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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2019

Esas pequeas cosas

Eduardo Lucita
Rebelin


Das pasados, bajo el agobiante calor de los primeros das de febrero, caminando por la avenida Dorrego decid tomar por una calle transversal cuya frondosa arboleda protege de los implacables rayos solares. Avanzaba lentamente y distrado, al doblar la esquina y adelantar unos metros observ en la vereda de enfrente una camioneta que estacionaba de culata en un gran portn y comenzaban a cagar cajas . De pronto aparece una mujer enfundada en ropa blanca que comienza a revolear los brazos como un molino y a gritar Miren quin viene, miren quien viene. Cruc de vereda la mujer me abraz y bes, se acercaron varios obreros y lo mismo, abrazos al por mayor, y en seguida Como ests?, y la seora, y tu hija y tu hermano y los dems...? Esta maana pensbamos en Uds.

Ocurre que casi 20 aos atrs, cuando la crisis del 2001, cuando los patrones abandonaban sus fbricas y los trabajadores/as las ocupaban dando nacimiento al fenmeno poltico indito de las recuperadas por la gestin obrera, un grupo de compaeros que hacamos parte de la Asamblea de Chacharita, Colegiales, Villa Ort1zar nos enteramos que una fbrica del barrio haba cerrado. Nos acercamos a ver qu pasaba. Los trabajadores nos atendan por una mirilla, asustados solo esperaban que volviera el patrn, que les pagara los salarios y que todo volviera a la normalidad. A los pocos das accedieron a levantar la persiana y pudimos dialogar. Hicimos la de siempre: una pequea colecta, vender choripanes en la puerta primero y luego aprovechando el horno y que una de las compaeras tena buena mano se hacan empanadas que se vendan en el barrio.

Otras gentes se acercaron a colaborar y se arm una suerte de Comit de Solidaridad, nos turnbamos para acompaarlos durante todo el da, y algunos pernoctaban con ellos. Afortunadamente haba un grupo se psiclogos que ayudaban en la contencin emocional, especialmente al anochecer cuando todo se silencia y solo quedaba la angustia de desconocer ya no solo el futuro, sino el das despus.

En algn momento, no recuerdo como, se junt un dinero para comprar unas bolsas de harina y un poco de levadura, entusiasmamos a los trabajadores en hacer una produccin. Fuimos pocos los que aquella maana tuvimos la suerte de presenciar la primera produccin, la emocin nos embarg a todos cuando comenzaron a salir las primeras bandejas cargadas de productos recin horneados y a no pocos se les llenaron los ojos de lgrimas ( escrib un art. sobre esto que se public en Pgina 12).

Salamos a venderlos por el barrio, mi compaera se llevaba dos cajas por semana y las venda en el trabajo a precio solidario (varias veces su valor real). Pero ramos nosotros los que vendamos, los trabajadores se negaban a salir a vender por la calle. Alguna vez me vinieron a buscar a mi casa a tres cuadras de la fbrica- a las seis de la maana para que les hiciera un clculo de costos porque a las ocho vendra el que podra ser el primer cliente recuperado.

Se iniciaron los trmites para formalizar una cooperativa de trabajo, que los llevaba un abogado peronista de derecha, mientras algunos de los integrantes del Comit comenzamos a organizar un Centro Cultural. Lleg a tener mucho xito, incluso fuimos designados como sede del Festival Anual de Tango por la entonces Municipalidad de Bs.As. Mi hermano, un artista plstico reconocido, organiz una muestra que congreg a figuras de la talla de Len Ferrari, Juan Carlos Romero, Felipe Pino, Pesce y, obvio, Ricardo Roux entre otros muy prestigiados pintores. Los ciclos de cine congregaban muchos espectadores, especialmente el infantil que organizaba mi hija los fines de semana las colas daban vuelta la esquina- all se estren Nemo en paralelo con los cines del centro, la mayora de los asistentes era personal domstico de la zona que llevaban a sus hijos, al finalizar se les daba un mate cocido con grisines. Varios conjuntos de teatro exponan all sus obras. El grupo Morena Cantero Jr., ligado al PO, propuso su obra sobre el Manifiesto Comunista, su presentacin fue forzada y cost que un grupo de vecinos por problemas ideolgicos se retirara del Comit. Un error nuestro y un costo innecesario porque la obra no dej nada, lo ms recordado fue que en un determinado momento el actor que representaba al trabajo se quita las ropas de espaldas pero sorpresivamente da un giro de 180 grados y expone sus genitales al pblico. De esta escena se habl durante varios das entre los trabajadores, pero nada ms

