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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2019

Voces contra la precariedad*
Mujeres, desigualdad salarial y pobreza laboral en la Unin Europea

OXFAM
Viento Sur


*[Bajo este titular, OXFAM ha publicado un Documento completo sobre la pobreza laboral y la desigualdad salarial de las mujeres en la UE. En ese mismo documento ha publicado un Resumen Ejecutivo del mismo que es el que aqu reproducimos]

Desde el comienzo de la crisis econmica mundial de 2008, los problemas a los que hacen frente los hombres trabajadores en Europa y Norteamrica han protagonizado la agenda poltica, acadmica y meditica. La respuesta a sus desafos se ha dado a travs de polticas ortodoxas y, en paralelo, han comportado una mayor presencia y peso de partidos extremistas, incluso exponiendo el futuro de la Unin Europea a una situacin de incertidumbre aparentemente irreversible. Segn la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT), el empleo precario est en auge, dando lugar a altos ndices de subempleo, personas trabajadoras insatisfechas y una creciente incidencia del trabajo a tiempo parcial no deseado.

Las mujeres, por su parte, aunque reciben mucha menos atencin y anlisis, experimentan igualmente constantes cambios en sus patrones de trabajo, dificultades, y desventajas sociales y laborales. Su respuesta individual y colectiva a todo ello, constituye un enorme potencial para transformar el mundo en el que vivimos. Este informe busca explorar los retos y las oportunidades que tienen las mujeres trabajadoras en Europa, especialmente aquellas con empleos precarios y bajos salarios

El mundo del trabajo ha sufrido una transformacin profunda en los ltimos 50 aos. Actualmente, las mujeres forman parte de la fuerza de trabajo en mayor nmero que nunca. Sin embargo, una vez all, siguen enfrentndose a menores oportunidades, a la segregacin ocupacional, al aumento de los casos de acoso y de violencia, y es ms probable que se encuentren en un trabajo sin contrato, inseguro y con baja remuneracin. En la Europa de los 28 (UE-28), al igual que en Espaa, las mujeres tienen el doble de probabilidades de tener un trabajo con baja remuneracin que los hombres. Al mismo tiempo, si miramos al 10% de la poblacin europea con mayores ingresos, solo el 20% son mujeres (2016). Al ms alto nivel directivo de las grandes empresas, solo 36 de 609 CEOs o direcciones ejecutivas son desempeadas por mujeres (2016).

Investigaciones sobre el impacto de la crisis eco- nmica de 2008 muestran que, al inicio, se dio una reduccin de las diferencias de gnero al nivelar- se a la baja las condiciones laborales de los hombres. Sin embargo, una vez que comenz la fase de recuperacin, las condiciones de trabajo de los hombres mejoraron, mientras que, en general, las de las mujeres se mantuvieron igual, o incluso empeoraron. Estas dinmicas parecen reforzar tendencias a largo plazo sobre la participacin de la mujer en la economa remunerada, caracterizada por los bajos salarios y la discriminacin salarial.

Aunque la brecha salarial de gnero se reduce lentamente, las mujeres europeas todava cobran un 16% menos que los hombres: es decir, tendran que trabajar 59 das ms para cobrar lo mismo. O 52 das en Espaa.

Lo cierto es que una vez se han tenido en cuenta y descontado otros factores como el tipo de jornada o de contrato, al menos el 10% de la diferencia salarial entre mujeres y hombres en Francia y el 14% en Espaa, solo puede atribuirse a la discriminacin. A modo de ejemplo, es ms probable que las subidas salariales debidas a incentivos discrecionales y variables y a complementos sala- riales, se otorguen a los hombres, en parte por el menor tiempo dedicado al trabajo del hogar y de cuidados no remunerado, como atender a los nios y nias, y a las personas mayores. Esto les permite tener mayor flexibilidad, mayor disponibilidad para trabajar ms horas, y mayor movilidad geogrfica que las mujeres. Adems, los complementos por riesgo en el trabajo, que compensan a los trabajadores y trabajadoras por desempear puestos considerados de cierta peligrosidad, a menudo no se ofrecen a las trabajadoras que se exponen a condiciones de trabajo similares.

Como explica Mari, de 43 aos de edad, que vive cerca de Madrid con sus dos hijos y trabaja como camarera: Un hombre que tiene el mismo puesto y hace las mismas tareas que yo, cobra ms. Esta es una realidad que la propia empresa reconoce y ha confirmado con informacin confidencial entregada al comit de empresa. Se hace a travs de complementos salariales: el plus de disponibilidad y lo que se llama la actividad extra del mes.

