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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2019

El reggaetn, la sociedad y lo ideolgico

Ernesto Estevez Rams
La Joven Cuba


El reggaetn es el resultado de un largo proceso que, habindose hecho notoriamente explcito en ese gnero musical, despert las alarmas sociales. La grosera no es monopolio de ese gnero. Por aos hemos tenido la desafortunada prctica de hacernos de la vista gorda frente a la ofensiva misgina, consumista y discriminatoria si esta viene envuelta en una adecuada factura musical, o en un ropaje que apele a la imagen de lo cubano. Hay textos desacertados, por degradatorios, en unos cuantos de los productos musicales, de unos cuantos msicos y agrupaciones musicales del pas que levantan loas en vez de crticas o, en otros casos, un silencio piadoso por ser obras de maestros musicales del patio. No ser consecuente tiene un precio intangible que siempre se cobra.

Por otro lado, el xito del reggaetn y otras msicas de lo humillante tambin tiene que ver con el cambio de perspectiva de la sociedad. Es consecuencia de la prdida de un referente colectivo de avance y su sustitucin por el xito individual como sumun de la realizacin personal, que entonces ve en la imagen que esas obras proyectan, la expresin artstica de ese anhelo egosta. Los reguetoneros y otros msicos con igual proyeccin de egosmo encapsulado, se convierten en imagen de xito para determinado sector social cuando las imgenes de xito basadas en valores colectivos de redencin ya no funcionan. Una sociedad donde el reconocimiento social de xito era el mdico, el ingeniero, el cientfico, incluso el soldado, el campesino o el obrero, o cualquier otra profesin con una proyeccin colectiva, ha ido dando paso, en un sector no despreciable, al reconocimiento del xito individual sobre la base de cunta capacidad de consumir ha logrado el sujeto. El xito se mide en trminos de autos, mujeres u hombres, cadenas y joyas, pero tambin se mide en trminos de capacidad de viajar e insertarse en los circuitos internacionales de xito.

Hay una imagen del xito con perspectiva latina aparentemente autctona, cultivado y cuidadosamente diseado por una ingeniera social consciente, que se proyecta en los medios de consumo del hemisferio y que ha entrado sin mucha resistencia en el pas. En esa visin colonial, el latino es ese ser inferior cuyos motores de accin se basan en los instintos ms primitivos del gnero humano y responden a una frmula simplista que combina msica rtmica + consumo banal inmediato + machismo + religiosidad ramplona.

El reggaetn y otras siembras de vulgaridad tienen xito, porque tambin descansan en un destilado de tradiciones y herencias culturales reales, de las que se extrae lo mas simpln para volverlo frmula de colonizacin cultural. Esa frmula tiene asidero psicolgico en ese propio origen y por tanto se presenta como algo propio a nuestra naturaleza. En ninguno de los elementos de esa frmula se busca profundidad alguna, rescate crtico de determinada tradicin, cuya esencia puede ser sujeto de evolucin hacia horizontes mas plenos en trminos culturales.

Para esa idea colonizadora, el latino es incapaz de profundidades filosficas, horizontes culturales amplios y anhelos mediatos ms profundos. Su intencin es la negacin de la herencia cultural de un continente que muestra una de las diversidades culturales ms amplias y profundas de la humanidad, a la vez que tal diversidad se logra insertando a un tronco comn, una multitud de herencias. Esto es quizs nico en el planeta, pero por ello mismo, es subversivo y ha de ser ahogado a toda costa. Luego, aprovechan el tronco comn para lograr un banal producto pseudocultural nico, aunque con matices, para todo un continente. Estos productos pseudoculturales colonizadores, del que el reggaetn es un uno de ellos, pero tambin lo es la explosin de la telenovela soporizante, la literatura de la banalidad, la vulgarizacin y banalizacin de lo televisivo, es tambin la contraofensiva cultural del capitalismo consumista a los procesos culturales descolonizadores que se dieron en dcadas pasadas. Procesos emancipadores que resultaron en el boom literario con autores como Garca Mrquez, Cortzar, Sbato, Carpentier, entre muchos. Tambien promovieron el rescate de la herencia autctona en lo musical y que popularizaron a Mercedes Sosa, a Atahualpa Yupanki, Fito Pez. Len Gieco, Silvio, Pablo y otro largo etc. Es en el plano de lo artstico, la contraofensiva neoliberal resultado de las fiebres que produjeron la debacle del socialismo sovitico.

Pero, volviendo a lo musical, esa ingeniera social colonizante no tiene que ser trasladada conscientemente a cada producto como si fuera resultado de un laboratorio. No es que a cada msico de lo degradatorio se le de un curso de qu hacer en sus obras, no hace falta. Basta con sembrar la idea, darle impulso y dejar que el sustrato social objetivo le de vida desde sus propias carencias culturales y sus propias visiones sociales. Por eso es que estos fenmenos son en ltima instancia consecuencia de determinada realidad econmica, cultural, y por tanto social, fallida. Lo que pasa es, que siendo consecuencia, no lo exime de la culpa primaria de no buscar la superacin colectiva de esa realidad de aborto, sino tan solo proyecta como aparente solucin el escapismo individual.

De esta ultima idea, si se es consecuente, se desprende de que el xito del reggaetn y otras msicas cercenadoras, es tambin consecuencia de nuestras propias carencias y realidades sociales y econmicas. Es reflejo de nosotros mismos y por tanto, con independencia de su componente de invasin cultural, de nuestras cortedades y limitaciones.