As las cosas un da nos enteramos que se haba hecho un acuerdo con una distribuidora, la haba acercado el abogado. al ver cmo funcionaba en la prctica el acuerdo nosotros argumentamos que se trataba de un patrn oculto, porque en las primera horas del da un camin descargaba las bolsas de harina y al atardecer el mismo camin se llevaba las cajas con pero con la marca del distribuidor. Era un patrn que pagaba por hora trabajada y no se haca cargo de nada. Al menos conseguimos que una parte de la produccin la mantuvieran con la marca propia, para que no se perdiera.

El Centro Cultural creca da a da y muchas, y nuevas personas se acercaban, algunas desinteresdadamente, otras con ideas poco aplicables y alguna por puro inters personal. Tambin grupos ultimatistas, todo provocaba fuertes discusiones que se desenvolvan frente a los trabajadores Una impronta muy pequeoburguesa atravesaba esas discusiones que contrastaba con la dialctica de lo concreto propio de la clase. Tendra sus consecuencias.

Muchas de las actividades eran con entrada paga por lo que se acord que de lo recaudado el 70% ira para la Cooperativa y el resto para sufragar los gastos. Otro conflicto, porque de lo que recuerdo solo seis de los trabajadores apoyaban y participaban del Centro, pero el resto, fogoneados por el abogado, estaban totalmente en contra, pero al momento de repartirse el 70% todos queran su cuota. La Tesorera del Centro, una gran militante del PO infelizmente ya fallecida, tambin falleci su compaero, otro tipazo, haca informes mensuales y los pegaba en los pasillos de la fbrica, duraban poco, los arrancaban. Obviamente alguien no quera que se conocieran las cifras a repartir

Un da nos convocan de urgencia a una Asamblea Porque haba novedades. Fuimos tres compaeros, cuando llegamos puntualmente- ya estaban todos sentados en ronda, menos el abogado que estaba parado. Fue el quin dirigi la asamblea, en realidad prcticamente el nico que habl. Nos inform que la Cooperativa La Nueva Esperanza ya era una realidad. Cul no sera nuestra sorpresa cuando nos enteramos que la Presidenta era una persona que en tiempos del patrn era una suerte de gerente administrativo, que conoca a la perfeccin todos los movimientos y que tena los registros de proveedores y clientes y conoca los costos, nunca haba participado de la toma, estuvo en contra de ponerse a producir y de nuestra presencia en la fbrica.

El abogado en tono firme continu diciendo que se acababa el tiempo de los choripanes y de las empanadas, que haba que ponerse a trabajar y dedicar menos esfuerzos al Centro Cultural.

Eso le dio pi a uno de los trabajadores, el que ms se opona al Centro, a intervenir diciendo que la obra del Manifiesto Comunista les haba trado muchos problemas con los vecinos y que la Asamblea haba decidido que toda actividad que pensara hacer el Centro deba consultarlos y ellos aprobaran o no su realizacin.

Los trabajadores/as permanecan en silencio, con las cabezas gachas y casi sin levantar la vista. Yo trat de argumentar acerca de la importancia de que un colectivo de trabajadores realizara actividades culturales aparte de las econmico-comerciales, el abogado me cort tajante: Lucita, todos somos de izquierda, pero vos sabes que para conseguir clientes el Manifiesto no nos ayuda en nada. La reunin termin abruptamente uno a uno se retiraron casi sin saludar. Nosotros salimos cabizbajos sin hablar, sabamos que la derrota era definitiva y que la experiencia estaba terminada. Y as fue, el Centro sigui con algunas actividades ya programadas pero se fue deshilachando poco a poco, la gente se retir y finalmente cerr.

