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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2019

Una fbula, un enigma y una solucin final

Miguel Iradier
Rebelin


La fbula

Aunque todo el mundo conoce la historia, no est de ms recordarla: a los Asuras les fue dado el don de construir tres grandes, inexpugnables ciudades-fortaleza, una en la Tierra, la otra en la Atmsfera, y la ltima en el Espacio Profundo. Las tres ciudades se revolvan como ruedas, cambiaban permanentemente sus posiciones y evitaban a toda costa quedar alineadas, pues haban sido advertidos de que ello ocasionara su fin. Pero finalmente, tras mil aos de incansables permutaciones, parece que slo les quedaba una que probar, y puesto que todo busca su complecin, finalmente se alinearon. Era lo que Shiva haba estado tranquilamente esperando, y sin pensrselo dos veces, el arquero supremo fulmin las tres ciudades de un solo disparo.

El enigma

Pocas sombras penden sobre nuestro destino de forma tan inexorable como esta de la ciudad de Tripura. Lo cmico y lo csmico en la ciudad de Tripura es que buscar su perfeccin es buscar su cumplimiento, que no es otro que su destruccin; como gran obra de relojera, slo en su concordancia adquiere sentido. Esta triple ciudad cifra un enigma y propone todo un desafo para los que han convertido la inteligencia en una cuestin de prediccin. El enigma es averiguar qu era la Naturaleza o Cosmos antes de que existiera el zumbido permanente de esas tres ciudades con sus engranajes, vale decir, nuestro mundo saturado de ciencia y tecnologa. Y el desafo, dado que hoy nos importa mucho ms la prediccin que la comprensin, es naturalmente el cundo. Lstima que la cifra del cundo dependa del qu, que hoy ya parece importar tan poco.

Intentar sealar hoy qu pueda ser la Naturaleza fuera de la ciencia parece la ms desesperada de las tareas, especialmente para personas de formacin cientfica; pero, incluso si tenemos que someternos a la disciplina de la lgica y permanecer en su terreno, e incluso si renunciamos de antemano a conocer los porqus, an tenemos formas de calibrar el cunto, el cmo y el qu.

Podramos tambin aadir que en la historia citada los Asuras representan el principio de mxima expansin o mxima potencia mientras que Shiva encarna el principio de eficiencia y aun de suficiencia. Tampoco se nos puede olvidar que el nico Asura que sobrevive a la ejecucin sumaria es Mayasura, el principio mismo de la apariencia.

Antes de que el lector salga corriendo de aqu al grito horrorizado de "Filosofa!" le advierto que le voy a proponer un pequeo problema casi ms fcil de calcular que el valor del dinero que tiene en su cuenta, y que an es ms vital para l que su liquidez. A las cosas importantes les gustan las mscaras, as que slo necesitar un poco de paciencia. Si no conoce las condiciones del problema, de poco le valdr saber la solucin final. Todo est aqu, a su olmpica manera, siempre que sepa adivinar lo que falta.

A lo largo de su historia la fsica no ha podido eludir preguntarse por la naturaleza y alcance de las leyes o regularidades que descubre. Newton crea en un espacio, tiempo, y fuerzas absolutas; Leibniz y Mach en que toda medida es, por definicin, relacin con otra. Este punto de vista relacional es, por as decirlo, la fenomenologa de la cantidad pura. A estas perspectiva s absolutista y relacional, poda aadirse una tercera, causal, que demandaba adems la explicacin de los mecanismo o el porqu de los fenmenos. Esto, ms all de la fsica de contactos, slo puede ocurrir a travs de un medio o en todo caso un campo.

Al final est claro que la ciencia ha diluido sus exigencias y se ha quedado un poco a medio camino de ninguna parte, pues la Relatividad pareci decirle adis a la fsica absoluta newtoniana pero ms en apariencia que en verdad el programa relacional de Mach y otros qued severamente truncado y se sigui trabajando con constantes dimensionales independientes del fondo. Por otra parte la misma Relatividad generaliz las matemticas de la teora de campos a la vez que se deshaca del medio o en el mejor de los casos lo converta en un oportuno fantasma matemtico. La mecnica cuntica tambin ha seguido trabajando con campos pero, a pesar de que se afirma que la interpretacin ms habitual se ha liberado de la causalidad no se prescinde de la idea de que se trata con sistemas irreductibles y simples, en lugar de con agrupaciones estadsticas.

