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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2019

Decidi el soberano

Daro Machado Rodrguez
Rebelin


El pueblo cubano dijo el domingo 24 de febrero la ltima palabra y ya tenemos una nueva Ley de leyes, que entrar en vigor cuando se publique en la Gaceta Oficial de la Repblica y en la que permanecen los principios fundacionales de la actual a la vez que quedan anclados constitucionalmente los postulados que son imprescindibles ante las nuevas realidades.

Quedan atrs los tejes y manejes de la propaganda anticubana, las maniobras mediticas en las redes sociales para intentar confundir al electorado del pas, las amenazas, las sutiles y engaosas manipulaciones del concepto de libertad, intentos todos derrotados por la voluntad nacional de actuar cohesionados, unidos en la diversidad, en la construccin de un pas mejor. Y aqu el adjetivo mejor no se medir por los parmetros del consumismo y la esttica adocenada impuestos por el desenfreno del capitalismo tardo, sino por lo que los cubanos consideremos hoy y en cada momento en lo adelante los de una sociedad prspera y sostenible.

Claro que sera ingenuo pensar que las maniobras mediticas y polticas contra el socialismo cubano cesarn o disminuirn. Continuarn procurando socavar los slidos niveles de cohesin demostrados en la votacin del pasado domingo 24 de febrero. No cabe duda que el referendo fue un ejercicio efectivo de pluralismo poltico, en el cual una indiscutible mayora ciudadana confirm la orientacin socialista de la construccin social.

No son pocos y s fundamentales los principios de construccin social que el pueblo ha ratificado y que responden a la tradicin poltica ms profunda, dilatada y sostenida en la historia de la Nacin cubana y ahora renovada: la de la revolucin socialista: la independencia y soberana nacional, el antiimperialismo, el ser humano en el centro del sistema, la solidaridad, el reconocimiento de los derechos y garantas individuales y colectivos, la justicia social, la orientacin socialista de la construccin social, el ideal comunista que permite no equivocar el rumbo estratgico, la planificacin, la subordinacin del mercado a los intereses de toda la sociedad, las polticas sociales, la distribucin socialista, el papel del Partido y del Estado -frutos y partes del todo social-, el papel de los medios de comunicacin social en el devenir democrtico del pas, el derecho a la informacin, el control social, la participacin ciudadana, y otros hoy anclados constitucionalmente por el voto ciudadano.

La ciudadana ratific tambin con el S a la Constitucin el rumbo econmico trazado por la Conceptualizacin y los Lineamientos, cuyas pautas son consideradas en el pas imprescindibles para producir ms y mejor, y con ello la aceptacin de los desafos que representan para una equilibrada regulacin del mercado y de la propiedad privada que viabilice el crecimiento y el desarrollo con justicia social, y para su adecuada asimilacin en la cotidianidad ciudadana.

Como en anteriores procesos electorales en la sociedad cubana posterior al triunfo de la revolucin, los resultados han sido transparentes. La evidencia la proporcionan los propios nmeros que informan de una, si bien menor, tambin desacostumbrada proporcin de ciudadanos que por diferentes causas no aprobaron la poltica de la revolucin.

Tengo la impresin que ese comportamiento en no pocos casos no tena que ver con el grado de identificacin con los principios arriba sealados, sino que fueron expresin de cansancio, descreimiento, o una manera de hacer ver el descontento con la lentitud en verse resultados en los diferentes mbitos de la vida social, en el econmico, el comunicacional, etc. Este ngulo del anlisis podra estar revelando las potencialidades mayores de participacin popular a medida que se logre superar las trabas burocrticas y se gane en eficacia.

De lo que no hay duda es que el proceso que condujo al texto votado no fue formal. Tampoco se puede afirmar que a partir de la presentacin al pas del anteproyecto aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular y sometido a criterio de la poblacin se haya logrado un conocimiento cabal de la Constitucin por parte de la ciudadana. Pero es indiscutible que nunca antes la sociedad cubana haba aprendido tanto del significado de una Carta Magna. Nunca antes los medios de comunicacin haban socializado un proceso poltico del modo conque lo hicieron esta vez transparentando los ms dismiles criterios y propuestas, nunca antes un asunto jurdico-poltico haba sido tan explicado, argumentado, analizado con la profundidad con la que se hizo en esta ocasin.

La impresin de millones de ejemplares del texto definitivo de la nueva Constitucin equitativamente distribuidos en todo el pas, su insercin en los medios digitales y sucesivos programas para explicar los cambios generados por el debate popular, aportaron ms argumentos que enriquecieron la visin del elector y sus convicciones a la hora de decidir.

Cuba ya tiene una nueva Constitucin, y ello debe ser un punto de partida para continuar ininterrumpidamente la pedagoga revolucionaria que se despleg para su aprobacin, ahora para su aplicacin, no solo en lo tocante al propio texto constitucional, a las leyes nuevas que hay que incorporar al entramado jurdico-normativo de la sociedad cubana y a las que hay que modificar, sino en todo el devenir nacional en lo adelante.

