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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2019

La probable inutilidad del Acuerdo sobre el Clima de Paris

Robert Hunziker
Counterpunch

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


El Acuerdo sobre el Clima de Pars fue importante porque 195 naciones se pusieron de acuerdo para dar los pasos necesarios para que la temperatura global no aumente ms de 2C, a poder ser 1,5C, por encima de los niveles que tena hace 250 aos. Si la temperatura supera ese umbral, las consecuencias para nuestros preciados ecosistemas sern catastrficas.

Hoy da ya hemos superado ms de la mitad de esa lnea roja, y el tren hacia el desastre est acelerndose. El problema es que los gases de efecto invernadero (GEI) que aumentan la temperatura global tienen un efecto de latencia de de varios aos; ocurre igual que con el horno de nuestra cocina, si lo ponemos a 200 grados necesita cierto tiempo para bajar a 180 grados. La atmsfera terrestre, como el horno de casa, necesita tiempo (muchos aos) para responder a los GEI que, bsicamente, aumentan su termostato.

La puesta en marcha del Acuerdo de Pars, sin embargo, es una cuestin aparte. Cuatro aos despus de su firma, el acuerdo original es poco ms que papel mojado.

Conseguir reunir a 195 signatarios (posteriormente se uniran dos pases ms) fue un gran logro de relaciones pblicas. Y fue un gran toque de atencin dado la gravedad y los peligros del cambio climtico. Sin embargo, visto cmo se consigui, puede decirse que naci prcticamente muerto.

Para empezar, desde que la tinta con que se firm el acuerdo se sec, las emisiones de dixido de carbono (CO2) han seguido aumentando cada vez a ms velocidad, ya que el uso de combustibles fsiles tuvo en 2018 su mayor incremento de los ltimos 7 aos. Esto ha provocado que el prestigioso Centro de Estudios sobre Cambio Climtico Hadley, de Reino Unido, emitiera una seria advertencia: Durante 2019, los cientficos del centro Hadley han previsto uno de los mayores aumentos en la concentracin de dixido de carbono atmosfrico de los ltimos 62 aos.

As, tras el Acuerdo de Pars de 2015, las emisiones de CO2 se tomaron un breve respiro, para despegar de nuevo al poco tiempo y seguir en ascenso. De hecho, han sufrido el mximo incremento desde 1957. Contrariamente a lo que parecera lgico, el Acuerdo de Pars sirvi paradjicamente para dispara una aceleracin de emisiones.

No solo la emisin de GEI vuelve a ir viento en popa. El Acuerdo toca un punto muy complicado que tambin parece destinado al fracaso: el uso del suelo, responsable de aproximadamente una cuarta parte de las emisiones de origen antropognico. El mal uso del suelo limita o reduce gravemente los sumideros terrestres de carbono, lo que pone en peligro el equilibrio logrado por la naturaleza al moderar el CO2 atmosfrico, que ha logrado mantener el clima de la Tierra ni demasiado fro ni demasiado caliente en los ltimos 10.000 aos del Holoceno, el periodo posglacial.

El embrollo del uso del suelo es objeto de un importante nuevo estudio titulado: El xito de los objetivos sobre el Clima de Pars parece improbable a causa de los retrasos en el sistema terrestre (1), de Calum Brown y otros, publicado en Nature Climate Change, en febrero de 2018.

Segn dicho estudio, alcanzar los requisitos del Acuerdo de Pars de limitar el aumento de temperatura terrestre entre 1,5C y 2C exige intervenciones sustanciales en el sistema de uso del suelo, en ausencia de reducciones espectaculares de las emisiones ligadas a los combustibles fsiles.

Si, segn se aprecia, la reduccin espectacular de emisiones ligadas a los combustibles fsiles es solo un chiste malo, los usos del suelo adquieren un nuevo significado para lograr la reduccin de temperaturas hasta un mximo de 1,5C-2C. Pero lo cierto es que el uso del suelo es, ha sido y sigue siendo un desastre en ciernes.

A los compromisos para implementar las disposiciones del Acuerdo de Pars se les denomin contribuciones determinadas por pases. De los 195 pases que se comprometieron a realizar contribuciones (que suponen el 96,4% del global de emisiones de GEI), ninguna de las principales naciones ha cumplido con dicha reduccin autoimpuesta.

Es evidente que nadie se toma en serio la reduccin del calentamiento global y sus consecuencias sobre el cambio climtico. El lema de todos parece ser: que pase lo que Dios quiera!

Sin embargo, la inconsciencia resulta muy peligrosa cuando se avecinan graves problemas en tres de las zonas ms sensibles del planeta, cuyos ecosistemas se estn desmoronando: el rtico, la Antrtida y el permafrost del hemisferio norte.