Con el deblace del socialismo sovitico, hubo tambin una debacle en trminos ideolgicos. Si bien antes se haba logrado que el anhelo colectivo se proyectara hacia una utopa que se vea como destino obligado del desarrollo social, la derrota del socialismo sovitico destroz ese determinismo y puso en crisis a nivel social el anhelo colectivo. Derrumb la certeza en el futuro de victoria colectiva como un camino positivista que, aun con retrocesos, era ineludible. Preguntas existenciales que se crean contestadas, fueron tradas de vuelta sin certezas alguna. Frente a la incertidumbre, los instintos primarios de la gens vuelven a florecer. La batalla de la vida se vuelve a plantear para muchos en trminos exclusivos de yo y mi familia, y para que esa reconstruccin tenga xito, necesita apolitizarse y negar cualquier construccin colectiva mas abarcadora. Necesita cerrar el espectro de lo posible solo a esos marcos estrechos. La musica, en el florecimiento de productos banales, cuyos extremos son lo degradante como el reggaetn, son reflejo de esa nueva realidad.

La deblace sovitica trajo un shock psicolgico tambin a las fuerzas ideolgicas de la Revolucin. La reaccin de supervivencia fue sin discusin exitosa pero se construy en lo inmediato, sobre la base de apelar a la mochila cultural e histrica creada por la Revolucin y las tradiciones patriticas que con esmero el pas haba cultivado. No nos engaemos, ha sido una epopeya extraordinaria. Frente a la realidad objetiva de que no era en el plano de la economa donde demostraramos en lo inmediato la superioridad de la sociedad cubana sobre sus contrapartes, ese discurso de la superioridad se construy sobre la prevalencia de la Revolucin en el plano superestructural.

Pero la resistencia construida solo sobre la base de la herencia tiene una capacidad temporalmente limitada: necesariamente se va desgastando. Las revoluciones necesitan construir utopas sobre las cuales proyectar los anhelos colectivos, sino, se vuelven numantinas. Mas an, si en la prctica econmica no logra todavia levantar vuelo. Se subestim inicialmente el poder cultural de la contraofensiva capitalista, a lo que se suman los errores propios de la prctica real y cotidiana del poder en una situacin extrema de asedio, y de ausencias tericas frente a una realidad nacional e internacional indita. Frente al shock inicial, el refugio no solo ha sido lo histrico, sino, de manera menos justificada, localismos y construcciones ideolgicas donde se mezclan en confusin ideas del marxismo clsico con escuelas de lo posmoderno, la nueva antropologa cultural con sus desconstrucciones poscoloniales, rescate de cosmovisiones religiosas y toda una pleyade de ideas variopintas. Este escenario fue y es probablemente ineludible, no es culpa de nadie, habida cuenta de la necesidad de construir un nuevo marco ideolgico, con sustento filosfico transformador, que revindique la idea de la necesidad de superar el orden capitalista de las cosas. Con independencia de cual sea ese marco ideolgico, lo que si esta claro es que no se construye alternativa alguna al capitalismo si primero no logramos proyectarlo al plano cultural, incluido lo artstico. Lo que vemos en los ltimos tiempo en la sociedad cubana, es que, luego de ese perodo de shock y poco a poco, en medio de una traumtico parto, se va recuperando la capacidad de respuesta en planos ideolgicos y culturales. Se va estructurando una contraofensiva ideolgica desde lo revolucionario que es nueva por su diversidad de actores e ideas. Esa contraofensiva ya no se parecer a dinmicas anteriores y a la vez ser heredera de todas ellas. No hay una homogenidad que la historia demostr castrante, pero todas las batallas desde lo revolucionario deben mantener como fiel, la unidad de propsitos en torno a la defensa de la Revolucin. Y ese proceso se da tambin como batalla aun entre las fuerzas de la Revolucin, hay que lograr que esas batallas construyan y no sean fraticidas, sumen y no resten, fortalezcan y no enajenen. Esa contraofensiva es solo posible porque a pesar de todo, la Revolucin ha mantenido una reserva de ideas y de personas portadoras de esas ideas que ha disminuido pero no perdido la capacidad de su reproduccin orgnica. La Revolucion sigue siendo un crisol impresionante de revolucionarios.

A diferencia de la visin positivista de la historia que los manuales soviticos introdujeron como certeza inapelable, ahora sabemos que la victoria no est cantada de antemano: hay que ganrsela. Y hay que ganrsela en todos los planos incluyendo el cultural, y dentro de el, lo artstico. En la medida que seamos exitosos en esa contraofensiva de los revolucionario transformador lograremos recuperar posiciones en todos los planos de la realidad nacional. Se ir construyendo un nuevo imaginario colectivo utpico que destierre tambien la banalidad y lo degradatorio en el arte. Volver a emerger como fuerza prepoderante de nuestra construccin superestructural, la idea de que para lograr una sociedad ms justa se debe construir un actor social que sea cultural e ideolgicamente mas pleno, lo que el Che llam el hombre nuevo. Entonces y solo entonces, tendr el reggaetn y otras formas humilladoras en el arte sus pocos das contados.

Fuente: http://jovencuba.com/2019/02/27/el-reggaeton-la-sociedad-y-lo-ideologico/



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