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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2019

El trabajo en Cuba de 2018 a 2019
El trnsito posible y el necesario

Jos Luis Martin Romero
Temas


Tal vez la mejor manera de agradecer y cumplir con el encargo honroso adems de la revista Temas para dar una visin sobre lo que pudiera depararnos 2019, desde la perspectiva acadmica de los que estudiamos el trabajo como proceso social y como categora cientfica, pudiera ser, adems de manejar algunas cifras (muy pocas, como se ver), dar cuenta de algunos avances recientes de la investigacin social del trabajo y compartir algunas conjeturas y demandas sobre y para el escenario que abre el ao que recin comienza.

Una presentacin reciente de la panormica demogrfica de Cuba presentada en el cuadragsimo sptimo aniversario del CEDEM (Aja, 2019), sirve de apoyo para entrar en materia. En ella se reiteran y actualizan algunas nociones que hemos venido observando y trasmitiendo en los ltimos aos:

De cualquier modo, algunas cifras dan que pensar, porque si bien la poblacin ocupada viene disminuyendo ininterrumpidamente desde 2013, en los dos aos siguientes la disminucin fue de 0,7%, mientras que entre 2015 y 2018 fue de 7%, diez veces superior. Despus de 2015 todos los aos han sido los de menor nivel de ocupacin (Anuarios Estadsticos, 2013, 2014, 2015). Estos cambios y aqu detenemos la efusin de cifras, no siempre completas ni congruentes, ni tampoco provenientes de las mismas fuentes se acompaan de un crecimiento del empleo no estatal, sobre todo del privado y, menos, del cooperativo; pero, como vemos, no implican un aumento de la ocupacin y solo un ligero repunte de la desocupacin, a cifras superiores a 3%. La lgica nos indica que lo que tambin puede estarse produciendo es un aumento del trabajo fuera de registro y de las actividades econmicas ajenas a toda regulacin. Si algo trajo 2018 fue la continuidad o reforzamiento de todas esas tendencias.[2]

Pero detrs de todas ellas, por supuesto, est la realidad sociolaboral del pas, caracterizada por tres ncleos problmicos esenciales, los cuales se reafirmaron como tales en el ao recin concluido y seguramente continuarn su presin contradictoria en 2019.

Este propio autor, en su contribucin titulada El trabajo como desafo para las ciencias sociales en Cuba (Martn, 2019) plantea lo que, a su juicio, son los tres desafos ms importantes para las ciencias sociales al examinar la problemtica del trabajo:

  1. El que sale de una mirada hacia el trabajo dentro de la relacin poblacin-desarrollo;
  2. el que se da en el empleo, a partir de la confrontacin entre la precariedad por explotacin y la precariedad por insolvencia, y
  3. el que se produce entre la realidad actual y el devenir del trabajo y sus relaciones, por una parte, y el proyecto poltico social cubano, por la otra.

Para quien esto escribe, no siempre las ciencias sociales aplicadas al trabajo le dan a la demografa el lugar que necesita y que adems merece. Los comportamientos en la estructura y dinmica de la poblacin influyen en la sociedad y en sus procesos, as como en la magnitud, movilidad y calidad de sus recursos laborales, en tanto de los recursos laborales y de la Poblacin Econmicamente Activa (PEA) es imprescindible conocer su magnitud actual y perspectiva, su distribucin territorial, por sectores y ramas econmicas, as como su calidad, lase sus competencias laborales, como basamento de los estudios del trabajo.

Una mirada ms atenta a cada uno de esos retos nos permite percatarnos de que:

1. La magnitud y calidad con que una sociedad puede satisfacer y enriquecer las necesidades y aspiraciones de su poblacin es un indicador fundamental del desarrollo econmico, social y cultural. Por tanto, la relacin entre poblacin y desarrollo se constituye en piedra angular de la propuesta civilizatoria que sea capaz de trasmitir.

La incorporacin de la mujer al trabajo y su crecimiento profesional, una mayor y mejor cobertura de salud y un sustantivo empoderamiento femenino a escala social, han influido en la reduccin de la fecundidad que, al sostenerse en el tiempo, deviene reduccin en el crecimiento de la poblacin y envejecimiento creciente.

