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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2019

#8M & Interseccionalidad
Ellas son las mujeres que pelean desde dentro por que el 8M no sea solo blanco

Gabriela Snchez e Icar Gutirrez
www.eldiario.es

Natalia, Karen, Khadija, Assiatou y Katty son algunas de las integrantes de la comisin de migracin, antirracismo y decolonial dentro de la asamblea que coordina los actos para el Da de la mujer.


- Perciben "pasos importantes" en la incorporacin de un mensaje antirracista tras las crticasvertidas por muchas mujeres el ao pasado, peroaseguran que "es el principio de una larga lucha"

- "Nosotras estamos all y se nos est escuchando, pero an no es una prioridad",dice Natalia, una delas participantes


El escenario de la primera accin de los ocho das de revueltaque culminanel 8M, el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE), denota que algo est cambiando en el seno del movimiento. El ao pasado, mujeres racializadas y migrantes de distintos colectivos confesaron no sentirse representadas en la convocatoria de huelga. Poco despus, un grupo de ellas decidi pelear desde dentro para que, adems de feminista, la protesta tenga una mirada antirracista.

"Era necesario que nosotras, las migrantes y racializadas, pusiramos sobre la mesa nuestras ideas para que verdaderamente estemos representadas en la huelga", sostiene Katty Solorzano, activista por los derechos de las mujeres migrantes. "Se vino trabajando desde el ao pasado, cuando muchas compaeras no se sintieron suficientemente motivadas para participar en la huelga y la manifestacin. A pesar de no estar conformes con la Coordinadora Estatal, decidieron participar en los encuentros y empezar a empujar el cambio", contina. Val

El descontento de 2018 se tradujo en el impulso de la comisin de migracin, antirracismo y decolonial dentro de la asamblea 8M. Natalia, Karen, Khadija, Assiatou y Katty son algunas de sus integrantes. Todas ellas perciben "pasos importantes" dentro del 8M en la incorporacin de un mensaje donde realmente se reconocen, pero, recuerdan, "es el principio de una larga lucha".La derogacin delaLey de Extranjera oel fin de las "redadas, el acoso y la discriminacin" quesufren las mujeres racializadas se encuentran entre la demandas que el 8M ha incorporado este aoa su argumentario.

Sin embargo, no todasellas se sienten representadas ni van a participar en la huelga de 24 horas convocada para el prximo viernes. "Es muy hegemnica, se centra solo en la mujer blanca", apunta Ftima, activista antirracista y musulmana."Bsicamente, nos quieren para la foto y fomentar la falsa diversidad y la supremaca blanca", critica. Aunque nosecundarla huelga, Ftima acudir a la manifestacinde Madrid en un "nico bloque" de personas racializadas. "Dentro de todo ese caos de feminismo blanco, queremos sentirnos arropadas y tener nuestro espacio seguro".

Desde la comisinentiendenque haya mujeres quese desmarquendel 8M, tanto porque no se sientan reflejadas, como porquesus circunstancias no se lo permitan:

Natalia

 
 
 Natalia Munevar es refugiada colombiana y participa en la comisin migrante y antirracista del 8M.
 
Natalia Munevar es refugiada colombiana y participa en la comisin migrante y antirracista del 8M. Jess Helln  

Natalia Munevar mam desde nia la lucha social en Colombia. "Mi padre, quien tena un perfil poltico bastante alto, desapareci. Yo viva en situacin de riesgo, pero eso no me impidi ser una militante muy activa de la juventud comunista en mi pas", recuerda la activista, quien particip en la campaa electoral de Carlos Gaviria, del Polo Democrtico Alternativo.

"Fue una campaa muy complicada y, cuando termin, me ocurri un episodio en la calle que me empuj a salir del pas", sostiene Munevar, quien prefiere no dar ms detalles. Su madre ya se haba visto forzada migrar a Espaa aos antes. "Ella trabajaba en un colectivo de campesinas vctimas de violencia y tuvo que irse cuando recibi amenazas de los paramilitares", contina.

"La sororidad derrumba fronteras", reza una pancarta. Jess Helln  

Su historia explica que, ahora, Natalia est donde est. "Llevo aos en movimientos de migrantes porque las migraciones me atraviesan", relata en varias ocasiones. Por eso, dice, no entiende el feminismo sin que vaya de la mano del antirracismo. "En el 8M hay que incluir mucho ms a las mujeres racializadas. Ahora noto un cambio, nosotras estamos all y se nos est escuchando, pero es un proceso. An no es una prioridad", sostiene Natalia.

Si ha elegido junto a sus compaeras el CIE como escenario de la primera accin organizada por la comisin antirracista del 8M es por su carga simblica. "Es un espacio de vulneracin de derechos humanos que representa todos esos vacos donde se asienta el racismo institucional establecido por la Ley de Extranjera", valora la activista frente al edificio azul y amarillo que encierra a personas por encontrarse en situacin irregular, una falta administrativa, no un delito.

