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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2019

El gran problema del empleo en el mundo: consumir para poder trabajar

Eduardo Camn
CLAE


Segn un nuevo informe de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT), el principal problema de los mercados de trabajo en el mundo es el empleo de mala calidad: 700 millones de personas, obligadas a aceptar condiciones de trabajo deficientes viven en situacin de pobreza o pobreza extrema en el mundo.

Los datos recientes recabados para elaborar el informe "Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: Tendencias 2019" (WESO) indican que, en 2018, la mayora de los 3.300 millones de personas empleadas en el mundo no gozaba de un nivel suficiente de seguridad econmica, bienestar material e igualdad de oportunidades.

Es ms, el avance de la reduccin del desempleo a nivel mundial no se ve reflejado en una mejora de la calidad del trabajo. Una vez ms, el informe publicado por la OIT alude a la persistencia de diversos dficits de trabajo decente, y advierte de que, al ritmo actual, la consecucin del objetivo de trabajo decente para todos establecido entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODES), concretamente en el ODS8, es inalcanzable para muchos pases.

Mientras tanto, Deborah Greenfield, Directora General Adjunta de Polticas de la OIT, sealo que El ODS 8 no solo se refiere al empleo pleno sino a la calidad del mismo, y que la igualdad y el trabajo decente son dos de los pilares del desarrollo sostenible.

El informe advierte de que los responsables de formular las polticas deben afrontar esta cuestin, pues de lo contrario se corre el riesgo de que algunos de los nuevos modelos empresariales, en particular los propiciados por nuevas tecnologas, socaven los logros conseguidos en el mercado laboral, por ejemplo, los relativos a formalidad laboral y seguridad en el empleo, proteccin social y normas del trabajo.

Tener empleo no siempre garantiza condiciones de vida dignas, seal Damian Grimshaw, director del Departamento de Investigaciones de la OIT. Por ejemplo, un total de 700 millones de personas viven en situacin de pobreza extrema o moderada pese a tener empleo. A esto debemos agregarle, otro problema, que es la persistencia del empleo informal: en esta categora hay nada menos que dos mil millones de trabajadores, el 61 por ciento de la poblacin activa mundial. Otro aspecto preocupante es que ms de una de cada cinco personas jvenes (menores de 25 aos) no trabaja, ni estudia, ni recibe formacin, por lo que sus perspectivas de trabajo se ven comprometidas.

La contracara del informe

Tal vez, sea la paradoja de nuestro tiempo, que aquellos que detentan el poder se sienten demasiados cmodos, como para preocuparse del dolor de quienes sufren, y quienes sufren no tienen el poder. Muchas veces en este ejercicio dialectico de los informes, las injusticias ms profundas se hacen difciles de explicar, a pesar de que se trata de algo que todos de una manera u otra estamos familiarizados.

En este caso, no es difcil de convencerse, ya que hablamos del desempleo. La pobreza de los trabajadores, la informalidad y el empleo vulnerable son algunos de los problemas crnicos de los mercados laborales a travs del mundo. A pesar de dos dcadas de crecimiento econmico, seguimos enfrentando debilidades estructurales en los mercados de trabajo.

Mas grave an, en los oasis del capitalismo los altos ndices de empleo y el aumento de la productividad, ocultan los persistentes y preocupantes dficits de trabajo decente.

Muchas personas, sobre todo en las economas en desarrollo, (eufemismo del capitalismo marginal) o aun en las economas industrializadas, siguen sin tener otra opcin que aceptar empleos con malas condiciones de trabajo que no generan ingresos estables, ni los protegen a ellos y a sus familias de la pobreza a largo plazo.

A pesar de las importantes ganancias econmicas de las empresas, hay demasiados trabajadores que apenas ganan lo suficiente para sobrevivir. Cualquier crisis familiar un accidente o muerte del sostn de la familia, la prdida del empleo, un desastre natural, una mala cosecha, etc. amenaza con arrastrarlos nuevamente a la pobreza extrema.

Consumir para poder trabajar

Nadie puede negar la utilidad de estos informes, ellos se basan en estadsticas, datos, cifras, elocuentes a la vez que se proponen agendas internacionales llena de ilusiones, pero siempre adolecen de la carencia un enfoque transformador de la realidad.

