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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2019

Es hora que Estados Unidos invada a Estados Unidos

Martn Pastor
Rebelin


Bajo el amparo de la ayuda humanitaria y la lucha por la democracia, los Estados Unidos han justificado decenas de intervenciones militares y polticas en el mundo durante el siglo XX y XXI. En su ms reciente campaa se han centrado en Venezuela, como parte de una estrategia para menoscabar a gobiernos progresistas de la regin.

Con una coordinada manipulacin meditica, bloqueo econmico y presin diplomtica se ha tendido la ofensiva imperialista sobre la nacin latinoamericana desde hace ms de una dcada. Han tachado al gobierno venezolano como una dictadura, presentndolo como un Estado fallido sumido en caos social, con altas tasas de pobreza, desnutricin, e inseguridad; argumentando que la causa es el modelo progresista y no factores exgenos como el bloqueo o desacreditacin internacional.

Para Estados Unidos, y gran parte de Occidente, estos son causales suficientes para justificar una intervencin poltica y diplomtica, que incluso debera ser militar. Entonces si estos son detonantes para intervenir es momento que Estados Unidos, en defensa de los derechos humanos y la democracia, tome la iniciativa de invadir a su propio pas.

La situacin norteamericana es altamente preocupante y clasifica a la nacin para ser un apto receptor de ayuda humanitaria made in USA. Segn un informe de Philip Alston, relator especial de la Organizacin de Naciones Unidas (ONU) sobre la pobreza extrema y los derechos humanos se revel que al 2018, 40 millones de personas en Estados Unidos viven en pobreza, 18.5 millones viven en extrema pobreza y ms de cinco millones viven en condiciones de pobreza absoluta.

El pas tiene la tasa ms alta de pobreza juvenil en la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico (OECD) y la tasa ms alta de mortalidad infantil entre Estados comparables de este grupo. No es sorpresa que Alston calific al pas como la sociedad ms desigual en el mundo desarrollado.

Como tampoco lo es que a Estados Unidos ya no se le pueda denominar como una nacin del primer mundo. Segn un estudio del Massachussets Institute of Technology (MIT), para la mayora de sus ciudadanos, aproximadamente 80% de la poblacin, Estados Unidos es una nacin comparable al tercer mundo.

Para llegar a esta conclusin los economistas aplicaron el modelo de Arthur Lewis, ganador de premio Nobel de economa (1979), diseado para comprender qu factores y cmo clasificar a un pas en vas de desarrollo.

Segn Peter Temin, coautor del estudio, Estados Unidos cumple con este modelo: es una economa dual (brecha incomparable entre una pequea parte de la poblacin y la gran mayora) en la que el sector de bajos salarios tiene poca influencia sobre la poltica pblica; un sector de altos ingresos mantiene los salarios bajos en el otro sector para proporcionar mano de obra barata; un control social que se usa para evitar que el sector de bajos salarios impugne las polticas que favorecen al sector de altos ingresos; altas tasas de encarcelamiento; polticas pblicas de los sectores ms ricos con el objetivo de reducir los impuestos para dicho grupo; y una sociedad donde la movilidad social y econmica es baja.

Especialmente cuando uno de los argumentos principales para justificar las agresiones son el supuesto bienestar y derechos humanos de los ciudadanos. Nuevamente los norteamericanos deberan ver primero la viga en su propio ojo.

Segn un anlisis trianual del Commonwealth Fund (2017), los Estados Unidos, por sexta ocasin consecutiva, se posesionan como el peor sistema de salud entre 11 naciones desarrolladas. Cuentan con el sistema de atencin mdica ms caro del planeta, con un gasto anual de tres billones dlares, que ha resultado en uno de los pases con mayor disparidad en accesos a saludo, basada en ingresos.

Mientras que la expectativa de vida en Estados Unidos disminuy por tercer ao consecutivo, situndose en 78.1 aos. Un decrecimiento porcentual comparable al periodo de 1915 y 1918, en el que dicho pas enfrent una Guerra Mundial y la pandemia de influenza global. En comparacin, Cuba, que forma parte de la Troika de la Tirana, segn John Bolton (Consejero de Seguridad Nacional) tiene un expectativa de vida de 79,74 aos al 2018.

