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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2019

Entrevista a Aristides Baltas, exministro de cultura griego
La cultura y la poltica en Grecia no han encontrado todava una verdadera conexin

Alejandro Bruzual
Rebelin


Aristides Baltas (1943), miembro fundador del partido griego Syriza (Coalicin de la Izquierda Radical), en 2012, fue Ministro de Cultura del gobierno de Alexis Tsipras, desde enero de 2015 hasta noviembre de 2016. Con una formacin en ciencias, en particular en Fsica, se ha desarrollado en el mbito de la Filosofa de la Ciencia, especializndose en epistemologa y en autores como Spinoza y Wittgenstein. Docente universitario de larga data. Actualmente, es miembro del Parlamento Griego.

 

Inicialmente, cuando fue ministro de Cultura, el cargo inclua adems Educacin, Deportes y Asuntos Religiosos. Visto desde nuestra experiencia en Venezuela, tendiente ms bien a un desborde burocrtico, resulta sorprendente que un solo ministro pueda atender tantas reas, y tan dismiles. A qu se refiere esa cultura en la Grecia de hoy?

Fui ministro en el primer gobierno de Tsipras, desde enero 2015 hasta las elecciones de septiembre de ese mismo ao, y el Ministerio de Educacin, Cultura y Asuntos Religiosos, en efecto, tambin inclua Deportes. Luego, el ministerio fue dividido, y el rea de educacin fue separado como un ministerio aparte, por lo que desde entonces fui simplemente Ministro de Cultura, puesto que ocup unos doce o trece meses ms. Vinieron despus dos cambios de gobierno. En estos ltimos dos aos he sido slo miembro del parlamento.

La agencia poltica de la cultura en Grecia −segn mi experiencia como ministro, pero tambin hablo de mi vivencia como ciudadano griego− es muy distinta a la de otras partes de Europa, pero intuyo que incluso lo es an ms a la de Estados Unidos o Latinoamrica. Tenemos dos grandes reas que atender. Una es la relativa a la herencia histrica, que incluye toda clase de monumentos, teatros antiguos, la Acrpolis, museos que custodian lo que queda de miles de aos de historia. Todo esto est bajo la supervisin directa del ministro de Cultura, siendo una parte importante de su trabajo ordenar y organizar su preservacin, explotacin, y desarrollo. La otra rea es la que podemos llamar cultura moderna, que a su vez se divide en dos. Por un lado, lo que concierne a las principales instituciones culturales que estn bajo el control del Estado, como el Teatro Nacional, la pera, los grandes museos modernos, etc. Y, por el otro, el ejercicio cultural actual y general: grupos artstico, musicales, producciones de teatro, etc. Pero debo aclarar que entendemos el ministerio no como un promotor de cultura per se, sino ms bien como un ente que organiza su basamento, su accin. Nos propusimos crear condiciones de libertad y de desarrollo que motivaran la creacin, si bien ha habido muy pocos recursos para financiamiento, puesto que llegamos en un momento econmico desastroso para la nacin, situacin que era equivalente al de todos los otros ministerios. Hemos buscado la manera, entonces, de apoyar sin favorecer, digmoslo as, a unos sobre otros por sus posiciones polticas. Pensamos en su calidad como artistas o creadores, en la seriedad de su trabajo, no averiguamos por quienes votan o a quienes apoyan. Segn esto, no hay una escogencia particular, digamos, entre Shakespeare y Brecht; no privilegiamos un tipo de msica sobre otra. No ha habido lo que se puede imaginar haya sido un proyecto de cultura terico y previo desarrollado por el ministerio, sino que ha sido algo mucho ms prosaico y simple: preparar y organizar las condiciones favorables para que las actividades se desarrollen por sus propios medios, ofreciendo apenas un respaldo general.

 

No deja de ser curioso que, precisamente en Grecia, Syriza haya nombrado a un filsofo como Ministro de Cultura. No puedo menos que pensarlo como un acto de respeto a la Cultura y al campo cultural, precisamente, como un mensaje que pudiera decir osado, en un mundo que parece despreciarla cada vez ms, valorarla slo en cuanto mercanca o publicidad, y desde all, decidir quines la liderizan en el Estado.