La discriminacin y las dainas normas sociales de gnero continan infravalorando las habilidades y contribucin de las mujeres, y limitan sus decisiones a la hora de elegir una profesin. La desigualdad de gnero abarca la discriminacin y desigualdad vinculadas a una serie de caractersticas como son la edad, el origen, la raza, la etnia, la composicin del hogar y las habilidades fsicas. Cada una de ellas tiene un impacto significativo en la capacidad de las mujeres para encontrar un trabajo decente. En concreto, las mujeres trabajadoras migrantes, y especialmente las nacidas fuera de la Unin Europea, estn entre las trabajadoras ms explotadas y marginadas. Lamentablemente, Espaa tiene la tasa ms alta de Europa de riesgo de pobreza laboral de las mujeres migrantes: una de cada tres trabajadoras est en riesgo de pobreza. Tambin las mujeres europeas ms jvenes son de las ms proclives a trabajar y sufrir pobreza: ms de una de cada diez mujeres entre los 15 y los 24 aos afrontan este riesgo, siendo la tasa ms alta de todos los grupos de edad. En general, el gnero intensifica las desventajas asociadas a la desigualdad y a la identidad social.

De igual manera, en la UE-28, las familias monoparentales son las que mayor riesgo de pobreza laboral tienen de entre todos los tipos de hogar, doblando las posibilidades de los hogares forma- dos por dos adultos con nios. Casi dos tercios de- claran tener serias dificultades para llegar a fin de mes. Esto afecta especialmente a las mujeres, ya que ms del 80% de las familias monoparentales europeas estn encabezadas por ellas, siendo un 83% en Espaa. En Francia, un tercio de las familias monomarentales se encuentran en riesgo de pobreza, y en Espaa, lo estn ms de la mitad de las familias monoparentales. El cambio que estas mujeres esperan se basa en polticas que den respuesta tanto a la cuestin de gnero como a otras desventajas y discriminaciones con las que conviven.

Causas estructurales de la pobreza laboral

La desventaja y la discriminacin a la que hacen frente las mujeres se basa en un sistema que, desde su origen, fue diseado para ocultar y devaluar su contribucin, incorporando una desigualdad estructural profunda que las confina en roles, sectores y formas de trabajo que no ofrecen una forma de vida digna. Romper con estas estructuras requerir un esfuerzo considerable y voluntad poltica, pero es esencial para hacer realidad los derechos de las mujeres y construir una economa global ms fuerte y prspera.

Las concepciones tradicionales acerca de los roles y habilidades de las mujeres en el mercado de trabajo continan influyendo en la llamada segregacin ocupacional, concentrando a mujeres y hombres en ciertos sectores y tipos de trabajo socialmente considerados como masculinos o femeninos, y que afecta a los tipos de trabajo que las mujeres pueden esperar encontrar. Los sectores en los que las mujeres superan en nmero a los hombres, como la asistencia social, el cuidado infantil, la restauracin, servicios de limpieza, o la atencin al cliente, son reflejo de estas normas y suelen estar peor pagados que aquellos dominados por hombres. En Espaa, algunos de los sectores ms precarios son la industria de la hostelera, restauracin y turismo, y el trabajo del hogar y de cuidados: las mujeres constituyen el 55.8% de la fuerza de trabajo de la primera y el 87.9% de la segunda.

En relacin con ello, los trabajos en los que las personas suelen verse forzadas a trabajar involuntariamente a tiempo parcial se concentran en ocupaciones mal pagadas orientadas a servicios, ventas, trabajos administrativos o servicios tcnicos, incluyendo seguridad privada, call centres o servicios de limpieza y mantenimiento. Casi cuatro de cada cinco personas trabajadoras a tiempo parcial en la UE son mujeres, y casi una de cada tres personas trabajando a tiempo parcial preferira hacerlo a tiempo completo. Las mujeres tienen el doble de posibilidades que los hombres de estar en un trabajo parcial no deseado. En Espaa, casi 3 de cada 4 personas con un trabajo parcial involuntario son mujeres.

Son las personas trabajadoras del hogar y de cuidados, de nuevo mayora de mujeres, quienes tienen la mayor probabilidad de convertirse en trabajadoras involuntarias a tiempo parcial . En particular, las mujeres migrantes tienden a concentrarse en muchos de estos sectores y ocupaciones mal pagadas, feminizadas e infravaloradas.

Desafortunadamente, la concentracin de las mujeres en trabajos a tiempo parcial, informales y con bajos salarios, a menudo termina tambin en trayectorias laborales sin futuro, en las que las empresas ven a personas sin opciones de formacin o de desarrollo profesional.