Por otra parte, esos logros sociales tensan los coeficientes de dependencia (poblacin inactiva vs. PEA) en la economa social y familiar, pasan a la reserva laboral efectivos valiosos (sobre todo femeninos) y plantean retos para el cuidado y las polticas pblicas dirigidas a una poblacin envejecida. A esto se unen los procesos migratorios que, en lo interno, trasladan efectivos de los espacios ms opacos hacia los ms luminosos dentro del pas (la capital, el tringulo Matanzas-Crdenas-Varadero o norte de Ciego de vila) y, en lo externo, operan como una exportacin a fondo perdido de fuerza de trabajo calificada, o al menos instruida, hacia pases o nichos desarrollados en el exterior.

Por tanto, para las ciencias sociales aplicadas al trabajo y que miran hacia o desde la poblacin la realidad laboral se distinguen los siguientes nudos o focos problmicos:

2. La poblacin cubana en edad laboral ha contado con una ocupacin remunerada por ms de cinco dcadas; en los peores momentos la desocupacin apenas lleg a 6-7%. Pero en los ltimos cinco aos, las ocupaciones han crecido ms, como acabamos de ver, dentro del espacio privado en empleos por cuenta propia o ajena y, menos, dentro del espacio cooperativo.

El empleo, en cualesquiera de los espacios estatales (muy semejante al cooperativo), mantiene altos niveles de seguridad, proteccin por causa de enfermedad, accidentes o maternidad y la jubilacin tiene todas las garantas; sin embargo, cede espacio al empleo en el espacio privado sobre todo por cuenta ajena que est sometido al riesgo del despido sin indemnizacin, a sobreexplotacin en cargas y capacidades, y a otros riesgos, sin que an la ley haya cubierto todos esos resquicios.

El salario nominal ha crecido, pero el real ha venido disminuyendo por efecto de la caresta y carencia de productos de consumo esenciales, y por ser esencialmente fijo y no convertible, en un pas donde rige la doble moneda. En cambio, el empleo privado provee mucha mayor remuneracin, no pocas veces con acceso a la moneda convertible o a sus montos equivalentes. Se confrontan entonces dos precariedades: la del trabajo de los espacios estatales por insolvencia del salario real y la de los espacios no estatales sobre todo el privado por inseguridad.

El concepto de empleo como ocupacin remunerada no basta para explicar su funcin en la sociedad cubana, esa ocupacin tiene que permitir vivir de ella en condiciones socialmente aceptables y con la expectativa de seguirlo haciendo. Por eso se intercambian precariedades de la forma inslita que vemos hoy y seguiremos viendo, al menos a corto plazo.

De modo que para las ciencias sociales del trabajo se hicieron muy claros los siguientes retos:

3. Parece claro y el ao que acaba puede haberlo reforzado que en cada espacio econmico de los que hoy se distinguen en Cuba se pudieran estar formando rasgos culturales de trabajo propios. Esto se refleja en el lugar que ocupa en esas nuevas configuraciones culturales el proyecto sociopoltico socialista cubano.

Esta realidad impone un anlisis de espejo: qu preguntas y demandas le hace el trabajo al proyecto poltico-social? y qu respuestas e ideales le presenta el proyecto a su propio mundo del trabajo?

El trabajo parece estar generando diferentes resultados culturales e ideolgicos, los cuales se confrontan con:

Por todo esto, a mi juicio, la agenda de los estudios del trabajo para las ciencias sociales puede y debe ser capaz de orientarse en las siguientes direcciones:

Varias contribuciones que vienen de los ltimos dos aos sirven para describir, ilustrar, alertar y convocar a trasformaciones necesarias en la esfera del trabajo en Cuba.

Lo que ha venido ocurriendo con el empleo es objeto de anlisis de las doctoras Dayma Echevarra Len e Ileana Daz Fernndez (sociloga y economista, respectivamente). Estas son sus ideas bsicas:

Finalmente, las autoras sealan que:

Otra excelente investigacin de las jvenes economistas Susset Rosales Vzquez y Arelys Esquenazi Borrego, titulada Panorama laboral en Cuba. Diagnstico de brechas, parece emblemtica de las tendencias que se fueron remarcando en el ao que culmina. Para estas autoras el nuevo Cdigo del Trabajo, la apertura a nuevas formas de gestin de la propiedad, la expansin de fuentes de empleo no estatales o los incrementos salariales en algunas reas del sector estatal, entre otros, han sido medidas que impactan la sociedad, en trminos de empleo, ingresos y equidad y se propusieron identificar cules impactos o brechas se han producido en la esfera laboral a partir de 2011, salidas del cotejo del estado real de algunas variables sociales, respecto a ciertos puntos de referencia de tipo epocal, sociodemogrfico, social, etc.