Se trata de unanormativa que, apunta, "deshumaniza". Cuando lo dice, otro recuerdo la acompaa: "Hu de Colombia y, al llegar a Espaa, estuve encerrada en las salas para solicitantes de asilo durante cinco das. Vienes de una situacin de estrs, llegas all y es una triple bomba de estrs", sostiene Natalia. Le cost "tres aos" superar su proceso migratorio, "alcanzar la normalidad" y volvera aquello en lo que verdaderamentese siente ella. "El 15M para m fue la explosin: ver que poda ser activista sin correr riesgos", dice la activista, quien en la actualidad trabaja como asesora del eurodiputado de Podemos Miguel Urbn.

Assiatou

 
 
 Assiatu forma parte de la comisin antirracista del 8M.
 
Assiatu forma parte de la comisin antirracista del 8M. Jess Helln  

Assiatou atiende el telfono entre clase y clase. No tiene mucho tiempo, por lo que asiste a las asambleas preparatorias del 8M menos de lo que le gustara. Pero quera que los gritos que resuenen por las calles espaolas el prximo viernes tambin hablen de ella. La joven, de 22 aos, es espaola afrodescendiente, aunque son muchos los comentarios que le hacen sentirse "extranjera" de forma habitual.

"Aunque ponga en un papel que soy espaola, fuera de las instituciones no me ven como tal. Tienen un imaginario en el que todo lo negro es malo, es lo sucio, que te va a robar", sostiene la estudiante de Enfermera. "Es sentir que siempre te estn comparando con ellos: 'Si Assiatou es ms espaola que t o que yo. T ya eres blanca por dentro'. Esas frases que te tratan como distinto. Siempre eres t con respecto a ellos", seala.

Eso es lo que trata de cambiar desde el interior del 8M: dejar de sentirse las racializadas y migrantes, frente al resto de mujeres. Si Assiatou no se sinti representada en la convocatoria de huelga feminista de 2018 no fue por lo que se deca, sino por lo que no se deca: "Muchas veces en el discurso feminista blanco no se habla de esto. En algunas charlas a las que iba, me daba la sensacin de que no existe. Que hablaban como si las mujeres furamos una masa homognea sin diferencias, las cuales existen y son visibles: raza, orientacin sexual, identidades".

Ella forma parte del 8M, explica, para pelear contra "el silencio". Esta aqu para hablar por ella misma "de las otras violencias que nos atraviesan a las mujeres racializadas" y que "suelen estar invisibilizadas".

Karen y Katty

 
 
Karen Rodrguez, de la Red de Migradas Hondureas, ha participado en la organizacin de la comisin antirracista y migrante del 8M
 
Karen Rodrguez, de la Red de Migradas Hondureas, ha participado en la organizacin de la comisin antirracista y migrante del 8M Jess Helln.

La experiencia de Karen Rodrguez en los movimientos sociales dibuja sus razones para participar en el 8M con el objetivo de introducir la voz de las mujeres migrantes centroamericanas en el movimiento feminista. En Honduras, Karen no vea necesario participar en protestas. "Por un lado, por temor, pero creo que tambin me encontraba en mi burbuja. En mi pas estaba en realidad en una posicin privilegiada", reconoce.

Ya en Espaa, su proceso migratorio fue lo que la empuj a la lucha social. "Encontrarme y, de repente, ver a una persona migrante. Todas esas violencias que le atraviesan a una, verme en situacin de injusticia. Es lo que me hizo pensar: esto no puede ser, tengo que salir, ver de qu forma cambiar estas situaciones", esgrime la tambin integrante de la Red de Hondureas Migradas.

En diferentes colectivos de migrantes encontr la red que necesitaba para superar su proceso migratorio en Espaa, pero tambin se choc con el machismo de algunos de sus compaeros. "Nos decan que no hablsemos de feminismo, que podra espantar a la gente. Ellos siempre agarraban los micrfonos, nosotras preparbamos la comida en los actos. Ellos, delante. Nosotras siempre detrs", detalla la ingeniera y activista, quien desde entonces se dio cuenta que prefiere permanecer a "colectivos feministas".

Ya lo hace desde la red de mujeres hondureas. Mientras estudia una oposicin, trabaja por horas limpiando oficinas a travs de una cooperativa de migrantes y cuida a sus hijos junto a su marido. Pero ha decidido aadir una tarea ms a su rutina. "Es necesario visibilizar que no por ser mujeres, la violencia nos atraviesa de igual forma a todas. Se trata de asumir los privilegios que tienen por el hecho de ser blancas, por el hecho de ser occidentales", sostiene.

