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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2019

Miedo y asco en Europa: un viaje salvaje a la poltica de la venalidad y la violencia

Daniel Ravents y Julie Wark
Sin permiso


Umberto Eco, en su ensayo de 1995 Ur-Fascismo, describe catorce caractersticas de tal fenmeno, pero su idea fuerza es que slo hace falta un rasgo para que el fascismo coagule a su alrededor. Para ser breves, el ur-fascista hace culto a la tradicin, rechaza el modernismo racional, ama la accin sin sentido hecha en aras de la propia accin, llama a la discrepancia traicin, crea alarmismo en torno a la diferencia, complace a una clase media frustrada, es hipersensible a los complots y a los enemigos, es ambivalente respecto a las lites, entona el dogma de la guerra permanente, desprecia a los dbiles, nutre el culto al heroico gran lder (pero enva a otros a la muerte), alardea de machismo, se dedica a un populismo selectivo en el que atiende a la voz de la gente y, como lo requiere todo lo anterior, parlotea en el entumecedor y simplificador lenguaje de la neolengua. El Ur-Fascismo, advierte Eco, puede volver bajo el ms inocente de los disfraces.

Un ao antes, Hunter S. Thompson haba escrito su anti-encomio de Nixon: ni siquiera tienes que saber quin era Nixon para ser una vctima de su espritu desagradable y nazi. Ha envenenado nuestra agua para siempre. Por ese entonces, acomodado en tal cloaca, un ruin de cuarenta y nueve aos estaba declarando una prdida de 916 millones de dlares en su declaracin de impuestos. Veinticuatro aos ms tarde, una versin de pleno derecho de no una, sino de todas las caractersticas de Eco, est ocupando la Casa Blanca. Hunter S. Thompson no fue irreverente, como lo acus la polica del lenguaje. Fue proftico. Y Eco no slo retrat clarividentemente al presidente Trump. Comprendi la longevidad y el poder del fascismo. Muchos de los embustes de los Benitos de hoy en da encajan en tal retrato robot. Ya sean abiertamente fascistas o no, en Europa, los partidos neo-nazis, xenfobos, nativistas, racistas, anti-inmigracin, supremacistas blancos, identitarios, islamfobos, misginos, homo y transfbicos, ultra-populistas... estn en aumento.

El fascismo no es nuevo en Europa. Il Duce utiliz el trmino por primera vez en 1915 y, aunque latente, siempre ha tenido sus partidarios. Lo que es nuevo es que, en los ltimos aos, los partidos que promocionan los mismos viejos mitos, creencias y doctrinas, claro que debidamente puestos al da, estn ganando un amplio apoyo en las elecciones de Europa, a tal punto que los analistas estn haciendo comparaciones con los aos veinte y treinta. Las elecciones estn permitiendo que los ultraderechistas se conviertan en conservadores respetables y, cunto ms poder vayan adquiriendo, ms mercenarios, ya sea en los medios de comunicacin, la academia o las escuelas de negocios, seguirn puliendo esa imagen.

La mayora de los Estados europeos tienen uno o ms partidos de extrema derecha. En la pulcra Suiza, el Partido Popular Suizo (SVP), la fuerza poltica ms grande del pas despus de las elecciones de 2015, est ahora, muy democrticamente, haciendo uso de referendos para difundir su mensaje. Uno, en 2016, pregunt a los ciudadanos si los extranjeros deban ser expulsados por delitos leves, pero el autntico objetivo era cambiar la Constitucin por un sistema de justicia de dos niveles que permitiera la expulsin automtica. Un grupo de oposicin de base llamado Operacin Libero se aprovech de esto e impugn al SVP por razones de Estado de derecho, y otros opositores publicaron anuncios mostrando a la Suiza de 2016 junto a la Alemania Nazi de 1933. Ese fue el quid de la cuestin: el espectro del uso arbitrario del Artculo 48 (sobre seguridad y orden pblico) de la Constitucin de Weimar por parte de Hindenburg, y el subsiguiente colapso de la Repblica. Esta vez, el Estado de derecho prevaleci.

La farfulla de los polticos de extrema derecha tiende a oscurecer lo que realmente estn orquestando, algo que, en otras partes, no se ha comprendido. En noviembre de 2018, Donald J. Trump haba firmado 86 decretos ejecutivos as como ordenado ataques con misiles contra instalaciones del gobierno sirio sin la autorizacin del Congreso o de la ONU. Su Departamento de justicia aleg que estaba actuando dentro de sus amplios poderes constitucionales. La amplitud de los poderes entregados a un presidente demente sigue intacta porque un Congreso impotente ha renunciado a sus responsabilidades constitucionales, incluyendo el impeachment. Quin necesita, as, una Ley habilitante?

