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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2019

Tesis y sugerencias de Xulio Ros sobre la Repblica Popular China y el sistema G-2

Rosa Guevara Landa
Rebelin


Xulio Ros [XR], director del Observatorio de la Poltica China, es uno de los sinlogos espaoles ms informados e interesantes. Entrevistado recientemente por El Viejo Topo, autor del artculo Cohabitacin incmoda [1], recogemos aqu algunas de sus aproximaciones a la situacin actual de la Repblica Popular.

La tregua pactada en Buenos Aires entre Trump y Xi Jinping llega a su fin, en opinin de XR. Termine bien o mal, expirado el plazo se abrir un nuevo tiempo en las relaciones bilaterales entre China y EE.UU.

En las ltimas semanas, China, con nimo apaciguador, ha multiplicado los gestos hacia EE.UU comprometindose no solo a aumentar las importaciones de forma sustancial sino a rebajar aranceles y a aprobar una ley que prohibir cualquier exigencia de transferencia de tecnologa a las empresas extranjeras. Pero esas pequeas o grandes victorias, segn se vea, es probable que no sean ya concesin suficiente. En EE. UU, tanto las elites polticas, demcratas y republicanas, como buena parte del mundo de la empresa parecen cada da ms comprometidos con la idea de hacer un frente contra China. El discurso del vicepresidente Mike Pence en octubre pasado en el Hudson Institute fue algo ms que una declaracin de intenciones. China, mucho ms que Rusia, es el gran rival y se va a por todas.

En el mejor de los casos, prosigue XR, el armisticio aduanero puede convertirse en una paz ms o menos definitiva. Pero, aade, el pulso seguir vigente en las reas clave. Su ilustracin:

Valgan de muestra los piquetes informativos enviados por Washington a las capitales europeas para frenar la expansin de la tecnologa 5G de Huawei, las restricciones a las inversiones chinas en grupos tecnolgicos estadounidenses, el freno a los intercambios cientficos o las anunciadas limitaciones al acceso de estudiantes chinos a sus universidades. Dicha evolucin cohabita aun con otra realidad. Por ejemplo, las exportaciones respectivas han seguido aumentando pese a la elevacin de los aranceles aunque las empresas de EE.UU. (desde Apple a General Motors) han podido apreciar en carne propia los efectos de las tensiones en sus ventas en China.

Un dato a tener muy cuenta: Las filiales norteamericanas en China tienen una cifra de negocios de 345.000 millones de dlares. Equivalente a casi el triple de las exportaciones de EE.UU. a China y suponen del orden de 35 veces las ventas de las filiales chinas en EE.UU.

Pekn, nos recuerda XR, observa atentamente a Washington asumiendo que el pulso actual puede ir para largo. Si es as, supondr dificultades aadidas. Pero China parece dispuesta a pagar un relativo precio en tanto en cuanto sea capaz de preservar la estabilidad interna, la autntica lnea roja de la direccin poltica china.

No va a renunciar sin ms a las caractersticas chinas de su modelo econmico o poltico ni a la ampliacin de su influencia global, una circunstancia que pone nervioso a EE.UU, ya que constituye el mayor de los desafos a su supremaca. Aun as, a Pekn le queda un trecho delicado por recorrer en los prximos 15-30 aos y necesita evitar enfrentamientos directos con esos socios occidentales a los que no puede ni quiere renunciar. Esto sugiere que la prudencia debe primar sobre la agresividad. La prioridad de la economa es indiscutible mientras que en otras reas relacionadas con la seguridad o la defensa se debe rebajar el tono.

