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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2019

Manipular la ley para quitarle la justicia y la verdad

Manuel Humberto Restrepo Dominguez
Rebelin


Cuando la ley, como regla que conduce la organizacin de la vida y orienta a la sociedad y al ser humano para ir por el camino recto, es conducida por el poder, la justicia queda en riesgo, la derrota la sufre la poltica y los ms afectados son los derechos de los dbiles, las victimas y los adversarios. La perdida de capacidad legitimadora de la ley se debe a la multiplicidad de manipulaciones a la que es sometida por agentes del estado y del partido de gobierno, cuya obsesin por mantener el liderazgo de las acciones por el control del pas hermano los hace fallar. El sntoma del dao no esta en la estructura de las cortes de justicia, ni tribunales, si no en la arbitrariedad con la que es atacado el sentido de lo jurdico alejndolo de su realidad material y manteniendo a la sociedad bajo el rigor de quienes se hacen temer amenazando con usar la ley. El poder hegemnico incomunica las interpretaciones sociolgicas de las jurdicas sobre el contexto de pas que existe, y le entrega a la opinin simplificaciones de lo que ocurre, para que los medios, como estrategia del gran capital, construyan su galera impactando y violentando a su antojo la capa protectora de los derechos, desde los mas ntimos de la persona, mostrada en su desnudez, hasta los de autonoma y soberana de los pueblos, puesta en ridculo a travs de su mas crudo sufrimiento y penuria.

La ley es un es un componente esencial para proteger los derechos humanos, por su capacidad para hacer efectiva la de defensa de la vida, honra, dignidad y salvaguarda del sistema social, pero esta en riesgo de ser convertida en un adorno de la pasarela de impunidad, por la que se contonean quienes gozan de inmunidad y anuncian con un discurso de doble rasero, lo bueno y aplaudible de sus prcticas y lo malo y condenable de lo que hacen los otros aunque sea igual. Las fronteras porosas y conflictivas del pas, delatan por su mayor exposicin las contradicciones tericas y practicas del poder, que repite mensajes equvocos en nombre de la ley, y que causan profundos daos a la paz, los derechos y la convivencia. Manipular el sentido de la ley, a la que se dicen aferrarse para juzgar y condenar en nombre de la comunidad poltica que sostiene el andamiaje de todo estado de derecho es lo condenable, como podra deducirse solo con el caso de Andrs Felipe Arias, del que aduce su partido que es falso que exista un tratado de extradicin con Estados Unidos que permita traerlo a Colombia a pagar su condena por delitos comunes, pero el mismo tiempo maldicen porque afirman que el tratado de extradicin debe aplicarse al excombatiente Santrich.

Suma en la manipulacin de las interpretaciones de la ley el cmulo de errores por la persistencia en querer derrocar al gobernante vecino. Trasciende los limites de la buena fe, que cada accin siguiente sea tan incierta y agresiva como la anterior porque violenta leyes, principios y valores universales, que van desde el uso indebido de prcticas y conceptos, como pretender sealar de humanitaria, una accin que no lo es o, insistir en querer hacer ver como neutrales y objetivas opiniones que no lo son o, instalar en el imaginario pretendidas verdades que distan de serlo o, interferir en la libre autodeterminacin de un pas soberano, aduciendo que no hay injerencia poltica, si no un propsito altruista de liberacin nacional, para esconder una alianza de intereses entre el dbil cuerpo de autoproclamado presidente que es mas bien un impostor o un traidor a su patria por no haber sido ni legitima ni legalmente elegido por su pueblo, segn lo define su constitucin, porque all no hay vacancia de poder, ni esta se produce por mandato de gobiernos extranjeros. O bien hay un grave error en esa suma de interpretaciones de la ley o el mundo esta ante un caso inegable de consumados delitos, con trasmisiones en directo, de los que se han desprendido daos irreparables y hechos de violencia con consecuencias fatales.

Hay una lgica de pensamiento y accin del gobierno y en especial del partido de gobierno, que sabe manipular la ley (y los medios), para crear verdades a medias, confundir y hacen perder de vista que el objetivo de la ley es servir de soporte a la justicia para que sobre esta se edifique el estado de derecho. Con esta lgica los derechos solo caben para ser despreciados y sus defensores eliminados, la memoria desdeada y sus fuentes quemadas. Una ley y un derecho de papel para gentes humildes, debilitadas por las carencias, la desigualdad y la exclusin, y otra real, sensata, prudente y Benvola en sus dictmenes para los poderosos, para unos las penas son inmodificables y se cumplen en atiborradas crceles de ignominia y crueldad y para otros sus pequeas penas ocurren en mansiones por crcel por ser padres cabeza de hogar o enfermos de estrs, cuando no logran hacer precluir las investigaciones mediante decenas de dilaciones (y fraudes procesales encubiertos) interpuestas por expertos en torcer la ley aduciendo la defensa de la misma ley.

Lo que ocurre a diario con la manipulacin es el sntoma de una grave enfermedad social, que avanza hacia un reacostumbramiento al fascismo del siglo XXI, en el que la ley pasa a ocupar un segundo plano, el imperio de la ley se desmorona y el poder hegemnico pone todas las reglas segn lo pueda su voluntad, en todo caso invocando y con vehemencia la rectitud del derecho. Ese fascismo esta configurando las bases una solida inseguridad jurdica ya no solo para los antiguos combatientes que suscribieron el pacto de paz, si no para toda la ciudadana, los crticos, los silenciados y los dems. La inseguridad se apodera del ambiente, aunque su nombre poltico sea seguridad. La aplicacin de la ley cede su capacidad ante los impulsos y pulsiones del poder de excitados gobernantes. No es un problema de antinomias, o sea de contradicciones entre normas, ni de conflictos entre ellas, ni de normas invalidas como las que se pretenden contra el derecho a la protesta, a la opinin o las libertades de investigacin y ctedra, es sencillamente el uso ideologizado de la ley por quienes detentan el poder poltico, en asocio con los dueos del capital, que saben bien como relegar a la ley basada en la justicia e imponer su ley sin justicia ni verdad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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