Visibilizar a las mujeres

Gran parte del trabajo de las mujeres sigue estando invisibilizado, infravalorado y no contabilizado, aunque al mismo tiempo se le reconoce cada vez ms como la piedra angular sobre la que se ha construido el crecimiento econmico de Europa. El trabajo domstico no remunerado de las mujeres asciende a 10 billones de dlares al ao en el mundo, lo que equivale aproximadamente al 13% del PIB global, convirtindose as en una de las industrias ms grandes e importantes del mundo. En Espaa, este trabajo no remunerado de hombres y mujeres alcanzara el 41% del PIB. A pesar de ello, los esfuerzos hechos hasta la fecha por reconocer, reducir y redistribuir el peso del trabajo no remunerado que recae en gran medida sobre las mujeres, han sido muy limitado.

Junto a estos factores tradicionales de desigualdad, las mujeres europeas han comenzado a sentir ms recientemente los cambios anunciados por el impacto de las nuevas tecnologas, la automatizacin y el auge de la llamada economa colaborativa o economa gig, caracterizada por del predominio de trabajos en forma de encargos y proyectos cortos, independientes, a demanda, y a menudo gestionados a travs de mercados o plata- formas digitales.

Por otro lado, solo el 23.9% de los puestos de liderazgo en los sindicatos en Europa estn ocupados por mujeres: menos de 1 de cada 4. Una vez ms, las normas sociales que limitan la voz de las mujeres en la esfera pblica, as como sus roles en la toma de decisiones a todos los niveles, desde el hogar a lo social e incluyendo al movimiento sindical, reducen tambin sus oportunidades para negociar un salario digno y condiciones de trabajo decentes. Una situacin en la que todas las partes implicadas deberan tomar cartas en el asunto de inmediato.

Mientras que para algunas mujeres esta tendencia en alza traer nuevas libertades y oportunidades, para muchas otras anuncia un futuro incierto, suponiendo un potencial paso atrs en las victorias alcanzadas en sus derechos laborales, agravando las desigualdades existentes, reduciendo salarios y seguridad, y lanzando as a un gran nmero de mujeres a la pobreza.

Estos cambios han puesto de manifiesto la importancia de la negociacin colectiva como mecanismo para garantizar salarios y condiciones de trabajo dignas. La intervencin de los sindicatos y la negociacin colectiva eleva el salario mnimo y reduce la desigualdad entre grupos de personas trabajadoras, como por ejemplo entre quienes tienen contratos temporales y regulares, o entre mujeres y hombres. Un estudio comparativo muestra que pases con instituciones y polticas laborales fuertes, tienden a mostrar niveles ms bajos de desigual- dad de renta y, por tanto, menor diferencia sala- rial de gnero. En pases donde la cobertura de la negociacin colectiva es de al menos un 80%, la brecha salarial de gnero entre la poblacin trabajadora situada en la parte ms baja de la escala salarial, se reduce hasta el 8%, la mitad de la media europea. Por eso, las crecientes restricciones a la negociacin colectiva pueden daar las perspectivas de las mujeres.

El impacto en las mujeres

Las mujeres en situacin de precariedad y pobreza laboral llevan a sus espaldas el peso de la economa global, y esto tiene un precio. Su bienestar fsico y psicolgico, su percepcin y satisfaccin con la vida, as como sus relaciones personales, se estn viendo afectadas. La privacin material y social es extremadamente grave entre las mujeres jvenes y las adultas de ms de 50 aos proceden- tes de pases no pertenecientes a la UE. El estrs constante y la ansiedad causada por la dificultad o imposibilidad de llegar a fin de mes, ligada al desgaste fsico, mental y emocional del trabajo remu- nerado y no remunerado, a la peligrosidad de las condiciones laborales, la falta de tiempo personal y la constante presin por realizar ms trabajo por menos salario, deja a las mujeres desmoralizadas, exhaustas y socialmente aisladas. Como ejemplo, en Espaa las trabajadoras internas del hogar y de cuidados pasan hasta 22 horas al da en las casas en las que trabajan; en el sector de la hostelera, las camareras de piso llegan a hacer hasta 85 camas por da en la temporada de verano.

Las lesiones fsicas y mentales que acarrean permanecern. El trabajo est acabando con ellas.

Sin embargo, estas consecuencias negativas no son resultado inevitable de la participacin de las mujeres en el mercado de trabajo, sino del fracaso de estructuras y polticas que no se adecuan a sus necesidades. Existen ventajas considerables para las mujeres cuando se aseguran un trabajo decen- te, especialmente si se embarcan en proyectos al- ternativos y cooperativos para conseguir unos medios de vida sostenibles y condiciones de trabajo seguras, as como auto-organizarse para defender sus derechos y construir espacios y estructuras de apoyo mutuo.