A ese respecto, habra que considerar que en el primer gobierno de Syriza al menos un treinta y cinco por ciento de los ministros eran profesores universitarios. Y este nmero sorprendente tena una razn particular. Durante la ltima dcada o ms, previo a nuestro gobierno, hubo un gran movimiento en las universidades griegas en contra de la privatizacin, que luchaba por la reorganizacin de la enseanza, y en el cual haba una particular participacin de la izquierda. Por varias razones despus de la dictadura, y por la misma experiencia de resistencia a la dictadura, las universidades se convirtieron en una verdadera arena para la discusin social y poltica, en la cual la izquierda era claramente mayoritaria. De ah surgira en buena medida Syriza, y cuando lleg al poder, esa gente con experiencia en el debate y las luchas universitarias, adems de tener un mnimo de conocimientos administrativos, fue la mejor considerada para ocupar puestos polticos de importancia.

En mi caso en particular, el hecho de que me dedicara a la filosofa no influy mayormente en la decisin de ser nombrado ministro, sino que como profesor estaba cercano a esa juventud que formara Syriza. Haba un inters peculiar. Los estudiantes se me acercaban para discutir conmigo sobre poltica, marxismo, Althusser, etc., etc., y claro, sumado a mi participacin directa, desde los orgenes mismos del partido, propici que la percepcin de ser un buen candidato para formar parte del gobierno en el rea de educacin o de cultura. Entonces, retomando tu pregunta, la filosofa tuvo muy poco que ver con esto; hablo de la filosofa como en los tiempos clsicos, que es la que imagina uno que, precisamente, no es griego. En cierto modo, todo esto fue mucho ms prosaico.

 

Sin embargo, quisiera insistir, ya que sin una relacin profunda con el campo intelectual y creativo se desvirta en mucho la potencialidad, incluso propiamente poltica, de transformacin social que tiene la cultura. Y aunque es un cambio de matiz, pudiramos apelar aqu a la visin de Alan Badiou sobre la Revolucin Cultural China, entendida como una revolucin en la revolucin que tena como objetivo enfrentar los procesos aberrantes de burocratizacin y desapego del colectivo, ms all del fracaso final de su intento y de las tergiversaciones que se han hecho en su comprensin posterior. Creo que no es banal, entonces, el perfil intelectual de quien dirige la cultura en un gobierno que se autodefine como de izquierda radical.

Siempre tuve en mente el cmo conectar mis dos experiencias, como profesor de filosofa y la actividad en el ministerio. Sin embargo, descubr que el tiempo era un factor muy importante, que interfera en ello. Estar en una oficina ministerial, teniendo que firmar y decidir muchas cosas bajo presin, una detrs de la otra, extremadamente rpido, no deja tiempo para pensar, no digamos para escribir. As que, segn mi experiencia, quizs el pensamiento acta en el fondo, la base de tu formacin, y puede llevarte a tomar cierto tipo de decisiones de manera ms o menos acertada, pero es imposible emprender un cierta teorizacin inmediata del accionar poltico en el que ests involucrado, eso viene ms tarde. Entonces hay como una escisin entre el trabajo de cada da, con todas las premuras y presiones, y el pensamiento, que madura lentamente. As es como ahora, a dos aos de haber sido ministro, es que he logrado entender mucho mejor de lo que se trataba, qu fue lo que estuvo bien o mal, que se podra corregir o desarrollar, etc.

 

Est satisfecho con su desempeo como ministro?

En algn sentido s, pienso que hice lo que pude. Pero hubo dimensiones que eran en cierto sentido nuevas para m, y las cuales me tomaron por sorpresa. Por ejemplo, el cmo tratar y relacionarme con la prensa, la comunicacin y todo eso. No es que no pudiera explicarme o decir lo que fuera necesario, sino que aqu tenemos una prensa que ejerce todo tipo de oposicin, con todos los recursos y todos los medios, y tienen casi un monopolio. Ellos hacan que hasta la ms banal de mis frases se utilizara para provocar, tornndola en algo muy diferente de lo que quera decir o haba dicho. Esto me obligaba a explicar y explicar siempre lo que estbamos tratando de construir. De eso no tena la ms mnima experiencia, y me llev cierto tiempo tomar ms o menos control de lo que deca y tena que decir para que no fuera tergiversado y utilizado en nuestra contra.