Lo malo es que nadie vive en estas zonas para presenciar lo que est ocurriendo. As que, cuando los cientficos se desplazan all donde nadie vive regresan horrorizados y estupefactos por la velocidad de los cambios que se producen. Una y otra vez, ao tras ao, no pueden creer la rapidez con que los ecosistemas estn transformndose, especialmente en el contexto de la historia paleoclimtica, en muchos casos diez veces ms deprisa de lo esperado. Es una frmula para el desastre infalible.

Al mismo tiempo, una centena de pases han identificado estrategias de mitigacin que implican el uso del suelo mediante el aumento de los sumideros de carbono reduciendo la deforestacin o aumentando la reforestacin. A pesar de ello, la deforestacin aument un 29% entre 2015 y 2016 en Brasil y un 44% en Columbia (EE.UU.), y el resultado neto de la deforestacin global y el uso del suelo no muestra ningn progreso en los ltimos aos.

Por si fuera poco, el carcter voluntario de los compromisos por pases supone que dichos avances no tengan que ser demostrados. Es uno de los puntos dbiles del Acuerdo.

Y lo peor es que la mayor parte de los pases no cuenten con planes definidos para su implementacin. Ms an, pases como Australia ya han renunciado a plantear objetivos de emisiones para su sector energtico. Y otros han propuesto objetivos contradictorios, como Escocia, que al tiempo que declaraba polticas climticas pioneras ofreca subvenciones para la extraccin de combustibles fsiles.

Otro ejemplo de polticas contradictorias es la moratoria forestal de Indonesia, diseada para acabar con las plantaciones de palma aceitera promovidas por el Estado que diezman las selvas tropicales. El plan es confuso y contraproducente, pues reduce temporalmente la deforestacin de ciertas zonas al tiempo que la aumenta en otras partes. Qu sentido tiene eso?

De hecho, los ndices de deforestacin de selva tropical en Indonesia y en la Repblica Democrtica del Congo casi duplican al del desvergonzado Brasil a pesar de los compromisos adquiridos en Pars.

Tambin es preocupante que los compromisos adquiridos por los pases no sean de obligado cumplimiento. Tanto China como India estimulan la reforestacin mediante la plantacin voluntaria de rboles por parte de los ciudadanos. Este enfoque tiene mltiples obstculos y depende del liderazgo eficaz de los distintos lugares.

Mientras tanto, en el plano global, (1) China e India han incrementado sus emisiones en un 4,7% y un 6,3% respectivamente desde 2017; (2) el Banco de Desarrollo de China est financiando cientos de nuevas centrales trmicas de carbn en frica, Asia y Oriente Prximo; (3) Brasil est dando luz verde al desarrollo masivo en sus selvas tropicales; (4) Francia, Alemania y Japn han incrementado el uso del carbn; (5) Francia ha desechado algunas de sus principales medidas para conseguir la reduccin de los GEI a causa del rechazo pblico; (6) cuatro estados de EE.UU. (Washington, Colorado, Alaska y Arizona) han rechazado iniciativas contra el uso de combustibles fsiles en las recientes elecciones de 2018... y la lista contina, pero ya est claro a qu me refiero.

Lo ms probable es que las medidas pata mitigar el cambio climtico no se pongan en marcha hasta que el propio clima nos golpee en la cara. Entonces se escuchar el clamor del pblico: Hagan algo!.

Puede que la ola de calor que asol Australia en 2018 haya sido un anticipo de uno de los muchos potenciales desastres climticos del futuro inmediato que sirvan de catalizador para el clamor popular pidiendo ayuda, hagan algo!

Australia crepit como un horno a finales del pasado ao, cuando las temperaturas superaron los 42C. Segn Sarah Gibbens, de National Geographic, los murcilagos estn hirviendo vivos por la ola de calor australiana (9 de enero, 2019). El asfalto se funda en las carreteras y animales y peces murieron por millares. La Universidad Nacional de Australia en Canberra predice temperaturas de hasta 50C en los prximos aos.

Por poner otro ejemplo ms de lo que puede motivar al pblico, cuando Wall Street y Lower Manhattan, as como Miami Beach sufran repetidas inundaciones por mareas especialmente altas, se escuchar el clamor popular: Hagan algo!.

Pero, para entonces, la respuesta ser: Qu quieren que hagamos? Es demasiado tarde!

Nota:

(1) Achievement of Paris Climate Goals Unlikely Due To Time Lags In The Land System by Calum Brown, et al, Nature Climate Change, February 18, 2019.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2019/02/26/yes-the-paris-climate-agreement-sucks/

El presente artculo puede reproducirse libremente a condicin de que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelin como fuente del mismo.



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