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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2019

En Argentina tambalea el frente amplio burgus: otra oportunidad para la militancia

Luis Bilbao
Rebelin


Nada est definido todava. El frente amplio burgus (Fab) vacila y demorar en definir la opcin: mantener el apoyo a Macri cuando aumenta la posibilidad de una derrota de Cambiemos en las presidenciales de octubre; o correr el riesgo de un Lavagna Presidente con el aparato peronista detrs.

En este vaco se presenta una nueva oportunidad para la militancia antimperialista y anticapitalista, mientras mengua Cambiemos y se disuelve al tradicional aparato peronista con todas sus fracciones. Es posible echar las bases de un partido de masas de la clase trabajadora y el conjunto de sus aliados potenciales.

El espacio producido por la vacilacin de la gran burguesa resulta de la crisis estructural del sistema, manifestada en la imposibilidad de un mnimo saneamiento econmico sin chocar de frente con la mayora de la sociedad. Expresa tambin las irremediables fracturas del capital local y de ste con los centros de la economa mundial. Pero la consecuencia a la vista, si histricamente es irremediable, es polticamente temporaria.

Aunque a mitad de camino de lo necesario para el capital, las medidas econmicas han provocado un espasmo social. No explosin ni movilizacin. S un replanteo poltico, lejos de la conciencia de clase, de una orientacin definida, pero suficiente para lanzar a la nada a la mayora del electorado que Macri y los suyos lograron volcar a su favor en 2015 y 2017.

La tctica del gran capital

La burguesa hegemnica comprueba ese fenmeno en curso. Y el Fab tambalea. A favor de una leve reactivacin econmica a partir de marzo ya perceptible sectorialmente- y con medidas demaggicas, diseadas segn una ingeniera electoral tan minuciosa como endeble, espera recapturar al votante aterrado y confundido. A la vez, como medida precautoria, prepara un recambio apoyado en el ala subordinada de las clases dominantes y, sobre todo, en las cpulas sindicales y sus operadores polticos.

En ese plan descarta a Cristina Fernndez. Constata que Sergio Massa y Juan Urtubey no pueden ganar el apoyo de siquiera un quinto del electorado y desconfa de la aparicin de un salvador desconocido. Pero no todo est bajo control. La avanzada de un sector (encabezado por Techint, ms una cantidad de aliados hasta ayer subordinados al Fab) adelant la candidatura de Roberto Lavagna y puso en crisis el manejo de la coyuntura. Consecuencias de la feroz disputa interburguesa que, como detalle, tiene decenas de grandes empresarios procesados por corrupcin, muchos de ellos ya en la crcel. Habr que ver si en la disputa el Fab logra sostenerse como tal o la burguesa pierde su centro de unidad y el poder ingresa en zona de turbulencia.

La maniobra se hizo pblica a mediados de enero, cuando apareci el nombre de Lavagna como candidato posible de otra coalicin burguesa. Para hacerlo ms digerible, lo presentaron con el gobernador socialdemcrata de Santa Fe, como eje de un amplio frente opositor, que incluira al PJ, fracciones de la UCR (con Ricardo Alfonsn como mascarn de proa), Massa y su comparsa, ms sectores desnortados de eso abusivamente denominado centroizquierda. Es el llamado frente popular y progresista. Y hasta el momento es slo un proyecto.

Muchas semanas antes, esa variante hasta entonces secreta haba sido denunciada en esta columna ( En qu rumbo marcha Argentina , 10/12/18). Transcurridos casi tres meses, un arco poltico efectivamente muy amplio, que incluye a prcticamente todo el peronismo, as como denominaciones sabidamente oportunistas, se pronuncia hoy a favor de una candidatura presidencial del ex ministro de economa de Eduardo Duhalde y Nstor Kirchner. La cpula del capital espera a ver la magnitud y el carcter de la crisis social. Demorar su opcin por Lavagna. Y ste acaso demore su postulacin, aunque de varios flancos lo azuzan para que se defina ya.

En caso de llegar a la certeza de que Macri pierde en segunda vuelta, el gran capital quiere un reemplazo breve. No se adelanta porque si la conclusin es una victoria de Cambiemos, rechaza la posibilidad de un jefe que congregue a toda la oposicin e impida el accionar debido del aspirado segundo mandato de Macri. As de inestable est la situacin y de confusas las previsiones. Al lmite de su oferta, Lavagna hizo trascender que slo estara en la presidencia por un perodo, es decir cuatro aos.

Dicho de otro modo y observado del lado inverso: cuando la crisis general asoma otra vez en el horizonte, aun con sus insalvables diferencias,n las clases dominantes tiene dos proyectos polticos y sus respectivos candidatos, aparentemente opuestos, pero en sustancia idnticos como gotas de agua.

Al frente, la clase obrera no tiene proyecto ni estructura propios; mucho menos un programa para afrontar la crisis capitalista y un candidato para presidir la nacin en un proceso revolucionario. Y eso no se reemplaza con afiches.

No hace falta decir que all reside la principal fuerza del capital. Si esa falencia no se resuelve, de uno u otro modo el Fab se reconstituir al menos por un perodo, quienquiera sea su candidato. Y la marcha de la poltica de obligado saneamiento continuar.

Cmo actuar en la coyuntura

Urge por tanto actuar con una estrategia no electoral en medio de la catarata de comicios que dominar el panorama en los prximos nueve meses. Est a la vista el despliegue no slo de la burguesa como clase, sino tambin de organizaciones y polticos que juegan su destino a recoger las migajas de Cambiemos y las inanes fracciones del peronismo.

