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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2019

Manteros
Muerte y vida de los grandes pases europeos sin migrantes

Jos Mansilla y Horacio Espinosa

Mientras el FMI expulsa a los africanos de sus pases, la UE les cierra las puertas. Obligados administrativamente a ganarse la vida en los mrgenes de la legalidad, hasta el apoyo mutuo y la solidaridad entre ellos se acaba poniendo bajo sospecha


Concentracin de manteros en Barcelona contra la criminalizacin del colectivo SANDRO GORDO 

En opinin de Lant Pritchett, economista, profesor en Harvard (EEUU) y antiguo directivo del Banco Mundial, Europa necesita ms de 200 millones de inmigrantes en los prximos 30 aos para que la economa del continente sea viable, medida que ayudara a paliar lo que se est empezando a describir como el suicidio demogrfico de la Unin Europea. Y es que en el viejo continente, la tasa de natalidad disminuye y las personas en edad avanzada y sin capacidad productiva, aumentan. De este modo, quin pagar las pensiones de los ancianos del futuro?

A este contexto, se suman los distpicos agravantes de, por un lado, una economa cada vez ms robotizada y con menos necesidad de mano de obra, y por otro, unas fronteras rgidas, tecnologizadas e infranqueables que alejan a los migrantes, cuya juventud y fertilidad seran una posible solucin al envejecimiento y muerte de Europa. Sin embargo, la solucin de Pritchett no deja de ser problemtica y provocadora: dar permisos de trabajo masivos a inmigrantes, pero desvinculando esos permisos de la concesin de la ciudadana. Es decir, migrantes que vendran a trabajar, pero se les tendra prohibido echar races y despus de un tiempo, debern volver a casa. Justo como ocurre en algunas monarquas petroleras de medio oriente, donde hay una gran cantidad de trabajadores temporales que no cuentan con derechos.

La propuesta de Pritchett, aunque crtica con la propuesta de la ultraderecha de reforzar las fronteras, es una propuesta ultraliberal, dictada desde centros econmicos globales como el Banco Mundial, donde se desvincula el trabajo de los procesos de acumulacin capitalista. Como bien sealara Gramsci las relaciones internacionales se entremezclan con las relaciones internas de los Estados-nacin, y de esta misma manera, lo que Lenin dijo acerca del Imperialismo como la ltima fase del capitalismo, sigue siendo vigente y estrechamente relacionado con el fenmeno de la migracin.

Siguiendo a David Harvey, un Estado-nacin determinado pensemos en el rol global que tiene actualmente Estados Unidos, por ejemplo exporta los peores elementos de la explotacin capitalista, primeramente ensayados en sus propias fronteras con su propia clase trabajadora: facilita la exportacin de capitales, obtiene materias primas a bajsimo costo, ampla y conserva los mercados y mantiene un ejrcito industrial de reserva (masas de desempleados dispuestos a trabajar a cualquier precio) compuesto de trabajadores migrantes.

La migracin de trabajadores de los pases subordinados a las metrpolis globales es un claro ejemplo de frmula win-win para las burguesas nacionales. Por un lado, los migrantes, sobre todo cuando son ilegales, ayudan a abaratar la mano de obra de los pases capitalistas, minando los derechos laborales conseguidos por las luchas obreras de los trabajadores occidentales, pero tambin estos mismos trabajadores migrantes, con o sin papeles, son usados como chivos expiatorios cuando se suceden algunas de las crisis endmicas e inevitables que produce el propio sistema capitalista.

De esta manera, cuando la cosa falla (y el capitalismo contiene en su interior la semilla de las crisis), siempre se le puede echar la culpa a los migrantes. El Estado-nacin consigue comprar la fidelidad de los elementos de clase trabajadora dentro de sus fronteras a expensas de los trabajadores de los pases dependientes (los que en otro tiempo se llamaban en vas de desarrollo), al mismo tiempo que obtiene apoyo ideolgico al propagar las ideas de orgullo nacional, Imperio, chovinismo y racismo.

En pocas palabras, las burguesas nacionales empobrecen a sus propias clases trabajadoras y cuando estas han obtenido ciertos derecho, favorecen la migracin para abaratar los costes del trabajo y explotar mejor tanto a trabajadores nacionales como de fuera. Si la cosa va mal, siempre tendrn la coartada ideolgica de agitar el nacionalismo y culpar a los de fuera salvaguardando un sistema que les beneficia a ellos y solamente a ellos. La frmula perfecta.

En un texto publicado el pasado domingo 24 de febrero en El Periodico de Catalunya, el autor descubra que oh sorpresa!, los manteros son musulmanes. La derecha nunca se ha caracterizado por su carcter intelectual, pero, en esta ocasin, se ha superado a s misma. Dejando la irona al lado, el mencionado artculo verta diatribas antiislmicas y xenfobas sealando la existencia de un determinado grupo islmico que controlara desde las sombras la voluntad de los vendedores ambulantes.

Podramos usar, para calificar el texto, la palabra panfleto, libelo, o simple fake news. O, incluso, como sealan los compaeros de El Salto, un intento naif de conseguir audiencia fcil en la era del clickbait. El medio confunde una cofrada, es decir, un grupo de fieles religiosos, con una organizacin criminal, por el simple hecho de ser musulmanes. Se trata de algo tan delirante como confundir a la Hermandad y Cofrada de la Virgen Macarena con el Ku Klux Klan, y no tanto por las tnicas y los capirotes, sino por el simple hecho de ser grupos de personas organizadas alrededor de una fe religiosa.