 

No me queda claro, sin embargo, que hubiera un proyecto cultural propio de Syriza, que reflejara sus perspectivas del cambio social.

Yo modificara la pregunta, y dira que durante la crisis de Grecia, antes de que llegramos al poder, lo que necesitbamos era ms bien una suerte de regeneracin cultural. El que los artistas ms jvenes pudieran emprender nuevas iniciativas, surgieran nuevos grupos de accin cultural, teatros, musicales, etc., que pudieran comunicarse entre ellos. No tenan los medios para crear grandes cosas en pblico, pero se senta que algo as se estaba acercando. Entend eso y lo apoy. En su momento, hice lo que pude, sin prcticamente poder contar con fondos materiales ni recursos, apenas poda ofrecer algunas facilidades administrativas para que se desarrollaran y el apoyo simblico del Estado. Pero no ha habido ningn gran evento, que creciera y se desarrollara desde las nuevas condiciones. No ha habido algo verdaderamente importante que se haya producido en ese sentido, y se est todava esperando que pase. Hay interesantes producciones artsticas, nuevos cantantes y muy buenos, teatro, danza, etc. Algunos tratan de conectar la herencia griega con la modernidad; otros van alcanzando renombre internacional, pero no ha habido un verdadero terremoto cultural. Hay compositores o cantantes que vienen de la experiencia de los aos 60, como Theodorakis o Mara Farantouri, muy famosos aqu y bastante conocidos en el mundo, que forman parte de la escena internacional en la que hemos participado, aunque suene ingenuo. En trminos generales, quizs no hay nada que pueda verse como especficamente caracterstico de este momento poltico. La cultura y la poltica en Grecia no han encontrado todava una verdadera conexin.

 

Precisamente, entonces, no debera ser el Ministro de Cultura una suerte de conductor de un movimiento cultural que propiciara la creacin de una nueva visin de Grecia y de lo que Grecia es para el mundo?

No, nadie en Grecia puede asumirse como lder de la cultura, la realidad habla por s misma. Es a la gente a la que hay que preguntarle por qu no ha sucedido ese cambio esperado, a los artistas, cmo expresan y pueden expresar este momento. El ministro no ocupa ms que un espacio burocrtico, y solo como persona, yo como Aristides Baltas, es que puedo participar en esa discusin e involucrarme en construir una visin general de lo que pasa o de lo que debe pasar en Grecia en el mbito de la cultura. No como ministro, que no es ms que un facilitador del quehacer cultural, como ya dije. Y si se hace as, eres un buen ministro; si no, terminas como la derecha anterior, que slo apoyaba a quienes votaban por ellos, una cultura interesada, que se aprovechaba simplemente como publicidad.

 

En Syriza, como coalicin de partidos de la izquierda radical, o sea una izquierda no tradicional, hubo una discusin entre los diversos grupos sobre temas de cultura en la bsqueda de una propuesta unificada o se ha dado por sentado una idea de lo que es lo cultural para la izquierda? Hablo no slo del actuar del campo creativo y artstico, sino el dilucidar la cultura la cultura va poderosa para modificar la vida, las relaciones sociales, la comunidad, etc.

