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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2019

Carta abierta a los polticos uruguayos
El capital poltico de Uruguay

Jorge Majfud
Rebelin


Estimados seores representantes y candidatos polticos:

Para empezar, lo obvio: este ciudadano, como cualquier otro, no est en condiciones de dar ni lecciones morales ni lecciones de vida a nadie. Bastara con echar una mirada a los problemas familiares de esas micro repblicas que nunca nadie ha podido resolver para curarnos en humildad. Ni siquiera me siento ms autorizando que nadie para dar mi opinin por ser ciudadano uruguayo ni por ver sus problemas desde una perspectiva particular o a travs de una experiencia algo diversa. El popular argumento de yo s lo que digo porque lo viv es una muleta que se desarma fcilmente con la opinin opuesta de dos individuos que vivieron los mismos hechos. Por no entrar a recordar la imposibilidad de cada individuo de vivir sobre todo un pas y en cada uno de los grupos y las clases sociales que lo componen.

Empecemos por las virtudes. Hasta muy recientemente, Uruguay ha gozado de un capital que escasea, y cada vez ms, en la mayor parte del mundo. Me refiero al capital poltico que siempre tiene traducciones en la forma en que los individuos se relacionan y hasta en la economa. Ese capital poltico es muy simple, pasa desapercibido o desvalorizado por aquellos que lo viven desde su propia burbuja. No es sexy (como dicen los consumistas hoy) como la guillotina en la Revolucin francesa, como el Gran Garrote de Theodore Roosevelt, como los tanques de las tradicionales dictaduras latinoamericanas o como el grito de yugulares hinchadas de los presidentes-pastores-ejecutivos de las nuevas democracias asaltadas por la nueva cultura cowangry.

Ese capital, que se basa en la cultura civil, en la capacidad de convivir con nuestras diferencias ideolgicas e identitarias, se erosiona y se pierde fcilmente con las frustraciones individuales y colectivas (en caso que todava exista lo colectivo).

Cuando en mis primeras elecciones de 1989 vot al partido Verde Ecologista, mi padre era un modesto candidato a edil por el partido Nacional (a esa altura su partido haba vuelto a ser el partido conservador que haba sido la mayor parte del siglo). El mismo da de las elecciones le dije que no haba votado por l. Mi padre me respondi que haba hecho lo correcto al seguir mi conciencia. Hasta su ltimo da, nuestras profundas diferencias polticas nunca menguaron el cario y el respeto que le tena.

Recientemente, un amigo venezolano que detesta lo que l llama el rgimen chavista me pregunt, sorprendido, cmo es posible tener amigos en los dos bandos? Mi respuesta fue que su pregunta explicaba gran parte del problema venezolano. Ms all de quin es responsable de esa cultura suicida (ya he escrito bastante, o algo, sobre esto, sobre la historia venezolana y sobre la antigua prctica hipcrita de las potencias hegemnicas, y acepto que otros no vean el problema de la misma forma). Quiero decir, no por eso los considero enemigos o necesariamente mala gente. Depende del caso.

Uno no es bueno ni malo por ser estadounidense. (Hay que aclarar algo tan obvio? S.) Uno no es ni bueno ni malo por ser uruguayo, francs o mozambiqueo. Nadie es bueno o malo por ser socialista, conservador, cristiano, judo, ateo o astronauta. Para merecer esos ttulos primero hay que ser una buena o una mala persona. Razn por la cual puedo jactarme de tener amigos conservadores, catlicos, ateos, comunistas, liberales, anarquistas, pro-chavistas, antichavistas En fin, de todo menos nazis o miembros del KKK, por razones morales bsicas. Son mis amigos no por sus ideas polticas sino porque los considero buenas personas. Discrepo con la mayora de ellos, creo que se equivocan en el diagnstico y en las soluciones (claro, ese es el orden cientfico, pero en poltica, como en religin, el orden es el inverso: primero las supuestas soluciones, las ideas polticas, luego el diagnstico de la realidad, la crtica).

En la cultura toxica de las redes sociales (el factor global comn que naci y se sustenta en el principio de la venta y el beneficio econmico, no en el amor fraternal), en las reacciones epidrmicas donde los algoritmos del sistema de renqueo y popularidad siempre premian ms al insulto y el agravio que a los ya vanos intentos de dialogo civilizado, mantener el Factor Uruguayo, el Capital Poltico, el sentido del dilogo ilustrado, es cada da ms difcil.

Pero tal vez tomar conciencia de este problema ayude en algo. El capital poltico no significa que todo vale igual. De algn lado est la verdad o tal vez est en ambos lados y mal repartida. A veces ni siquiera se trata de la verdad sino de simples intereses. En cualquier caso, el ejercicio intelectual de des-cubrimiento, de re-velacin a travs de la crtica radical seguir siendo vital para cualquier sociedad civilizada que pretenda vivir en paz y en justicia.

Es decir, seguiremos luchando, con todos los recursos intelectuales y morales por lo que creemos justo y necesario. Seguiremos siendo radicales y agresivos en el anlisis y en el combate de las ideas sobre la justicia y la realidad. Seguiremos luchando por destruir las ideas que enmascaran la realidad para sufrimiento de la gran mayora o para el abuso injusto de una minora. Seguiremos apoyando organizaciones populares y luchando para limitar el inmenso poder elitista que nunca deja de crecer ni de secuestrar los logros del resto del mundo mientras los venden como mritos propios.

Pero en el proceso, no destruyamos el gran capital poltico y social, el nico y verdadero capital humano (no ese cuyo nico objetivo, se supone, es el capital financiero), porque en ese caso todos tendremos mucho para perder. Empezando por la razn y terminando por los recursos materiales ms bsicos.

Se acercan las elecciones de 2019 en ese pequeo pas rodeado de maniqueos. Es natural que, en estos procesos, muchas veces meros circos, se comercie con insultos y otros ataques personales. Aqu en Estados Unidos, una democracia muy imperfecta y limitada, elegantemente corrupta, es una prctica cada vez menos disimulada. Es de esperar que lo que se hace aqu se copie all, como lo indica la tradicin.

Claro que no es algo inevitable. No sera un mal acuerdo procurar minimizar estos daos de campaa electoral, recuperar y potenciar el capital poltico una vez que pase el carnaval.

En Uruguay los candidatos de los partidos polticos en disputa podran reunirse en una pizzera a tomar cerveza. Por ridculo o irrelevante que esto pueda parecer, la sola posibilidad indica un capital social que escasea en el mundo, mucho ms que cualquiera de las riquezas por las cuales abundan tantas guerras, tanto odio y tanta miseria que solo les sirve a unos pocos, a casi nadie.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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