Una de las caractersticas de la ltima fase del capitalismo neoliberal es la preeminencia que se da a la circulacin por sobre la quietud. Discurso que devela su carcter ideolgico cuando se contrapone a una geopoltica fundamentada en la sistemtica presencia de barreras fsicas o burocrticas organizadas como fortalezas alrededor de ciertos territorios. Para el escritor nigeriano Fidelis Balogun, los Planes de Ajuste Estructural introducidos a mediados y finales de la dcada de los 80 por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han tenido consecuencias comparables con un desastre natural y as para devolver la vida a una economa moribunda haba que exprimir bien los jugos de los ciudadanos con menos recursos.

En el frica subsahariana, el saldo de los ajustes estructurales no pudo ser ms dramtico en un medio rural tradicional que perdi todas las batallas frente a la agricultura automatizada y subsidiada del Norte, expulsando a millones de personas hacia ncleos urbanos que funcionan bajo una lgica paradjica, en la que el incremento de la poblacin urbana solo hace decrecer la capacidad productiva. A finales de los aos noventa, en las ciudades de pases como Senegal, Costa de Marfil, Tanzania o Gabn, con economas que se retraan anualmente entre un 2 % y un 5 %, se da un sorprendente crecimiento demogrfico urbano de entre 5 % y 8 %, obteniendo como resultado una poblacin urbana desempleada en reas hiperdegradadas.

En el caso especfico de Senegal, de donde provienen la mayora de los manteros que trabajan en las calles de Barcelona, esta situacin sigue siendo crtica. Una institucin como el Fondo Monetario Internacional genera las condiciones para expulsar a los africanos de sus pases, mientras otro frankenstein supranacional la Unin Europea les cierra las puertas. Ambos fenmenos ocurren casi de manera simultnea.

La entrada en vigor del Tratado de la Unin Europea, firmado por Espaa el ao 91 y ratificado el 93, as como el acuerdo para la creacin del espacio Schengen en marzo de 1995, son fechas que marcan un antes y un despus en el control territorial espaol de sus fronteras. Algunas de las recientes acciones antimigratorias han sido producto de la propia iniciativa espaola, mientras otras han sido claramente impuestas por la Unin Europea. Sin embargo, como dijo el antroplogo francs Marc Aug una frontera es una barrera y un paso por lo que, a pesar de la Europa-fortaleza, Espaa ha pasado de tener una poblacin africana relativamente mnima (8.529 residentes en 1985) a multiplicarse por diez (82.601 en 1994). Para los senegaleses, a principios de los 2000, Espaa se transform en un destino migratorio comparable a Alemania, el Reino Unido o Francia.

En su mayora de etnia wolof, los manteros, autodenominados Modu-Modu, comparten un elemento comn de espiritualidad y devocin por ciertas figuras vinculadas a la rama senegambiesa del Islam, la cual se caracteriza por la mstica suf y, al igual que otras ramas del sufismo, comparten el pacifismo y la ideologa de la no confrontacin. Algunos son miembros de la Tariqa Tijaniyya y seguidores del profeta Suf Ibrahim Niass, tambin conocido como Baye Niass (Padre Niass).

Otros, por el contrario, son seguidores de Ahmadou Bamba, tambin conocido como Cheik Ahmadou, fundador de los muridiyya, predicador musulmn y anticolonial de finales del siglo XIX y principios del XX. De gran influencia entre la comunidad migrante de Senegal, a Ahmadou Bamba lo describen como un asilo para aquellos que no tienen refugio, por lo que los sujetos transfronterizos se sienten identificados con l.

Los lazos tejidos por la espiritualidad Modu-Modu se materializan en redes de apoyo recprocas. Si en una direccin los manteros se sienten responsables de apoyar a sus familiares en Senegal, como en el caso de la fiesta del cordero, los migrantes senegaleses de mayor experiencia en Espaa se sienten responsables de acoger a los recin llegados. Justo lo mismo que ocurri en Catalunya hace dcadas con la emigracin andaluza, extremea, etc. y por eso los pueblos y ciudades del rea metropolitana de Barcelona, por ejemplo, acogen antiguos vecinos y vecinas de los mismos lugares de origen.

Para los manteros esto es especialmente relevante y as los dajar (recin llegados) son acogidos por los diatugui (los padrinos), que dan alojamiento a los dajar de forma gratuita hasta que los nuevos migrantes hayan conseguido trabajo; conseguir trabajo sin contar con papeles es una tarea titnica si no imposible y es ah en esta disyuntiva donde la venta ambulante se vuelve una dura alternativa, pero la gran mayora espera que sea temporal, algo que solo es soportable debido a las redes de apoyo y solidaridad mantera y en el contexto de la pertenencia a una comunidad espiritual suf.

Atados a dos mundos, la experiencia de la frontera para los manteros es un desgarro. Esto es independiente de la raza o color de la piel. Igual de desgarrados se sintieron los refugiados republicanos espaoles, muchos de ellos nios y nias, que llegaron a Mxico de la persecucin franquista.

La experiencia de frontera del mantero no termina al atravesar los lmites del Estado-nacin en su calidad de inmigrante sin papeles, sino que se reproduce continuamente en la ciudad, dando como resultado una experiencia de ubicuidad fronteriza a la que el mantero tiene que enfrentarse cada vez que realiza alguna incursin. Los manteros se encuentran continuamente saltando la valla que los separa de la muerte y la vida en unos grandes pases europeos que parecen no querer a los migrantes.

Jos Mansilla, Observatori d'antropologia del conflicto urb (OACU)

Horacio Espinosa, Observatori d'antropologia del conflicto urb (OACU).

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/manteros/muerte-y-vida-de-los-grandes-paises-europeos-sin-migrantes



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