Las principales brechas que identificaron para la esfera laboral cubana son las siguientes:

Las autoras concluyen que los resultados apuntan a que el diseo de polticas a travs de planes, programas, acciones, medidas debe tomar en consideracin las principales brechas y variables identificadas y su relacin con el resto de las polticas sociales, y proponen, entre otras ideas incorporar programas especficos para grupos vulnerables, dar prioridad a cambios tecnolgicos sustantivos en la produccin y los servicios, mayores prerrogativas a los municipios para desarrollar estrategias propias, alianzas pblico-privadas para emprendimientos econmicos y un seguimiento cientfico cercano a la evolucin de estos procesos.

La diversificacin de fuentes y vas de acceso al empleo estatal, los cambios en el rol del Estado respecto a la gestin del empleo y los salarios, la familiarizacin/individualizacin del acceso al empleo aumenta la vulnerabilidad de aquellos grupos sociales con menores recursos de partida (nivel educativo, activos como casas, autos y capital econmico) y redes instrumentales menos slidas para insertarse en el mercado laboral. Este es uno de los resultados que se puede apreciar en el trabajo de Mirlena Rojas titulado Aproximaciones a las desigualdades en el mercado de trabajo en Cuba desde experiencias prcticas actuales. En l, la autora profundiza en dos comunidades donde viven personas en situacin de vulnerabilidad debido fundamentalmente a las condiciones precarias de sus viviendas, la falta de alumbrado elctrico, el difcil acceso a zonas urbanas y a servicios culturales y de transportacin, las dificultades en cuanto a los viales, agua potable, etc.

Dialoga con la teora producida sobre el tema en Amrica Latina y en Cuba y verifica en estos espacios algunas de las brechas de equidad identificadas en estudios antes mencionados, as como problematiza la precaria insercin laboral de la mayora de sus pobladores, dada por una parte por los bajos niveles educativos alcanzados y, por otra, por dos condicionantes: en una de las comunidades, la informalidad de su situacin legal, pues son migrantes de la zona oriental sin radicacin legal en La Habana y, en la otra, las difciles conexiones fcticas y simblicas con las principales fuentes de empleo. En ambas locaciones, por cada diez personas en edad laboral, solo tres, o menos, tienen empleo formal. El acceso a las fuentes de empleo se logra principalmente a travs de vnculos fuertes como amigos o conocidos.

Se verifican en el estudio las diferencias entre los ingresos de las personas vinculadas al sector estatal y al privado, donde los que menos ingresan en este ltimo logran hasta tres veces el salario de un empleado estatal.

En este sentido, Jorge Duque Robaina, en su investigacin Movilidad laboral de maestros y profesores: multifactorialidad en su comportamiento aborda la multicausalidad de la movilidad laboral de una profesin de alto valor social: el magisterio. Considera importante darle seguimiento a este comportamiento, pues aparece asociado a las dificultades para la incorporacin de los jvenes a la formacin de profesionales para la educacin, lo cual adems podra arriesgar la sostenibilidad del sistema educativo, clave para el desarrollo del pas. En esto influyen condiciones macro, meso y microsociales que el autor examina en profundidad en la provincia de Sancti Spritus. A nivel macrosocial, se encuentra la necesidad de mejorar la imagen en la representacin social de la profesin de educador/a. En este nivel de anlisis, Duque identifica, adems, que el fenmeno tiene mayor incidencia donde existen ofertas de empleo ms atractivas en trminos econmicos y de reconocimiento social, como el turismo y el sector no estatal.

En el nivel mesosocial se identifica que las mayores cifras de movilidad de profesores se encuentran en la Educacin Tcnica y Profesional (ETP) y el nivel de preuniversitario. En lo microsocial, las indisciplinas laborales y los motivos personales se declaran como las principales causas de salida de la ocupacin. Las primeras se relacionan con las inasistencias o ausencias injustificadas al trabajo y en los motivos personales, los relativos bajos salarios del sector. En la existencia de otras reas y ocupaciones mejor reconocidas socialmente y mejor remuneradas pueden estar las causas fundamentales de este comportamiento.

