y de composicin especial. Segn informaciones francesas, tales tribunales condenaron a muerte a 767 personas (hubo ms que se enfrentaron a otras dos jurisdicciones).

Mercedes Nez Targa fue condecorada con la Legin de Honor, la Medalla Militar, la Cruz del Combatiente Voluntario de la Resistencia, la Medalla de la Deportacin e Internamiento por hechos de Resistencia, la Cruz de Guerra y la Cruz del Combatiente. Del libro que comento no aparece nada que haga pensar que en la Espaa postfranquista se le diera ningn trato especial.

Nunca es bueno olvidar. El historiador Nikolaus Wachsmann es alemn, asentado en Londres. Naci en 1971. Miembro de una generacin que no tiene el menor inconveniente en revisar los imborrables crmenes alemanes. Ha tenido acceso a archivos mltiples donde han quedado registradas las vergenzas de una generacin anterior. Hasta cundo habr que esperar para que el acceso libre a los archivos centrales de la represin franquista pueda hacerse en similares condiciones? Pregunto esto porque, segn mis noticias, el anuncio hecho por la Sra. Ministra de Defensa, y publicitado a bombo y platillo, no ha pasado en realidad de una declaracin de buenas intenciones. Ahora algn archivo me ha reconocido que no tiene funcionarios o empleados para dar abasto a todas las peticiones.

Fuente: http://www.angelvinas.es/?p=1711

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter