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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2019

Hijo de puta

Muna Rafei
Al-Jumhuriya


Ah est el sonido de las golondrinas repicando en las ventanas anunciando que se acerca la primavera

Suena el despertador. Son las siete de la maana. Insomnio que se deriva del sueo del que me ha privado durante horas. Aparto la oscuridad de mis ojos y veo la luz. La aparto tambin de mis odos, y escucho a la golondrina que me recuerda que, hace unos dos aos, el rgimen inici la etapa de purificacin final de mi ciudad; que, desde que llegu aqu, despus de vivir en un barrio liberado, todo es diferente; y que, hasta ahora, no he podido asumir del todo que en algn momento estuve en la ciudad denominada cuna de la revolucin, para terminar siendo una mera testigo muda que lucha contra su muerte.

Y mi da comenz con el depresivo camino al trabajo

Ms o menos a las ocho de la maana, o despus, o quiz antes, pasa cada da el coche de la crcel, que es ms bien como un camin de color gris, escoltado por delante y por detrs por vehculos militares, y con un claxon horrible cuyo sonido ser incapaz de olvidar mientras viva. Al principio, no saba que era el coche de la crcel. La mujer que esperaba a mi lado al service [1] se apresur y dijo que era el coche de la crcel. El hombre que tambin estaba esperando suspir y dijo que era el coche de la crcel, y dijo que quiz iban de camino a Damasco para ser juzgados. El conductor del servicenos dijo con amargura: Habis visto sus manos? Elev la voz buscando nuestra complicidad, y volvi a repetir, una vez nos hubimos apretujado dentro del service: Habis visto cmo agitaban sus manos hacia nosotros? Todos nos quedamos callados y solo yo respond que no los haba visto: Ojal los hubiera visto. El conductor del service nos explic con amargura contenida que el coche de la crcel era muy grande y se divida en dos mitades ‒una para hombres y otra para mujeres‒ y que algunas manos solan hacer aspavientos desde la parte de arriba. Intent seguir conversando con l, pero los ojos escrutadores, los odos bien grandes y las narices apretujadas en el service nos obligaron a mantener silencio. El conductor sigui murmurando y subi el volumen de la radio, por lo que ya no pudimos seguir escuchando lo que deca.

Y los ojos vigilantes nos acompaan al trabajo

Un hombre moreno, esbelto, con un hoyuelo en el mentn, ayudaba a algunos funcionarios a llevar pesados bultos al interior, mientras sonrea a todos con un afecto que los dems le devolvan con profusin. Pens si sera un nuevo trabajador, o amigo de alguno de ellos.

Al final del turno, encontr una hoja sobre mi mesa:

-Rellena todos los datos.

-Son muchos detalles.

-Rellena todos los datos.

Por ejemplo: hay alguien en tu familia condenado? A qu colegio fuiste en primaria? Y secundaria? Has participado en algn pacto [2] antes?

-Rellena todos los datos.

Has viajado fuera del pas?

-Rellena todos los datos.

Ha huido alguno de tus familiares del ejrcito? Alguien de tu familia ha participado en este tipo de pactos?

-Todos los datos.

El hombre moreno y esbelto espera mientras nos recogen las hojas a los funcionarios, que debemos rellenar todos los datos.

Y los nios crecen muy rpido

Una mujer viuda, muy orgullosa de su hija de trece aos, me cont que su hija tena un don para dibujar y que se pasaba largas horas diseando decoracin. Le dije: Inscrbela en Diseo Interior cuando crezca. Sin embargo, tras retirarse una parte del velo negro que le cubra la cara, y dndome golpecitos con la mano, respondi: Shh La nia me ha dicho que no quiere estudiar, sino que quiere ir a la escuela militar y ser oficial como su to.

Despus, lleg un silencio que se prolong un ao, hasta que le dije, sintiendo que los dientes se me rompan en la boca: Que Dios la proteja. Que as sea, si Dios quiere.

Y la lluvia caa a mares, como si el cielo estuviera culpando a alguien que ni se inmutaba

El service se retras a la vuelta y la lluvia no cesaba. Me detuve en el bordillo roto de la acera a esperar y la lluvia segua cayendo a mares. Las hojas que llevaba en la mano se empaparon, y la lluvia segua cayendo.

Cog un taxi.

A los pocos metros, nos par un agente de trfico, que reprendi al conductor por haberse parado en una zona prohibida; sin embargo, este sonri con confianza, lo salud y le entreg unos papeles. El agente los recogi y se los devolvi. Seguimos el camino. El conductor, que claramente no era taxista, me dijo que haba trabajado en la inteligencia poltica, pero que se haba pasado a labores administrativas en el ejrcito y que, por tanto, nadie poda, por imperativo legal, oponerse a l o ponerle una multa. Tambin coment que su to paterno era subdirector de una de las sedes de seguridad e inteligencia, y su cuado, oficial de la Guardia Republicana, as que conduca por diversin. Entonces me pregunt dnde trabajaba. Le contest servicial: En una organizacin local que se llama X. Perros, cabnes: todos los que trabajan en ella son unos diablos islamizados. Merecen ser pisoteados y machacados. Son todos unos traidores. Si yo te contara.

No quise que me contara. Me mantuve callada.

-Dnde vives? Cuntos hermanos tienes? Dnde estn? Fuera? Pero, de forma legal o? En qu trabaja tu padre? Y tu madre? La casa es alquilada o en propiedad?

Ests casada o soltera? Dame tu nmero.

Me negu, pero insisti. Me dijo: Simplemente dame un toque. Le dije que no tena saldo, pero que me diera su nmero, que yo le llamara. Accedi a regaadientes. Guard su nmero con el nombre de Hijo de puta.

