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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2019

Las huelgas escolares por el cambio climtico son inspiradoras, pero deberan avergonzarnos

Jonathan Freedland
The Guardian

Traducido por Eva Calleja


Greta Thunberg marc el camino. Que los nios se estn saltando las clases para tomar la iniciativa moral es una denuncia a la complacencia adulta.

 

Tal es el catico estado de nuestro mundo al revs que los nios son ahora los adultos y los adultos son los nios. En Westminster, nuestros supuestos lderes hombres y mujeres maduros aejos- siguen pataleando y pidiendo lo que nadie puede darles.

Insisten en que les deberan permitir devorar todo el pastel de cumpleaos y que todava les quede pastel para comer, amenazan con marcharse enfadados de la Unin Europea y dar un portazo tras ellos. Como dijo muy acertadamente Dominic Grieve, el anterior fiscal general: Amenazar con irse es el mismo comportamiento que el de un nio de tres aos que dice que no va a respirar si no consigue lo que quiere.

Mientras tanto en Washington Donald Trump, de 72 aos y tres cuartos, ha chilladoy chillado hasta vomitar, golpeando su pequeo puo en la mesa mientras demandaba dinero para el gran muro de ladrillos que quiere construir y, hoy mismo, ha declarado el estado de emergencia nacional para salirse con la suya. La Presidenta de la Cmara de Representantes, la Demcrata Nancy Pelosi, valor el mes pasado la situacin con bastante precisin, cuando Trump estaba cerrando el Gobierno: Es una rabieta del presidente. Tengo cinco hijos y nueve nietos. S lo que es una rabieta cuando la veo.

Pero quiz estas comparaciones son injustas no para Trump o los brexiters, sino para los nios. Porque mientras Trump se ha inventado una emergencia completamente falsa no hay ninguna amenaza de invasin inminente de inmigrantes en la frontera sur de EE.UU. y mientras la amenaza de una derrota sin acuerdo en la UE es, si acaso demasiado real, totalmente evitable a travs de un simple voto en la Cmara de los Comunes, ha recado sobre los nios el peso de llamar la atencin sobre una emergencia que no es falsa nifcilmente evitable. Ha recado sobre aqullos que son tan jvenes que no se confa en ellos para que decidan lo que pueden comer o cundo pueden irse a la cama, dar el toque de alarma sobre la crisis que ms importa: la crisis del clima.

Qu tenemos que sacar en claro de la huelga de escolares de hoy, en Gran Bretaa y por todo el mundo, parte de un movimiento que est creciendo rpidamente y que pretende celebrar una huelga global para el 15 de marzo? Cmo debemos reaccionar ante un fenmeno que comenz con una sola nia, una adolescente de Estocolmo llamada Greta Thunberg, que se salt las clases un viernes el pasado agosto para sentarse a protestar en los escalones del Parlamento sueco, y que hoy vio a nios de primaria, y tambin a adolescentes, seguir su camino blandiendo carteles mientras marchaban en Parliament Square y en las calles de docenas de pueblos y ciudades britnicas?

Seguramente, a primera vista, la reaccin tiene que ser de alegra liberadora. Muchos compartirn el entusiasmo de aquellos medioambientalistas veteranos que lo reciben como el suceso ms emocionante, ms esperanzador del que han sido testigos despus de dcadas de campaas. La generacin joven, que tan fcilmente ha sido caricaturizada como desconectada y egocntrica, con sus cabezas permanentemente inclinadas sobre sus telfonos, publicando fotos de s mismos en Instagram, est tomando la iniciativa moral.

Los padres liberales han estado a su lado con orgullo, abrigando a sus pequeos con bufandas y guantes mientras les ven saltarse las clases para salvar el planeta. Sospecho que habr muchos lectores del Guardian que comparten el dilema al que me he enfrentado esta semana. No es si permitir o no a sus hijos saltarse las clases en un ao de exmenes para abordar la importante causa del cambio climtico: ese es evidente. No, el dilema que tengo en la cabeza entra ms en el detalle. Deberan los padres liberales concienciados mostrar su emocin al ver a sus hijas e hijos posicionarse o deberan pretender que lo desaprueban, dando as a los jvenes la emocin de una rebelin de principios?