La cuestin, para hacer corta una historia larga, es que las leyes fsicas nunca han tenido por s mismas el espesor suficiente para que podamos decir que "describen la Naturaleza". A pesar de su nombre nuestra Fsica, tambin conocida como fsica-matemtica no habla de la Physis de los filsofos griegos, sino en todo caso de su Nomos, de la regularidad que podemos observar en ella segn nuestra humana convencin. Hay tal abismo entre las partculas puntuales y la infinita variedad de formas de la naturaleza, que para salvarlo hemos tenido que imaginar otra dimensin adicional en el tiempo, el tiempo del devenir, del llegar a ser, que queda repartido de una forma tan conveniente como chapucera entre la cosmologa, la estadstica, la flecha del tiempo, la termodinmica, o la teora de la evolucin.

Mezclar unos y otros es como mezclar humo y espejos; en realidad no se mezclan en absoluto y siguen siendo cosas totalmente diferentes, pero los mltiples reflejos que permiten nos consuelan y entretienen. Y entretenindonos, nos hacen olvidar la dimensin ms evidente de la naturaleza como lo directamente accesible a los sentidos, apariencia sensible o Asthesis, fuente de ese sentido comn o sentido implicado que ya Aristteles atribua a los animales pero dejado ya muy atrs por nuestra inteligencia. Si la fsica relacional, que slo contempla leyes expresadas en cantidades conocidas del mismo tipo, es el arquetipo de la fsica como Nomos, es la fenomenologa de la cantidad pura, la Asthesis sera la fenomenologa de la cualidad sensible pura, en sus mismos trminos y sin injerencia de factores ideales o cuantitativos ajenos.

Para decirlo de otra manera, la esfera del Nomos es el cielo de nuestra inteligencia, y la Asthesis su tierra. En cuanto a la Physis, que es lo que crece entre ambos trminos, depender de cmo estn formulados estos ltimos para que sea un gas o un fantasma en pena o algo muy diferente. Lo curioso es que a pesar del origen emprico de la ciencia moderna, los sentidos juegan un papel cada vez ms insignificante en comparacin con el nmero y la medida.

Tomemos un eclipse total del Sol por la Luna; lo que pone en evidencia, incluso sin ninguna medida, es que el tamao aparente de ambos astros es el mismo desde la Tierra. Esta llamativa coincidencia no juega ningn papel en nuestra mecnica celeste, puesto que sta se ha desarrollado con el objetivo expreso de replicar o predecir las rbitas observables. Sin embargo la aproximada equivalencia ptica entre Sol y Luna no es un hecho aislado en nuestro sistema, tambin tiene lugar en otros planetas y sus satlites; desde la perspectiva del Sol un buen nmero de planetas tienen el mismo tamao aparente, lo que algunos han podido tener en cuenta para la explicacin de la secuencia de distribucin de Titus-Bode.

Uno piensa que esta mera equivalencia ptica podra guardar ms "informacin" que las ecuaciones de movimiento de la mecnica celeste, del mismo modo que nuestras hiptesis sobre el pasado y el devenir (Physis) son inconmensurables en complejidad con la simplicidad de las verdaderas leyes (Nomos) acerca del comportamiento observable. Tambin creo que si ambas esferas no se han superpuesto jams es precisamente por ignorar este tipo de evidencias sensibles que parecen mirarnos ms fijamente que lo que nosotros miramos a los astros. As pues, creo que el da en que estas cosas tengan una cabida natural en nuestra teora ser tambin el da en que nuestras teoras habrn roto con su secular aislamiento y tomarn contacto con eso a lo que llambamos Naturaleza.

Naturalmente, una teora que d cabida a estas apariencias debe regirse por una ley acorde y sin la menor sofisticacin, de otro modo nos devolvera a nuestras vanas especulaciones. La nica forma que tiene de hacer eso es utilizando tan slo proporciones fsicas homogneas en el ms puro estilo de Arqumedes radios o dimetros, distancias, densidades. Podemos ahorrarnos las hiptesis complicadas desde el comienzo.

Lo mismo valdra para los dems sentidos, aunque slo el fenmeno del color parece prestarse hoy a la superposicin sin violencia de apariencia y teora, de lo cualitativo y lo cuantitativo. Y es que el tema es justamente ese, la violencia que han ejercido nuestras teoras para forzar, en el mejor estilo de Procusto, los hechos en sus moldes. Uno no puede evitar sospechar que cualquier xito fuera de esta forma de proceder, incluso si parece muy modesto, tendra un efecto liberador en la conciencia.