"Las centroamericanas nos sentimos que no existimos. Muchas trabajan en los cuidados, independientemente de los ttulos que traemos de nuestro pas. Se nota mucho la discriminacin", explica la activista hondurea. "Voy a entrevistas y siempre percibo la desconfianza: pero has homologado el ttulo en Espaa? No se terminan de creer que podemos tener estudios y ttulos homologados y, por consiguiente, es muy difcil conseguir un trabajo, ms all del que nadie quiere hacer", critica Rodrguez. "En nuestro caso nose toma en cuenta la experiencia, y debemos empezar de nuevo".

 Katty Solrzano.
 
Katty Solrzano, estudiante de doctorado en Antropologa. Imagen cedida  

Desde Barcelona, su compaera Kattycoincide en la misma idea,en las condiciones de precariedad a las que estn expuestasmuchas mujeres migrantes una vez en Espaa. "Una vez aqu da igual la carrera. T aqu eres migrante, y bajo la Ley de Extranjera acabas cayendo en mbitos laborales donde tus condiciones de trabajo son mnimas", apunta Katty, estudiante de doctorado en Antropologa.

"Para las mujeres migrantes, el nicho es el trabajo del hogar, que se podra considerar un apartheid laboral de autentica semiesclavitud", sostiene. Las situaciones laborales "abusivas" en las que, dice, ha visto a sus familiares, fueron la que precisamente la empujaron al activismo. "No acababa de ver que esto era un problema de gnero, que estuvisemos tantas mujeres migrantes trabajando en el mbito de los cuidados. Sientes frustracin y rabia, porque cuando te ven migrante parece que tus competencias se redujeron",critica Katty, que lleg desde Ecuador hace 18 aos para vivir con su madre bajo el proceso de reagrupacin familiar. "Mi familia est aqu.Es un privilegio, porquemuchas compaeras no tienen esa posibilidad".

Esas son soloalgunas de esas "violencias especficas" que quieren incorporar a los mensajes de reivindicacin del8M. "Noto un cambio, vemos que el mensaje antirracista est presente en el argumentario. Estamos contentas, pero somos conscientes de que es el principio de una larga lucha".

Khadija

 
 
 Khadija participa en la comisin antirracista de Barcelona.

Khadija Ftah, activista feminista de la Red de Migraciones, Gnero y Desarrollo. Imagen cedida  

 

El ao pasado, Khadija Ftah no se senta representada en el 8M.Cuenta que muchasmujeres que, como ella, son musulmanas y llevan velo tambin salieron a la calle, pero para muchos ojos, fueron invisibles.

"Algunas mujeres les dijeron a otras que si llevaban velo era un smbolo de opresin.Cuando ests dentro de la manifestacin, muchas no lo ven bien. Creen que est ligado a la religin, son reticentes a aceptarlo como un feminismo que puede ser posible. Tampocotuvieron visibilidad en los medios. El resto de compaeras acaparaban la atencin", asegura esta joven periodista de 22 aos.

Derribar este tipo de prejuicios que, denuncia,existen en el movimiento feminista alrededor del uso del veloha sido uno de sus principales motivos para participar este ao en la asamblea del 8M en Barcelona, donde reside.Khadija insisteen que si hay un mayor empuje para que el movimiento incorpore reivindicaciones de las mujeres racializadas y migrantes, ha sidogracias a varias organizaciones como la suya, la Red de Migracin, Gnero y Desarrollo, que bebe del feminismo descolonial.

Sin embargo, la activista considera que an hay resistencias dentro del feminismo a la hora de acabar con determinados estereotipos ligados a las mujeres musulmanas. "Est habiendo un cambio, pero es muy difcil. Son muchos los prejuicios que hay dentro del feminismo blanco y no es fcil deconstruirlos",seala. Para ella, es una carrera de fondo. "Es una lucha dura, pero merece la pena por los resultados. Dentro del propio feminismo hay estructuras de poder donde cuesta aceptar an compartir los espacios. Desde las organizaciones hay una lucha para reivindicar nuestro propio espacio y lograr tener un trato igualitario entre todas".

Khadija lleg a Espaa a los cuatro aos, cuando sus padres decidieron migrar desde Marruecos. Aunque explica que "no ha notado" las dificultades ligadas al proceso migratorio, s hasido foco de "todos los microrracismos que hay en la calle", por el hecho de ser mujer, musulmana y con hijab.

"Hay una imagen negativa de nosotras en general. Tecuesta encontrar empleo sin que te pidan que te quites el velo, a mi hermana le ha pasado. Cuandote postulas paraun trabajo, con la fotografa te descartan. Por qu ni siquiera me hacen una entrevista sitengo un perfil adecuado para este puesto?", indica. "Se transmite una imagen de la mujer musulmana como sumisa y no se nos reconoce como iguales", apuntalala joven activista. Ahora, desde dentro, lucha por que esta imagen sea historia y por un 8M en el que ellas tambin se vean reflejadas.

Fuente: https://www.eldiario.es/desalambre/mujeres-pelean-solo-movimiento-blanco_0_873163105.html



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