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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2019

Activismo feminista en Cuba: retos, alertas, resistencias y retrocesos

Maura Febles Domnguez
La Tizza

Intervencin en el Coloquio Internacional de Estudios sobre la Mujer organizado por la Casa de las Amricas, 1822 de febrero, 2019, La Habana. La autora es investigadora del Instituto de Filosofa de Cuba.


Nota introductoria:
Acadmicas, activistas, artistas, mujeres de la capital y el oriente cubano, del mbito religioso y secular debatieron sobre derechos y retos del activismo que protagonizan.
Acadmicas y activistas tienen que estar entroncadas en un solo cuerpo para derribar todo tipo de patriarcado, afirma Diarenis Caldern, del colectivo afrofeminista Nosotrxs, quien apuesta por una visin amplia del activismo que rena la lucha contra todas las opresiones y fundamentalismos.
Caldern llam a trabajar en la unidad y desde las comunidades durante su intervencin en el panel Derechos y activismo, voces del aqu y ahora, organizado por la periodista Lirians Gordillo en el coloquio internacional Expectativas, logros y desengaos del nuevo milenio en la historia y la cultura de mujeres latinoamericanas y caribeas.
El coloquio, que realiza cada ao el Programa de Estudios de la Mujer (PEM) de Casa de las Amricas, se celebr del 18 al 22 de febrero en la capital cubana.
La ltima dcada ha sido escenario propicio para la creacin de varios proyectos y colectivos feministas, antipatriarcales y antirracistas en Cuba. Esas voces mantienen viva la tradicin feminista, una herencia fraccionada pero que persiste en revelar las formas de dominacin patriarcal que sobreviven en la sociedad cubana, dijo Gordillo al presentar el panel.
Las invitadas al encuentro coincidieron en una visin amplia e interseccional de las discriminaciones, por esa capacidad que tienen las distintas opresiones de confluir y reproducirse entre s.
Segn las panelistas, capitalismo, patriarcado, racismo, homofobia, transfobia y lesbofobia vienen de la mano, por eso la necesidad de luchar contra todas las opresiones y hegemonismos, vengan de donde vengan, declara Caldern.
La centralidad de los derechos es visible en acciones y discursos de distintas organizaciones y voces que en el pas reclaman justicia de gnero ante la violencia machista, exigen el reconocimiento de los derechos de las personas LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales y queer) y denuncian la discriminacin que viven poblaciones negras.
Reivindicamos no solo todos esos derechos que nos tendran que asistir como seres humanos y ciudadanas de un pas. Tenemos los mismos deberes que todas las personas heterosexuales, pero no tenemos los mismos derechos y eso nos convierte en ciudadanas de segunda categora. Necesitamos no tener miedo de decir que somos mujeres lesbianas, apunt Teresa de Jess Fernndez, coordinadora de la Red Nacional de Mujeres lesbianas y bisexuales que acoge el Centro Nacional de Educacin Sexual (Cenesex).
En esa lucha, las cubanas tienen un trayecto recorrido y la periodista Liliana Gmez ve una fortaleza en los derechos conquistados durante los ltimos 60 aos y la creciente capacitacin sobre gnero y feminismo. Quiero recordar a la periodista y feminista Isabel Moya, porque fue determinante en la capacitacin de muchas generaciones de periodistas en el pas. Gracias tambin a ella pudimos ganar en conciencia de gnero, asumimos inquietudes personales de siempre y nos reconocimos feministas como una posicin poltica de transformacin en todos nuestros espacios, declar a SEMlac la profesora de la Universidad de las Tunas, en la zona oriental del pas.
Para la abogada Liset Imbert, la capacitacin tambin es fundamental. Partidaria de una Ley integral de violencia de gnero en Cuba, la jurista aport como punto a una agenda comn, adems de la ley, un programa de capacitacin a profesionales de la justicia. Para una interpretacin equitativa de la norma, las y los juristas tenemos que ser lo suficientemente inclusivos y para eso es imprescindible la capacitacin.
Retos y puntos para una agenda comn
El momento de cambios econmicos y legales que vive Cuba, la emergencia meditica de los fundamentalismos religiosos y la complejidad del contexto internacional inciden directamente en el activismo feminista y antirracista cubanos.
La pastora Elaine Saralegui aport al debate reflexiones sobre cmo se manifiestan los fundamentalismos religiosos y su programa poltico contra los colectivos LGBTIQ, pero tambin contra los derechos de las mujeres y el proyecto socialista.Recientemente hemos visto alusiones al aborto, con imgenes maniqueas que reproducen campaas internacionales contra este derecho de las mujeres, dijo Saralegui.
Unir conocimiento y prctica comunitaria, pasar de los medios y las redes sociales a la calle y la comunidad, fue tambin el mensaje que compartieron las panelistas. La coherencia y el carcter emancipador del feminismo como teora y praxis liberadora no depende de avalar acadmicamente sus postulados, depende de la apropiacin que hagan de l las fuerzas sociales transformadoras para asumirlo y desarrollarlo en la resistencia y lucha cotidiana, comenta la sociloga Maura Febles a SEMlac.
La investigadora del Instituto de Filosofa del Ministerio de Ciencia, Tecnologa y Medio Ambiente (CITMA) llam a transformar la relacin entre academia y prctica, pues situar el feminismo donde se hace, o donde es posible, es llevarlo de la nocin de proyecto utpico a un proyecto prctico-terico posible, tan necesitado en los tiempos que vivimos.
A ese empeo se suma Caldern desde la educacin popular y afirma que esa agenda comn debera fomentar el empoderamiento de las mujeres afrodescendientes y las personas queer, legitimando sus derechos y accionar directamente en la comunidad, porque la comunidad tiene una base importante para la transformacin social.
Por su parte, Yulexis Almeida, investigadora e integrante del colectivo Afrocubanas, opina que para avanzar es imprescindible unir en la diversidad y construir alianzas. Frente al reto que representa la ausencia de un movimiento articulado y amplio a nivel nacional, la profesora universitaria propone trabajar juntas por construir un movimiento cubano y para eso hay que reunir voluntades, saberes, acciones y esfuerzos, todo lo que sea necesario para que dejemos de ser grupos atomizados por la ciudad y por el pas, alerta.[1]