No pocos en nuestro grupo original lo tomaron como una ingratitud por parte de los trabajadores que no reconocan nuestro esfuerzo. Por mi parte, ya una vieja lechuza cascoteada, lo tom como una nueva derrota, una ms en la larga lista que acumulo.

Por eso mi sorpresa ante el recibimiento de los trabajadores y sus preguntas sobre mi familia y otros compaeros. A mi turno pregunt cmo estaban ellos De los 16 quedamos nueve, tres fallecieron, uno se retir y otros tres los despedimos por problemas. Y el trabajo? Muy bien, s?. Tenemos 30 contratados, treinta?. Hasta ahora eran 25 pero esta semana incorporamos cinco ms. Tanto? Te acordas la segunda planta, la de arriba que estaba desactivada, bueno ahora trabaja a pleno, no damos abasto, trabajamos hasta las 10 de la noche, ya no hacemos produccin para la distribuidora, ahora solo para nosotros. Yo escuchaba no sin asombro pero atin a felicitarlos y a decirles mi satisfaccin por lo que me contaban.

Son un telfono, tenan que registrar el despacho y a otros los llamaban de la planta. Otra vez los abrazos y los besos y el pedido de que regresara para charlar con ms tiempo, me compromet a hacerlo a la brevedad.

Me cruc nuevamente de vereda, desde all mir la fbrica, se la vea limpia y ordenada. El gran cartel que anunciaba la Cooperativa la Nueva Esperanza ya no estaba, el mural alegrico a esa esperanza renovada que mi hermano pintara en la persiana principal haba sido tapado con pintura gris plomo brillante, propio de las cortinas metlicas. Todo un smbolo pens.

He reflexionado largamente sobre aquella experiencia, la solucin de la distribuidora era imperfecta, pero era una solucin para los trabajadores, no lo comprendimos as en ese momento. Nosotros los contuvimos, los sostuvimos en los momentos difciles, los animamos resistir y a producir, pero no le dbamos una solucin definitiva, no podamos. No lo ayudbamos con los proveedores, no le conseguamos clientes, menos financiamiento para el capital de trabajo que necesita toda empresa para la actividad cotidiana.

Me fui caminando lentamente, record que cuando los debates sobre las recuperadas present un trabajo El xito y sus peligros donde sealaba tres etapas. Primero la de la ocupacin y resistencia, luego la de la reconstruccin del listado de proveedores y clientes y la produccin, finalmente la del mercado y la competencia, donde la Ley del Valor juega fuerte. Terminaba recuperando un lema del movimiento obrero internacional La cooperativa cuanto ms xito tiene ms capitalista se vuelve. Fue muy criticado, especialmente desde una nota en el mensuario Accin Cooperativa donde prcticamente me catalogaban como un enemigo del pueblo. Pero a las pruebas me remito, como se les paga a los contratados, por hora?, facturan?, qu derechos tienen?...

Pero tambin es posible otra lectura. Esos trabajadores lograron conservar sus fuentes de trabajo algo tuvimos que ver nosotros en eso- y ahora le daban trabajo a otros trabajadores- En qu condiciones?, en las que imponen el mercado y la competencia en este tiempo de crisis, pero dan trabajo. No es poco.

Segu caminando pensando que esa alegra con que la compaera gritaba Miren quin viene, miren quin viene era genuina, que los abrazos eran totalmente sinceros y que era verdad que esa maana cuando mateaban se preguntaban qu sera de nosotros. Me convenc que esa sensacin de ingratitud haba trocado en reconocimiento explcito, que estaba oculto por la situacin.

De pronto el calor ya no me agobiaba, sent que sin darme cuenta caminaba erguido y con paso firme y rpido. Es que la memoria de la clase y sus sentimientos se expresan por senderos poco identificables y a veces en momentos inesperados. De pronto en una vuelta de esquina la vida te da una sorpresa que te reconforta y gratifica. Como dice la cancin de Serrat son Esas pequeas cosas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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