Muchas veces nos invade el sentimiento que hablar de las injusticias del capitalismo, lo que en las multinacionales del humanismo est prohibido, es un tema tab. No obstante, este es el pecado original por el cual se desatan todas las catstrofes humanitarias, de un sistema condenado por la historia.

Es necesario ampliar el diagnstico, ver el compromiso de su tratamiento, destacando o enfocando estas realidades desde una percepcin marxista respecto a las crisis econmicas en el sistema capitalista y su relacin con el empleo.

Es inherente a todo sistema capitalista la existencia de periodos de auge y de depresin en sus economas. Los periodos de auge, bonanza o prosperidad derivan siempre en crisis de sobreproduccin, las cuales a su vez provocan periodos de depresin o recesin de la actividad econmica, con los consiguientes altos niveles de desempleo.

En la fase de prosperidad del ciclo, encontramos la apertura de mercados debido a la incorporacin de nuevos segmentos de la poblacin, nuevos sectores productivos, nuevas tcnicas de produccin e incremento de la inversin y el empleo. Estas crisis capitalistas, en realidad son consecuencia de una insuficiente demanda de las mercancas y no por bajas en la produccin. En este sentido, para que se produzca una crisis es suficiente que los productores y vendedores de mercancas no encuentren clientes para sus productos.

Ante esta situacin y al ver que disminuye su tasa de ganancia, a uno de estos productores se le puede ocurrir despedir mano de obra y aumentar la intensidad del uso laboral (generar mayor plusvala mediante la explotacin del trabajador) o aumentar la robotizacin en sus empresas, con la finalidad de bajar costos y recuperar su tasa de ganancia.

Pero si los dems capitalistas hacen lo mismo, el poder de compra disminuir debido a que existe un volumen mayor de trabajadores desempleados, con lo que la tasa de ganancia seguir baja y la crisis se generalizar a todo el sistema.

Esta viene a ser en la realidad una situacin muy frecuente. La acumulacin dentro del sistema capitalista provoca necesariamente una superpoblacin obrera, que se convierte a su vez en palanca de la acumulacin de capital y en una de las condiciones de vida del rgimen capitalista de produccin. Es as como se constituye un ejrcito industrial de reserva, es decir un contingente disponible que pertenece de modo absoluto al capital, y este lo mantiene a sus expensas.

Por lo tanto, la crisis econmica en las economas capitalistas se caracteriza por una interrupcin en el proceso normal de desarrollo de la produccin y por una considerable baja de la mano de obra utilizada. Estas vienen a ser las consecuencias de las crisis y no sus causas, como errneamente se piensa.

Esta es la enseanza fundamental del capitalismo, ausente de los informes: consumir para poder trabajar, y no a la inversa. Es que la existencia de millones de trabajadores no puede ser asegurada sino mediante el despilfarro sistemtico de las riquezas que ellos producen. Y hay todava algo peor que la forzosa necesidad de consumir para que funcione la economa: el despilfarro sistemtico de las riquezas y el sometimiento del trabajo a sus productos.

Esta es la necesidad: para que pueda seguir funcionando un sistema as constituido, se reserva solo una mnima parte de lo producido para invertir en las necesidades pblicas (escuelas, hospitales, seguridad social) y en los servicios colectivos que no originan beneficios para el capital.

El despilfarro (dos, tres, automviles por familia, el rpido desgaste social de los aparatos domsticos y su continua renovacin; un celular en manos de nios de 3 aos, un televisor en cada habitacin, miles de toneladas de desechos industriales tirados a la basura y la canilla (el grifo) de agua caliente abierta durante toda la afeitada) pasa a ser, en este orden de cosas, un fin, una tica social.

De ese modo se produce una fuga hacia adelante, una fuga frente a todas las exigencias ms genuinas en el plano nacional e internacional, que vuelve siniestramente hipcrita todo anuncio de cambios estructurales y estas nuevas bases de negociaciones en los organismos internacionales, de empleos decentes, empleos verdes, para agendas inconclusas e informes que se repiten indefinidamente.

Eduardo Camn. Periodista uruguayo, corresponsal de prensa en la ONU-Ginebra, analista asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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