Creara esta evolucin condiciones para una cohabitacin aunque sea a disgusto entre las dos grandes potencias?, se pregunta XR. Ms an: abandonar China su idea de acelerar el paso a un orden multipolar para transformar el actual dilogo comercial en otro ms amplio que recupere el proyecto de un G2? La posicin del autor:

La coyuntura actual parece poco halagea para la defensa de la multipolaridad. Cuenta con Rusia, pero la situacin de Europa es la que es. En Amrica Latina (Brasil) y otras partes del mundo, los llamamientos de EE.UU. a elegir bando pueden extremar las opciones convirtiendo toda invocacin de un orden alternativo en una quimera. Incluso el entendimiento con India sobre la base del renacimiento de la civilizacin oriental como contrapeso del orden liberal occidental parece poco factible.

Xi Jinping, el presidente chino, sugiere una comunidad de destino compartido. Se trata, entonces, de compartir la direccin del mundo?

La potencia hegemnica no puede por s sola. Tampoco China lo podr hacer por su cuenta. El problema radica en que los valores y estrategias de ambos no siempre se complementan sino que se confrontan y el resurgimiento chino se ha transformado en sinnimo del declive occidental. No hay armona entre el regreso de China a la centralidad y la hegemona de la modernidad liberal. China ha seguido su propio camino en su evolucin interna y ansa hacer lo propio internacionalmente, sin renunciar a su soberana. Sus intereses sugieren que hay cosas que deben cambiar en la gestin del orden global conformado atendiendo a la supremaca occidental.

En opinin de XR imaginar una China integrada en el sistema internacional sin ajustes de calado equivale a la misma ilusin de esperar un desarrollo liberal en el orden interno.

Yuan Xuetong, concluye nuestro autor, el decano del Instituto de Relaciones Internacionales de Qinghua, sugiere una fase de contemporizacin pacfica que mitigue la tensin de la alternancia o aplace la redefinicin progresiva del orden global establecido en la posguerra. Mientras los intereses centrales de cada parte se mantengan a buen recaudo, aade, las diferencias podran ser controlables.

Estamos a tiempo?, se pregunta y nos pregunta el director del Observatorio de la Poltica China.

Para finalizar, su mirada sobre el presidente chino, sobre Xi Jinping. Hay culto a la personalidad? Es Xi Jinping un Mao del siglo XXI?

Hay una cierta merma del liderazgo colectivo y un encumbramiento, muy apreciable en los medios chinos, del liderazgo central que representa Xi. El liderazgo colectivo fue una propuesta de Deng Xiaoping precisamente para evitar los males derivados del gobierno de un solo hombre que tantas desgracias acarre en la poltica china durante el maosmo. La percepcin de que China vive ahora un momento crucial de su proceso de modernizacin sirve de argumento para recuperar la idea de un lder fuerte, no un primus inter pares sino un primus supra pares. De ah tantos esfuerzos por presentar tempranamente a Xi como ncleo de la quinta generacin de dirigentes y enfatizar la lealtad como principio bsico para ahuyentar las crticas que pudieran debilitarlo y abrir fisuras que debiliten la capacidad del PCCh para liderar el pas. Por otra parte, Xi sabe que no puede superar a Mao pero no le importara quedar por delante de Deng Xiaoping en el escalafn histrico-poltico de la Nueva China.

Ms all del resurgir de cierto culto a la personalidad, apunta tambin XR, lo que ms preocupa es el cuestionamiento de otras reglas internas diseadas por Deng Xiaoping para establecer una institucionalidad respetada para resolver los problemas asociados al proceso sucesorio en la cpula del Partido, la preservacin de los consensos, etc. Actualmente quiz predomine la idea de que aquel consenso adormeca la dirigencia y no permita tomar decisiones arriesgadas en el momento preciso.

Para XR el riesgo es que esta especie de dinasta orgnica que representa el PCCh pueda adentrarse en una fase de inestabilidad y turbulencias. Como la vivida durante el maosmo en muchos momentos.

Nota

1) China, un socialismo diferente. Entrevista a Xulio Rios, El Viejo Topo, nm. 373, febrero de 2019, pp. 32-41, y https://elpais.com/elpais/2019/02/24/opinion/1551025431_653265.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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