A tales estrategias no es posible torcerles la voluntad en esta circunstancia. S es posible en cambio gestar una convocatoria que incluso las abarque, aunque apuntada centralmente a decenas de miles de activistas que, ms o menos pasivamente, la comparten en todo el pas, en todas las estructuras partidarias, sindicales o, como mal se dice ahora, sociales.

La fuerza militante puede transformar el cuadro dominante si es capaz de un enrgico paso en direccin al protagonismo poltico del activo obrero, estudiantil y popular, con objetivos tan simples como insoslayables: queremos otro pas; no a la subordinacin a la Casa Blanca y el FMI; no a los intentos de sanear el capitalismo; s a la elaboracin democrtica de un programa de accin basado en las necesidades de los trabajadores, las juventudes y las grandes mayoras.

Es posible hoy dar un nuevo impulso, acaso decisivo, a la edificacin de una estructura poltica de masas, que no puede sino ser un partido, con definicin antimperialista y anticapitalista, plural en ese mbito, democrtico, con particular nfasis en la educacin poltica de las grandes mayoras y en la accin colectiva consciente y organizada.

Como punto de partida est la voluntad de cada militante para reunir activistas ya definidos en este sentido o abrumados por sucesivos fracasos sindicales o frustraciones polticas, en condiciones de escuchar y asumir una propuesta diferente.

Unas pocas decenas de militantes respetados/as y respetables en su mbito propio pueden poner en marcha a escala nacional un mecanismo poderoso. Se trata de convenir en la estrategia de construir un partido poltico de las masas explotadas y oprimidas. No ser difcil acordar un conjunto bsico de objetivos al cual se sumen adhesiones desde cada fbrica, escuela o universidad, barrio, ciudad o provincia. De esta manera, un Manifiesto provisional puede convocar a reuniones de menor a mayor hasta llegar a un encuentro a escala nacional. Todo gradual y meticulosamente respetuoso de las particularidades, pero a velocidad de viento. Porque no hay tiempo para postergaciones ni demoras.

Este proceso puede adoptar un carcter federativo, para procesar las marcadas desigualdades de nuestro pas, a condicin de que ese inalterable federalismo tenga la capacidad de unirse tras un programa de accin comn, en una estructura organizativa nacional, que participativa y democrticamente elija en todos los niveles a quienes conducirn la lucha contra los partidos y dems instituciones del capital.

Cuadrante latinoamericano

Estados Unidos y el Grupo de Lima acaban de sufrir otro rudo revs con el fracaso de la invasin supuestamente humanitaria a Venezuela. Resta saber si al fracaso le seguir la invasin militar sin mscara. Mientras tanto, la extraordinaria disposicin de lucha de la Revolucin Bolivariana y las masas venezolanas, ms el apoyo en toda Amrica Latina, no orgnico y desperdigado, pero en cualquier caso altamente significativo, frenaron la payasada del pelele nombrado por Washington como presidente encargado. Nicols Maduro emerge como gran vencedor de la batalla.

Los presidentes de Colombia y Chile, ms el vicepresidente estadounidense, presentes en la ridcula escenificacin de la ayuda humanitaria, son los grandes derrotados. Macri dio un paso al costado a ltimo momento. No asisti a Ccuta el 23F y no present batalla dos das despus en Bogot en a la cumbre del cartel de Lima. El vicepresidente de Brasil, al parecer a cargo de este pas, tampoco asisti a Ccuta el 23F, supuesto Da D, y en Bogot el lunes 25 dijo muy explcitamente que su gobierno se opone a una guerra contra Venezuela y el territorio brasileo no ser utilizado por Estados Unidos para ese fin. Macri no lo dijo. Pero lo hizo. Y esto sell la suerte del Grupo de Lima en la agresin contra la Revolucin Bolivariana. En una farragosa declaracin cargada de calumnias, mentiras y amenazas de matn humillado, cuenta nicamente el punto 16, en el cual los cancilleres Reiteran su conviccin de que la transicin a la democracia debe ser conducida por los propios venezolanos pacficamente y en el marco de la Constitucin y el derecho internacional, apoyada por medios polticos y diplomticos, sin uso de la fuerza .

Inesperadamente, en medio de una supuesta ola reaccionaria a favor de la Casa Blanca, los 10 gobiernos ms derechistas del continente se negaron a cumplir la orden del ncleo fascista, tan grotesco como aislado, que desde Washigton encabeza la irracional marcha del ala descontrolada del imperio en cada vertical. Es evidente que con Brasil como bola sin manija, Argentina juega un papel especial en la coyuntura ( Si Macri rectifica, se evita la guerra ). Tal vez no es tan claro que una agresin armada a Venezuela era y sigue siendo un factor adicional para hacer estallar la alianza Cambiemos.

De modo que, adems de lo obvio, en Argentina hay una razn interna, directa y de enorme peso para promover un frente antimperialista con consignas tan simples como la oposicin a la injerencia en Venezuela, la negativa a la guerra en la regin y la afirmacin de la unidad latinoamericano-caribea.

Puesto en ese cuadrante, el accionar del activo militante tiene una plataforma slida para proyectarse no slo a la accin poltica local, sino al protagonismo continental que la situacin reclama de Argentina.

@BilbaoL

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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