Tambin la psicloga Daybel Paellas en su aportacin Cuentapropistas de altos ingresos: malvados? aborda la subjetividad de este tipo de trabajadores, quienes en no pocas ocasiones son valorados como un mal necesario en la sociedad, sector adems de alto atractivo para trabajadores de otros mbitos. La autora reflexiona sobre los puntos comunes y diferentes en la subjetividad de este grupo con otros trabajadores, incluso del sector estatal, entre ellos el papel del trabajo como satisfactor de necesidades econmicas; evaluacin de ventajas y desventajas del trabajo por cuentapropia con respecto a ingresos y la estabilidad en el sector estatal; diferencias entre empleadores y empleados que reproducen dinmicas y cualidades del sector estatal (en la diada dirigente-obrero) satanizando al dirigente, ahora empleador; victimizando o santificando al obrero, (ahora empleado); deterioro de las motivaciones, que ahora se expresan en proyectos muy concretos, a desarrollarse en el rea familiar o profesional. Se manifiesta una demanda por ser parte de una sociedad dentro de la cual el trabajo en y con la comunidad, y el pago de impuestos se consideren formas de participar en el desarrollo local. Se observa una ambivalencia en el discurso de estos sujetos que se debate entre la defensa social pues sienten que la sociedad los tolera, pero no los acepta y la utilizacin de la imagen de persona con altos ingresos para determinadas esferas de la vida.

Sera imposible resear todas las reflexiones y aportaciones que, desde los estudios del trabajo describen la situacin que viene constatndose en los ltimos aos, entre los cuales 2018 quiz se destaca por la presentacin y discusin de numerosas investigaciones de muchos colegas de diversas instituciones del pas. Valga decir que solo en el V Encuentro de Estudios del Trabajo, celebrado en octubre, se presentaron y resumieron treinta trabajos de ocho provincias. El ao que apenas culmina es solo el ms reciente de la reconfiguracin de las relaciones de trabajo en el pas, como resultado directo del reajuste comenzado en los 90 y profundizado desde 2011 y de nuevo en 2016 con los dos ltimos congresos del Partido.

No hay razones para pensar que 2019 traiga comportamientos diferentes y eso no es exactamente una buena noticia para el proceso de actualizacin, cuya apuesta fundamental es el fortalecimiento de la empresa socialista. Largas cadenas de impago, prcticas innobles y francamente corruptas, ineficiencia, indisciplina e incorporacin ralentizada de la innovacin, as como de prcticas gestionarias de avanzada, caracterizan todo el sector socialista de la economa, al tiempo que las contradicciones sociales por las desigualdades inevitables resultantes de esos cambios se agudizan. Solo la insistente actividad, la demostrada capacidad de trabajo, la lucidez y la energa de la nueva administracin de gobierno parece ser la carta positiva en manos del pueblo. Sus constantes apelaciones a la incorporacin de la ciencia y la tcnica y al involucramiento de las universidades y los centros de investigacin a las redes econmicas se significan como el elemento ms esperanzador.

De concretarse toda esa esperanza, 2019 debiera ser el ao del debate y reencuentro del ideal cubano de trabajo socialista. Un anlisis de este autor (Martn, 2018a; 2018b) sobre el lugar del trabajo en los documentos rectores de la actualizacin (la Conceptualizacin del modelo econmico y social cubano de desarrollo socialista; las Bases del Plan nacional de desarrollo econmico y social hasta 2030. Visin de la nacin, ejes y sectores estratgicos y los Lineamientos de la poltica econmica y social del Partido y la Revolucin para el perodo 2016-2021) demuestra que el trabajo recibe una atencin particular y perfectamente distinguible en cada uno de esos documentos, que puede ser entendida como una clara invitacin a participar en el proceso de actualizacin; pero que esa invitacin no tiene an el alcance y la profundidad que merece el trabajo, en tanto

  1. no tiene un programa de intervencin particular, como s la economa,
  2. no se distingue como esfera bsica para el ejercicio del poder por el sujeto popular, y
  3. no se le reconoce su fuerza determinante ni su capacidad transformadora para el conjunto de las relaciones sociales.

El trabajo y los trabajadores cubanos han sido convocados explcitamente a participar en la Actualizacin del modelo nacional de desarrollo econmico y social. Pero esa participacin, muchas veces aludida, no parece ir ms all de la movilizacin de los trabajadores en respaldo y, con suerte, para el completamiento o enriquecimiento de los planes y proyectos diseados en un centro hegemnico. Los colectivos no son reconocidos como sujetos de poder.