Construyendo un futuro mejor

Nunca antes ha habido mejor momento para que los gobiernos den respuesta a las causas y a las consecuencias del trabajo precario y mal remunerado de las mujeres trabajadoras a travs de polticas efectivas que anen los esfuerzos del Estado, sector privado, sindicatos, sociedad civil, personas trabajadoras y ciudadana, as como que escuchen y abran espacios de participacin a las trabajadoras. Los gobiernos y dems actores involucrados pueden y deben hacer an mucho ms: desde la elaboracin de polticas y leyes que promuevan salarios dignos, que aborden el acoso sexual, implementen bajas de paternidad y maternidad remuneradas, hasta desafiar cmo tratar las normas sociales que infravaloran el trabajo de las mujeres.

Con la puesta en marcha de las polticas adecua- das, construiremos una economa ms saludable, equitativa y resiliente. Y ms importante an, se liberara el potencial de millones de mujeres para disfrutar del cumplimiento de sus derechos, vivir vidas ms sanas y felices, desarrollando su propio potencial. Si fracasamos, corremos el riesgo de exacerbar las desigualdades, ampliando an ms la brecha entre mujeres y hombres, ricos y pobres por igual. Las consecuencias de ello perdurarn en las generaciones futuras.

En los ltimos tiempos, hemos sido testigos de ejemplos que muestran cmo las formas de accin colectiva de las mujeres pueden cambiar radical- mente nuestro entendimiento del mundo y del lugar que ocupan en las estructuras de poder y toma de decisiones. Ejemplos en los que se ha desafiado la norma y la ortodoxia, haciendo frente a organizaciones y personas dispuestas a explotar a las mujeres para sus propios fines. Desde las Marchas de la Mujer a la movilizacin #MeToo, las mujeres se atreven cada vez ms a alzar la voz en aquellas cuestiones en las que sus expectativas de justicia e igualdad estn lejos de la realidad. Gobiernos, lderes de opinin y academia que no reconozcan la importancia de estos cambios, se arriesgan a perder el contacto con nuevas y poderosas fuerzas que moldean la economa y la poltica.

En Oxfam trabajamos en todo el mundo apoyando a mujeres y hombres en situaciones de discrimina- cin para garantizar sus derechos y salir del crculo de la pobreza. A travs de nuestro trabajo, hemos podido mostrar cmo los derechos de las mujeres estn interconectados en y a travs de los diferentes pases y regiones, as como a nivel global. La imposibilidad de las mujeres para transformar su entorno en cualquier pas, junto con la falta de reconocimiento que los gobiernos europeos han dado a sus derechos, han afectado a las polticas domsticas e internacionales, impactando negativamente en la ayuda internacional, el comercio, el empleo y los derechos de las mujeres migrantes que se desplazan entre pases y regiones. Como Oxfam, nos comprometemos a seguir trabajando junto con los movimientos de mujeres -los nuevos y los ya existentes-, y junto con la sociedad civil con el objetivo de construir puentes a todos los niveles, as como dar apoyo a los gobiernos y otros actores para escuchar y dar respuesta a las voces de las mujeres ms precarizadas y discriminadas, tanto dentro como fuera de las fronteras europeas.

RECOMENDACIONES:

A la Comisin Europea (CE) y al Parlamento Europeo (PE), de acuerdo con sus respectivas competencias:

1. Garantizar un nivel mnimo de ingresos que proporcione una vida digna a todas las personas trabajadoras

Establecer lmites legales para un salario mnimo digno en la UE

Acabar con la brecha salarial de gnero

Acabar con la brecha de gnero en las pensiones

Aprobar una Directiva sobre el sistema de renta mnima que implemente el Principio de Renta Mnima del Pilar Europeo de Derechos Sociales

2. Promover un empleo de calidad y condiciones de trabajo dignas en la UE, es- tableciendo como requisito previo para un trabajo decente la prevencin de vulneraciones de los derechos laborales de las personas trabajadoras en si- tuaciones de mayor vulnerabilidad

Ratificar el Convenio 189 sobre las trabajadoras y los trabajadores domsticos de la OIT

Garantizar espacios de trabajo seguros con medidas para prevenir, perseguir y castigar el acoso sexual, una de las violaciones ms graves contra los derechos de la mujer

3. Abordar la crisis de cuidados

Promover y mejorar los servicios de guardera pblica para que sean econmicamente accesibles para todas las personas