Desde el activismo cules retos/alertas/resistencias/retrocesos
crees necesitamos visibilizar y porqu?

El proceso de actualizacin del modelo econmico y social en Cuba ha modificado sustancialmente prcticas desarrolladas por cubanas y cubanos durante dcadas. Los cambios que se proponen tienen impactos desiguales para hombres y mujeres.

Por diversas razones, hay una vuelta de la mujer cubana al hogar y un reacomodo de las relaciones de gnero hacia prcticas patriarcales, lo cual contrasta con el nmero significativo de mujeres profesionales y promovidas a puestos de gobiernos y de toma de decisiones en espacios locales. Nuevas y viejas concepciones sobre lo femenino y lo masculino se estn enfrentando en medio de un complejo escenario social donde se reconstruye la subjetividad y el ideal de futuro de las mujeres cubanas.

Existen, no obstante, a mi modo de ver, experiencias de diversos modos de propiedad y gestin que han desafiado todas las normativas que acompaan esta reforma econmica y las que no la han acompaado tambin para construir un modo de vida que pone en el centro la reproduccin de la vida.

Es as que hay negocios, cooperativas, emprendimientos (liderados a veces por mujeres) que incluyen en sus prcticas cotidianas indicadores que sobrepasan lo que es considerado exitoso segn la economa clsica, y han incorporado cuestiones que tienen que ver con la participacin, la gestin y la poltica (reorganizacin de los trabajos socialmente necesarios, establecimiento de criterios colectivos, disposicin de recursos monetarios colectivos, iniciativas y estimulacin de manera colectiva) e incluso que tienen que ver con la corresponsabilidad de la vida laboral, familiar y personal (construccin cotidiana y colectiva de los sentidos del vivir bien, prcticas de cuidado dentro del colectivo, uso de los tiempos de trabajo empresa/hogar), etc. aportes, todos ellos, que pueden encontrarse como parte del acumulado terico de la economa feminista. No quiero decir que hemos encontrado a las primeras empresas en La Habana que apuestan por una economa feminista, pero s que existen condiciones de posibilidad para que esto ocurra, poco ms o menos.

Ahora bien, la existencia de esta realidad no implica, y aqu estara el primer desafo, un proceso de concientizacin de esas prcticas para fortalecerse como grupos de mujeres que estn produciendo y reproduciendo sus vidas de esta manera, ms all de que lo consideren o no feminismo no existe la necesidad de sistematizar sus aportes, de visibilizar sus prcticas, de pensarse como propuestas diferentes de produccin y reproduccin de vida.