Se ha dicho de sobra que una imagen vale ms que mil palabras, pero no que una apariencia vale ms que mil teoras, y este sera justamente el caso. Si la Naturaleza no parece ignorar nuestras teoras es porque stas se han cuidado muy bien de replicar determinadas evoluciones aparentes; y por mera inversin de la humana finalidad bien puede adelantarse que la Naturaleza tanto ms puntualmente busca la apariencia cuanto ms gratuita parece sta. En el caso de la mecnica celeste no poda habernos puesto las cosas ms fciles.

Todas nuestras teoras, sin la concurrencia espontnea de las apariencias, son como respuestas que an esperan una pregunta. Con su concurrencia son como una mecha impregnada en aceite, que slo necesita una chispa para arder de arriba abajo.

La Inteligencia Artificial se filtra de forma imparable en los mbitos de decisin ms crticos, desde las finanzas a la guerra, y ya no parece muy lejano el da en que la intervencin humana quede borrada en beneficio de sistemas de una complejidad inescrutable, pero que tienen la temible e irrenunciable ventaja de su rapidez. Si una mquina puede adoptar la "decisin correcta" mucho antes que un ser humano, el tiempo de reaccin es absolutamente crtico para la respuesta, y se asume que hay competidores dispuestos a hacer lo mismo en un tiempo inferior, ya estn dadas todas las condiciones necesarias para que los humanos deleguen en mquinas que no comprenden, pues al fin y al cabo se trata de una carrera.

Si las mquinas nos arrastran a algn tipo de singularidad, est claro que no es el de una explosin de inteligencia artificial, sino esta otra mucho ms previsible de la dimisin del hombre, ya casi completamente consumada, y a la que ya slo restan algunos detalles tcnicos. Sera un eclipse voluntario poco antes de una involuntaria destruccin; pero nadie podra negar que entre una y otra no puede haber mayor continuidad ni en cuanto a fondo ni en cuanto a forma.

La eterna cuestin de las mquinas es si nos sirven o les servimos nosotros a ellas. Claro que todo esto ya se plantea dentro de una lgica de circuito cerrado, que es precisamente lo que define a una mquina. La Tercera de Ley de Newton, ya lo vimos, es lo que define los lmites de lo mecnico; pero hoy incluso nuestra fsica fundamental, desarrollada con una expresa finalidad predictiva, tiene que olvidarse de la Tercera Ley y conformarse con la mucho ms general de la conservacin total del momento campo-partcula. sta ley no implica sistemas cerrados. Pero qu importan las puntualizaciones cientficas frente al destino del ser humano?

Toda la carrera civilizatoria es un aislamiento creciente del entorno unido a una creciente coercin y opresin de ese mismo entorno; estando ambas cosas fatalmente unidas. Y en el individuo, que ya de por s es sntesis de naturaleza y cultura, vemos hoy como coinciden explotado y explotador, en forma de autoexplotacin.

Hoy cabe imaginar perfectamente que se quiera aplicar al individuo la lgica del principio de eficiencia para mejorar su "rendimiento y bienestar", de hecho esto ya forma parte de los mecanismos de compensacin consagrados para lograr la internalizacin de las presiones y tensiones sociales. Sin embargo el funcionamiento socioeconmico en su conjunto no se rige en absoluto, a pesar de lo que a veces se diga, por el principio de eficiencia, sino por el de mxima potencia, mxima expansin, mxima acumulacin, que por el contrario tiende a externalizar sin consideracin los costos.

La solucin final

Se dice que el mtico sabio Yajnavalkya calcul que la distancia del Sol y la Luna a la Tierra era en ambos casos 108 el dimetro de sus cuerpos, dando con gran aproximacin una clave adimensional del enigma de la equivalencia ptica.
Miles Mathis, que ya haba contemplado como nadie la equivalencia ptica, nota sin llegar a relacionarlo que en los aceleradores la masa relativista de un protn suele encontrar un lmite de 108 unidades que ni la Relatividad ni la mecnica cuntica explican, y hace una derivacin del famoso factor gamma que lo vincula directamente con G. Qu otra conexin natural podra haber con la equivalencia ptica sino la luz? Y de la luz con la carga? Y de la carga con la masa? Y de la masa con la gravedad?

Que calcule el que no tenga entendimiento, y el que tenga entendimiento, que no calcule.