-Esta tarde me llamas, me lo prometes?

-Te lo prometo.

-Los libres siempre cumplen su promesa. Espero tu llamada.

-

Y, en efecto, alguien libre siempre cumple sus promesas.

Y la noche del largo invierno no termina

A veces pienso que si la llama de la vela pudiera hablar nos culpara por haberla abandonado y sustituido por luces de led, que funcionan con electricidad.

Mi hermana me ha dicho que cortaron la luz a las cuatro. Son las siete, las ocho, las nueve y nos acercamos a las diez. Los led estn tan apagados que apenas iluminan. La oscuridad nos come las cabezas enterradas en los telfonos mviles. Una amiga me escribe que en su edificio se sienten movimientos extraos, que ellos han irrumpido en la casa de sus vecinos por la fuerza, rompiendo la puerta, que hay toda una patrulla repartida por la parte de abajo y que ha visto a travs de la mirilla (mirilla?) a un joven con los ojos tapados bajar acompaado con los efectivos, algunos vestidos de militares y otros de civiles.

Dice que su familia est temblando. Miro a la ma, que tambin tiembla, pero de fro. Yo tambin, pero no solo de fro, sino tambin de miedo.

Y me digo que el ayer se fue y que hoy es un nuevo da en el que el sol luce de forma poco habitual

Alguien me dijo que quera abrir un nuevo negocio y me ofreci trabajar con l. Dado que mi trabajo era temporal y se me acababa pronto, me pareci una idea perfecta, pero despus de seducirme con castillos de naipes, me dijo que tena que hacer una pequea entrevista con un agente de la seguridad, que vendra a hablar con los interesados en el proyecto, para realizar los trmites para la autorizacin que deba emitirse en Damasco.

Me dijo que era algo rutinario para todo el que quiere empezar un nuevo trabajo y me inform de lo que deba y no deba decir, insistiendo en que Abu Majd, el hombre de la seguridad, me llamara porque le haba dado todos mis datos. Me asegur que era muy humano y adorable y que era un trmite sencillo del que nada haba que temer.

Se me quitaron todas las ganas de conseguir el trabajo y me arrepent de haberlo aceptado.

Y apareci Abu Majd.

Abri su gran cuaderno y empez a escribir:

-Tu nombre?

-Muna.

-Miembro activo o simpatizante del partido? (Haba olvidado el significado de ambas palabras [3]).

-Responde: miembro activo o simpatizante?

-Miembro activo.

-Muy bien. Cundo fue la ltima vez que fuiste a una reunin del partido? Pagas cuotas?

- No No recuerdo En el instituto No s.

-Por Dios, entonces eres simpatizante.

-Como usted diga.

-Ha estado tu padre alguna vez en la crcel? Tu hermano? Tus tos? Y sus hijos? Bueno, y el resto de la familia? En qu trabajan tus hermanos y tos que viven en el extranjero? Desde cundo? Y cmo por qu dnde?

El empresario me llam de pronto, interrumpiendo el interrogatorio, para recordarme que le diera a Abu Majd un detallito. En la vida se me habra ocurrido!

-Tome.

-No, no, por Dios.

-No es mucho: usted merece ms.

-Por favor.

-Por la molestia.

-No puedo aceptarlo.

-Usted lo merece: no hay ms que hablar.

-Bueno, vale.

Palpa el dinero y, antes de salir, se acerca un poco y me susurra: Cualquier cosa que necesites en relacin con el trabajo, me llamas. Si no te dan la autorizacin, yo mismo hablar con otros empresarios aqu, que son todos amigos mos. Puedo ayudarte para que te den trabajo.

Salgo para respirar y el camino se alarga

Me subo al service y opto por el camino ms largo. Los conductores ya me conocen. Al pasar por una rotonda recin renovada vi a un hombre tirado en el suelo en la otra parte de la calzada, que pareca vctima de un accidente y estaba medio muerto. Los coches que venan en la direccin contraria pasaban sin inmutarse. El service se detuvo junto a l un instante y una mujer asustada dijo: Salvadlo, est sufriendo. Un hombre dijo con tono dubitativo que no nos incumba, otra mujer coment que llegaba tarde a su cita y el conductor del service dijo que ojal lo pudiera salvar, pero que, si lo hiciera, el asunto lo salpicara, la polica lo interrogara y que l no quera problemas. La mujer asustada grit de nuevo: Cmo vais a dejarlo ah? Salvadlo! Nadie contest y el conductor prosigui su camino en la misma direccin, aunque a m me pareci que bamos para atrs, puesto que los ojos, las narices y las orejas aplastadas se giraban para ver el cadver del hombre medio muerto tirado en la esquina de la calle.

Sentimos por un instante que era el cadver de todos nosotros y que lo habamos dejado tirado en el suelo agonizando.

Notas:

[1] Medio de transporte colectivo urbano e interurbano que consiste en una pequea furgoneta con sitio para unas 15 personas.

[2] Pactos entre la oposicin y el ejrcito mediante los cuales algunas personas pueden retornar a zonas bajo control del rgimen, con garantas tericas de no sufrir represalias.

[3] En la etapa escolar, prcticamente se obliga a los alumnos a ser simpatizantes. Para ser miembro activo, ha de asistirse a reuniones semanales y pagar cuotas y es requisito para ser funcionario.

Fuente: http://www.aljumhuriya.net/ar/content/%D8%A7%D8%A8%D9%86-%D8%A7%D9%84%D8%AD%D8%B1%D8%A7%D9%85

Traducciones de la revolucin siria



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