Y en educacin ni que hablar. Desde 1990 al 2016, Estados Unidos cay del sexto lugar al vigsimo sptimo, situndose como uno de los peores sistemas educativos del mundo desarrollado. Con un gasto pblico que se redujo, entre 2010 y 2014 en 3%, mientras que economas desarrolladas la inversin creca por sobre el 25%.

Un bienestar de vida deteriorado, un sistema de salud caro e inequitativo y una educacin que no se compara con otras naciones desarrolladas. Si esto no es suficiente para que el gobierno norteamericano y el resto del Occidente decidan intervenir, entonces las constantes violaciones a los derechos humanos deben ser un causal para movilizar tropas a la frontera e iniciar bloqueos econmicos.

Los Estados Unidos sistemticamente han dirigido o influenciado intervenciones en Amrica Latina y el resto de sur global. Las operaciones cubiertas, las guerras tnicas y las invasiones militares ms recientes son una prueba de la licencia para matar que se ha auto-concedido a este pas.

Crceles en donde se violan derechos humanos como Guantnamo y Abu Ghraib son solo ejemplos de esta realidad. Y figuras como Gina Haspel, quien estuvo directamente involucrada en el programa de tortura del gobierno estadounidense, ha subido a posiciones de poder mundial como directora de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Pero su transgresin ms clara es la separacin del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, rgano internacional encargado en velar que dichas violaciones no sucedan. Una decisin que vino das despus de que el Alto Comisionado para los Derechos Humanos denunciara la prctica de la administracin actual de separar forzosamente a nios migrantes de sus padres y encarcelarlos, en lo que solo pueden llamarse campos de concentracin modernos.

A nivel interno se ha reducido la responsabilidad de la polica sobre el uso de fuerza excesiva, especialmente en comunidades negras y latinas. La matanza sistemtica de hombres negros en Estados Unidos por esta fuerza del orden, segn un estudio de la Universidad de Boston, refleja un racismo estructural subyacente en la sociedad norteamericana; que tambin se ve reflejado en un sistema de justicia parcializado en contra de las comunidades negras.

"Si la polica patrullara las reas blancas como lo hacen en los barrios negros pobres, habra una revolucin", comenta Paul Butler, autor de Chokehold: Policing Black men, que relata lo que significa ser un hombre negro en Estados Unidos.

Estas violaciones de derechos humanos son la realidad diaria para minoras tnicas y grupos histricamente discriminados. Lo cual est acompaado del fortalecimiento de agrupaciones con tendencia fascista, que cuentan con el apoyo directo e indirecto del gobierno central y local en varios estados. Un preocupante escenario para millones de ciudadanos negros, latinos y de otras etnias.

Sin embargo, la falsa preocupacin por Venezuela, Libia, Siria, Iraq, Yemen, Afganistn, y Ucrania, solo en estas ltimas dos dcadas, ha guiado invasiones y agresiones en nombre del bienestar y los derechos humanos. Acciones que a su vez llevan escondido intereses ulteriores basados en un indicador en los que Estados Unidos, s es nmero uno: el gasto militar.

Al 2019, este pas cuenta con un presupuesto militar sobre los 680.000 millones de dlares, es decir ms que los presupuestos sumados de las siete naciones que le siguen en la lista: China, Rusia, Arabia Saudita, India, Francia, Reino Unido y Japn.

Ni siquiera en libertad econmica ( 12 en el mundo ) son lderes o crecimiento del PIB ( 147 de 224 pases ); lo cual refleja una realidad. Estados Unidos es un imperio militar, su economa se basa en la guerra y ninguna accin realizada en nombre de la ayuda humanitaria tiene coherencia cuando el inters de su gobierno es promover el caos para su beneficio.

Ante esta situacin lo que el mundo est viviendo es la patada de ahogado de una superpotencia en declive. Es por ello que con tanto esmero trata de aferrarse del ltimo bastin de influencia que sigue siendo Amrica Latina, ergo su fijacin con Venezuela y otras naciones de la regin. Ya que si de ayuda real se tratara, es hora que Estados Unidos seriamente analice intervenir, con la misma intensidad, en su propio pas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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