Como actividad no es objeto de ningn perfeccionamiento especfico, todo queda en los planos tradicionales de la exigencia y el control y la exhortacin al mejor desempeo; de hecho, las tecnologas aplicables a las formas de cooperacin en el trabajo no son mencionadas por ningn documento, al tiempo que la visin salarista no parece superada ni puesta a debate.

Por otra parte, la institucionalidad obrera aparece virtualmente omitida de toda esta perspectiva estratgica, sin mencin alguna al papel que Lenin les reservaba como escuela de administracin. En fin, los trabajadores, el trabajo y sus instituciones impresionan como convidados de piedra a la mesa de la actualizacin.

Esto qu puede significar? Parto de varias convicciones paradigmticas:

El ao 2019 tiene que ser clave para la construccin del socialismo y debemos comprender, tanto acadmicos como decisores y trabajadores, que esto es una labor profundamente cultural. En las bases de todo el edificio de la sociedad est la cultura del trabajo y todo lo que se asocia a cmo se produce y reproduce la vida. Por eso no explota solo el capitalista, sino tambin la sociedad y la cultura del egosmo que da como resultado un ser humano dependiente de sus sentidos primarios. Construir el socialismo pasa por deconstruir esa cultura de la explotacin que hoy es hegemnica, como viera Gramsci. Ese proceso comienza por las actividades vitales del ser humano, como es el caso del trabajo, pero transcurre en paralelo en todos los espacios de su construccin civilizatoria. Hacia all debemos marchar para no ser arrastrados, como el mtico Don Juan, al infierno del capitalismo ms salvaje, dependiente y subdesarrollado, para no volver a la barbarie, como alertara Rosa Luxemburgo.

Es imprescindible desarrollar un programa con la asesora cientfica necesaria y posible para promover y afirmar en todos los colectivos laborales una cultura del trabajo participativa y emancipatoria.

No se trata de darle ms participacin a los trabajadores Quin est capacitado, y segn qu diseo, para hacer esa donacin de competencias decisionales? Se trata de vivir participativamente, en libertad y en creacin, con todos los derechos a disfrutar los xitos y logros y con toda la responsabilidad para asumir y responder por los fracasos. 2019 debe ser el ao de esa libertad, libertad que es, como dijera Mart el comienzo de la vida.

Referencias

Aja, A. (2019) Actualizacin de la situacin de la dinmica demogrfica del pas. Presentacin en el Taller de la Red de Estudios de Poblacin, Centro de Estudios Demogrficos (CEDEM), Universidad de La Habana. Febrero.

Antunes, R., Bialakowsky, A. L., Partida, R., y Costa, M. I. (2005) (comps.) Trabajo y capitalismo entre siglos en Latinoamrica. El trabajo entre la perennidad y la superfluidad, Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad de Guadalajara y Asociacin Latinoamericana de Sociologa (ALAS), Guadalajara, 9-22.

Martn, J. L. (2018a) Entre el proyecto social y la actualizacin. Ponencia presentada al III Taller Cultura y desigualdad. Aspectos tericos y metodolgicos para el estudio de las desigualdades sociales. Instituto Juan Marinello. Noviembre.

Martn J. L. (2018b) El trabajo. Convidado de piedra de la actualizacin. Ponencia presentada al Simposio Nacional CIPS. Octubre.

ONEI. Anuario Estadstico de Cuba, 2013, 2014, 2015.

Notas:

[1] Segn datos suministrados por Margarita Gonzlez, Ministra de Trabajo y Seguridad Social, publicados en el peridico Granma, el 1 de febrero de este ao.

[2] Dato siempre llamativo es que el llamado trabajo por cuenta propia agrupaba 580 828 personas al cierre de 2018: 29% jvenes, 34% mujeres y 15 y 10% de trabajadores asalariados estatales y jubilados respectivamente. No debe pasar inadvertido que 26% del total lo componen trabajadores privados por cuenta ajena, o sea empleados de un titular de algn negocio (Juventud Rebelde, 21 de febrero de 2019).

Fuente: http://temas.cult.cu/catalejo/el-trabajo-en-cuba-de-2018-2019-el-tr-nsito-posible-y-el-necesario


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