Es capaz la ciencia de decirnos algo sobre nuestro lugar en el Cosmos? Aunque ya parezca tan tarde. Por otra parte, esta razn parece querer hablarnos de cmo la materia apantalla, o se opone, a las ondas electromagnticas a la mismsima luz.

Idealmente, cada persona tendra que poder escoger cmo es su final. No est de ms recordar, con Epicteto, que la puerta siempre est abierta. Colectivamente, la cosa parece mucho ms difcil. Si a las armas nucleares y a la doctrina del ataque preventivo sumamos el traspaso de las decisiones a "sistemas inteligentes" por la ventaja que pueda suponer en anticipacin, tenemos el ms estpido y abyecto de todos los finales posibles.Quiz el nico que est a la altura de lo innombrable actual.

Pero no hay que resignarse. En comparacin con un infierno nuclear inflingido por mecanismos preventivos, un apagn general por una gran tormenta electromagntica, de origen solar o no, sera de lo ms misericordioso. Y puesto que no sabemos cuando el Sol volver a lanzar sus dardos tras el suceso de 1859, siempre podremos contar con nuestras humanas bombas de pulsos electromagnticos, que son un arma limpia, ecolgica, barata y de eficacia probada. Y de gatillo ms ligero.

Las consecuencias para la civilizacin seran inabarcables y el dao para sta en particular, seguramente irreversible. Se ha dicho con razn que al capitalismo le cuesta mucho menos imaginar el fin del mundo que su propio final, as que tendremos que echarle una mano en este punto ciego, para que el instinto se comprenda a s mismo, y lo inimaginable se imagine mejor.

De hecho internet surgi como respuesta a un posible ataque nuclear, para minimizar los daos distribuyendo los puntos de decisin del mando militar; hoy tenemos una tecnologa descentralizada, pero al servicio de una estructura de poder cada vez ms concentrada.

Prefiere uno ser fredo a radiactividad cortesa de una mquina, o prefiere que los humanos dejen fritas antes a las mquinas y se reserven al menos la oportunidad de sobrevivir en el salvaje mundo de antes de la civilizacin? Yo, ni por mi ni por el planeta, tengo la menor duda. Otra cosa es que tengamos semejante fortuna.

Los ejecutivos podran realizar gratis sus prcticas de supervivencia y hacer gala de rudeza y herosmo en el ms natural de los ambientes posibles. Y luchar, por ejemplo, con el entorno y con sus semejantes, en una cierta igualdad de condiciones.

Por aadidura, las bombas electromagnticas podran frustrar un ataque nuclear, aunque tambin podran resultar nefastas para las numerosas centrales nucleares sin las debidas medidas de seguridad. Todas estas centrales deberan ser obligadas a cerrar si no pueden cumplir unos requisitos mnimos.

Naturalmente, para provocar un apagn global se requeriran unas cuantas bombas de pulsos con detonante nuclear a gran altitud. Puesto que sigue siendo una alternativa deseable, incluso se podra delegar en un organismo internacional el poder detonar estas bombas como mal menor antes de que un estado gamberro o sus mquinas pulsaran el detonante primero. Someteramos esto a su vez al poder de decisin de mquinas inteligentes?

El escenario del da despus podra verse sorprendentemente modificado; en multitud de pases, posiblemente los abuelos del campo tendran mejores perspectivas de supervivencia que sus nietos urbanos. Como si el pasado adelantara al futuro y el futuro se quedara mirando al pasado en espera de qu hacer. Otro plus de sensatez aadido.

Puntos todos dignos de atencin si de lo que se trata es de invertir la inexorable dinmica hacia el peor de los finales posibles. Y el final, como la zanahoria, es el timn del asno siempre que haya un buen palo al otro lado.

Se podra aprovechar esto para desactivar otras dinmicas y bombas de tiempo, otros precipicios hacia los que con tanto impulso nos precipitamos. Y en cuanto a los monstruosos presupuestos de guerra de los pases ricos, siempre se supo que hay una buena parte de broma pesada en ello, para mejor succionar la sangre de sus contribuyentes y mantener las apuestas bien altas.

Lo importante es que los del ataque preventivo sepan que otros pueden apretar el gatillo primero. Ellos tienen bastante ms que perder, y nosotros, que ganar.

Ahora al menos ya tenemos otra opcin sobre la mesa.


Blog del autor: https://www.hurqualya.net/una-fabula/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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