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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2019

Y qu hacemos con la prensa extranjera?

Aurelio Pedroso
Progreso Semanal


Fue precisamente en el corazn de la selva del Petn, en Guatemala, y muy prximos a la frontera con la vecina Belice, donde un indio, descendiente de los Mayas, me hizo ver ms claras las cosas. Enterado de que era periodista, confes que l tambin poda cumplir mis funciones, que a la par de custodiar el ganado en tierras arrancadas a la floresta, con su celular poda tomar una foto de algn suceso, colocarla en las redes sociales y al instante medio mundo se enteraba del acontecimiento. Vaquero y periodista.

Das antes del mayoritario S a la Constitucin, el joven primer secretario del partido comunista en un importante municipio capitalino quiso reunirse con jubilados responsables de las clulas partidistas radicadas en la comunidad, con los denominados ncleos zonales.

Le interesaba sostener un dilogo con ellos y, al mismo tiempo, trasmitirles indicaciones del nivel superior, como esa de evitar cualquier llamado al S en los colegios electorales de sus respectivas viviendas, adems de recordarles a todos que el voto era completamente voluntario.

A punto de concluir, un anciano que perfectamente rayaba los 80 aos de edad, le pregunt qu se iba a hacer con la prensa extranjera que acudiera a presenciar el escrutinio. El joven dirigente, enterado y conocedor de las actividades e importancia de las redes sociales, no dud un segundo en responderle categrico:

Dejar que hagan su trabajo.

Con casi tres dcadas vinculado a la prensa extranjera acreditada en la Isla, he sido testigo privilegiado de cmo esta ha cambiado a la par de los tiempos. Nada ms falso que aprobar lo que algunos de la ultraderecha cubanoamericana esgrimen en el sentido de que tales corresponsales viven de espaldas a la realidad cubana y aun peor, que son complacientes con las autoridades locales.

Muy de lamentar que, del otro lado de este escenario, todava en Cuba existan autoridades que de vez en vez, repiten como un Ave Mara, que algunos cubanos profesionales de la informacin que laboran en medios forneos, le hacen el juego al enemigo.

Hoy por hoy, con la ferviente actividad en las redes sociales, ha descendido notablemente el rol de lo que un corresponsal pudiera contar acerca de determinado suceso que, si su artculo es algo extenso, pocos se atreven a leerlo por completo. La media de los lectores y es mi parecer, se conforma con un buen tweet y las opiniones que le acompaan. Leer detenidamente el peridico en la maana, acompaado de una taza de caf, ya es cosa del pasado.

Quienes firmen con su nombre un determinado punto de vista, que puede o no resultar del agrado o complacencia de alguna persona, no est obligado al mero reconocimiento, sino al ms elemental respeto.

Tan acostumbrados estamos los cubanos a emplear trminos militares hasta para hacer el amor, que podramos estar ante una guerra regular de cara a la prensa extranjera, con otros intereses editoriales, mientras que en las redes sociales se viven momentos de guerra de guerrillas, con minas y emboscadas cada dos pasos. En ocasiones, de un grupo de insurgentes; en otras, de un guerrillero en solitario. La conflagracin se gana o se pierde, a no dudar, en este ltimo escenario. Muy lcido este joven dirigente.

Fuente: http://progresosemanal.us/20190228/y-que-hacemos-con-la-prensa-extranjera/



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