Promover servicios de cuidado asequibles y de calidad para personas mayores y en situacin de dependencia

Promover servicios de orientacin y asesora para hacer frente a los estereotipos de gnero respecto a las profesiones

Garantizar permisos de paternidad y maternidad obligatorios, iguales e intransferibles

Racionalizar el tiempo de trabajo y los horarios

4. Apoyar la negociacin colectiva, el empoderamiento econmico de las mujeres y la igualdad de gnero en el trabajo

Proporcionar un concepto comn que favorezca el llamado tripartismo plus y el dilogo social entre Estados Miembro, con el objetivo de que la negociacin colectiva sea ms inclusiva, incorporando a la mesa de negociaciones a organizaciones de derechos de las mujeres, grupos de base y minoras especialmente afectadas por la pobreza laboral

Garantizar el dilogo social en los sectores ms precarios, feminizados y con formas de empleo atpicas, tales como las personas trabajadoras del hogar y de cuidados, y los servicios sociales y asistenciales

Fomentar la afiliacin de las mujeres a los sindicatos, as como su presencia y representacin en los puestos y rganos de toma de decisiones dentro de las organizaciones sindicales

5. Desarrollar estadsticas con perspectiva de gnero

Desarrollar Cuentas Satlite del Trabajo Domstico a nivel europeo con periodicidad para medir y cuantificar el trabajo del hogar y de cuidados no remunerado, y reconocerlo como parte del crecimiento, de la riqueza y del capital de los pases y regiones, yendo ms all del PIB para medir el progreso humano

Identificar nuevos indicadores especficos de gnero para medir la pobreza de ingresos y revisar los indicadores existentes. En concreto, los utilizados para medir el riesgo de pobreza laboral, de modo que se puedan recoger datos ms precisos de la situacin de las mujeres trabajadoras precarizadas y tener as una imagen ms clara de las desigualdades de gnero

RECOMENDACIONES:

Al Gobierno y al Parlamento Espaol:

En materia de precariedad laboral:

1. Aumentar el SMI hasta los 1.000 euros en 2020; de forma que se alcance el 60% del suelo medio, tal y como recomienda la Carta Social Europea.

2. Promover cambios legislativos en la temporalidad y parcialidad del trabajo, encaminados a reducir la precariedad que, fundamentalmente, afecta a las mujeres.

3. Reforzar sustancialmente, en los presupuestos de 2019, los recursos humanos y tcnicos de la Inspeccin del Trabajo con el objetivo, a medio plazo, de situarnos en una tasa similar de inspectores a la de la media europea.

4. Promover una contratacin pblica que garantice los derechos laborales y salarios dignos de las personas subcontratadas.

5. Ratificar el Convenio 189 de la OIT para el reconocimiento de los derechos laborales de las empleadas de hogar. El trabajo de hogar debe integrarse en el rgimen general de la Seguridad Social.

En materia de trabajos de cuidados e igualdad de gnero:

1. Aprobar una Ley de permisos paternales y maternales iguales, obligatorios e intransferibles, con tramos de disfrute que no tengan por qu ser obligatoriamente simultneos entre ambos progenitores.

2. Aprobar una Ley de Transparencia retributiva lo antes posible con la obligacin de informar sobre categoras salariales desagregadas por sexo, realizar auditoras salariales y modificar el art. 28 ET para detallar el trabajo de igual valor.

3. Incluir, en la Ley de Igualdad de trato y oportunidades entre hombres y mujeres, la realizacin de campaas pblicas encaminadas a cambiar los estereotipos de gnero asociados a las distintas profesiones con el objetivo de limitar la segregacin sexual en el empleo.

4. Llevar a cabo la Encuesta del Uso del Tiempo de forma regular y elaborar una Cuenta Satlite estatal de Trabajo Domstico que permita dimensionar el aporte del trabajo no remunerado a la economa.

5. Promover la corresponsabilidad del Estado en los trabajos de cuidado, mediante la universalizacin del primer ciclo de educacin infantil, el aumento del presupuesto del Sistema de Autonoma y Atencin a la Dependencia.

En materia de proteccin social y lucha contra la pobreza:

1. Modificar el actual sistema autonmico de rentas mnimas, hacia un sistema de garanta de ingresos, ms generoso, de mayor cobertura y ms eficaz en la lucha contra la pobreza.

2. Fortalecer componentes no contributivos de nuestro sistema de proteccin social que tengan un claro impacto en las mujeres trabajadoras en situacin de precariedad, reconociendo sus responsabilidades en el trabajo de cuidados y limitando la brecha de gnero en las pensiones.

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14633



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