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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2019

Informe realizado por UNICEF y la OIT
Hipotecando futuro: solo el 35% de los nios recibe proteccin social

Eduardo Camn
CLAE


Segn un nuevo informe realizado por UNICEF y la OIT este pone de manifiesto la apremiante necesidad de extender la proteccin social a todos los nios, para ayudarlos a escapar de la pobreza y de sus efectos devastadores, sin embargo: la gran mayora de los nios no cuenta con proteccin social.

En varios pases, los programas de proteccin social dirigidos a los nios cuentan con una cobertura limitada, niveles de prestaciones inadecuados, fragmentacin y una pobre institucionalizacin. Algunos pases sujetos a un proceso de consolidacin fiscal estn reduciendo los subsidios, en lugar de extender las prestaciones, como fue acordado por los pases en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La evidencia muestra claramente que el dinero desempea un papel vital en la ruptura del crculo vicioso de la pobreza y vulnerabilidad. No obstante, solo 35 por ciento de los nios goza de proteccin social; con cifras que oscilan desde 87 por ciento en Europa y Asia Central, 66 por ciento en las Amricas, 28 por ciento en Asia y hasta 16 por ciento en frica

La pobreza infantil puede ser reducida de la noche a la maana con una proteccin social adecuada", afirm Isabel Ortiz, directora del Departamento de Proteccin Social de la OIT. El informe hace un llamado a favor de la rpida expansin de las prestaciones para la familia y los hijos, con el objetivo de alcanzar la proteccin social universal de los nios y lograr los ODS.

Este tipo de prestaciones son un elemento vital de las polticas dirigidas a mejorar el acceso a la nutricin, la salud y la educacin, as como a reducir el trabajo infantil, la pobreza y la vulnerabilidad de los nios.

La pobreza afecta a los nios de manera particularmente grave, ya que sus consecuencias pueden hacerse sentir a lo largo de toda la vida. La malnutricin y la prdida de aos de educacin, que con frecuencia derivan de la pobreza, son una tragedia para el individuo, su comunidad y la sociedad, declar Alexandra Yuster, Directora Asociada y Jefa de Inclusin Social y Polticas de UNICEF.

La contracara del informe

Insistimos en que lo ms respetable es la verdad sobre la realidad, para poder dar una visin cabal y justa del mundo en que vivimos. Nada se paga tan caro como la sustitucin de la realidad, por lo que nos parece o nos conviene.

Esa tendencia que existe en muchas naciones con sus estadsticas y que reiteran algunos comunicadores sociales, deslizando su visin, en la introduccin de datos basados en las deformaciones o en el pensamiento desiderativo, amplificado a travs de las redes sociales, manipulando por ende la realidad. Pero tarde o temprano esta se venga resistindose a nuestras manipulaciones y apareciendo la cruda verdad, tal cual es.

Pero tambin entendemos que cualquier neutralidad, marcada por la (seudo) objetividad, apoliticismo o profesionalismo indefinido sobre los hechos sociales en el mundo de hoy, no es otra cosa que beneficiar y favorecer los intereses de la economa gobernante, las injusticias sociales, y perpetuar la explotacin del actual orden econmico en el plano mundial y nacional.

Muchos de estos informes internacionales que hemos analizado contienen en su seno realidades y verdades escabrosas, violentas, y humillaciones, reidas con toda la tica de nuestra condicin humana.

Pero el mundo capitalista en el cual vivimos, carece de toda perspectiva histrica, sumido adems en una crisis general y profunda originada por las leyes objetivas y contradicciones irreconciliables derivadas del propio sistema. La crisis general del capitalismo significa su decadencia, su descomposicin y abarca el conjunto de la humanidad, perturbando a fondo su economa, su rgimen social, poltico, ideolgico y cultural.

Aceptamos con cierta normalidad que la riqueza del hombre ms rico del mundo, Jeff Bezos, dueo de Amazon, alcanz el ao pasado 112.000 millones de dlares. Al tiempo. que se nos indica que el presupuesto de salud de Etiopa equivale al 1% de su fortuna, debemos al menos interpelarnos, porque si esto no es, una descomposicin y decadencia de un sistema econmico - adems de una injusticia flagrante-, entonces posiblemente no hemos entendido nada, en todos estos aos sobre las injusticias que nos gobiernan.

De manera general, la riqueza de los 26 multimillonarios del mundo aument 900.000 millones de dlares el ao pasado, a un ritmo de 2.500 millones de dlares por da, mientras los ingresos de la mitad ms pobre de la poblacin del planeta cayeron 11 por ciento.

Al mismo tiempo, uno de cada cinco nios vive en las formas ms extremas de pobreza (menos de 1,9 dlares al da), mientras que a una vaca europea se le destina 2,5 a 3 euros diarios y casi la mitad de los nios del mundo vive en situacin de pobreza moderada (menos de 3,10 dlares al da).

En casi todas las regiones, la pobreza afecta a los nios de manera desproporcionada: ellos tienen el doble de probabilidades que los adultos de vivir en pobreza extrema.

Abatir la pobreza en el capitalismo es una falacia. Pero independientemente de las razones polticas, sociales jurdicas o econmicas, lo cierto es que los gobiernos estn obligados a enfrentar la pobreza. Nos consta, que muchos han hecho denodados esfuerzos e incluso en algunos momentos histricos han obtenido momentneos xitos.

Pero, desgraciadamente para los gobiernos y los pobres los empleos generados por cualquier accin gubernamental no son sostenibles en el tiempo y no pueden mantenerse de manera coyuntural. La fragilidad de los gobiernos dependientes de sus materias primas est a la deriva de los mercados financieros, y del comercio mundial, por lo tanto, son rehenes (cuasi pasivos) de las grandes potencias y sus guerras comerciales.

La voluntad poltica actual sigue siendo secuestrada por el principio de acatamiento de las leyes naturales del mercado. Y en esta lgica lo primero es sanear la economa, como lo recomiendan los organismos crediticios internacionales. Por lo tanto, preservar el futuro de los nios con los ojos puestos en el presente, bajo la presin enceguecedora de la urgencia econmica, son los riesgos de esta realidad.

No obstante, todo quehacer poltico que ignore esta tragedia no tiene futuro y, por supuesto, tampoco justificacin. Seguiremos hipotecando futuro en nombre del liberalismo econmico y el sacrosanto mercado, en el mundo de las promesas rotas, de informes que se suceden y realidades que no cambian.

Eduardo Camn. Periodista uruguayo, miembro de la Asociacin de Corresponsales de prensa de la ONU. en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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