S, claro, pero no fue una discusin central entre nosotros, y tiene que ver con la historia misma del movimiento. Todo comenz hace unos diez aos antes de la llegada al poder, cuando el panorama de la izquierda estaba copado por el viejo Partido Comunista y una extensin del partido eurocomunista, en el cual comenc yo a participar, en la dcada de 1990. Ah surgi Synaspisms, que establece un dilogo con los muchos otros grupos de izquierda minoritarios, que incluan verdes, ecologistas, feministas, maostas, trotskistas, y muchos otros pequeos grupos. Nos acercamos entonces a los movimientos antiglobalizacin, que surgan con fuerza en esos aos. As, cuando la crisis griega estall, nuestras discusiones se hicieron ms crudas y sistemticas, crendose las condiciones para una coalicin electoral, que apenas alcanz un cuatro por ciento, llamndonos ya Syriza. De ah, con vistas ya propiamente de alcanzar el poder, me correspondi a m escribir un manifiesto que expresara ms o menos un acuerdo poltico de todos, lo que logramos casi de manera unnime. Y eso fue lo que lleg al poder, numerosos grupos que participan sin perder su independencia ideolgica. Las dificultades empezaron despus de la firma del acuerdo con la Comunidad Europea, y luego del referndum, cuando vino la separacin de un 20% que crearon una suerte de movimiento de oposicin, que en las elecciones de septiembre 2015 no alcanz el 3% necesario para entrar en el Parlamento. Hemos intentado desde entonces, en Syriza, hacer un trabajo en comn en todas las reas, pero la cultura se expresa ms bien a travs del accionar dentro de cada grupo poltico, y no en un espacio general compartido, ms all de las manifestaciones, de actividades pblicas a las que asistimos todos.

 

Como cualquier otro movimiento anticapitalista del mundo, imagino que Syriza tiene que dilucidar sus relaciones con la experiencia sovitica, en trminos de negaciones y afirmaciones no maniquestas, que le permitan definir espacios propios de desarrollos polticos que no estn condenados de antemano. Habra que reflexionar sobre el hecho de que la real y sorprendente revolucin cultural que se verific durante la primera exacta dcada de la revolucin no pudo detener el destino sangriento del estalinismo, la burocratizacin, la substitucin de la realidad por el partido, ni finalmente el rumbo agnico del capitalismo de Estado que sabemos cmo concluy. Cmo se maneja esa historia dentro de Syriza?

Ya en Synaspisms estbamos muy interesados en la experiencia sovitica, con todos sus matices, y en comprenderla a profundidad. Y hemos tratado siempre y desde el principio de abrir una discusin sobre esto con el Partido Comunista de Grecia, pero nunca ellos lo han accedido, nunca. Desde el 68, los comunistas nunca han aceptado que pueda haber otra izquierda que no sea ellos mismos. Son absolutamente monolticos y dogmticos, y todava lo siguen siendo de una manera increble. Oficialmente, afirman que lo que nosotros hacemos es preparar el retorno de la derecha al poder. Pero la experiencia histrica de la Unin Sovitica es parte de nuestra misma herencia, en el sentido ms profundo. El mismo eurocomunismo, origen de Spanysms, viene del movimiento de resistencia a la ocupacin durante la guerra mundial, y ste fue en buena medida dirigido por el Partido Comunista. As, una vez derrotadas las fuerzas alemanas en Grecia, los comunistas casi alcanzaron el poder, ante lo cual los muchachos malos, en particular, Inglaterra y luego los Estados Unidos, provocaron una cruenta guerra civil en nuestro pas, que dur desde 1944 a 1949, con campos de concentracin, todo tipo de ejecuciones y de persecuciones polticas. Todava esas heridas no se han curado. Cuando Syriza tena ya posibilidad de formar gobierno, llamamos a los comunistas, intentamos un acuerdo con ellos, incluso dndoles una buena representacin y poder, pero se negaron. Es la tradicin del anti-eurocomunismo que los tiene totalmente aislados. Hay que considerar que, incluso, en Portugal han cedido y forman parte del gobierno.

 

Aunque nos desviamos del tema, quisiera saber qu piensa del hecho de que, a raz de la aceptacin del tratado con la Troika, Syriza y en particular Tsipras fueran vistos como traidores a los postulados de la izquierda internacional .  