La votacin demostr una realidad incontrastable: el slido respaldo al texto de Carta Magna que otorg la indiscutible mayora de la poblacin adulta que acudi masivamente a la convocatoria hecha por el Estado revolucionario, algo de lo cual no hay que asombrarse.

Fue una votacin en la que no predominaron los prejuicios, sino los argumentos. Durante el debate libre y consciente de millones de cubanos adultos que ejercieron su derecho civil y poltico a participar en los asuntos del pas las intervenciones demostraron la preocupacin del electorado cubano por tan importante asunto pblico, a la vez que los representantes del pueblo en la Asamblea Nacional tuvieron en cuenta y plasmaron numerosas propuestas hechas por la ciudadana en esos debates, modificando sustancialmente el texto constitucional antes de ser sometido a referendo.

De un modo u otro la poblacin apreci que la Constitucin era una elaboracin colectiva, reflejo del consenso nacional y eso tanto quienes dieron el S, como quienes no la aprobaron, dejaron la boleta en blanco, la anularon o no fueron a votar.

La aprobacin del texto de la nueva ley de leyes demostr la cultura poltica de las inmensa mayora de la ciudadana que sabe en qu consiste una verdadera democracia, perfectible como toda obra humana; que no se deja engaar por los cantos de sirena de la varita mgica del pluripartidismo que la reduce a procesos electorales como si votar fuera la quintaesencia de la democracia dejando solapadas las maniobras manipuladoras de elecciones regidas por el dinero y el clientelismo, cuando la quintaesencia de la democracia es la participacin ciudadana, el empoderamiento de la sociedad, el derecho efectivo a decidir, el voto libre y consciente de la ciudadana.

La votacin sincer otra realidad: que existe un segmento de la sociedad que no la aprob y que obviamente abre un conjunto de posibles factores causales que lo expliquen: desde no estar de acuerdo con el rumbo socialista, con la tradicin poltica revolucionaria, pasando por algn que otro contenido que no se comparte por un asunto de principios y criterios personales, hasta un comportamiento perezoso, marginal o anmico.

La lectura no es en blanco y negro. Tambin entre quienes la aprobaron hay una amplia gama de matices en lo tocante al conocimiento de los contenidos y a la identificacin con estos.

Pero unos y otros en lo adelante estn igualmente obligados a regirse por ella.

El anlisis de la votacin rebasa con mucho el hecho real del peso cuantitativo del S, y no se agota suponiendo que en lo adelante quienes no la aprobaron dejarn de pensar, sentir y reaccionar del modo que lo hacen. Unos y otros son ciudadanos cubanos y el Estado socialista de Derecho est en el deber de aceptarlos y protegerlos a todos. Eso significa el reconocimiento del disenso, realidad inseparable del consenso alcanzado.

Los resultados del referendo son ahora de obligatorio cumplimiento para toda la sociedad, su aprobacin por el voto mayoritario expres el mayor derecho, pero en modo alguno coloca en situacin de ciudadanos de segunda clase a quienes no la aprobaron sean cuales fueren sus razones. Cuando se dice Estado socialista de Derecho, se est hablando de los derechos y deberes de todos los ciudadanos cubanos.

El pluralismo poltico revelado a lo largo del proceso de debate, nueva redaccin y finalmente aprobacin de la nueva Constitucin est evidenciando realidades del pas, criterios y enfoques sociales, econmicos y polticos diversos de la ciudadana, cuya transparencia contribuy a mostrar la rica subjetividad que existe hoy en Cuba, y cuyo conocimiento en lo adelante ayudar ms a mejorar la vida social en todos los rdenes y a una mejor democracia socialista.

Y en eso de reconocer el disenso tenemos an mucho que aprender. No me refiero simplemente al disenso que propende a la restauracin del capitalismo dependiente en Cuba y en modo alguno al que responde a los intereses del imperialismo norteamericano, sino a las numerosas formas de disenso que tienen que ver con opiniones y criterios que divergen de las ms diversas polticas, acciones, prcticas, decisiones que se producen en la cotidianidad, sea en un barrio, una escuela, una entidad econmica, un ministerio, un municipio, una provincia, o a escala nacional, discrepancias dentro de los derechos constitucionales que no suelen ser reconocidas ni tener la evidencia pblica que merecen.

La sociedad moderna a la que aspiramos a partir de lo refrendado por el voto ciudadano, requiere la modernizacin tambin de los mtodos, estilos y comportamientos administrativos y polticos, as como un mejor balance en los medios de comunicacin social propiedad de todo el pueblo, de esa diversidad.

El impulso dado a la educacin jurdica de la ciudadana al fragor del proceso de construccin y aprobacin del nuevo texto constitucional debe convertirse en prctica permanente, debe cobrar fuerza institucional en los centros educacionales a todos los niveles y especialidades, en la prensa, en el discurso poltico. Hay que trabajar de un modo socialista y vivir y comportarse en correspondencia con el modelo socialista al que se aspira. Ello significa tambin educacin econmica, educacin laboral, educacin moral, educacin ideolgica y poltica. Una revolucin solo puede ser hija de la cultura y de las ideas, sentenci Fidel.

Tenemos ya una nueva Constitucin, comienzan nuevos desafos, seguimos trabajando por Cuba, contina el dilogo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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