Los partidos de extrema derecha estn ganando terreno en Europa y, detrs de todas las bravatas, hay una intencin general ferozmente antidemocrtica. El Partido Popular Dans (DPP) obtuvo el 21% de los votos en 2015 y no pas mucho tiempo antes de que el lder socialdemcrata Mette Frederiksen reconociera pblicamente haberse acercado al DPP en polticas anti-inmigracin y anti-Schengen. El partido de los Demcratas Suecos (17,6% de los votos en el pasado septiembre) mantiene el equilibrio de poder en el Parlamento y, despus de un cambio de marca considerable, est presionando en favor de la deportacin por va rpida, as como por medidas severas contra los inmigrantes criminales, objetivos que requerirn una reforma legal. El partido Verdaderos Finlandeses, despus de una escisin que salv a la coalicin de derechas en 2017, se est juntando con otros grupos de la derecha dura cuyos contactos en el extranjero incluyen al supremacista blanco Jared Taylor y Marcus Follin, el sueco de oro. Por muy chiflados que parezcan estos grupos, estn recibiendo mucha atencin y blanqueo por parte de los medios de comunicacin y estn siendo absorbidos en el mainstream, donde el debate parece ms centrado en si deberan tener voz en l que en qu son realmente estos grupos.

En las elecciones alemanas de 2017, Alternativa por Alemania (AfD) obtuvo el 13,5% de los votos. De manera extraoficial, pero estrechamente vinculada a AfD, la Generacin Identitaria paneuropea, la nueva derecha que se est haciendo un hueco en la industria editorial, en la sociedad civil y en los negocios (pero tambin en el mbito militar), es extremismo con una cara amigable. En Grecia, maltrecha por las imposiciones austericidas de la UE, el abiertamente fascista Amanecer Dorado es el tercer partido poltico ms grande en el Parlamento; en Francia, el Frente Nacional particip en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2017 con Marine le Pen como candidata; y, en Italia, el xenfobo Matteo Salvini (animador de los crmenes contra la humanidad inmigrante) es viceprimer ministro y ministro del Interior. En los estadios de ftbol, el odio contra el otro (equipo) se representa con accesorios como esvsticas, cruces celtas, el guila de Wehrmacht y el saludo nazi. Judo es un escarnio comn. Calendarios de 2019 de Benito Mussolini estn a la venta en los quioscos de Roma. El Partido de la Libertad de Austria est en el gobierno mientras que el ultra-religioso y ultra-nacionalista partido Ley y Justicia (PiS) est en el poder en Polonia y, como escribe la periodista Ewa Jasiewicz, usa los tribunales, la polica, la fiscala y las amenazas de multas () para intimidar a los periodistas. En Hungra, Fidesz, la ultra-derechista Unin Cvica Hngara, ahora en el gobierno con el Partido Popular Demcrata-Cristiano, est usando jueces enchufados para manipular la constitucin.

El ltimo brote de este malestar ha sucedido en el Reino de Espaa. En las elecciones andaluzas de finales de 2018, Vox, un partido manifiestamente franquista, obtuvo un 11% de los votos. Spain is different, pero no como sugera el lema, cebo de turistas, del rgimen de Franco. A diferencia de lo que sucedi en Alemania, Italia y Portugal, el fascismo, personificado por el Generalsimo Francisco Franco, nunca fue realmente derrotado. Mussolini fue colgado cabeza abajo en Miln, Hitler opt por el suicidio antes de que las tropas soviticas lo alcanzaran, y Salazar, incapacitado despus de un derrame cerebral y apartado del poder fue, en sus momentos lcidos, engaado para que creyera que todava estaba al mando. Pero Franco muri en su cama. Estando en el poder. Tanto es as que nombr como sucesor al Rey Juan Carlos, padre del actual Felipe VI, que tan beligerante contra el derecho de autodeterminacin se muestra. Y en la subsiguiente transicin democrtica, la Ley de Amnista (1977), garantiz la impunidad de sus secuaces, que haban practicado el asesinato, la tortura y el robo de nios, mientras decenas de miles de sus vctimas yacen en fosas comunes. Ni la polica, ni la Guardia Civil, ni el ejrcito, ni el sistema legal fueron revisados. Todava son baluartes de los devotos de Franco. En 2018, el gobierno (ahora encabezado por el socialdemcrata PSOE) decidi continuar con el Ducado de Franco, que fue creado por el Rey Juan Carlos en homenaje al dictador. No sera posible un Ducado de Hitler en Alemania, en cambio el Ducado de Franco fue creado por el padre del actual rey y sigue impune. Un dictador fue derrotado, el otro no.

Desde la muerte de Franco, sus intransigentes se han resguardado en ciertos sectores del Partido Popular (PP) a la espera de extender sus alas de nuevo. Y ahora, un antiguo militante del partido est liderando Vox. (Este partido es la "acusacin popular" en el juicio contra dirigentes de la rebelin catalana que actualmente se desarrolla en Madrid, con la polticamente infame paradoja que simpatizantes de muchos colores polticos -menos de la extrema derecha- constatan: demcratas en el banquillo, franquistas en la acusacin). Despus nos encontramos al supuestamente centro-derechista Ciudadanos. Como anota el escritor espaol Suso de Toro, Antes decamos que no haba partidos de extrema derecha en Espaa porque la ultraderecha estaba dentro del PP. Ahora tenemos tres.... Y tenemos nuestro propio Artculo 48, excepto que se llama Artculo 155.