Cuando Syriza se fue aproximando al poder, durante dos aos, vimos que este movimiento no era del tipo del revolucionario ruso o chino, de calle, que era ms bien una suerte de movimiento silencioso. La gente nos prefera, tena esperanzas en nosotros. Tuve la idea loca que, al llegar al poder, siendo la nica vez que lo hiciera un grupo llamndose izquierda radical en Europa, la gente dejara las calles y haran la revolucin con nosotros, porque estbamos en el poder, es decir, en sentido contrario de otras experiencias histrica, pero no pas as. Lo que s pas es que Syriza empez las negociaciones con los europeos, durante unos seis meses en lo que no sabamos qu pasara, pero estaba claro que su resultado poda ser muy nocivo para el pas. As que se esperaba que obtuviramos algo de esas negociaciones. Al mismo tiempo tenamos que atender la vida diaria en crisis, pues tenamos 26% de desempleo, un cuarto de las entradas nacionales haban desaparecido, la gente viva en las calles, los nios no coman suficiente como para ir a las escuelas; haba suicidios, una suerte de desastre general. La sola esperanza era que Syriza consiguiera medios para salir de esa crisis. Desde ese punto de vista, todas las esperanzas estaban concentradas en las negociaciones, en que se pudiera ayudar a la gente a salir de la grave situacin. Empez, entonces, una especie de lucha con los europeos, que lleg hasta el referndum, el que ganamos sorprendentemente con ms de un 60% en toda Grecia, con todo en contra nuestra, no slo la derecha, sino todos, primeros ministros anteriores, gobiernos de todo el mundo, toda la prensa y la televisin. Pero la gente vot pensando con dignidad, no era un voto para salir de la Comunidad Europea, porque todos estaban conscientes de que, en esas condiciones, Grecia no sobrevivira fuera de ella. El asunto era conseguir mejores condiciones para firmar un mejor arreglo, esto era la idea de todos, incluso de los grupos ms pequeos. Cuando se dieron las negociaciones finales, ya no haba otra opcin: firmar o salir de la Comunidad Europea, lo que era una suerte de golpe, de trampa. Era un desastre poltico, esa era la traicin a las ideas−, sin embargo haba que pensar primero en la gente la realidad−, y la gente nos prefera a nosotros, como nos decan en la calle, incluso si perdamos el referndum, porque saban que gobernaramos para ellos y no para los ricos. Ante esto aceptamos la prdida que significaba el tratado, tratando de explicar las fuerzas involucradas, y haciendo lo mejor que podamos, implementando el nuevo arreglo, que era muy malo, pero a la vez imponiendo otras medidas orientadas claramente en favor de las clases populares, ms all de lo que quisiera la Comunidad Europea. En ese delicado juego de ajedrez, llegamos a superar el programa con la sociedad en condiciones mucho mejores de las que tenamos al llegar al poder. Estamos ahora en una nueva etapa, sin esa supervisin de los europeos y sin la presin de la calle, y es ahora cuando tenemos que mostrar lo que nosotros pensamos significa una izquierda en el poder.

 

Entonces, dira que el gobierno de Syriza ha sido exitoso desde el punto de vista econmico?

S, pero en cuanto a que el pas est en una mejor situacin de la que partimos, pero sigue en muy malas condiciones, por lo que continuamos con el esfuerzo de que la gente tenga trabajo, y mejores trabajos, y haya un crecimiento econmico que est conectado con las necesidades de la gente y que no se preocupe slo del beneficio del capital. Claro, tenemos que negociar con el capital, pero tratamos de ponerle lmites, para construir una economa que ayude a la gran mayora de la gente.

 

Esto va, entonces, a contracorriente de lo que est pasando en muchas partes del mundo, que tiende fuertemente hacia la derecha, con visos de una clara y peligrosa fascistizacin del arriba social, que logra engaar a las mayoras.

No tengo una respuesta muy clara. En Europa ha surgido una extrema derecha que est relacionada al tema de los refugiados y la inmigracin, aunque no es el nico factor. Ha surgido en Polonia, Austria, Hungra; est desarrollndose en Alemania y en Inglaterra, grupos claramente cercanos al fascismo o al propio nazismo. Trump mismo ha apoyado, a travs de John Bolton, su jefe de campaa, la organizacin de estas fuerzas de derechas y nacionalismos en contra de la misma unidad europea, por supuestamente razones populares, entre comillas. Y en Grecia, a pesar de que existen grupos violentos de nazistas (Amanecer Dorado), en realidad muy minoritarios, Syriza es un gobierno de izquierda. Sorprende que, para los europeos democrticos, y no slo los socialdemcratas, sino de gente de los partidos populares, se nos est empezando a considerar exitosos. Estn surgiendo figuras en la poltica europea para quienes Grecia vuelve a ser una referencia importante en contra de esa oleada de fuerzas de derecha.