La coherencia y el carcter emancipador del feminismo como teora y praxis liberadora no depende de que avalemos acadmicamente sus postulados, depende de la apropiacin que de l hagan las fuerzas sociales transformadoras para asumirlo y desarrollarlo en la resistencia y lucha cotidiana.

Digo entonces, que tenemos el reto tambin de transformar la relacin existente entre el feminismo acadmico y las prcticas feministas cotidianas de las experiencias con las que trabajamos, y que esa relacin no contribuya a dividirnos siempre entre las encontradas y las que encontramos, entre las que hacen y las que escribimos. Situar el feminismo donde se hace, o donde es posible, es llevarlo de la nocin de proyecto abstracto a un proyecto utpico liberador posible, tan necesitado en los tiempos que vivimos.

Sera bueno entonces apartarnos un poco de las intervenciones academicistas y contribuir ms al desarrollo de procesos transformacin que sean sostenibles para estas experiencias, ms all de nuestra presencia y acompaamiento.

Otro desafo an ms latente es establecer un nexo entre los procesos de formacin y reflexin colectiva sobre la crtica al patriarcado (que existen, y muchos), y la contribucin o, al menos, la preocupacin por un proyecto social a nivel de pas que desde luego incluya nuestras posiciones feministas pero que contenga otros muchos mrgenes que garanticen la equidad social. Cuando hablamos de feminismo hablamos de poltica, y a veces siento que los esfuerzos formativos existentes, que adems estn fragmentados, sectorializados, inconexos pareciera que slo se circunscriben al espacio concreto del cual se discute (comunidad, cooperativa, grupos de mujeres) muchas veces atrapados en dar respuesta a las demandas de la cooperacin internacional (gracias a la cual podemos hacer gran parte de nuestro trabajo), pero necesitamos no olvidar que el propsito es ms grande que el que nos convoca la mayora de las veces. No podemos darnos el lujo de despolitizar el feminismo, la perspectiva de gnero, etc. porque sera una contradiccin esencial. Cmo podemos estar en talleres hablando de feminismo sin mencionar la crtica al sistema capitalista? A veces, sucede.

En consecuencia, y como otro desafo, encuentro una inmensa carencia de una apropiacin crtica desde el movimiento de mujeres en Cuba, respecto al aporte terico-metodolgico de los feminismos presentes en Amrica Latina.

Qu nos han aportado las feministas latinoamericanas al proceso de construccin del Sujeto mujer que se ha desarrollado en la etapa revolucionaria? Nosotras hemos nacido y hemos disfrutado de logros que son an demandas en casi toda la regin, pensemos slo en lo que tiene que ver con la salud sexual y reproductiva, entonces, qu podemos aprender de ellas? Cmo podemos construir una relacin en la que no seamos slo la bandera de las conquistas alcanzadas sino un movimiento con otras carencias y aspiraciones, necesitadas del dilogo y el intercambio? Desde qu posiciones feministas trabajamos y cmo podemos acompaar a esas mujeres que estn hoy en la vanguardia de las calles como ejemplo de resistencia en el complejo escenario que vive la regin? Qu impacto tiene eso en nuestro proceso?

Son preguntas que tenemos que hacernos y que implican desafos para el movimiento de mujeres en Cuba, que ponen el reto de la solidaridad no slo para la lucha, para las marchas, para las movilizaciones. Tenemos que unirnos para pensar y reflexionar nuestros procesos, nuestras fortalezas, nuestros sueos y nuestras revoluciones, no las picas, las envejecidas, sino las cotidianas, porque slo desde ah podremos caminar juntas.

Concluyo con lo que considero tres puntos importantes a una agenda comn:

Profundizacin del feminismo con el compromiso de ensanchar el corredor anticapitalista en el escenario endisputa.
Unir fuerzas entre instituciones que estudian el tema de gnero y feminismo. Combinar diagnsticos, investigaciones, redes para hacer coincidir propsitos y metodologas detrabajo.
Construccin de un feminismo no fragmentario, no excluyente ni sectario, desde la alegra y la autoestima de las mujeres cubanas, y no desde la rabia y la victimizacin.

Nota:

[1] Nota Introductoria por Lirians Gordillo, activista, promotora y especialista en la Editorial de la Mujer

Fuente: http://medium.com/la-tiza/activismo-feminista-en-cuba-retos-alertas-resistencias-y-retrocesos-39e89289e879

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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