Los xitos electorales de Vox y de otros partidos estn normalizando ideas retrgradas, antisociales y destructoras de planeta con propuestas de soluciones mgicas absurdas y apelaciones a la solemnidad nacional. Nuevos idelogos aparecen, especialmente entre medios de comunicacin y creadores de opinin acadmicos, as como think tanks y firmas consultoras. Lderes de la nueva derecha como Geert Wilders y Marine Le Pen estn escribiendo pginas de opinin para el New York Times y el Wall Street Journal. Y a todo esto, partidos de centro-derecha, y algunos otros de centro-izquierda, pensando en las elecciones (o no queriendo sacudir el U-boot), estn haciendo tratos con tales partidos de extrema derecha. La poltica de extrema derecha no es dominio exclusivo de los partidos de extrema derecha.

Cada eleccin afecta al estado de la democracia global. Ahora, Brasil, la cuarta democracia ms grande del mundo, parece dispuesta a mostrarnos cmo la democracia puede convertirse en antidemocrtica, suicida, ecocida y, en lo que a los pueblos tribales se refiere, genocida. Los programas de la nueva derecha que hundirn a otras democracias incluyen polticas anti-inmigracin, negacin de derechos en base a la etnicidad, ojos vendados ante la violencia de gnero (a no ser que sea producida por inmigrantes), los valores tradicionales, el odio al feminismo, la LGTBfobia, un nacionalismo estatal agresivo, la supresin de las libertades (excepto la de mercado) y especialmente la libertad de expresin, as como todo lo que estos objetivos implican. Todas ellas exigirn suprimir la independencia judicial y entrometerse en las constituciones.

Un posible punto dbil de la nueva derecha es que a las lites adineradas les inquieten las personas a las que la nueva derecha dirige su mensaje. Hasta que Hitler no obtuvo el apoyo de la gran burguesa alemana de los Krupp, Flick, Vgler, Tengelmann, Quandt, etc., en 1933, su victoria no estuvo asegurada. Y no fue hasta la vspera de su marcha sobre Roma en octubre de 1922 que Mussolini (quien, a propsito, hizo su aparicin en poltica en 1917 con un sueldo de 100 liras semanales del MI5) extrajo unos cincuenta millones de liras de las Confederaciones Nacionalistas de Industria, Agricultura y Banca. Luego tom el poder. Franco tena el apoyo de los espaoles ricos. Algunas grandes fortunas siguen siendo cautelosas respecto a la extrema derecha de Europa, pero cada vez ms ricos simpatizantes la ven como su mejor proteccin. Una vez ms, tenemos que mirar hacia atrs, en el periodo que va de la dcada de los 20 a los 40, cuando empresas, bancos y destacados hombres de negocio americanos (incluyendo el abuelo de George W. Bush, el senador Prescott Bush, director y accionista de empresas que se beneficiaron de su implicacin en la Alemania nazi) estaban apoyando los regmenes fascistas de Europa. No es necesario ser un verdadero creyente. La guerra y la seguridad de Estado son rentables. La marcha hacia delante de los fascistas de hoy abarca un amplio mbito social, desde agitadores hasta financieros silenciosos como Robert Mercer, Peter Thiel y Daniel Loeb. No hablan. Actan.

Las variopintas formas de la nueva derecha estn fijando la agenda poltica y apartando la atencin lejos de cuestiones reales y bsicas que afectan a la poblacin de sus pases, as como otras, mientras desmantelan instituciones que, antiguamente, protegan los derechos de los ciudadanos. Por supuesto, hay resistencia: los gilets jaunes, las feministas, el municipalismo radical, las grandes manifestaciones y las iniciativas ciudadanas. Pero no debemos distraernos con toda la parafernalia desorientadora del Blut und Boden, debemos centrarnos en cambio en temas como la desigualdad, el poder de los muy ricos (que quemaran todo el planeta antes que compartirlo), la catstrofe climtica, los derechos humanos universales y la proteccin de todas las instituciones democrticas. Las leyes habilitantes de nuestros das estn orientadas a afianzar an ms a los ya habilitados, que ejercen esta licencia auto-otorgada para apalear, mutilar y matar a cualquier ser vivo que se interponga en su camino.

Daniel Ravents es editor de Sin Permiso, presidente de la Red Renta Bsica y profesor de la Facultad de Economa y Empresa de la Universidad de Barcelona. Es miembro del comit cientfico de ATTAC. Sus ltimos libros son, en colaboracin con Jordi Arcarons y Llus Torrens, "Renta Bsica Incondicional. Una propuesta de financiacin racional y justa" (Serbal, 2017) y, en colaboracin con Julie Wark, "Against Charity" (Counterpunch, 2018).

Julie Wark es autora del Manifiesto de derechos humanos (Barataria, 2011) y miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso. En enero de 2018 se public su ltimo libro, Against Charity (Counterpunch, 2018), en colaboracin con Daniel Ravents.

Fuente: Counterpunch, vol. 25 nm 6

Traduccin: Oscar Planells

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/miedo-y-asco-en-europa-un-viaje-salvaje-a-la-politica-de-la-venalidad-y-la-violencia



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