As, se ha venido dando un fuerte enfrentamiento en ocasin de las elecciones europeas, que hace posible una alianza entre los verdes, la socialdemocracia y la izquierda europea en contra de esa derecha. En esa lucha, va a ser importante toda la larga tradicin del antifascismo griego, la tradicin libertaria desde el siglo XIX, los movimientos de resistencia en contra de la ocupacin nazi, todo lo que pas aqu en la ltima guerra mundial.

 

Para finalizar, hblenos de su nuevo libro, que trata sobre la experiencia misma de Syriza.

Luego de salir del ministerio, teniendo ms tiempo libre, por decirlo de alguna manera, intent publicar un libro que recoga ensayos de ms de veinte, treinta aos, bajo el ttulo Los nombres del comunismo. Trataba de pensar, desde los diferentes puntos de vista de los diversos ensayos, y con una larga introduccin, el comunismo no como simplemente el nombre de lo que pas en la URSS, despus de Lenin, sino el concepto mismo, ms que la palabra. Lo principal, en este caso, el comunismo es la justicia junto a solidaridad, libertad, igualdad−, una suerte de programa que cruza muchos grandes movimientos de la historia, y no slo desde la Revolucin Francesa, sino desde Espartaco, pasando por las luchas campesinas alemanas, la Comuna francesa, la Revolucin Sovitica, hasta hoy. Es decir, que el comunismo, en este libro, se presenta como la lucha por la justicia en la historia. O sea, es casi antropolgico. Es decir, si t mueres por la justicia, por tu familia, tus colegas, tu medio, por lo que sea, eres comunista, no importa por quin votes. Es una forma de construir las condiciones de hegemona de la idea de la justicia. Esto aproxima gente de diferentes culturas que se entienden entre s, pues incluye siempre una idea de justicia. All, no quise escribir nada sobre Syriza, sino hacer un libro amplio que pensara las condiciones tericas generales de ese comunismo, involucrando a Spinoza, Wittgenstein, a muchos otros, unindolos no necesariamente a marxistas, aunque enfocndolos desde Marx. Y, para evitar confusiones, en el prefacio advert que no se tomara lo que se dice ah, en ese libro, como una posicin de Syriza.

Lo publiqu en mayo 2018, y alcanz buena recepcin. Fue, entonces, cuando quise abordar la experiencia de Syriza, pero desde mi propia participacin en el poder, para presentar mi punto de vista sobre lo que Syriza es, cmo lleg al poder y lo que ha hecho en esa primera etapa, que llega a las elecciones de septiembre, me detengo ah. Trato de explicar una historia que tiene sus races en 1968, sus relaciones con el Partido Comunista, cmo se desarroll, cmo se hizo la coalicin con los otros grupos de izquierda. Cmo en cierto momento Tsipras dijo s, estamos dispuestos a asumir esta posibilidad de gobierno, si votan por nosotros. Adems, qu fue lo que quisimos hacer, por qu tuvimos que firmar el acuerdo, etc., etc.

Estoy tratando de concentrarme en la experiencia del gobierno, porque es una muestra de cmo es el Estado griego, cules son las fuerzas del presente, cmo interactan entre ellas, en qu condiciones se puede ser hegemnico en ese tipo de juego. En este sentido es un libro histrico, terico, pero tambin hasta una suerte de reportaje, con lenguaje cotidiano, que contina la narracin del anterior, y que est dirigido a la gente comn, y no a los conocedores de las grandes teoras. Espero que sirva para que se entienda lo que es Syriza. Ojal sea traducido, porque la izquierda internacional debera conocer esta experiencia, considerando que somos el nico gobierno de izquierda en Europa. Adems, ah se explica por qu no fue esa traicin de la que hablabas como quiso ser y fue presentado, pero tampoco una revolucin, y por qu, en fin, no tiene que parecer una revolucin.

 

 

* Alejandro Bruzual, venezolano, es doctor en Literaturas Latinoamericanas, autor de libros de crtica literaria, poesa y musicologa histrica. Presidente de la Sociedad de Musicologa de Venezuela e investigador de planta del Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos, de Caracas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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