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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2019

Machado en Barcelona

Francesc Arroyo
Metrpoli abierta


 

 

 

 

El pasado sbado, en el centro cvico situado en la calle de Regomir de Barcelona, el colectivo Juan de Mairena celebr un homenaje a Antonio Machado y al exilio en general: al de verdad, al de 1939, el que est aparejado al sufrimiento, a los campos de desesperacin y la muerte. Hubo discursos y proyecciones de vdeos. Algunos enormemente emotivos, como un reportaje de la televisin francesa con Joan Manuel Serrat en Colliure o una lectura de poemas machadianos a cargo de Fernando Fernn Gmez, Fernando Rey y Paco Rabal. Una grabacin hecha en 1966 con motivo de un homenaje que se le quera rendir en Baeza y que el franquismo tuvo a bien prohibir. Machado pas siete aos en la ciudad jienense y conoci all a Federico Garca Lorca, que fue a visitarle siendo an estudiante.

 

A Barcelona lleg Machado en junio de 1938. Iba acompaado de su madre, Ana Ruiz, y de su hermano Jos y la esposa de ste, Matea Monedero. El otro hermano, Manuel, opt por vincularse a los rebeldes y escribir unas odas a Franco perfectamente olvidables desde una perspectiva literaria.

 

Se alojaron primero en el hotel Majestic, habitacin 214. Una placa en la fachada recuerda el hecho. Luego se trasladaron a la torre Castanyer, en Sant Gervasi, propiedad de una familia de raigambre catalana, vinculada a los vencedores de la guerra incivil. Nada all evoca el paso del poeta. Desde su llegada y hasta su partida en enero de 1939, public diversos textos en varios medios, incluyendo 26 artculos en La Vanguardia.

 

Luego emprendi el exilio. Unos tramos en coche y otros a pie, dando apoyo a su madre anciana que, sin embargo, le sobrevivi an unos das.

 

El trayecto hasta Francia lo narr muy bien su amigo, el filsofo cataln Joaqun Xirau, en un texto que fue repartido a los asistentes al homenaje. A la frontera, recuerda Xirau, la madre de Machado lleg empapada de agua. Entr en la caseta de los gendarmes y se sent al lado de la estufa. Con el pelo blanqusimo, chorreante y la cara mojada su perfil correcto y delicado se destacaba con belleza singular. Tena 97 aos. No haba estado nunca enferma. Ahora no saba lo que le pasaba.

 

Llegaron a Colliure y se hospedaron en una pensin desde donde Machado escribi al menos dos cartas: una al poeta Jos Bergamn y otra a Po Baroja. En ambas daba cuenta de su fragilidad y peda ayuda hasta que pudiera valerse por s mismo. No le alcanz la respuesta. Muri y sigue all la tumba que le acoge desde entonces, visitada por republicanos antifascistas que la adornan con flores y le dejan poemillas como mensaje.

 

Los organizadores del homenaje se comprometieron a conseguir que Barcelona reconozca su deuda con el poeta integrndose en la red de ciudades machadianas. Una red formada por la localidades donde vivi Machado: Sevilla, Baeza, Soria, Segovia, Rocafort y Colliure. Faltan Madrid y Barcelona. La primera rechaz explcitamente reconocerse como machadiana en los tiempos en los que ocupaba la alcalda una tal Ana Botella. Barcelona no ha hecho el gesto.

 

Que Barcelona no sea ciudad machadiana es una consecuencia lgica de la deriva amarillenta de su actual gobierno. Apenas 24 horas despus del homenaje en Barcelona, Pedro Snchez depositaba unas flores en la tumba de Colliure, mientras un grupo de independentistas lo abucheaba. Es curiosa la tendencia de Ada Colau a estar siempre ms cerca de los escuadristas (la expresin es de Lpez Bulla) de Torra que de los lectores de Machado.

 

Que Barcelona se declare ciudad machadiana lo pidieron Salvador Lpez Arnal, Carlos Jimnez Villarejo, Teresa Soler, Martn Alonso, Mara Jos Ramos, Toms Gorria (que viaj desde Rocafort para explicar que la Generalitat valenciana ha comprado Villa Amparo, la casa donde vivi el poeta durante la guerra, para dedicarla a evocar su figura). Y muchos otros de los que participaron en el acto y llenaron la sala donde se celebraba. Un acto que se cerr con la lectura colectiva de un poema de Machado y con las ventanas abiertas al mundo para que entrara el aire en una sala abarrotada. Abarrotada para or la voz de un clsico: aquel cuyo mensaje nos llega vivo porque habla de nosotros mismos, de nuestro acuciante presente. Esto deca, nos dice, Juan de Mairena: Volvamos a nuestras frases hechas, sin cuya consideracin y estudio no hay buena retrica. Reparad en sta:abrigo la esperanza y en la mucha miga que tiene eso de que sea la esperanza lo que se abrigue. La verdad es que todos abrigamos alguna, temerosos de que se nos hiele.

 

Fuente: https://www.metropoliabierta.com/opinion/machado-en-barcelona_14515_102.html

 

 



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