Los profesores han peleado contra el choque entre la ley, que dice que los nios deben estar en la escuela, y la evidencia de que este es un momento de enseanza, una experiencia de aprendizaje. De hecho la ley dice que los nios deben estar en la escuela a no ser que existan circunstancias excepcionales. Como me dijo la nica parlamentaria del Partido Verde, Caroline Lucas, mientras se maravillaba de las protestas infantiles en las calles de su distrito de Brighton: Que David Attenborough alerte de que el futuro de la civilizacin est en riesgo, cuenta como 'circunstancias excepcionales'.

Y no es solo el problema con las emisiones de carbono lo que este momento puede ensearnos. Thunberg tambin est demostrando el poder de los actos individuales. Es muy fcil sentirse impotente ante la enorme magnitud de la crisis climtica, pero Thunberg, cuya cuenta de Twitter la describe como una activista por el clima de 16 aos con sndrome de Asperger, es la viva imagen de la causa contra el derrotismo. El rabino Jonathan Wittenberg, un antiguo e incansable defensor del medio ambiente, tiene razn al decir que el movimiento #ViernesPorElFuturo (#FridaysForFuture) no es el primer gran cambio que comienza con la accin de una sola persona: de Abraham en adelante, nuestra historia y tradicin est llena de gente que, sola al principio, cambi el mundo.

Todas estas razones nos dan esperanza. Y sin embargo, nos enfrentamos a una verdad mucho ms dura. Estas manifestaciones de los jvenes son una crtica terrible al resto de nosotros. Son una seal de nuestro fracaso. Su accin solo es necesaria porque nosotros no hemos actuado. Como un cartel en una de las protestas en Blgica les deca a los polticos: Har mis deberes cuando vosotros hagis los vuestros.

Esta semana ha sido el primer aniversario del tiroteo en la escuela Parkland de Florida, una masacre de 17 jvenes que dio paso a un movimiento de jvenes estadounidenses que demandaban el control de las armas de fuego. Esa reivindicacin tambin es producto del fracaso, de nios teniendo que actuar porque los adultos han fracasado en su tarea bsica: proteger a la juventud. Hubo una gran vehemencia en las palabras de Thunber en la conferencia de la ONU sobre el cambio climtico en Polonia en diciembre: No sois lo suficientemente maduros para contarlo tal y como es, hasta esa carga nos la dejis a nosotros los nios. Cualquier placer u orgullo que sintamos por estas protestas debe enfriarse al comprender el fracaso del mundo adulto.

Hay una ltima cuestin, una que parece injusta dado el idealismo escrito en las caras de esos nios. Servirn de algo sus esfuerzos? Los escpticos dirn que no, especulando que la atencin de los jvenes es voluble, que esto ser como los padres han dicho a sus hijos a lo largo del tiempo- solo una etapa. Tambin puede que aadan que los poderosos son muy hbiles apropindose de los jvenes y por tanto neutralizndolos: Como la reciente invitacin de Thunberg a Davos.

Adems, las encuestas sugieren que no hay una mayor concienciacin medioambiental entre los jvenes. Segn Ipsos Mori, solamente el 12 % de los jvenes entre 18 y 24 aos nombraron al medioambiente o a la contaminacin como un problema importante, o el ms importante, al que se enfrenta el pas, ni ms alta ni ms baja que la media total. Ben Page de Ipsos Mori cree que hasta que los nios no bloqueen las carreteras de la mayora de las ciudades, este ltimo intento no calar.

Es mucho ms esperanzador que todo eso. Hay seales de que la crisis del clima finalmente est recibiendo la atencin que merece. Veremos a los prximos candidatos demcratas contra Trump en 2020 hacer todo lo posible para aprovechar el New Deal verde, una visin de transformacin de la economa para salvar el planeta, atractivo no solo para los que ya tendan a priorizar el medioambiente. Veremos tambin la manera en la que Extintion Rebellion ha capturado la imaginacin; o la reaccin a noticias como que la poblacin de insectos en el mundo se est desplomando, una destruccin que amenaza con el colapso de la naturaleza misma.

Page alerta de que los humanos son excepcionalmente malos para detectar los peligros lentos y a largo plazo: Estamos programados para los dientes de sable, dice. Podemos encontrar difcil imaginar el futuro. La nica manera en la que podemos visualizarlo, quizs, es a travs de nuestros hijos. Cuando nos dicen que estamos incendiando su futuro, como estamos haciendo ahora, debemos superar nuestra vergenza por haberles fallado y escucharles.

Jonathan Freedland es columnista de The Guardian

Fuente: https://www.theguardian.com/commentisfree/2019/feb/15/young-climate-change-greta-thunberg-children

Esta traduccin sepuede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin.org como fuente dela traduccin.



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