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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2019

El comunismo y el miedo a la democracia de las minoras dominantes

Homar Garcs
Rebelin


Quienes se han afanado intilmente en anatemizar desde siempre los ideales revolucionarios del socialismo (vale decir, del comunismo) parten de un razonamiento (si cabe aceptar que cualquier razonamiento de los sectores reaccionarios o conservadores sea, de alguna manera, un producto realmente racional) absolutamente equivocado y, por aadidura, forjado. Acusan al comunismo (para efectos prcticos y entendibles, el socialismo revolucionario) de ser una ideologa fracasada a nivel mundial. Olvidan adrede que nada de lo previsto por los tericos comunistas -con Marx y Engels en primera fila- pudo concretarse debido a una multiplicidad de causas, pero preeminentemente por la alienacin y la fetichizacin del poder de las cuales ha sido vctima, desde hace siglos, la humanidad. Sobre todo, luego de producirse la Revolucin Francesa de 1789 cuando, a partir de este trascendental hecho histrico, la burguesa se convierte en la clase social dominante. Este detalle es muy importante destacarlo, ya que el poder de la burguesa no se basara -como lo hicieran reyes, papas y "nobles"- en la sacra voluntad de un dios sino a travs del capital acumulado y las relaciones sociales y productivas que de ste se derivan. A fin de asegurar esta posicin privilegiada en la cspide de la pirmide social, la burguesa le inculc a los sectores populares subordinados la ilusin de armona de una democracia que garantiza a todos una igualdad de derechos y oportunidades. Sin embargo, la irrupcin del ideario comunista devel la verdadera realidad de las cosas, atizando el miedo a la democracia de las minoras gobernantes; convirtindose en la opcin revolucionaria frente al capitalismo, de un modo similar a como ste lo fuera frente al feudalismo europeo.

Con esta carga histrica a cuestas, los regmenes que adoptaron esta opcin revolucionaria confrontaron de inmediato las arremetidas de los dueos del capital, lo que se expres en guerras intestinas y en agresiones externas de todo tipo. Un ejemplo de ello fue la Unin de Repblicas Socialistas Soviticas y, ms cercanamente en el tiempo, la Repblica de Cuba; evitndose que estas naciones llegaran a desarrollar el socialismo (vale repetir, el comunismo) como lo anticiparan sus tericos originales y quienes continuaron la tarea de definir lo que este resultara. Otro factor que contribuy con su aparente fracaso fue el no eliminar del todo las viejas estructuras del Estado burgus liberal, as como las relaciones de reproduccin del sistema capitalista, adems, de la propaganda largamente extendida y difundida en relacin con las grandes bondades del capitalismo (resaltando el xito como un asunto estrictamente personal al cual debe aspirar toda persona a fin de sentirse plenamente realizada, ahora con un mayor enfasis bajo el capitalismo nediberal); cosa que, a pesar de las medidas adoptadas para garantizar la inclusin y la propiedad social de los medios de produccin, ocasion que mucha gente percibiera al capitalismo como el sistema ideal para alcanzar un mejor bienestar material y se pasaran por alto sus bases y origen. Como efecto de las acciones de la burguesa (local y extranjera) en su contra, las experiencias germinales del socialismo en diferentes latitudes del planeta se vieron seriamente afectadas y truncadas; lo que sirvi para acentuar la propaganda respecto a su presunto fracaso.

Por otra parte, el verticalismo, el dogmatismo y el burocratismo -generados a partir de las relaciones de poder por el Estado burgus liberal- hicieron de la revolucin socialista una realidad estancada y despojada de la influencia y del impetu de los sectores populares como agentes sociales de primera lnea de la transformacin estructural anhelada. Sumado a estos factores, la represin de la disidencia ayud a la industria ideolgica capitalista a aumentar los temores de muchas personas en cuanto a lo que sera el socialismo revolucionario, sin indagar mucho en su verdadera esencia, conocimiento y propsito.

"Se mire como se mire, -escriben Carlos Fernndez Liria y Luis Alegre Zahonero en su libro 'Comprender Venezuela, pensar la democracia', refirindose a la compatibilidad entre socialismo y democracia- lo que la historia del siglo XX demostr con contundencia no fue, como tantas veces se repiti y se sigue repitiendo, que el comunismo se coperteneca naturalmente con formas polticas dictatoriales: lo que ms bien qued demostrado es que el mundo capitalista no poda permitirse ni una sola vez el mal ejemplo de un comunismo compatible con la democracia, el parlamentarismo o el Estado de Derecho. Mientras se clamaba contra las dictaduras comunistas, supuestamente porque eran dictaduras, se justificaban, alentaban, financiaban, entrenaban e imponan las dictaduras ms sanguinarias contra las posibilidades democrticas del comunismo (...) Un comunismo democrtico habra sido un ejemplo demasiado peligroso para el mundo". En el presente, el fracaso y la maldad implcita que se le atribuye a la teora-matrz del socialismo revolucionario tiene sus ecos en las redes sociales y dems medios de informacin a nivel mundial. Sin embargo, la aparente victoria de los sectores reaccionarios resulta insuficiente para ocultar -pese al manejo de un vasto imperio meditico a su servicio- la cruda realidad de desigualdad, discriminacin e injusticia del modelo civilizatorio que stos defienden. La variedad y simultaneidad de movimientos opuestos a la hegemona capitalista neoliberal dan cuenta de qu es lo que ha fracasado realmente respecto a la factibilidad de vivir en un mundo regido con justicia, libertad y democracia, lo que sera la aspiracin comn de una gran mayora por ahora doblegada. No ha sido precisamente el comunismo y/o socialismo revolucionario el modelo fracasado aunque sus detractores continen diciendo todo lo contrario.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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